Mario Alberto Kempes, una de las grandes leyendas del fútbol argentino, nació en Bell Ville, en la Provincia de Córdoba (Argentina) el 15 de julio de 1954.
Desde temprana edad, Kempes comenzó a destacarse en el fútbol, dando sus primeras patadas a un balón cuando aún era un niño. Poco tardó en encontrar un equipo con el que comenzar a disfrutar de lo que más le gustaba: jugar al fútbol.
Antes, en la casa donde nació, situada en la calle San Juan 122 de Bell Ville, provincia de la Córdoba argentina, jugó los primeros partidos de niño contra el repartidor de la carnicería y verdulería de su barrio.
Su leyenda se empezó a labrar cuando, a los 14 años, su vecino Osvaldo Mantelli, al que todos conocían como Cataca, llamó al timbre de su casa para invitarlo a formar parte de la cuarta división del Club Talleres. Su padre, iniciador de la dinastía Mario Kempes, accedió a firmar el contrato y la historia empezó a escribirse.
Mario Alberto Kempes es un claro ejemplo de que el trabajo duro y la perseverancia son la base del éxito. Así es como recala en las filas del Talleres de Bell Ville, equipo con el que ya consiguió su primer título.
En 1971, su nombre ya era famoso por haber conseguido un título con Talleres de Bell Ville en 1970, donde en el último partido marcó 6 goles en la apabullante victoria por 12 a 1.
Su progresión no tenía freno y ésta no pasaba desapercibida para nadie. Es por ello que con solo 17 años ya se había hecho un hueco en este deporte, un nombre que daría mucho que hablar en el futuro.
Ascenso en el Fútbol Argentino
Pero su etapa en el Talleres de Bell Ville había llegado a su final y ahora le esperaba un nuevo reto: el Instituto de Córdoba.
En el 72 fue fichado por el Instituto Atlético Central Córdoba, y de ahí fue a Rosario Central donde anotó 85 goles en 105 encuentro, hecho que lo coloca como el máximo anotador de la historia del club de Arroyito.
Y suma y sigue. Su calidad, en aumento, y su nombre, aún más escuchado. Nada le costaba hacerle goles a los contrarios hasta el punto de volver locos a los defensas gracias a su descarada destreza y gran habilidad con el esférico.
Gracias a todo esto, en 1973 recibió la llamada de la albiceleste para enfrentarse a Bolivia en un partido de clasificación.
Pero 'El Matador' no se conformaba con eso. Su ambición dentro del terreno de juego le pedía cada vez más, y el Rosario Central se dio cuenta de ello, que tras desembolsar una generosa cantidad por el delantero o centrocampista ofensivo (jugaba en ambas posiciones), lo incorpora a sus filas.
Desde su debut en febrero de 1974 ante Gimnasia de la Plata hasta su último encuentro en agosto de 1976, demostraría que había nacido con un instinto especial de cara al gol, consiguiendo 89 dianas en poco más de 100 partidos. Hecho que le convirtió en el máximo anotador en la historia del club y que le valdría el apodo de 'El Matador'.
El seleccionador de Argentina le llamó para disputar el Mundial de 1974 en Alemania, que le sirvió como escaparate para toda Europa. Muchos clubes se interesaron por contratar los servicios del argentino pero fue un equipo español, el Valencia C.F., el que finalmente se llevó el gato al agua.
El fichaje se resumía en 30 millones de pesetas, pero a la larga, la cifra sería más que rentable.
Todo esto valió su convocatoria para el Valencia FC en 1976 por 300.000 dólares, donde en las temporadas 76-77 y 77-78 fue el máximo anotador.
Mario Kempes con la selección argentina en 1978. Fuente: Wikimedia Commons
Éxito en el Valencia CF
Tras destacar en Argentina, el Valencia CF fue a ficharlo sin haberlo visto: “El director deportivo que vino de Valencia ni me había visto jugar. Sólo me conocía por la revista El Gráfico.
Recuerda el astro argentino que su traspaso al conjunto de Mestalla se hizo por votación popular, al margen de un desembolso de medio millón de euro. “En la consulta popular salió el sí y me fui. Pero son esas oportunidades que hay que aprovechar. Como siempre digo, el tren no pasa dos veces por la misma vía. Central iba a recoger buen dinero.
Y así fue como empezó la historia de Mario Kempes quien, en las 8 temporadas que estuvo ganó 3 títulos: Copa del Rey de 1978-79, la Recopa de 1979-80 y la Supercopa de Europa de 1980-81), y marcó 149 goles en los 246 partidos oficiales. Asimismo, siendo jugador del Valencia CF fue campeón del Mundo con Argentina.
Es que un jugador con clase se adapta a cualquier sistema de juego, y ese es el caso de Kempes. Nada más recalar en España se convierte en la pesadilla de muchos porteros debido a su olfato goleador, una capacidad que le llevó a conseguir el Trofeo Pichichi, que le acreditaba como el máximo anotador de la Liga Española. Un trofeo que volvería a ganar en la temporada 77-78 tras marcar 28 tantos.
Mario Alberto ‘El Matador’ Kempes se sitúa como el segundo máximo goleador de la historia del club con 149 dianas en 246 partidos. Un registro escandaloso que todavía resalta más si lo pasamos a goles por minuto. El argentino perforaba las redes cada 141 minutos, o lo que es lo mismo, un promedio de 0’61 goles por encuentro.
Desde su llegada se convirtió en un jugador muy querido por la afición de Mestalla, y con el paso de las temporadas, paso a convertirse en leyenda absoluta de la entidad valencianista. En una época donde el foco mediático ya lo ocupaban Real Madrid y Barcelona, el argentino se hacía sitio con sus jugadas sobre el césped.
Considerado uno de los mejores jugadores el club blanquinegro.
8 temporadas defendió la camiseta del Valencia, donde logro levantar tres títulos junto a sus compañeros. La Copa del Rey en la temporada 78/79, la Recopa de Europa en la 79/80 y la Supercopa de Europa en la 80/81. Tres consecutivos para agrandar, más aún si cabe, la leyenda de ‘El Matador’.
Los triunfos, tanto a nivel personal como colectivo, no dejaban de sucederse, y el próximo en caer sería la Copa del Rey en 1979. El Valencia vencía en la final a otro gran equipo español, el Real Madrid, por 2-0, consiguiendo él los dos tantos del partido.
Pero sin duda, uno de los trofeos que recuerda con más cariño es la Recopa de Europa alcanzada el 14 de mayo de 1980. Tras un duro encuentro, el equipo de la ciudad del Turia se vence al conjunto ingles en la tanda de penaltis proclamándose campeón del torneo.
Mario Kempes, El Matador [Best Goals]
Campeón del Mundo con Argentina 1978
Con todo ello llega el Mundial de Argentina de 1978, donde Kempes se convierte en el mejor jugador del Torneo. Cumple el que sería el sueño de cualquier jugador: se proclama campeón del mundo con la albiceleste y en el máximo anotador del campeonato.
Fue el máximo goleador de la selección argentina que se consagró campeona en la Copa del Mundo en 1978, marcando 6 goles de los cuales 2 fueron en la final.
En aquella final anotó dos goles y repartió una asistencia, es decir, participó en todos los goles de su equipo. Por su talento y aportación a la consecución del Mundial fue nombrado ese mismo año como mejor jugador de Argentina. Los goles se le caían de los bolsillos con su deslumbrante juego.
Mario Kempes levantando la copa del mundo en 1978. Fuente: Goal.com
Regreso a Argentina y Vuelta a España
Con el cariño de toda la afición y la entidad valencianista, en 1981 'El Matador' regresa a Argentina. Lo hace para jugar en el River Plata tras el previo pago de 300 millones de las antiguas pesetas.
Con el club argentino consigue el Campeonato Nacional ese mismo año, pero los problemas económicos del la entidad, obligan a Kempes a regresar a España. River no puede pagar el dinero acordado y de nuevo, los aficionados españoles gozan de las habilidades del delantero.
Y así sería hasta a temporada 84-85, cuando definitivamente diría adiós al club 'ché'.
El Legado de Kempes
Mario Alberto Kempes es uno de los mejores futbolistas argentinos en la historia. Destreza, habilidad, coraje, goleador nato... Así podríamos definir a Mario Alberto Kempes, uno de los mayores jugadores argentinos de los que ha podido disfrutar nuestro fútbol.
Tras su incursión por varios equipos, llegando incluso a jugar en fútbol sala, hasta que decidió poner punto y final a su carrera como futbolista.
Sin embargo, su amor por este deporte nunca le ha dejado apartarse de él de forma definitiva. Es por ello que decide hacerse entrenador llegando a ejercer en Indonesia, Albania y Bolivia, entre otros, para finalmente recalar de nuevo en Valencia, donde aún hoy recuerdan sus goles.
Hoy en día no es posible verle en los terrenos de juego porque ha descubierto otra faceta: la de comentarista deportivo. El campeón del mundo en 1978 con Argentina, época en la que se encumbró, aclara que no hay diferencia entre el Kempes jugador y el Kempes persona porque “el hecho de luchar y sufrir dentro del campo me hizo ser consciente de que tenía que ser una persona normal, con los pies sobre la tierra.
Mario Alberto Kempes ha contado su historia en «Matador. Mi autobiografía», publicado por Editorial Sargantana. Kempes, exjugador argentino que militó durante siete temporadas en el Valencia, afirmó ayer, después del acto de presentación de su libro en el palco VIP del campo de Mestalla, que los goles siempre fueron su carta de presentación, pero que una vez acaba la etapa de futbolista, queda la persona: «Es importante estar tranquilo y orgulloso cuando paseo por las ciudades en las que he jugado. Para digerir el éxito, nunca me creí el mejor y siempre tenía en la mente trabajar y mejorar como futbolista para hacer más goles.
El Matador expresa que en el libro están los mejores y los peores momentos de su trayectoria pero también aclara que “cuando el aficionado lo lea se quedará con la imagen de que Kempes fue un profesional.
Mario Alberto Kempes, aquel chico que salió de Bell Villa para triunfar con la camiseta del Valencia Club de Fútbol. Quizás, una de las mayores satisfacciones que pueda llevarse alguien no es que los suyos le admiren y quieran. Eso se da por supuesto. Pero que esa admiración, e incluso el cariño, llegue de parte de quienes han sido sus rivales hace más grande la figura de esa persona. En un mundo tan competitivo como el fútbol, al que el reconocimiento al adversario le es tan ajeno, es digno de aplaudir que exista alguna excepción. Y esta es, sin duda, Mario Alberto Kempes, un cordobés, de Argentina, de Bell Ville, donde nació el 15 de julio de 1954, que triunfó en el caprichoso profesionalismo del fútbol. Y lo hizo con sus extraordinarias condiciones, pero también por su saber estar. El Matador fue ídolo dentro y fuera de las canchas; respetado por los suyos, pero también por los rivales.
Matador. Mi autobiografía habla sobre el fútbol; más concretamente sobre la rica trayectoria deportiva y profesional de Mario Alberto Kempes, una de esas personas tocadas con una varita para triunfar en su profesión desde que desde sus raíces en Córdoba fuera creciendo hasta llegar a lo más alto.
Pero Mario Alberto Kempes nos dice en Matador. Mi autobiografía lo importante que es para un chaval que empieza una familia estructurada que marque el tempo, la existencia de alguien que le conduzca correctamente, como lo fue su propio padre, quien desde el sentido común y la disciplina le enseñó el camino que debía seguir. Él le antepuso los estudios obligatorios a su incipiente carrera futbolística, a pesar de ver en su vástago un potencial enorme para el fútbol. También fue determinante su progenitor a la hora de tomar decisiones relevantes en momentos clave, como en los sucesivos fichajes por el Instituto de Córdoba, el Rosario Central y el Valencia CF.
En su libro, el cordobés usa un estilo directo y ameno que llega con facilidad al lector, con momentos emotivos y de buen humor. Incluso explica el origen de su apodo El Matador. Contra lo que muchos piensan, no obedece a su estancia en el Valencia CF y en España y su relación con la fiesta taurina. Sino a la promesa que le hiciera el reputado periodista argentino Gordo Muñoz: «Cuando hagas más de dos goles en un partido, te voy a poner un sobrenombre».
