La expresión "hijo de la fortuna" evoca imágenes de prosperidad y buena suerte desde el nacimiento. Pero, ¿cuál es el origen y el significado profundo de esta frase?
Orígenes Históricos y Culturales
La noción de que los niños nacen con un destino predeterminado, ya sea de buena o mala fortuna, tiene raíces antiguas y se encuentra en diversas culturas. La creencia de que un recién nacido trae consigo una suerte especial para su familia es un tema recurrente en la historia.
Dice que los niños nacen con un pan bajo el brazo, que su llegada en el mundo trae fortuna y bienestar para la familia. La expresión tiene su origen en el ámbito rural y está relacionada con la fortuna económica real que significaba tener un niño, barón, para las familias pobres: este nuevo miembro de la familia podría, más adelante, trabajar y convertirse en una nueva fuente de ingresos para la familia.
Con el paso del tiempo, la expresión se ha quedado, pero ha cogido otro significado centrándose en la felicidad que genera el nacimiento del bebé. Fortuna económica ya se sabe que no generan, de hecho.
La diosa Fortuna es la versión romana de Tikhe, la deidad griega que velaba por la ciudad y la vida colectiva, pero también departía dones y castigos en las guerras y entre las naves en la mar, como si fuera una ministra con muchas carteras. La caracterización más conocida de la diosa Fortuna es con una rueda que gira repartiendo el azar, o bien con un cuerno de la abundancia, haciendo referencia a las riquezas, que casi quedan como sinónimo de fortuna.
Pero Tikhe aparece frecuentemente con un timón entre las manos; el que gobierna la nave; y unas velas desgastadas y maltrechas por los vientos, o a veces, como Afrodita, surgiendo de las espumas y olas encrespadas de las tempestades del mar.
Hay quien dice que dichas representaciones arcaicas, mezclando riquezas, ruedas y timones, pudieran tener su origen en que los mercaderes, los ricos y adinerados comerciantes, solían viajar por mar. A mi esa explicación me parece un poco pobre.
Posiblemente la trasmutación marina de la Fortuna, proviene de un eufemismo supersticioso incorporado a la jerga marinera. Es común, para conjurar el destino, darle dulces nombres a las cosas malas y terribles, como suavizándolas, e incluso adulándolas, para que nos eviten y pasen de largo.
Estatua de la diosa Fortuna en Roma.
Simbolismo y Significado
La fortuna, en su esencia, representa la suerte, el destino y la prosperidad. Ser un "hijo de la fortuna" implica nacer bajo una estrella favorable, con mayores oportunidades y una predisposición a tener éxito en la vida.
Es a partir del Renacimiento, cuando la vertiente meteorológica de la fortuna se hace más patente y sobre todo, en el atormentado barroco la vida es considerada como un viaje por mares procelosos, llenos de peligros y naufragios.
En la buena, pero también en la mala como en el poema “La Balada del Viejo Marinero”, The Rime of the Ancient Mariner, de Samuel Taylor Coleridge, donde se narra la historia de un viejo marino, maldito por tentar a la suerte.
En el inicio del poema, un anciano se acerca a un hombre a punto de contraer matrimonio y le suplica que escuche su triste historia. Él navegaba en un barco que fue sorprendido por los temporales y arrastrado hacia la Antártida. Allí la tripulación vio a un albatros, símbolo de buen presagio.
El marinero abatió al ave haciendo oídos sordos a los favorables augurios que simboliza en los barcos ese animal. La tripulación se inquieta, culpa al viejo marinero de un desastre futuro y vuelca su ira supersticiosa contra él, castigándole a llevar al ave en el cuello, en señal de penitencia. El buque tiene un encuentro espectral con la muerte y esta se juega a los dados, con la vida, el alma vencida del viejo marinero.
Su castigo será atestiguar la muerte de su tripulación y recorrer el mundo narrando una y otra vez su historia, por los siglos de los siglos.
En este propicio ambiente han visto la luz, en Estepa, unos niños, en los que va a resucitar la añeja y siempre atractiva estampa del bandido, con todas sus crueldades, violencias y generosidades. Ya corretean por las calles estepeñas tres muchachos que no tardarán mucho en hacerse famosos, no sólo en su pueblo y en Andalucía, sino en España entera. Son Joaquín Camargo Gómez, «el Vivillo»; Manuel López Ramírez, «el Vizcaya» y Antonio Ríos Fernández, «el Soniche».
Sólo falta que venga al mundo el sobrino de este último, que ha de superar al que más en nombradía: Francisco Ríos González, «el Pernales». No tardó mucho. Nació el día 23 de julio de 1.879.
Cuando empecé a estudiar griego, me sorprendió que utilizaran el término “Fortuna” para referirse a los temporales y tormentas; pero la sorpresa fue mayor cuando descubrí que también es una acepción en castellano; aunque en desuso; en portugués, en italiano y en la mayoría de las lenguas latinas.
La fortuna, variable y caprichosa, siempre había tenido para mí connotaciones positivas, ya que cuando son negativas hay que recalcar: la mala fortuna. Pero de ninguna manera había considerado que el termino tuviera relaciones meteorológicas.
Aunque, pensándolo bien, ¿De donde venía la idea de aparejo de fortuna o timón de fortuna? Calificativo que reciben en los barcos aquellas reparaciones que tienen por objeto subsanar, provisionalmente y con los escasos medios de abordo, las partes dañadas de un velero, y normalmente esto suele suceder cuando hay mala mar.
Ejemplo de un timón de fortuna.
La Realidad Detrás de la Fortuna
Si bien la expresión sugiere una vida fácil y sin obstáculos, la realidad es que incluso aquellos que nacen con ventajas significativas enfrentan desafíos y dificultades. La fortuna puede proporcionar un punto de partida favorable, pero el éxito y la felicidad requieren esfuerzo, perseverancia y decisiones sabias.
Más bien todo lo contrario: la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima que criar un hijo cuesta, de media, 642 euros mensuales en su primer año de vida. Alimentación, higiene, ropa y calzado, educación, sanidad, vivienda, gastos de conciliación, juguetes, muebles, transporte e, incluso, el incremento de los gastos de los suministros.
La Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (Ceaccu) se atreve a hacer una estimación global que, de hecho, refleja muy bien el extenso rango de posibilidades. Las necesidades de los niños y niñas van cambiando a medida que crecen y, por lo tanto, los gastos prioritarios también.
Paradójicamente, la conciliación laboral también puede suponer un gran gasto, en este tramo y en el siguiente, el de cuatro a seis años. En los años próximos, de los siete a los 12, se incrementa el gasto en la comida, en actividades extraescolares y en los estudios, aunque la escuela sea pública.
De los 13 a los 17 años, los juguetes pasan a mejor vida, pero el ocio encuentra otras maneras de mantener el agujero en el bolsillo. Del mismo modo que el coste de vida varía en función del municipio y comunidad autónoma donde se vive, el coste de la crianza también lo hace.
Según Save The Children, de hecho, Catalunya es una de las comunidades donde esta cifra es más alta, junto con Madrid, el País Vasco y Navarra. Las cifras son altas y las ayudas son pocas, hecho que provoca que hasta un 26% de los hogares con niños menores de 18 años se encuentre en situación de pobreza según datos de Save The Children.
Este porcentaje, además, es mayor si se trata de familias monoparentales, donde la situación de pobreza representa el 40% de las familias. Son hogares que no consiguen cubrir "el coste mínimo para poder criar un hijo o hija en condiciones dignas y no pueden asegurar un desarrollo adecuado y el bienestar del niño o niña", denuncian desde la ONG.
El porcentaje de pobreza infantil en los hogares en España es, además, uno de los más altos de la Unión Europea. Además, las prestaciones a familias y a la infancia en España son de las más bajas de Europa. En los países de la OCDE, por ejemplo, se destina el 1,2% del PIB a las prestaciones familiares directas y en el resto de Europa el 1,4% del PIB.
"En el caso de España, este porcentaje es del 0,5%, siendo el país de la UE que menos invierte en este tipo de prestaciones"; incide el ONG en su informe. El informe señala que "el sistema español de ayudas a las familias se caracteriza por un reducido gasto en prestaciones y un peso desproporcionado en las ayudas fiscales", modelo muy utilizado en el resto de Europa.
En esta línea, la ONG junto con la Plataforma por la Infancia y UNICEF han propuesto una reforma fiscal para facilitar las ayudas monetarias a las familias. El modelo que recomiendan consiste en implementar una deducción fiscal reembolsable y universal que apoye a las familias con hijos.
"Es necesario cambiar las cosas para que el coste de tener un hijo o la situación laboral no sean circunstancias que disuadan a las familias", afirma también la OCU en su informe. Y es que quizás no hace falta que lleve pan bajo el brazo el bebé, con algún beneficio fiscal bastaría.
Conclusión
En última instancia, ser un "hijo de la fortuna" puede ser un buen comienzo, pero no garantiza una vida plena y exitosa. La verdadera fortuna reside en la capacidad de aprovechar las oportunidades, superar los desafíos y construir un futuro significativo con esfuerzo y determinación.
Es común, para conjurar el destino, darle dulces nombres a las cosas malas y terribles, como suavizándolas, e incluso adulándolas, para que nos eviten y pasen de largo. Si cuando se avecina un temporal, lo invocas a base de insultos, tienes la sensación de que te va a perseguir y hacerte tragar tus palabras; sin embargo, si lo calificas de fortuna, tienes más probabilidades de que se apiade de ti y vaya a buscar a otras naves incautas.
Por los mismos motivos agoreros, se considera de mal fario subir un paraguas al barco, ya que es llamar a las inclemencias climatológicas, así como las flores, que se asocian a un funeral. Y cómo no, el hecho de transportar un difunto, o incluso solamente un ataúd.
Por ello era común que los fallecidos fuesen arrojados al mar, envueltos en una mortaja con una bola de cañón dentro para que su fantasma no persiguiese al barco. Bueno, digo yo que también sería para evitar que se descompusiera el cadáver durante aquellas travesías infernales que duraban meses.
- Origen de la expresión: Ámbito rural, relacionada con la contribución económica de los hijos al hogar.
- Significado actual: Felicidad y bienestar que trae el nacimiento de un bebé.
- Realidad económica: Criar un hijo implica gastos significativos desde el primer año.
- Ayudas estatales: España tiene una de las inversiones más bajas en prestaciones familiares en la UE.
