Hernia Umbilical Fetal a las 12 Semanas: Información Detallada

La hernia umbilical es una condición que puede afectar a personas de todas las edades, desde bebés hasta adultos. En este artículo, exploraremos en detalle la hernia umbilical fetal, especialmente en las 12 semanas de gestación, así como sus causas, diagnóstico y tratamiento.

Hernia Umbilical

¿Qué es una Hernia Umbilical?

Una hernia umbilical se produce cuando una parte del intestino o tejido graso sobresale a través de un área cercana al ombligo, empujando a través de un punto débil en la pared abdominal circundante. Este tipo de hernia suele tener la forma de un bulto y es especialmente evidente cuando el bebé llora o tose.

El ombligo se forma en el lugar donde en su momento estaba conectado el cordón umbilical. Tras el nacimiento, el cordón se corta y se retira: queda un pequeño muñón que suele secarse y caer en unas tres semanas. Cuando se ha curado la zona del cordón en la barriga del bebé, aparece el ombligo.

Se habla de hernia umbilical en bebés cuando el ombligo está hacia fuera en lugar de tener una forma cóncava como en los ombligos "normales" (hacia dentro).

Causas de la Hernia Umbilical

En Bebés

Una hernia umbilical en bebés se produce cuando parte del intestino o tejido graso sobresale por un punto cerca del ombligo. En la mayoría de los casos, las hernias umbilicales se cierran solas entre los 12 y 18 meses.

Como apuntábamos antes, el ombligo se forma en el lugar donde antes estaba el cordón umbilical, una vez que el muñón se cae y el área se cura. Sin embargo, ¿por qué hay personas que tienen el ombligo hacia fuera y otras que no? No se sabe con certeza qué provoca un ombligo salido, pero podría estar relacionado con la forma como se cura y desprende el cordón umbilical del cuerpo del bebé.

La hernia umbilical está causada por defectos en la pared muscular del abdomen que pueden deberse a factores congénitos. Es decir, se dan desde el nacimiento, normalmente, porque no se ha cerrado por completo la pequeña abertura en los músculos abdominales del bebé a través de la cual pasa el cordón umbilical.

En Adultos

La mayoría de las hernias umbilicales se producen en niños y es raro que aparezcan en la edad adulta. Cuando esto ocurre son adquiridas y reciben el nombre de hernias paraumbilicales. Aparecen sobre todo en mujeres que han tenido varios hijos y pueden ser desde muy pequeñas hasta extremadamente grandes. Esta circunstancia se produce como resultado de un defecto anatómico del ombligo que la persona tiene desde la infancia.

En el caso de los adultos, es más común en mujeres, sobre todo en aquellas que hayan tenido varios embarazos. Igualmente, tienen más probabilidad de sufrir una hernia umbilical los adultos con sobrepeso, que sufran tos persistente o que realicen esfuerzos físicos intensos como levantar objetos pesados.

Se desarrolla en la edad adulta si existe demasiada presión intraabdominal, que puede estar relacionada con la obesidad, el ejercicio intenso (especialmente levantar pesos ya que se ejerce una gran presión en la musculatura abdominal) los embarazos múltiples, estreñimiento crónico, la acumulación de líquido en el abdomen (ascitis), una cirugía abdominal previa o un tipo de diálisis llamada peritoneal con que se trata la insuficiencia renal.

Diagnóstico de la Hernia Umbilical

El diagnóstico del onfalocele es ecográfico y debería realizarse de forma precoz, en la ecografía del primer trimestre, siempre realizada a partir de la semana 12.

La ecografía bidimensional (2D) es la modalidad que se utiliza habitualmente y que se ofrece en forma rutinaria. La especificidad del estudio es alta, superior al 97%, pero la sensibilidad es del 60 al 80%, ya que se ve afectada por la posición del feto, la confusión con otros defectos abdominales poco frecuentes y la experiencia y pericia del operador.

El asesoramiento de los padres debe ser multidisciplinar, ofertándose un estudio ecográfico detallado en el que se debe incluir ecocardiografía fetal y un estudio de cariotipo, dada la elevada asociación a otras malformaciones y cromosomopatías.

En el caso de los adultos, además del bulto, puede haber molestias y/o dolor abdominal.

Tratamiento de la Hernia Umbilical

La hernia umbilical pequeña o que no produce síntomas solo requiere vigilancia. Habitualmente las hernias umbilicales no suelen causar molestias en reposo. Pero si al a ver vida normal o ejercicio generaran molestias, es necesario consultar al médico.

En los bebés, raramente se necesaria una cirugía para tratarla, ya que la mayoría se cierra por sí sola antes de los cinco años de edad. No obstante, el médico puede aconsejarla si la hernia no se ha cerrado a los cinco años, si es grande o si aumenta de tamaño.

En adultos, la cirugía puede ser necesaria en caso de hernias de gran tamaño o que produzcan dolor, así como en el caso de las complicaciones ya vistas. En los casos de hernias pequeñas y que no generen molestias se puede utilizar una faja pero esto no evita el riesgo de incarceración. Si mide de uno y medio a dos centímetros, puede realizarse una sutura del orificio -herniorrafia- o, en caso de que mida más de dos, puede utilizarse una malla para reforzar la zona -hernioplastia-.

La intervención se debe realizar con anestesia general (para mantener al pequeño paciente completamente inmóvil). Dura una media hora. Los puntos de sutura se reabsorben por sí solos, sin dejar cicatrices evidentes.

Cuidados del Ombligo del Bebé

Tanto si tu pequeño tiene el ombligo hacia dentro como salido, es importante saber qué hacer con una hernia umbilical de un bebé y cómo cuidarla:

  • Comienza con baños de esponja. Usa agua (y evita el alcohol) para limpiar suavemente el área mientras das a tu bebé un baño con esponja.
  • Una vez que se caiga el muñón, mantén el área del ombligo limpia y seca hasta que se cure, lo que puede tardar unos días. Dejar que le toque el aire puede ayudar a que se cure más rápido.
  • Cuando el muñón se ha caído y el área del cordón está curada, ya puedes bañar a tu bebé en una bañera. Limpia suavemente el ombligo y luego sécalo con una toalla suave para prevenir infecciones.
  • Vigila si hay sangrado. Es normal que el ombligo de tu hijo sangre un poco cuando el muñón se cae. Unas gotas de sangre son normales. Si continúa sangrando, contacta al profesional de la salud.

Cuándo Contactar al Profesional de la Salud

Sin embargo, si te encuentras con alguna de las siguientes situaciones, contacta al profesional de salud de tu bebé:

  • Sangrado continuo tras la caída del muñón umbilical.
  • Signos de infección en el área, como secreción amarilla, mal olor o enrojecimiento e hinchazón alrededor del ombligo.
  • Signos de una hernia umbilical.
  • Signos de un granuloma umbilical.

Hernia umbilical en los bebés

Onfalocele

Onfalocele y Gastrosquisis

Bajo el concepto de defectos de la pared abdominal se engloban diferentes situaciones clínicas que tienen en común la salida de una o varias vísceras a través de una solución de continuidad a nivel de la pared del abdomen. En función de la localización del defecto, de la amplitud, de la presencia o no de membrana y de los órganos involucrados se pueden clasificar en:

  • Gastrosquisis
  • Onfalocele
  • Malformaciones del septo uro-rectal
  • Limbbody Wall complex

Siendo las 2 primeras situaciones las más frecuentes.

Onfalocele

El onfalocele consiste en una herniación a nivel umbilical y supraumbilical de contenido abdominal, que puede incluir hígado, estómago, corazón e intestino en un saco formado por peritoneo y membrana amniótica, con el cordón umbilical en su extremo. Actualmente, se estima su incidencia en torno a 1-2,5/5.000 recién nacidos vivos, con predominancia en los varones.

A diferencia de la gastrosquisis, el onfalocele muestra una herniación del contenido abdominal recubierto de peritoneo y amnios. Típicamente, la salida de cordón umbilical se localiza en el ápex del defecto.

Gastrosquisis

En la gastrosquisis, el intestino se encuentra expuesto al líquido amniótico, ya que carece de saco. Se trata de un defecto menor de 4 cm de diámetro, sin membrana y habitualmente contiene intestino medio y, en ocasiones, estómago, casi siempre a la derecha de la línea media y del cordón umbilical, siendo la pared abdominal y su musculatura normales. Su incidencia se estima en 2-5/10.000 recién nacidos vivos, con predilección por los varones.

La ausencia de saco en las gastrosquisis condiciona que el intestino se encuentre engrosado, edematoso y recubierto de una cápsula de fibrina.

Complicaciones de la Hernia Umbilical

En el caso de los bebés, no suelen producirse complicaciones. En el de los adultos, pueden tener lugar las siguientes:

  • Incarceración (o encarcelación) de la hernia. Las asas intestinales que sobresalen quedan atrapadas en la región herniada. Es decir, el contenido que ha salido del abdomen no vuelve a introducirse en él.
  • Estrangulamiento de la hernia. Si la incarceración se prolonga en el tiempo, puede afectar a la circulación de la sangre y esta falta de riego puede llevar a la gangrena o muerte del tejido intestinal, una perforación, una peritonitis o a una infección grave. Requiere de traslado inmediato a un hospital.

Prevención de Complicaciones Durante el Embarazo

Aunque las complicaciones en las mujeres con hernia umbilical son escasas, es importante tomar algunas precauciones para evitar que aparezcan.

  • No aumentar demasiado de peso durante el periodo de gestación. Médicos y enfermeros se encargarán de pesar frecuentemente a la embarazada para llevar un control adecuado.
  • Debe evitar realizar esfuerzos físicos.
  • No puede hacer ejercicios abdominales.

Tabla Comparativa: Onfalocele vs Gastrosquisis

Característica Onfalocele Gastrosquisis
Presencia de saco Sí (peritoneo y amnios) No
Ubicación del defecto Umbilical y supraumbilical Generalmente a la derecha del cordón umbilical
Contenido Hígado, estómago, intestino Intestino medio, estómago (ocasionalmente)
Asociación con anomalías Frecuente (cardiopatías, trisomías) Menos frecuente (atresia intestinal)

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