En el corazón de Galicia, una empresa familiar ha sabido trascender generaciones, adaptándose a los tiempos y consolidándose como un referente en el sector maderero: Hijos de Ramón Rubal S.L. Con más de 75 años de historia, esta empresa de Alfoz no solo es la más antigua del municipio, sino también un claro ejemplo de cómo la innovación y el compromiso pueden generar empleo y valor añadido en una comunidad.
La corporación alfocense está de acuerdo con conceder la medalla del Concello a la empresa Hijos de Ramón Rubal S.L. Todos los grupos de la corporación la consideran un ejemplo a seguir, más aún en tiempos de crisis como los actuales, donde lo que se precisa es crear empleo. La moción pidiendo que se conceda la distinción partió del PSOE. Y los nacionalistas solamente lamentaron que no se consensuara previamente para presentar la iniciativa de forma conjunta.
La historia de esta empresa se remonta a 1936, cuando Ramón Rubal Vázquez, un ebanista que había heredado el oficio de su padre, decidió montar un aserradero. Este fue el germen de lo que hoy es Hijos de Ramón Rubal. La efigie de Ramón Rubal Vázquez preside la entrada de las instalaciones de la empresa en Mor, en el municipio de Alfoz.
Con Jorge Souto, Alberto Souto, José María Rubal, Rafael Lorenzo y Alfonso Lorenzo como administradores, hijos de Ramón Rubal genera actualmente 28 empleos directos.
Desde sus inicios, la empresa ha experimentado una notable evolución, marcada por la visión de sus fundadores y la adaptación a las nuevas tecnologías y demandas del mercado. A continuación, algunos hitos clave en su historia:
- Año 1936: Ramón Rubal funda la empresa como taller de carpintería, fruto del oficio de ebanista que heredó de su padre y en el que también colaboran sus hijos.
- Años 40: Se crea el aserradero y después la empresa se inicia en la explotación forestal para garantizar el abastecimiento de materia prima.
- Años 60: Con el desarrollo de los motores eléctricos se incrementa la productividad de la empresa y comienza la exportación de madera a otros mercados nacionales e internacionales.
- Año 2014: Se instala una nueva cámara de secado y un apilador.
Actualmente, Alberto y Jorge, la cuarta generación de esta saga familiar, lideran la empresa con el mismo espíritu innovador de sus antepasados. Año tras año, han modernizado las instalaciones con nuevas reformas y compras de maquinaria. Son mejoras continuas que se suman a las realizadas en los últimos años, como la nueva línea de serrado instalada en el año 2017 o la canteadora montada el año pasado, en el que también incorporaron una desdobladora y un apilador de tablas.
«Todos los años hacemos inversiones en mejorar y modernizar las instalaciones, el año pasado fueron inversiones muy fuertes y este año algo menos.
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Adaptación y Diversificación
Una de las características que definen a Hijos de Ramón Rubal es su capacidad de adaptarse a las necesidades de sus clientes. Gracias a su tecnología, pueden fabricar sobre pedido, adaptándose a las demandas concretas de los clientes. Además de pontones y tablas de distintos anchos y medidas, también producen astillas, serrín y corteza. «Son subproductos que también aprovechamos», cuentan.
El aserradero procesa diariamente unas 200 toneladas de rolla de pino que proceden tanto de los montes que cortan ellos directamente como de otros maderistas tanto de la provincia de Lugo como de Asturias.
El producto estrella de Hijos de Ramón Rubal es la tabla de pino, destinada fundamentalmente a carpintería, embalaje y construcción. Aparte del mercado autonómico y nacional, la maderera tiene clientes en Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, China, Vietnam y Marruecos, entre otros países. También comercializa serrín, astilla y corteza.
La nueva línea de serrado instalada hace tres años permitió a esta empresa de Alfoz ganar en producción y capacidad de respuesta, pudiendo así acceder a nuevos mercados. Los productos elaborados en San Pedro de Mor viajan a distintas partes del mundo. «Cuidamos mucho a nuestros clientes, tanto nacionales como extranjeros, eso nos hace seguir trabajando en tiempos difíciles como los que se vivieron a raíz del coronavirus», explica Jorge.
Esta estrategia les permitió amortiguar mejor el shock provocado por el confinamiento de esta primavera y mantener su actividad como industria de un sector declarado esencial.
Hijos de Ramón Rubal finalizó el año 2019 con una facturación de 5,5 millones de euros sumando las dos divisiones de la empresa, el aserradero y la empresa de explotación forestal. «Aumentamos la facturación al aumentar la segunda transformación en varios procesos y eso ha hecho que nuestra facturación casi se doblara en los últimos años gracias a ese valor a mayores que le damos a la madera. «Tenemos aún capacidad para seguir creciendo, tanto en primera como en segunda transformación.
El sector forestal es uno de los polos fundamentales de creación de puestos de trabajo en la comarca de A Mariña gracias a empresas como Hijos de Ramón Rubal, que cuenta con una plantilla de trabajadores de 25 empleados. Pero su impacto laboral es mucho mayor al empleo directo creado. «Tenemos todo el transporte subcontratado y cada día salen de aquí varios camiones de tabla, astilla y corteza y otros tantos de eucalipto, puntal de pino, etc.
Compromiso con la Sostenibilidad
La salud y seguridad de sus trabajadores, al igual que el cuidado del medio ambiente, son señales de identidad de la empresa que Alberto y Jorge dirigen. Hoy sobre los techos del aserradero y los distintos almacenes Hijos de Ramón Rubal tiene instalados 120 Kw de placas solares y cuentan también con una caldera de biomasa que produce calor para los cuatro secaderos de las instalaciones, una forma de ahorrar energía y abaratar costes con la utilización de fuentes renovables.
Aunque a día de hoy no se nota desabastecimiento de madera de pino en el mercado, la repoblación de los montes cortados año tras año mayoritariamente con eucaliptos ponen en riesgo el suministro de materia prima a los aserraderos en las próximas décadas. Ante la previsible escasez en el futuro de madera de pino con la que abastecer los más de 200 aserraderos existentes en Galicia, las empresas del sector prevén que en los próximos años la conífera se revalorice. Ese escenario, junto con la merma de la oferta disponible en el mercado, haría subir los precios.
Entre las nuevas aplicaciones en las que se abre paso la madera de pino destaca la de la construcción estructural. Hijos de Ramón Rubal será la encargada de suministrar los 430 metros cúbicos de madera necesarios para fabricar el tablero que se empleará en la construcción del edificio Impulso Verde en la ciudad de Lugo.
Las obras del inmueble, que se levantará en la zona de A Garaballa, en el marco del proyecto LIFE Lugo+Biodinámico, han sido adjudicadas por 1,5 millones de euros a la empresa EGOIN S.A. y cuentan con un plazo máximo de ejecución de 15 meses. De uso público y con actividad permanente, Impulso Verde albergará servicios municipales, además de un coworking para empresas relacionadas con el medio ambiente y el cambio climático.
En el proyecto del barrio ecológico se incluye la generación de energías renovables para obtener un sistema neutro en carbono con el que se alcance la autosuficiencia a nivel del consumo. El futuro barrio multiecológico se desarrollará en la zona de A Garaballa, y tendrá la madera como elemento estructural para la construcción de viviendas. El barrio contempla la creación de 1.200 viviendas y espacios verdes. El 45% de estas viviendas serán públicas.
La madera gallega de coníferas comienza a tener demanda para nuevos usos en la construcción, tanto para elementos estructurales (forjados, muros de carga, cubiertas, tabiques, etc.) como para fachadas y revestimientos exteriores. La empresa de Alfoz Hijos de Ramón Rubal será la encargada de suministrar los 430 metros cúbicos de madera necesarios para fabricar el tablero CLT que se empleará en la construcción del edificio Impulso Verde en la ciudad de Lugo, uno de los primeros edificios públicos de Galicia hechos íntegramente en madera.
Las obras del inmueble, que se están ejecutando en estos momentos en la zona de A Garaballa, fueron adjudicadas por 1,5 millones de euros a la empresa vasca EGOIN, especializada en construcción en madera y fabricante también de paneles contralaminados de pino. «Queremos que se empiece a trabajar con madera de aquí, ese es el objetivo que perseguimos, poder reemplazar la madera que llega del norte o del este de Europa para estos usos por madera producida en los montes gallegos y serrada y transformada en aserraderos gallegos.“Tenemos que tratar de darle la vuelta a la situación.
Hijos de Ramón Rubal completó a finales de 2020 el proceso para obtener la certificación para fabricación de madera estructural, convirtiéndose de este modo en el primer aserradero gallego que la tiene. Es obligatorio que la madera estructural cuente con marcado CE específico en el que se mide su nivel de resistencia, elasticidad y densidad.
Para piezas de más de 7 centímetros de canto se establece una calidad y para las de menos de ese grosor se admiten más, según se establece en el Documento Básico de Seguridad Estructural de Madera (DB.SE-M), que define los valores para madera serrada, madera laminada encolada y tablero para uso estructural. En el aserradero de Alfoz van a fabricar dos calidades, la C24 y la C18, las dos clasificaciones más habituales.
En función de una serie de características (nudos, bolsas de resina u otro tipo de singularidades) la madera va perdiendo calidad. Eso implica que el primer paso esencial sea seleccionar bien a rolla, para que aparezcan menos rechazos. Pero fabricar madera estructural no implica tener que abandonar el resto de actividades. Un paso fundamental es la selección de la pieza para minimizar los porcentajes de rechazo.
«A la hora de trabajar con madera estructural hay un protocolo que cumplir y un plan de trabajo y de mantenimiento de los equipos. La rolla que quieres para madera estructural hay que serrarla de una manera diferente para que no haya tensiones ni mermas. Hace 15 días salió de sus instalaciones de San Pedro de Mor la primera de las partidas con la certificación C18 para entregar a un cliente, pero esperan que sea la primera de muchas.
Algunos de estos pedidos no pudieron ser atendidos porque Hijos de Ramón Rubal cuenta con una limitación de longitud. «Podemos serrar un máximo de 3 metros de largo, pedidos mayores no podemos atender porque no coge en el aserradero, que tiene ese tope de 3 metros. Las maderas de Galicia no dan tampoco para mucho más», aclara.
Nuevas Tendencias en el Sector
Con décadas de retraso, el sector transformador gallego se acerca a lo que se hace en Europa, tanto a nivel de fabricación como de tratamiento de la madera. «Somos aserradero y hacemos también procesos de segunda transformación. Desde hace 15 años teníamos autoclave para tratamiento para exterior y hace un año instalamos una cámara para termotratamiento de madera. Vimos nicho de mercado porque solo hay tres plantas en toda España que lo hagan.
La iniciativa resultó todo un éxito y Maderas Hermanos Castro decidió ampliar ya sus instalaciones de termotratamiento. Esta empresa de Ponteareas creó su propia marca, ThermoTea, y ya está comercializando producto, aunque a pequeña escala. Su clientela de momento es prácticamente toda gallega, aunque ya hicieron también tres o cuatro obras en Madrid y esperan poder llegar al mercado peninsular.
El termotratamiento es un tratamiento natural a base de temperatura, sin productos químicos, (a diferencia del autoclave, que es un proceso químico con sales de cobre), que consigue estabilizar la madera y darle durabilidad, por lo que es un material apto para emplear en las nuevas tendencias de bioconstrución. Hoy se busca una huella de carbono cero y nosotros lo logramos, porque no es madera que traemos de Suecia o de Finlandia. «Hoy se busca una huella de carbono cero y nosotros lo logramos, porque es madera cortada en montes gallegos y serrada y tratada en nuestras instalaciones.
Somos aserradero y hacemos también procesos de segunda transformación. El sistema consiste en someter a la madera a un tratamiento térmico con temperaturas comprendidas entre los 160 y los 260ºC, en función de la especie y de las dimensiones de la pieza, en una atmósfera inerte o con bajo contenido en oxígeno que evita la combustión. El resultado es un producto natural, libre de tóxicos y de productos químicos que garantiza durabilidad y estabilidad.
La madera termotratada absorbe menos agua, por eso es más estable frente a la humedad y a las condiciones climáticas variables. Debido a la merma de la conductividad, se incrementa su aislamiento térmico, por lo que usada en ventanas, por ejemplo, tiene un comportamiento semejante al de las maderas tropicales.
La principal empresa para la transformación de pino en Galicia es Finsa. La compañía con sede en Santiago está embarcada en este momento en dos iniciativas industriales complementarias en la comunidad, una planta de tablero contralaminado y una cámara de termotratamiento. En la puesta en marcha de estos nuevos proyectos industriales, la empresa compostelana está apoyándose en otras empresas del sector. «Estamos llevando a cabo un proceso de colaboración con muchas empresas de Galicia, buscando crear un ecosistema alrededor de la madera de pino y de la madera maciza para construcción», indica Ismael.
«Lo importante no es tanto la tecnología como la aproximación al mercado. En dos años habrá en Galicia más cámaras de termotratamiento que de autoclave pero para darle valor de verdad a esa madera hay que ir por la vía de las soluciones de colocación, para aportar utilidad a la madera de pino en exterior. Las aplicaciones de estos nuevos productos serán múltiples y variadas y comenzarán a verse en breve en dos proyectos de construcción de viviendas residenciales que hay ya en marcha en Galicia, uno en la zona de A Coruña y otro en la de Vigo.
«El futuro va a estar en la construcción sostenible, es un buen aliado para el sector», asegura Ismael, porque va a servir, dice, para valorizar la producción forestal e industrial. «Son productos de alto valor añadido que pueden llegar a los 1.000 euros el metro cúbico y para los que se precisa partir de materia prima de calidad, más en el caso de la madera termotratada, que no puede tener nudos, que del tablero CLT», aclara.
Al contrario de lo que sucedía en las estructuras, donde lo predominante era el castaño, en las casas gallegas, antes de la llegada del ladrillo y posteriormente de la escayola y el pladur, los falsos techos, así como las divisiones interiores, eran habitualmente de madera de pino (en el caso de los tabiques, muchas veces, de tablilla con barro y paja o con cal). El montaje de esta planta, que va a ser la primera de Galicia y la segunda de España, está ya finalizada y se están haciendo en este momento en las instalaciones las pruebas de puesta en funcionamiento, que se llevarán a cabo en marzo.
Para poder emplear este tipo de tableros contralaminados de pino en exterior Finsa recurrirá al termotratamiento en una planta que se está montando en este momento. Participa en el proyecto junto a otra empresa gallega especializada en tarimas y revestimientos en madera y con experiencia en importantes obras a nivel español e internacional. Además, al exponer a la madera a elevadas temperaturas la resina desaparece y la madera es más ligera y fácil de transportar y se vuelve más resistente al fuego.
La densidad de la madera tras el tratamiento disminuye entre un 5 y un 15% debido a la pérdida de humedad, pero también se vuelve menos elástica, lo que afecta a su comportamiento en estructuras, por ejemplo. Precisamente en este sentido, Finsa ha llegado a un acuerdo con la empresa catalana Gradhermetic, una de las compañías referentes en el sur de Europa en utilización de madera en fachadas, para el desarrollo conjunto del sistema Gradpanel de celosías de madera. Gradhermetic empleaba hasta ahora en sus productos madera de bambú china o de cedro de Canadá y comenzará a sustituir estos materiales por pino termotratado gallego.
En definitiva, Hijos de Ramón Rubal no solo es una empresa con una larga trayectoria, sino también un ejemplo de cómo la tradición y la innovación pueden coexistir para crear valor en el sector maderero gallego. Su compromiso con la sostenibilidad y la adaptación a las nuevas tendencias del mercado la posicionan como un actor clave en el futuro de la industria.
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1936 | Fundación como taller de carpintería por Ramón Rubal Vázquez |
| Años 40 | Creación del aserradero e inicio en la explotación forestal |
| Años 60 | Aumento de la productividad y comienzo de la exportación |
| 2014 | Instalación de nueva cámara de secado y apilador |
| 2017 | Instalación de nueva línea de serrado |
| 2020 | Obtención de la certificación para fabricación de madera estructural |
