Hijo Mío, Cuida de Tu Padre Cuando Llegue a Viejo: Reflexiones Sobre la Dignidad y el Cuidado de los Ancianos

En nuestra sociedad, a menudo nos enfrentamos a la difícil cuestión de cómo cuidar a nuestros padres a medida que envejecen. Entre la protección y el paternalismo existe una línea difícil de identificar. Con los ancianos la cruzamos constantemente.

El paternalismo suele ir orientado hacia la búsqueda de superioridad moral. La protección debería ir orientada a proporcionarles las mejores condiciones que estén a nuestro alcance sin pretender obtener nada a cambio.

En este artículo, exploraremos algunas reflexiones sobre el cuidado de los ancianos, la soledad forzada, el abandono y la importancia de mantener su dignidad y bienestar emocional.

¿CÓMO CUIDAR A TUS PADRES ANCIANOS? | Lucrecia Noriega

La Perspectiva de la Vejez

Hablamos de los ancianos como si la vejez fuera un gremio: “El gremio de los abuelos”. Como si pertenecer a la misma generación fuera una afinidad. Y sobre todo, como si los que todavía no hemos alcanzado la vejez no fuéramos a alcanzarla nunca.

Pero esas personas a las que hemos metido en ese gremio ficticio también tienen intereses, miedos, ilusiones y proyectos. ¿De verdad creemos que todo eso desaparece cuando cumples 80 años, así, de golpe? “Mañana cumple usted 80, olvídese de quién es y adáptese a ser un afable anciano que no desea nada y se dedica a esperar la muerte viendo Sálvame”.

Bastaría con preguntarnos honestamente qué creemos que necesitaremos en nuestra ancianidad para dar respuesta a lo que puedan estar necesitando ellos. ¿Sería suficiente para nosotros contar con cuidado médico, un televisor, un dominó, una función de teatro infantil por Navidad y tres sopas diarias? La respuesta es no. Entonces, ¿por qué pensamos que para ellos sí lo es?

La Importancia del Estímulo y la Alegría

Encuentro muy grave reducir la existencia a la supervivencia. No basta con tener comida y techo, esto es necesario, pero no suficiente. También necesitamos un estímulo para seguir levantándote de la cama. A todos nos hace falta alegría, amor, aprendizaje, impulso, emoción y confianza.

El Dilema de las Residencias

El otro día les pregunté a unos amigos si enviarían a sus padres a una residencia cuando ya no pudieran valerse por sí mismos. Casi todos contestaron que sí, sin dudarlo. Luego les pregunté si ellos querrían acabar sus días en esas condiciones y la respuesta ya no fue tan contundente.

Supongo que nos quedamos más tranquilos pensando que los ancianos tienen todo lo que necesitan en su acogedora residencia con fluorescentes y televisores a todo meter, pero es curioso que sigamos viéndolos como esas personas que nosotros nunca seremos.

Algunos de los que me estáis leyendo tenéis a familiares en residencias. Sé que hay quien no puede ocuparse de personas que necesitan un cuidado especial a diario. Sé que hay quien no llega económicamente, o se siente incapaz de convivir con quienes se han vuelvo complicados de trato. Sé que en general nadie disfruta del hecho de enviar a sus padres o abuelos a una residencia, y sé que hay situaciones en las que los ancianos están mejor en este tipo de sitios que en sus casas, pero también sé que estamos asumiendo esta práctica con demasiada tranquilidad.

La Soledad Forzada y el Abandono

¿En qué momento dejamos de indignarnos ante la soledad forzada y el abandono de los ancianos? ¿Cuándo decidimos que lo mejor es guardarlos solos con tal de que no nos estorben? ¿Qué tretas psicológicas estamos utilizando para justificar esta bestialidad?

En la otra cara de la moneda nos encontramos con esos ancianos que viven solos y mueren solos sin que nadie repare en su ausencia durante semanas. Rehusaron trasladarse a una residencia porque preferían seguir viviendo en su casa mientras pudieran, pero tampoco contaban con no recibir visitas de nadie nunca más.

Una anciana contaba en un documental que su deseo era morir en la calle. Cuando le preguntaron por qué, ella respondió que así no moriría sola. Ahora que vengan todos los que se llenan la boca hablando del estado de bienestar. Amor de padres, que todo lo demás es aire.

La Conciliación Laboral y el Cuidado de los Ancianos

¿Cómo aceptamos una sociedad que apenas contempla la conciliación laboral con el cuidado de los ancianos? ¿Qué tipo de sistema inmisericorde estamos apoyando, que prioriza el trabajo sobre las necesidades de otros seres humanos? ¿Por qué no se están poniendo en marcha iniciativas políticas para que los familiares puedan encargarse de sus mayores? ¿Por qué no se recoge suficientemente en la ley de dependencia?

Refranes Sobre la Vejez y la Sabiduría

La informante de los refranes que inserto a continuación es Canuta Rodríguez Lobato, mi madre; a ella la dedico, con mucho cariño, este artículo, por cumplir ochenta y cinco años y por las muchísimas muestras de sabiduría popular con valor positivo que me ha enseñado.

Aquí hay algunos refranes que resaltan la importancia de la sabiduría, el agradecimiento y el cuidado en la vejez:

  • A buen entendedor, pocas palabras: Significa que la persona inteligente comprende rápidamente lo que se le quiere decir.
  • Es de bien nacidos, el ser agradecidos.
  • A la cama no te irás, sin saber una cosa más: Indica expresión de sorpresa cuando alguien nos enseña o nos demuestra algo que desconocíamos.
  • Al médico, confesor y letrado, hablarles claro: Recomienda decir la verdad a los que han de aconsejarnos para que cada uno dé su respuesta acertada.
  • Amor de padre, que todo lo demás es aire: Indica que el único amor verdadero es el de los padres.
  • Ama a quien no te ama y responde a quien no te llama: Aconseja hacer el bien sin esperar recompensa.
  • Al niño mientras crece; y al enfermo, mientras adolece: Indica que durante estas épocas se les debe prestar especial asistencia.

Estos refranes nos recuerdan la importancia de la sabiduría, la gratitud y el amor en todas las etapas de la vida, especialmente en la vejez.

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