La herpangina es una infección faríngea viral que afecta principalmente a la población pediátrica. Es muy frecuente en niños de 3 a 10 años y afecta a la parte de la boca. Sin embargo, la herpangina en adultos no es tan habitual; tampoco en lactantes. Esta enfermedad infecciosa está provocada, en la mayoría de los casos, por el virus Coxsackie de tipo A y, a veces, por otros enterovirus. Tal vez el término herpangina no se muy habitual ni conocido, pero es casi seguro que conozcas a alguien que haya sufrido esta afección alguna vez en su vida. Esta dolencia provoca dolorosas úlceras similares a las ampollas de la parte posterior de la garganta, suele ser muy frecuente entre los niños de 4 hasta 10 años.
La herpangina es una faringoamigdalitis aguda, es decir, una infección de garganta (faringitis) de origen viral. Consiste en una inflamación de la faringe y las amígdalas con una serie de exantemas (vesículas) muy características en el interior de la boca. Esta enfermedad muy contagiosa entre los niños afecta sobre todo a menores de entre 3 y 10 años, aunque también hay casos de adolescentes y adultos con herpangina. Ataca con más frecuencia durante los meses de verano o en los primeros días de otoño y en entornos donde, por sus características, es fácil la transmisión: colegios, guarderías, campamentos, colonias…
¿Qué es la herpangina?
Se trata de una infección de la garganta, que está producida por un virus, y como hemos comentado afecta especialmente a niños entre 4 y 10 años. Entre los adolescentes y adultos es más raro que aparezca. Es normal que aparezca como pequeñas epidemias en colegios, guarderías, campamentos o como casos aislados. Ocurren sobre todo en los meses de verano y principios del otoño. Es una enfermedad que está extendida por todo el mundo.
Causas de la herpangina
Varios virus de la familia de los enterovirus producen la enfermedad. Los más frecuentes son del tipo Cosackie A. Este virus se propaga a través del contacto directo con las secreciones de una persona infectada. La herpangina se propaga principalmente por la saliva y las secreciones de las ampollas. En virus coxsackie es de la familia de los enterovirus, una familia que se aloja en el aparato digestivo y cuya transmisión es fecal-oral.
¿Cómo se contagia?
La transmisión se produce por vía oral-fecal. Esto significa que el virus de la herpangina se esconde en la saliva y las deposiciones. Así que el contagio es través de gotas de saliva, al toser o estornudar, así como también si se tocan heces infectadas y, después, se lleva uno la mano a la boca. Además, el virus puede permanecer bastante tiempo en superficies y objetos (juguetes, picaportes de la puerta, inodoro, interruptores…), el suficiente para seguir enfermando a otros. El virus está en la saliva durante menos de 4 semanas y en las heces desde 6 semanas hasta varios meses tras la infección.
Se contagia por el contacto con la saliva, al toser y estornudar. También, al tocar heces infectadas y llevarse después la mano a la boca. El virus se puede encontrar durante bastante tiempo sobre muebles, suelo, colchonetas, juguetes y chupetes. Esto ayuda al contagio entre una persona y otra.
Fuente: cdc.gov
Síntomas de la herpangina
El período de incubación es de 3 a 5 días, aunque puede ser de 1 a 10 días. En este tiempo, el niño puede contagiar el virus sin presentar todavía síntomas. El inicio de la herpangina suele ser brusco. Los síntomas típicos son la fiebre (con picos de hasta 39-40ºC) y el dolor de garganta. La aparición de las llagas en la boca en niños es muy común y resulta molesta, ya que suelen escocer bastante. Las llagas son úlceras o pequeñas heridas que surgen en la mucosa bucal, es decir, la capa más superficial.
Esta enfermedad está ocasionada por un virus, y sus síntomas habituales son el dolor de garganta y molestias a la hora de comer o beber, como consecuencia de la presencia de pequeñas ampollas y dolorosas úlceras en la parte posterior de la garganta. También puede ir acompañada de fiebre alta, dolor de cabeza, ganglios linfáticos inflamados, dolor de cuello, vómitos y fátiga en general.
Principales síntomas de la herpangina:
- Aparición brusca de fiebre.
- El niño se encuentra decaído y con malestar general.
- Dolor de garganta.
- Cefalea.
- Dolor en el cuello, abdomen y extremidades.
- Vómitos y convulsiones (sobre todo en lactantes).
- Falta de apetito.
El síntoma más característico, que aparece unas 48 horas después que el resto, son las lesiones papulo vesiculosas en la zona de la amígdala, el paladar blando, la úvula y la lengua. Son pequeñas (1-2 mm de diámetro) y no suele haber más de 15 o 20 lesiones (lo habitual es entre 4 y 5). En las 24 horas siguientes a su aparición se convierten en úlceras superficiales. Es raro que su tamaño exceda de 5 mm de diámetro y se curan cuando pasan entre 1 y 5 días.
La garganta está roja. Salen pequeñas manchitas rojas en el fondo de la boca (por delante de las amígdalas, paladar blando, campanilla, pared anterior y posterior de faringe). Son raras en otras partes de la boca. Después forman vesículas de 1-2 mm. A las 48 horas pequeñas úlceras de bordes rojos y muy dolorosas. No suele haber más de 10 lesiones.
Los ganglios del cuello pueden estar aumentados de tamaño y doler. La fiebre dura entre 2 y 4 días. Las úlceras pueden tardar hasta una semana en curar. La recuperación es completa.
Herpangina vs. Enfermedad de manos, pies y boca (HFMD)
La enfermedad de manos, pies y boca (HFMD) es otra enfermedad infantil parecida a la herpangina. Ambas infecciones están ocasionadas por enterovirus y pueden cursar con fiebre y pérdida de apetito. En el caso de HFMD, las llagas por lo general están más cerca de la parte delantera de la boca, mientras que en la herpangina las llagas se encuentran en el paladar blando, las amígdalas y la garganta. Un niño también acostumbra a presentar llagas en las manos, los pies y ocasionalmente en las nalgas.
A pesar de que las dos afecciones las causa el mismo virus (aunque de distintos tipos), se producen en los meses más calurosos del año y se dan en niños de rangos similares en edad, hay una diferencia muy destacada. Y es que en el caso del síndrome boca-mano-pie, los exantemas y llagas que aparecen primero en cualquier parte de la boca no se quedan ahí, como sucede con la herpangina: también surgen lesiones en el resto del cuerpo, principalmente en los dedos de pies y manos y, a veces, en las nalgas o la zona del pañal.
Boca, mano, pie, una infección típica de las guarderías
Diagnóstico de la herpangina
La herpangina se diagnostica por los síntomas y las lesiones típicas que el niño tiene en la boca. No hay que hacer otras pruebas, porque es una enfermedad leve y que cura sola. El diagnóstico es clínico y se establece por los síntomas, sobre todo por las lesiones orales características. Para confirmarlo se puede realizar aislamiento del virus de las lesiones. El periodo de incubación es de 2 a 10 días.
Se distingue de la infección de la boca que causa el virus herpes porque las ampollas son más pequeñas y no salen en las encías ni en otras partes de la boca.
Tal y como se explica en el Manual MSD cuando se habla de esta patología, este virus puede confundirse con la estomatitis herpética (se caracteriza por úlceras mayores y más persistentes), las aftas recidivantes y las aftas Bednar (que rara vez aparecen en la faringe y que no suelen asociarse a síntomas generales). También con el virus Coxsackie A10, que causa una enfermedad similar, la faringitis linfonodular, pero con lesiones orales y faríngeas diferentes, que consisten en nódulos sobreelevados blanco-amarillentos.
Tampoco debe confundirse la herpangina con la enfermedad boca-mano-pie, provocada por el virus Coxsackie A16, que se aparece en forma de exantema vesiculoso de la piel y las mucosas. También afecta con más frecuencia a niños pequeños. Su evolución es similar a la herpangina, pero el exantema vesiculoso se distribuye por la mucosa bucal y el paladar, con lesiones similares en las manos y los pies y, a veces, en el área del pañal.
Tratamiento para la herpangina
No existe un tratamiento para este virus, por lo que actualmente lo único que se hace es intentar aliviar los síntomas. Los antibióticos no se deben de dar en las infecciones producidas por virus. No ayudarán a curar la herpangina. El tratamiento consiste en:
- Aliviar el dolor: El niño puede tomar paracetamol o ibuprofeno. Hay geles para la boca que pueden ayudar a disminuir los síntomas. Es difícil aplicarlos porque las lesiones están sobre todo en la garganta.
- Dar al niño pequeñas cantidades de líquidos muchas veces
- Dar alimentos fríos o templados, blandos, en forma de purés o papillas (yogurt, natillas, flanes, helados, puré de manzana).
- Evitar alimentos o bebidas, que piquen o que den más irritación (cítricos, bebidas con gas, alimentos salados, picantes, duros o difíciles de masticar).
Generalmente se dan analgésicos para el dolor, antitérmicos para la fiebre y mucha hidratación. En ocasiones se recurre a pomadas anestésicas, como lidocaína, para calmar el malestar en la boca. La dieta debe ser blanda y debe consistir en alimentos fríos, para aliviar el dolor de la boca, así como evitar alimentos calientes, fritos o que puedan irritar, como los cítricos o los salados. Es recomendable realizar una buena higiene bucal, con cepillos dentales suaves y enjuagues con anestésicos locales.
La visita a un especialista puede confirmar el diagnóstico de herpangina. Dado que los virus no pueden erradicarse con antibióticos, el objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas lo más posible hasta la curación de las llagas. La infección generalmente desaparece por sí sola en un plazo de siete a diez días. Los analgésicos (como ibuprofeno o paracetamol) pueden aliviar el dolor de la garganta y la boca, y disminuir la fiebre. También es importante mantener hidratada a la persona afectada, que puede recortar la ingesta de líquidos a raíz de la presencia de úlceras dolorosas. Alimentos como la leche o los helados pueden ser más fáciles de tomar.
Si un niño presenta fiebre alta persistente o signos de deshidratación, es primordial solicitar la atención médica inmediata.
Complicaciones
En general es una infección leve que se cura rápido y sin complicaciones. La más común es la deshidratación o la bajada de azúcar, sobre todo en niños muy pequeños. Ocurren porque el niño no quiere comer ni beber porque le duele la boca y la garganta al tragar. Son poco frecuentes. Otras complicaciones son muy raras (ver otras infecciones por enterovirus).
Una de las principales complicaciones de la herpangina en niños es la deshidratación. Los niños, al tener aftas en la boca que les duelen, no quieren ingerir alimentos ni bebidas. Los padres, al detectar esta falta de apetito, deben acudir al médico.
➡️ ¿Cómo notar la deshidratación en el niño? Las señales más habituales son: llanto sin lágrimas, piel, boca y lengua secas y agrietadas, ojos hundidos, piel grisácea o menos cantidad de orina. Si presenta estos síntomas, consulta al pediatra de inmediato. Y para prevenir la deshidratación, se le debe ofrecer con frecuencia pequeñas cantidades de líquido. El agua es la mejor elección, pero también se le puede dar zumos de frutas naturales, polos, granizados, helados, gelatinas, yogur… Nada de cítricos, bebidas gaseosas o alimentos salados o picantes, pues irritarían las úlceras.
Prevención de la herpangina
No existe ninguna vacuna frente a los virus de la herpangina. La prevención es muy importante para evitar el contagio de la enfermedad en guarderías, escuelas y en la familia. Es muy importante el lavado de manos del niño y de sus cuidadores con agua y jabón durante 20 segundos.
Hay que hacerlo siempre después de:
- Limpiar la nariz del niño.
- Cambiarle el pañal (recuerde que los enterovirus se eliminan en las heces durante semanas después de la infección).
- Usar el baño.
- Antes de preparar la comida o manipular alimentos.
Las superficies y cosas que están en contacto con secreciones de la boca, respiratorias o heces deben de limpiarse y desinfectarse con productos a base de cloro. Los productos alcohólicos no son efectivos.
Asegúrate de lavarte las manos minuciosamente y desinfectar las superficies, como los picaportes de las puertas y los juguetes.
¿Un niño con herpangina puede ir a la guardería? Aunque no se lleve a los bebés y niños a la guardería no se evita el contagio de la herpangina. Los niños que no presentan síntomas o que ya han curado pueden transmitir los virus.
No deben de ir a la guardería o escuela:
- Si tienen fiebre, están molestos o tienen dolor.
- Cuando el niño tiene muchas lesiones en la boca o babea mucho.
Y como es una patología muy transmisible, tomar medidas de precaución no asegurará no contagiarse, pero sí que reduce significativamente el riesgo de infectarse. ¿Cómo?
- Lavado de manos frecuente con agua y jabón, tanto del niño como de quienes lo cuidan.
- No llevar al colegio, la guardería… donde se han producido los brotes. Los niños que no tienen síntomas o se han curado pueden seguir propagando el virus durante varias semanas.
- Desinfección con productos a base de cloro de superficies que hayan podido estar en contacto con secreciones de la boca, respiratorias o heces de personas infectadas.
En cualquier caso, la enfermedad deja inmunidad, pero cabe la posibilidad de volver a infectarse por otros enterovirus.
Si tu hijo presenta aftas en la boca, que van acompañadas de fiebre y malestar, te aconsejamos que acudas al médico para que realice un diagnóstico acertado.
