Hijos de las Estrellas: Significado y Origen

¿Sabes quiénes son los Niños de las Estrellas? Son niños con habilidades especiales, considerados fuera de lo normal. Son niños excepcionales, con mucho talento, con una madurez espiritual que asombra, con habilidades muy especiales, siendo capaces de ver más allá de lo evidente. Físicamente tienen una mirada profunda, pura y transparente con la capacidad de a través de sus ojos, entregar un amor incondicional.

Estos niños comenzaron a llegar según los expertos en los años 70. Los niños índigo llegaron entre los 70 y 90, su aura tiene relación directa con el sexto chakra, son creativos, con capacidades psíquicas, son clarividentes, intuitivos y emocionales. Son considerados rebeldes, impacientes, hiperactivos y se frustran muy rápido.

Los niños de cristal son conocidos como los pacificadores, su objetivo es “mostrar el comino que conduce a la paz”. Estos niños aman todo del mundo en especial los animales, la naturaleza, el agua y todo lo indefenso. Son muy sensibles, cariñosos y generosos. Tienen habilidades telepáticas y no es posible mentirles o engañarles, ya que lo sabrán de antemano.

Los niños arcoíris tienen las características de los índigo y cristal en cuanto a los poderes psíquicos y telépatas. Su misión es “traer alegría a sus familias y entorno”. Son niños sonrientes, llenos de vida y con una gran capacidad de perdón. Tienen una fuerte personalidad y son sanadores por naturaleza. No sienten miedo y son arriesgados.

Los niños diamante son los últimos en llegar con el fin de “transmutar la energía del planeta”. Necesitan que la energía del planeta cambie y aumente en amor, para conseguir eso necesitan nuestro apoyo.

Además de estas clasificaciones, la expresión "somos polvo de estrellas" tiene un significado profundo tanto en la ciencia como en la mitología. Veamos cómo se entrelazan estos conceptos.

Somos Polvo de Estrellas ✨ Nuestro Origen Cósmico #estrellas #cosmos #supernova

El Origen Cósmico de la Vida

La frase de que "Somos polvo de estrellas" está atribuida al astrónomo estadounidense Harlow Shapley cuando en 1929 dijo "We organic beings who call ourselves humans are made of the same stuff as the stars" ("Nosotros, los seres orgánicos que nos llamamos seres humanos estamos hechos de la misma materia que las estrellas") y popularizada por el famoso presentador del documental "Cosmos", Carl Sagan, la frase remonta el origen de la vida al contexto que hizo posible que surgiera.

Con el Big Bang, esa primera chispa iniciática se produce una enorme explosión de simples átomos de hidrógeno que dieron lugar a las estrellas. Como hemos mencionado, cuando se formaron las estrellas las temperaturas alcanzaron millones de grados dando lugar a reacciones de fusión, una autocombustión que transformó el hidrógeno en helio, en carbono, en oxígeno...

Las explosiones de "supernovas" producidas como parte de ese proceso de combustión son brotes violentos que expulsan materia y lanzan al espacio un "huracán de polvo estelar" creador de galaxias y planetas y que, también, vuelve a condensarse, a formar nuevas estrellas que podrían explotar en un eterno volver a empezar...

El proceso se ha repetido varios miles de millones de años hasta que, por pura carambola, ese huracán de polvo de estrellas creó nuestro planeta e hizo posible la vida en la Tierra. Primero fueron las estrellas, sus explosiones, y luego esa materia pesada, esos metales que se condensaron y tomaron la forma de planetas, donde la química del carbono que debemos a las estrellas acabó originando la vida orgánica.

Sin supernovas no hay vida. No, al menos, tal y como la conocemos.

Ciclo de vida de una estrella.

La Hipótesis de la Panspermia

En 1865, el científico alemán Hermann Richter propuso que el principio de la vida en la Tierra se debió a algún tipo de migración biológica de origen extraterrestre. Años más tarde, el químico Svante August Arrhenius utilizó el término "panspermia" para explicar el proceso de la llegada a nuestro planeta de partículas biológicas procedentes del espacio exterior. Una hipótesis que cobró fuerza cuando le concedieron el Premio Nobel de Química en 1903 por su aportación en el campo de las propiedades conductoras de las disoluciones electrolíticas.

Según dicha suposición, la aproximación de un cometa, o incluso el impacto de algún meteorito durante el eón Hádico o Arcaico terrestre (entre 4.567 millones y 4.000 millones de años), habría conducido hasta nuestra pequeña esfera azul los microorganismos necesarios para que, en simbiosis con las condiciones naturales del medio ambiente, se produjera la reacción idónea para el desarrollo de la vida. Puede que, por aquel entonces, algunos planetas de la galaxia, incluso de nuestro sistema solar, albergaran partículas biológicas en su geosfera. Muchos de ellos contendrían agua, su atmósfera no sería demasiado densa y además podrían haber estado habitados por seres inteligentes.

Recientemente se ha descubierto que determinadas partículas pueden subsistir en el espacio exterior durante 30.000 años o más. En 1984, una expedición norteamericana halló en la Antártida un meteorito bastante particular. Me estoy refiriendo al Allan Hills 84001 (ALH84001), en cuyo interior se encontraron restos de formaciones bacterianas procedentes de Marte.

Es muy probable que nuestros átomos de hidrógeno hayan formado parte en algún momento de una estrella, de alguna nebulosa o incluso de otro planeta. Si realmente el firmamento está plagado de asteroides y cometas que siembran la vida en todos los rincones del universo, los seres humanos no podemos ser los únicos habitantes del cosmos.

La galaxia entonces pasaría a ser semejante a una enorme pradera en la cual miles de planetas, como flores, esperan pacientemente a ser polinizados por meteoritos, cometas o corrientes cósmicas que los conviertan en ese fruto que nosotros llamamos vida y que posiblemente sea la razón de ser del universo.

Muchos astrónomos se han aventurado a proponer que dicho impacto podría haber ocurrido hace unos 3.800 millones de años. Curiosamente, a esa misma conclusión llegó Manfred Eigen, Premio Nobel de Química en 1967, cuando él y su equipo lograron secuenciar a la inversa el ARN de una célula eucariota hasta llegar a los 3.800 millones de años atrás.

El Legado Ancestral

Sin embargo, la teoría de panspermia no es nueva. El filósofo griego Anaxágoras, allá por el siglo V a. C., ya sostuvo que la vida en el universo se habría disgregado en forma de semillas, algunas de las cuales habrían caído en nuestro planeta para fecundarlo. Empero, lo más sorprendente es que podemos encontrar reminiscencias de esta creencia en civilizaciones mucho más antiguas, las cuales habrían alcanzado esta sabiduría no por el método científico, sino por una especie de revelación intuitiva al estar en continuo contacto con la naturaleza.

Dolmen de Menga en Antequera, España.

Nuestros ancestros llegaron a intuir que el planeta que habitamos es algo así como una Gran Diosa generadora de vida, la cual, en algún momento del pasado, habría sido fecundada por el cielo, de manera que todos los seres, desde los árboles hasta los hombres, habríamos surgido de esa unión cósmica. Prueba de ello son las diferentes construcciones y templos megalíticos en los que nuestros antepasados representaron la fecundación de la tierra por el cielo o la luz.

Los Niños Arcoíris: Esperanza Después de la Tormenta

Se le llama arcoíris porque es la luz multicolor que surge después de la tormenta, su llegada representa un nuevo comienzo para sus padres. Su presencia inyecta de nueva cuenta ánimos y la ilusión de seguir adelante en busca de momentos de felicidad. Después de la muerte de un hijo pareciera que nada podría ocurrir para aliviar el creciente dolor de los padres.

Es recomendable que los padres aguarden un periodo de seis meses a un año para reponerse del luto ante la pérdida del primer bebé y animarse a tener otro niño. Es necesario que los padres no trasladen al bebé arcoiris lo que hubieran esperado del bebé estrella, ni que lo vean como un sucesor de este último.

Tipo de Niño Características Misión
Índigo Creativos, psíquicos, rebeldes, hiperactivos (No especificado)
Cristal Pacificadores, sensibles, telepáticos, cariñosos Mostrar el camino que conduce a la paz
Arcoíris Poderes psíquicos y telépatas, sonrientes, sanadores Traer alegría a sus familias y entorno
Diamante (No especificado) Transmutar la energía del planeta

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