Higiene del Lactante: Consejos Esenciales para el Cuidado del Bebé

La higiene desempeña un papel crucial para la buena salud y el bienestar general de un recién nacido. Cuidar la higiene del recién nacido es una de las responsabilidades de la mamá y del papá desde los primeros días después del parto. Para mantener la salud y el bienestar de tu bebé, debes hacerle un aseo completo cada día y lavar con frecuencia los objetos que más utiliza. Pero no serviría de nada hacerlo en exceso. Para reforzar sus defensas inmunitarias, tu bebé necesita enfrentarse a las bacterias, a los microbios y a los demás "bichitos" que nos rodean a diario. A continuación presentamos algunas buenas prácticas en la materia para que la higiene de tu bebé sea perfecta.

CÓMO y Cuándo BAÑAR A UN bebé RECIÉN NACIDO 🌊 (paso a paso) El primer baño del bebé

Principios Básicos del Aseo del Bebé

El aseo es un momento privilegiado de intercambio con tu bebé. Es recomendable organizarse bien y tener todo lo necesario a mano para poder disfrutarlo plenamente. Esta es la lista de productos indispensables para una correcta higiene del bebé:

  • Gel de baño sin jabón para pieles sensibles
  • Un champú suave para sus primeros cabellos
  • Una leche limpiadora para su carita
  • Una crema para su culito
  • Suero fisiológico
  • Algodón hidrófilo
  • Toallitas

Ahora que tenemos todo lo necesario, pasemos al chequeo completo del aseo del bebé.

Guía Detallada para el Aseo Diario del Bebé

Baño

A los bebés les encanta bañarse. Para su total seguridad, mantente atenta y no apartes la mirada de tu hijo. Ten cuidado de que no coja frio: la temperatura de la habitación debe estar entre los 20 y los 24 ºC, y la del agua entre los 37 y los 38 ºC.

¿Sabes que no es recomendable bañar a los bebés durante sus primeras horas de vida? Al hacerlo se eliminaría la vérnix caseosa, una sustancia de consistencia pastosa y color blanquecino que impregna la piel del recién nacido. Tiene propiedades hidratantes, aislantes y antimicrobianas, por eso la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda esperar a bañarlo por primera vez al menos 24 horas de su nacimiento, y si esto no es posible, no hacerlo nunca antes de las 6 horas. A partir de ese momento hay que comenzar una rutina diaria de baños.

Para que sea adecuada, ten en cuenta los siguientes consejos:

  • Elige un momento tranquilo para bañar al bebé: da igual que sea por la mañana o por la noche, lo importante es que sea un momento relajado e íntimo y tenga lugar sin distracciones ni prisas. Muchos padres tienen el hábito de bañar a sus bebés al final de la tarde. Es un buen momento porque el bebé queda relajado antes de dormir, y además contribuye a establecer una rutina desde los primeros momentos de su vida.
  • Cuida la temperatura de la habitación: es recomendable que la estancia en la que bañas al bebé tenga unos 23ºC y no tenga corrientes de aire.
  • Utiliza una bañera adecuada: conviene que no incluya ningún material tóxico, no tenga partes puntiagudas, y sea sólida y estable. De este modo evitarás que el bebé pueda caerse o golpearse.
  • Llena la bañera con unos 10-15 centímetros de agua: esta cantidad es suficiente para lavar al bebé.
  • Examina la temperatura del agua: lo adecuado es que sea de unos 36ºC. Para comprobar que no va a quemar al bebé, puedes introducir en el agua el dorso de la mano o el codo.
  • Usa jabón con pH neutro y en muy poca cantidad, y aclara al bebé con el mismo agua de la bañera.
  • Controla el tiempo de duración del baño: en los primeros baños del bebé es recomendable que no se prolonguen más de dos minutos. Con el paso del tiempo pueden ir prolongándose y convertirse en un momento de disfrute y relax tanto para el niño como para los padres.
  • Seca al bebé sin frotar con la toalla: tras el baño, hay que sacar con cuidado al bebé de la bañera y envolverlo en una toalla que esté seca y templada. Con ella absorberemos la humedad dando toquecitos suaves, pero nunca frotando, ya que podríamos irritar su piel, que es muy sensible.
  • Hidrata la piel del bebé: el último paso de la rutina de baño consiste en hidratar la piel del bebé masajeando su piel con lociones especialmente formuladas para bebés.

El baño del bebé debe ser un momento relajante y seguro.

Cambio de Pañales y de Ropa

La clave está en la organización. Coloca todo lo que vayas a necesitar cerca del cambiador: pañales, toallitas, leche limpiadora, ropa limpia, papelera. No olvides lavar y secar bien todos los pequeños pliegues de su piel antes de ponerle el pañal.

  • Cambia de pañal al bebé frecuentemente: así evitarás la humedad prolongada en esta zona.
  • No abuses de las toallitas higiénicas o limpies la zona en exceso, ya que se podría deteriorar la barrera cutánea del bebé, creando más irritación. Limpia el área usando agua y jabón neutro. Si usas toallitas desechables, han de ser especiales para este fin y, como comentamos en el punto anterior, conviene no abusar de ellas.
  • Limpia la zona desde adelante hacia atrás, para reducir riesgo de infección en los genitales, sobre todo en niñas.
  • Una vez limpia, seca bien la zona para evitar humedad.
  • Para prevenir las irritaciones de la zona puedes usar cremas (debes consultar con el pediatra cuál considera que es más adecuada), o bien esperar unos minutos antes de poner el nuevo pañal al bebé, para que la piel del bebé respire y pierda la humedad.
  • Descarta los polvos de talco: aunque se han usado mucho en décadas anteriores, hoy en día se desaconsejan ya que, además de que retienen la humedad, impiden la transpiración por los poros de la piel y pueden ser tóxicos si el bebé los aspira.
  • Elige pañales testados clínica y dermatológicamente, ya que el pañal es un producto que está en contacto constante con una zona de la piel del bebé que es especialmente delicada. Por eso, además, opta por pañales con buena capacidad de absorción y que ofrezcan al pequeño libertad de movimientos.

Cara

Un algodón impregnado en leche limpiadora o en agua mineral bastará. Puedes terminar con una crema hidratante suave para proteger su piel.

Ojos

Humedece una compresa con suero fisiológico y pásala suavemente sobre sus ojos, desde el lagrimal hacia fuera.

  • Si el bebé tiene legañas, retíralas usando una gasa impregnada en suero fisiológico. Es muy importante que uses una para cada ojo, y que limpies la zona del lagrimal hacia fuera.
  • Si los ojos del bebé están rojos, acude al pediatra, pues podría haber una infección.

Orejas

La delicadeza es primordial. No utilices bastoncillos; utiliza simplemente un algodón para limpiar el pabellón auricular y la parte posterior de la oreja.

  • Nunca limpies los oídos por dentro, y menos utilizando bastoncillos u objetos punzantes.
  • No limpies la cera que segrega el oído, ya que es un mecanismo de defensa del organismo.
  • Si es necesario, limpia la parte externa del oído, utilizando una gasita para cada oído, impregnada en suero fisiológico.

Nariz

Se trata de una operación delicada. Retuerce un trocito de algodón impregnado en suero fisiológico e introdúcelo en los orificios nasales para limpiarlos. También puedes utilizar un sacamocos o aspirador nasal.

  • No te preocupes por los estornudos del bebé, ya que son un mecanismo innato para limpiar las fosas nasales. Les permite eliminar partículas de polvo o restos de leche que pueden regurgitar, un fenómeno que como te explicamos en el artículo «¿Cuándo puede ser peligroso el vómito del recién nacido?» es muy común en bebés.
  • Si hay secreciones nasales, puedes limpiarlas con suero fisiológico después del baño.
  • Si el bebé presenta mucho moco, puedes hacerle un lavado nasal utilizando suero fisiológico administrado con una perilla de goma.

El aspirador nasal para bebés

El aspirador nasal para bebés es un accesorio indispensable cuando tu pequeñín está resfriado. El más sencillo (y más barato también) es la pera de goma ya que aspira mediante una simple presión. También podrás encontrar aspiradores nasales con aspiración manual o eléctrica.

Uñas

Cortárselas regularmente, procurando redondearlas y no dejarlas demasiado cortas.

  • Córtale las uñas a menudo para que no se arañe. Lo mejor es usar unas tijeras especiales con la punta redondeada o una lima de uñas.
  • Las uñas, tanto de las manos como de los pies, deben cortarse en recto para evitar que se encarnen.

Cordón Umbilical

Límpialo de dos a tres veces al día con una compresa impregnada en desinfectante hasta que se le caiga (al cabo de una a dos semanas).

El cordón umbilical se corta nada más nacer el bebé, a unos cuatro centímetros de su abdomen. El fragmento de cordón sobrante tarda en desprenderse entre 5 y 20 días y una vez que lo hace, queda una herida en el ombligo que tarda en cicatrizar entre 3 y 5 días. Durante este proceso, el ombligo del bebé requiere ciertos cuidados:

  • Limpia diariamente la zona con agua y jabón: puedes hacerlo durante el momento del baño. Antes de que se caiga, el cordón umbilical cambiará de color amarillo a negro. No te asustes, es algo completamente normal.
  • Evita la humedad en esa zona: se trata de una herida, por lo que conviene mantenerla seca y limpia para evitar infecciones y ayudar a que cicatrice. Tras los baños, asegúrate de eliminar bien la humedad secando con mucho cuidado.
  • No utilices ombligueros ni fajas, ya que pueden favorecer infecciones y además dificultar la respiración del bebé.
  • Presta atención a cualquier cambio de estado de esa zona: si observas secreciones, sangre o mal olor, acude inmediatamente a tu pediatra ya que podría haber una infección.

Como hemos comentado, la limpieza de la zona puede hacerse durante el momento del baño, y con ello es suficiente. Sin embargo puede ser que tu pediatra te recomiende complementar el cuidado de la zona aplicando una gasa impregnada en alcohol al 70% o con clorhexidina, esto puede hacerse dos o tres veces al día y después del baño, y también cuando la zona se ensucie con orina o heces.

Para hacer de forma correcta esta limpieza:

  • Da toquecitos en sentido circular alrededor de la base del ombligo, sin hacer contactos prolongados con la piel del bebé.
  • Nunca uses productos con yodo, opta solo por el alcohol o la clorhexidina, siguiendo siempre las instrucciones de tu pediatra.

Higiene Bucal

Aunque tu niño sea solo un bebé y todavía no tenga dientes, el aseo diario no sería completo sin la higiene bucal.

Una vez que al bebé le empiezan a salir los dientes, límpialos todos los días con una gasita mojada en agua.

¿Hay que retraer el prepucio de los niños?

Esta práctica, que consiste en retraer el prepucio para limpiar el glande, está hoy desaconsejada por numerosos pediatras. Se ha demostrado que, al contrario de lo que se pensaba antes, la retracción no evita la fimosis (anomalía del prepucio). Un aseo "clásico" basta y sobra para garantizar la higiene de esta zona en un bebé, así que deja que la Naturaleza haga lo suyo.

Otras Normas de Higiene

  • Los peluches también tienen que lavarse a menudo: los más resistentes en la lavadora, los demás a mano.
  • En cuanto a su ropita, la interior se debe lavar todos los días. Para el resto de la ropa, haz lo que te parezca correcto, pero ten en cuenta que si hay una mancha de zanahoria en una chaqueta... ¡tampoco se acaba el mundo! Para los baberos, las toallas y la ropa de cama, opta por un lavado a 60 ºC y utiliza siempre un detergente suave que respete la fragilidad de su piel.
  • Una "limpieza"diaria de la habitación del bebé también es imprescindible. El primer reflejo debe consistir en ventilar cada día la habitación durante 10 minutos como mínimo. Barre o pasa con regularidad el aspirador y da preferencia a productos de limpieza naturales.

Los productos para higienizar al bebé

Para cuidar la piel frágil y la salud de tu bebé, evita los productos con parabenes, ya que estas sustancias químicas desequilibran el sistema hormonal.

Recomendaciones Adicionales

  • Recuerda lavarte las manos antes de tocar la zona del cordón.
  • Intenta dejar la zona "al aire" doblando el pañal sobre sí mismo.
  • Usar jabón neutro y esponja natural.
  • Evitar tejidos sintéticos en contacto directo con la piel del bebé.

Mantener una buena higiene es crucial para la salud del bebé.

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