Este artículo explora las vidas y legados de figuras notables, incluyendo toreros, artistas y políticos, que comparten el nombre Robles o están relacionados con él. Desde el mundo del toreo hasta el arte y la política, estas personalidades han dejado su huella en la historia.
Julio Robles: El Torero de Salamanca
Informe Salamanca - Julio Robles, la memoria del torero
Recordar a Julio Robles siempre es hacerlo con imágenes en blanco y negro. El torero nacido en Fontiveros (Ávila), pero de La Fuente de San Esteban, donde vivió y se desarrolló, trae a la memoria otros tiempos, otras gentes y otras formas en el torear. El recuerdo del maestro Julio Robles sigue vivo en los muchos aficionados que aún quedan. Robles fue figura como matador de toros de pellizco, lujo, hondura, finura, temple y mucha personalidad.
Julio Robles nació en Fontiveros (Ávila) el 4 de diciembre de 1951, aunque es considerado un torero de Salamanca, concretamente de La Fuente de San Esteban, provincia donde vivió y regentó una ganadería. Desde muy temprana edad estuvo en contacto con el campo charro, se vistió por primera vez de luces el 28 de agosto de 1968 en Villavieja de Yeltes. Debutó con picadores el 10 de mayo de 1970, en la Plaza de Lérida, e hizo su presentación en Madrid el 10 de junio de 1972 junto a Angelete y el también torero salmantino El Niño de la Capea con toros de Juan Pedro Domecq.
Con tres Puertas Grandes venteñas (1983, 1985 y 1989), hizo su presentación en Madrid el 10 de junio de 1972, alternando con Angelete y El Niño de la Capea, con toros de Juan Pedro Domecq. Ocho días más tarde repitió con Capea, ya que ambos habían conseguido un gran éxito. El 8 de julio de ese año tomó la alternativa en Barcelona, con Diego Puerta como padrino y Paco Camino como testigo. Extraordinario capotero, confirmó la alternativa en Las Ventas el 23 de mayo de 1973, de manos de Antonio Bienvenida y con Palomo Linares de testigo.
Entre sus mejores actuaciones en Madrid, destacan las del 18 de mayo de 1975 y el 24 de mayo de 1978. En diciembre de 1984 consiguió en Barcelona los premios a la mejor estocada y a la mejor faena. En la temporada de 1987 tuvo que dejar un tiempo de torear a causa de una lesión de abductores y reapareció el 28 de noviembre de ese año en Quito (Ecuador). Posteriormente, tuvo que interrumpir varias corridas debido a la lesión y reapareció en mayo de 1988 en San Isidro. Ese año toreó un total de 55 corridas, en las que cortó 33 orejas. En 1989 realizó buenas actuaciones en la Feria del Pilar de Zaragoza, en Valladolid, Salamanca y en Pamplona, donde fue uno de los triunfadores.
Robles sufría tetraplejia desde el percance que tuvo en la plaza francesa de Béziers el 13 de agosto de 1990. Desde entonces, su estado de salud tuvo momentos muy delicados. Aquel enero fue operado a vida o muerte. Así rezaba el parte médico: "A las 17,05 don Julio Robles Hernández, de 49 años, ha fallecido por parada cardiaca sin respuesta a medidas de reanimación cardiopulmonar avanzada. Se practica tratamiento quirúrgico urgente por el doctor Fernando Angoso con hallazgo operatorio de perforación de colon izquierdo, con peritonitis aguda y difusa secundaria a la misma.
El 13 de agosto de 1990, después de torear en Pamplona y en Santander, resultó gravemente herido al ser volteado por un toro de Cayetano Muñoz, de nombre 'Timador' en la plaza gala de Béziers. Sufrió un traumatismo del raquis cervical entre la quinta y la sexta vértebra, que le provocó la tetraplejia. El matador declaró en varias entrevistas durante de su paciente y dura rehabilitación que "la fe es lo más importante, y como he recuperado tanto en este tiempo, tarde o temprano sé que Dios me ayudará a andar.
Antonio Robles Cabrera: El Pintor Almeriense
Antonio Robles Cabrera (Almería, 1916 - Granada, 1994) fue un pintor, muralista y decorador. Aunque participó en los inicios del Movimiento Indaliano y regresó circunstancialmente en los años setenta, su desapego del grupo liderado por Jesús de Perceval, su carácter bohemio e independiente, y su nomadismo lo hacen menos conocido que el resto de pintores de su generación. No obstante, participó con otros artistas en exposiciones colectivas.
Hijo único del matrimonio Isabel Cabrera y Vicente Robles, nació el 16 de enero de 1916 en la calle Emir (hoy Braulio Moreno). Tras el bachillerato ingresó en la Escuela de Artes y Oficios, obteniendo el 1º premio de “Dibujo Artístico” en el curso 1929/30. Marchó a Madrid, donde compaginó estudios de Enfermería y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se casó en 1947 con Carmen Montoya y fue padre de dos hijas: Carmen e Isabel (Chyky). Esta siguió la vocación del padre y con él expuso en varias ciudades.
La primera individual de Roblescabrera fue en julio de 1943. Pasado el tiempo, Roblescabrera abrió estudio y taller. A partir de ahora su proyección personal y profesional sería continua y ascendente, sucediéndose en salas de las capital (Escuela de Artes, Villaespesa, Casino Cultural y Círculo Mercantil, La Peñilla y peña El Taranto, Parriego o Harvy), Tánger, Tetuán, Rabat, París, Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Las Palmas, Sevilla, Córdoba, etc. Extraordinario dibujante y poseedor de un fuerte trazo con la espátula, se decantó por el óleo -el retrato humano como leiv motiv- y acuarelas de acusado cromatismo, en las que plasma paisajes urbanos -chancas incluidas- recibiendo parabienes de la crítica especializada.
Artista poliédrico, aportó a la Semana Santa almeriense el conjunto escultórico del Resucitado, al que acompañaban las imágenes de un soldado y un ángel orante, sustituidos por la actual talla de Federico Coullart. De Roblescabrera eran asimismo unas andas de la Virgen del Mar y el trono de Ntra. Sra. de la Merced, amén del cartel de la Semana Santa de 1952. Realizó lo arcos triunfales de las dos primera visitas a Almería del general Franco y decoró las salas de fiesta Hoango, Chapina y La Bolera. Suyos fueron igualmente los escenarios de Festivales de España, Caseta Popular y la decoración del pabellón almeriense en la 1º Feria Internacional del Campo en Madrid, por lo que en 1953 obtuvo cálidos elogios de la prensa matritense.
Con Trino Gómez Campana conquistó los tres primeros premios de carrozas en la Batalla de Flores del Corpus granadino en 1958. Éxito que repitió en la capital (pregón de fiestas, cabalgata de Reyes, batallas de flores) con tales plataformas artísticas rodantes confeccionadas en el taller de calle Braulio Moreno. Sin embargo, serían los gigantescos murales anunciadores de películas en las fachadas de las salas cinematográficas lo más llamativo de su obra. Estos, y los carteles anunciadores de la Feria de Agosto. Roblescabrera es el artista más prolífico de toda su historia, junto a Carlos Pérez Siquier. Siempre por méritos propios, como resultado del correspondiente concurso público municipal.
Ilustraciones de programas de mano y carteles oficiales plenos de colorido, sencilla composición y fuerte carga simbólica, local y andaluza. A él se deben los primeros premios de los años 1945, 1947, 1954 y 1957 (compartido); segundo en 1944 y accésit en 1958 y 1959 (en 1963 repitieron el de 1954). Falleció en Granada el 9 de septiembre de 1994.
Álvaro Gil-Robles: El Político y su Padre
Álvaro Gil-Robles, hijo de Gil-Robles, ofrece una perspectiva sobre las decisiones de su padre como ministro de Guerra de la República. Según Álvaro, su padre pensaba que era necesario rearmar al ejército y poner oficiales lo más competentes posibles. En este momento, devuelve el poder a un ejército al que Azaña había limitado y a, entre otros, el propio Franco. Fernando el Rey, catedrático de Historia Política y Movimientos Sociales, señala que en esta época, Gil-Robles "nombra como Jefe del Estado Central a Franco, a Goded director general de Aviación y a Mola máximo responsable de las fuerzas de Marruecos".
Gil-Robles hijo defiende que su padre "nunca llegó a pensar que Franco haría la sublevación del 18 de julio" y que "luego le persiguió toda su vida, así que tanto amor no se tenían". Sin embargo, señala que "dice mi padre que cuando se fue del ministerio Franco lloró. Cocodrilo o no cocodrilo, pero lloró".
El Niño de la Capea
Pedro Gutiérrez Moya, conocido como El Niño de la Capea, nace el 17 de septiembre de 1952. Con dieciséis años empieza a torear por su provincia anunciándose como El Niño de la Capea. Desde el primer día muestra su raza y con su característica cara aniñada fue abriéndose paso tras superar los socavones que se presentaban. Pronto llega la presentación ante sus paisanos en La Glorieta, acontecimiento celebrado el 3 de mayo de 1969, en tarde de tanta ilusión que lo alza triunfador gracias a su entrega.
Tras las triunfales temporadas novilleriles de 1971 y 1972, en las que se acartela en numerosas ocasiones con su paisano Julio Robles, el debut en Las Ventas supone el final de esa etapa. La fecha es el 11 de junio de 1972 y en tan importante compromiso forma cartel con Ángel Rodríguez Angelete y su paisano Julio Robles, también debutante, ante novillos de Juan Pedro Domecq. Los dos charros ofrecen una tarde pletórica y a punto están de salir en hombros, hecho que anima a la empresa madrileña a organizar otro festejo para el siguiente domingo con ambos protagonistas, ahora mano a mano, con reses portuguesas de Cunhal Patricio.
La despedida de Madrid, en la víspera de la alternativa, fue una apuesta más de tantas como tuvo El Niño de la Capea, quien siempre dio la cara para demostrar que él llegaba a los toros para ser figura. Ahora, 22 de junio de 1972, se hará matador en Bilbao, en la plaza que tanto lo vio triunfar, en la que es una apuesta fuerte con el mejor cartel para que Paco Camino -su ídolo- lo hiciera matador en presencia de Paquirri, al cederle el toro Mireto, de Lisardo Sánchez. En un nuevo estatus de matador se hace imprescindible en las más importantes ferias, solventando sus compromisos con éxito.
No escondiéndose jamás, como lo vuelve a demostrar al confirmar la alternativa en 1974, acontecimiento acaecido el 21 de mayo y apadrinado por Palomo Linares, con Paquirri, de nuevo en labores de testigo. Esa tarde, con toros de Atanasio Fernández, también en corrida televisada, el salmantino corta tres orejas que ratifican todo lo bueno y apasionado que se dice de él. Es la primera de las cinco puertas grandes que logra en Madrid -las demás llegan en 1975, 1979, 1985 y 1988-, plaza que supo ver las enormes condiciones del torero, quien nunca faltó a la cita madrileña y dejó faenas para el recuerdo, algunas de ellas con hitos históricos, como la encerrona en solitario frente a toros de Victorino Martín, en la Corrida de la Prensa de 1988.
Tras la retirada vuelve a los toros en 1991. En su segunda actuación de la nueva etapa, en la sevillana Feria de Abril, sufre una gravísima cornada inferida por un toro de Cebada Gago que le afecta durante largo tiempo. Recuperado, en este nuevo paso por los ruedos, en México escribe algunas de las páginas más bonitas de su carrera. Una de ellas su postrera actuación en La México al cortar el rabo -el tercero de su balance en La México- al toro Piropo, de Pepe Garfias.
Desde entonces se vistió de luces para darle la alternativa a su discípulo Javier Conde; en otra ocasión para confirmar la alternativa a su hijo Pedro El Capea, en La México; posteriormente para torear, de nuevo con su hijo, un mano a mano, en el que siguió añadiendo hitos a su biografía, en la plaza salmantina de Alba de Tormes. Y por último, para seguir escribiendo páginas históricas, el mismo día que se cumplían el cincuentenario de su alternativa lo celebró como mejor sabe, vistiéndose de luces -nadie lo había hecho a esa edad- en la villa de Guijuelo, compartiendo cartel con su yerno Miguel Ángel Perera y su hijo Pedro, frente a toros de su ganadería para rubricar su última lección.
El Niño de la Capea es dueño de un privilegiado palmarés, siendo uno de los toreros más grandes de la historia e ídolo de todas las aficiones de España, Francia, Portugal y la totalidad de la América taurina. América fue punto y aparte en su carrera escribiendo allí muchos de sus mejores momentos y brillando en todas sus plazas, sin excepción. Primero Lima, la mayoría de Colombia y la totalidad de Venezuela, país que lo aplaude en sus actuaciones y durante años torea más que nadie allí. Después es México, tan especial para él, que acaba adoptándolo tras lograr éxitos de clamor en La Monumental del Distrito Federal, extendidos al resto de los estados.
A la par, El Niño de la Capea siempre contribuyó con la Fiesta para invertir muchos de sus dineros ganados en los ruedos en crear una ganadería puntera con sangre Murube y además salvar ese encaste cuando prácticamente estaba camino de su desaparición.
