Hijos de Samuel Flores: Legado Ganadero y Pasión por la Tauromaquia

La familia Flores, un nombre sinónimo de tradición y excelencia en el mundo de la tauromaquia y la gestión de fincas cinegéticas en España, ha sabido mantener un legado que se remonta a generaciones. En el corazón de este legado se encuentran los hijos de Samuel Flores, quienes han heredado la pasión y el compromiso con el campo bravo y la conservación del medio ambiente.

Samuel Flores y su mujer, Isabel Santos, son padres de tres hijos: Samuel, Carlos e Isabel. Cada uno de ellos ha tomado un camino particular, pero todos comparten el amor por la tradición familiar y el campo.

Samuel Flores con su mujer, Isabel Santos. (Gtres)

Carlos Flores: Continuidad en la Ganadería

Carlos, el mediano, ha seguido los pasos de su padre y se ha convertido en ganadero, asumiendo la responsabilidad de uno de los hierros de la ganadería de reses bravas. Su dedicación y conocimiento del mundo del toro lo han convertido en una figura clave en la continuidad del legado familiar.

En el término municipal de Villamanrique (Ciudad Real) se encuentra la ganadería de Castillo de Montizón, uno de los tres hierros que posee la familia Flores junto al de Samuel Flores y Manuela Agustina López Flores, todos con la misma procedencia.

Los orígenes de esta ganadería se remontan a 1850, año en que Don Ángel Gómez-Rengel y Rodríguez de Vera, casado con Doña Consuelo Flores y Flores, compra un lote de vacas bravías. Desde un inicio, su cuñado Don Samuel Flores y Flores le prestó sistemáticamente año tras año sementales de Parladé, procedentes de la ganadería que entonces se anunciaba como Samuel Hermanos.

Al fallecimiento de Don Ángel en 1968 la ganadería fue adquirida a los herederos de éste por Agropecuaria Andaluza, SA. Propiedad de la familia Flores. Una venta que también trajo consigo un cambio en el nombre y del hierro de la vacada, pasando a anunciarse como Castillo de Montizón , cambiando el citado hierro de Ángel Gómez-Rengel por el que se utiliza actualmente.

Tras varios años asentada la ganadería en La Marañosa, la vacada cambió de ubicación, trasladandose definitivamente a la finca del Castillo de Montizón. El castillo de Montizón.

Así pues, después de más de 80 años utilizando estos sementales, se puede decir que la ganadería es encaste puro Samuel Flores por absorción, aunque con unas particularidades que lo hacen distinto al de Samuel Flores y Agustina López Flores, los dos hierros que pastan hoy en día en la finca El Palomar.

Con los años y viendo la importancia que iba toando este proyecto ganadero, Samuel decidió que cada uno de los tres hierros de la casa iba a ir a parar a uno de sus hijos.

Una vacada que encontró cobijo junto al Castillo de Montizón, emblema de la casa que data del Siglo XIII, el cual es propiedad de la familia desde 1769, uno de los lugares más singulares de la provincia, el cual da nombre a una ganadería que poco a poco va metiendo la cabeza en una serie de plazas donde los resultados obtenidos invitan al optimismo.

Así pues, después de más de 80 años utilizando estos sementales, se puede decir que la ganadería es encaste puro Samuel Flores por absorción, aunque con unas particularidades que lo hacen distinto al de Samuel Flores y Agustina López Flores, los dos hierros que pastan hoy en día en la finca El Palomar.

Con los años ya se puede considerar como un encaste propio aquel que durante tantos lustros moldeó a su gusto uno de los ganaderos más importantes del campo bravo español.

Vaca del hierro de Castillo de Montizón

Castillo de Montizón: Un encaste con particularidades

«El encaste es Samuel Flores. Viene de un cuñado de Samuel Flores y Flores, tío bisabuelo mío. Él creó una ganadería de origen diverso, pero desde hace cien años, los sementales de esta casa siempre han sido de Samuel Flores.

Ahora toca mirar al futuro con optimismo, marcarse un camino e ir poco a poco buscando ese animal que les llene como ganadero pero también como aficionado.

Una divisa con una sangre muy particular, una vacada que tiene sangre Gamero Cívio por parte de la rama Samuel, pero que tiene distintas procedencias en relación a las vacas que compusieron en su día la ganadería:

Una temporada donde la camada no permite ir a cosos de mayor enjundia, pero sí ir a plazas de tercera donde ver los resultados de la selección: «Lidiaremos en Villanueva de la Fuente el 13 de mayo, y está previsto estar en Peñas de San Pedro, en Villahermosa, en el santuario de La Carrasca y Peñascosa.

«La ganadería de Castillo de Montizón la venía usando mi padre como el tercer hierro que tenía, solamente para los festivales que organiza en los pueblos de alrededor.

Por todo ello queríamos hablar con Carlos Flores, su actual representante, un hombre joven y amante del mundo del toro, el cual sabe perfectamente la responsabilidad de llevar un hierro como este. Nos citamos con él para conocer un poco más su vacada, saber sus objetivos a corto y medio plazo.

En época de D. Ángel Gómez Rengel, desde su inicio como ganadero, siempre cubrió sus vacas con sementales de su cuñado Don Samuel Flores y Flores.

La Finca El Palomar: Caza, Ganadería y Familia

Samuel Flores, además de ser uno de los ganaderos más representativos de nuestro país, es uno de los fieles amigos del rey Juan Carlos. Compañeros en inolvidables jornadas cinegéticas, el Rey emérito solía visitar su finca El Palomar, en la provincia de Albacete, para practicar su deporte favorito o disfrutar del campo y el descanso que las más de 3.000 hectáreas propiedad del ganadero le proporcionaban.

Allí mató don Juan Carlos sus dos trofeos de venado récord en los años 1998 y 2000. Unos trofeos muy valiosos entre los cazadores, récords que le arrebató más tarde otro de sus amigos, Juan Abelló, también en El Palomar, mientras él no pudo acudir a cazar por atender labores institucionales.

Famosa por los trofeos de venado, El Palomar también lo es por sus exclusivas cacerías de perdiz roja, que hacen que hasta allí acudan grupos de cazadores extranjeros, a los que la familia Flores atiende cuidando hasta el más mínimo detalle.

Unas labores cuya parte doméstica supervisan personalmente Isabel Santos-Suárez, esposa del ganadero, y su hija Isabel Flores.

La finca también cuenta con una famosa ganadería de toros de lidia y otra de caballos pura raza española.

Casa de la Finca El Palomar, en Albacete.

Desde 1982, organizan en El Palomar durante los meses de verano un campamento para niños. Para ello construyeron un pabellón independiente de la casa principal. La idea es que los pequeños aprendan cuestiones sobre animales y estén en contacto directo con la naturaleza.

Cada año acuden grupos de sesenta niños españoles y extranjeros que disfrutan practicando idiomas, deportes náuticos como la vela o el piragüismo en su pantano privado, pesca, capeas, hípica, fútbol o baloncesto.

Se trata de uno de los campamentos más exclusivos de España, donde han acudido entre otros cuando eran niños Felipe Marichalar y su hermana Victoria Federica o los hijos de Rocío Jurado y Ortega Cano.

Pero el mantenimiento de una finca de estas características requiere una gran inversión económica, por lo que el ganadero y su familia han decidido alquilar la finca a huéspedes fuera de la temporada de caza. La idea es ofrecer diez habitaciones en suite para que quien lo desee disfrute del campo albaceteño y pueda también practicar actividades como paseos a caballo, avistamiento de aves, deportes náuticos en su pantano privado, pícnics en el campo, etc.

El Palomar no es la única finca de Samuel Flores, pero sí la más representativa. Situada a 250 kilómetros de Madrid, está situada en Povedilla (Albacete), aunque lindando con la provincia de Ciudad Real. Es un lugar que lleva en la familia desde 1900, cuando se la compraron a los Montijo. La casa se construyó en 1904 y ha sido reformada en varias ocasiones. Incorpora todo tipo de comodidades y una decoración ‘country chic’ que la hace muy acogedora.

Casilda y Berenguela Flores Payá: La Nueva Generación

Pero la historia de la familia Flores no se detiene ahí. Crecieron en la dehesa, entre aromas de jara y romero, y el bramido de los toros acunándolas. Porque Casilda y Berenguela son hijas del ganadero Samuel Flores -primogénito del prestigioso criador de reses bravas del mismo nombre- y de Olga Payá.

Tienen 20 y 19 años, respectivamente, y, como a cualquier chica de su edad, les encanta la moda, especialmente a Casilda, que estudia Fashion Business, en el instituto Marangoni de Londres. Como a su hermana pequeña, que el año pasado empezó Ingeniería Agrónoma en la Politécnica de Madrid, lo que más le gusta es la naturaleza y montar a caballo.

Casilda: En Madrid llevo un estilo más clásico y tradicional. Sin embargo, en Londres me permito explorar más, probar cosas distintas. Me inspiro mucho en su estilo, ya que solemos tener los mismos gustos.

Berenguela: Definiría mi estilo como clásico, pero dándole siempre un toque original. Mis abuelas me regalan muchas prendas vintage, son únicas; las uso a diario y las combino según la ocasión.

Valores inculcados: De mi madre hemos aprendido la dedicación a la familia, la educación en todos los aspectos, los principios y la solidaridad. De mi padre, la paciencia, el saber disculparse, el cariño, el trabajo y la entrega.

Relación de hermanas: Aunque a veces choquemos en ciertos aspectos, como en toda relación de hermanos, somos mejores amigas. Nos llevamos solamente once meses y nuestra relación es súper cercana. Compartimos grupos de amigos y salimos casi siempre juntas a todos lados.

Casilda y Berenguela Flores Payá. Fuente: Diez Minutos

La historia de los hijos de Samuel Flores es una historia de pasión, tradición y compromiso con el campo bravo y la conservación del medio ambiente. Su legado continúa vivo en cada uno de ellos, quienes han sabido honrar la memoria de sus antepasados y proyectar el futuro de la familia Flores hacia nuevos horizontes.

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