Riesgos de la Exposición a Insecticidas Durante el Embarazo

La exposición a plaguicidas es una preocupación para todos, pero es aún mayor en el caso de los niños y las mujeres embarazadas. Es importante tener en cuenta los posibles efectos negativos de los pesticidas sobre la salud, ya que todos los plaguicidas son, por mínimo que sea, tóxicos y pueden causar daños en el embarazo.

Investigadores españoles han descrito el uso de plaguicidas domésticos durante el embarazo y el primer año de vida en cerca de 2.500 madres e hijos procedentes de Sabadell, Guipúzcoa y distintos puntos de Asturias y la Comunidad Valenciana. En el estudio, publicado en Science of the Total Environment, también se examinan las características sociodemográficas y de estilos de vida que más se relacionan con el uso de estos plaguicidas.

Durante los años 2003 y 2008, los autores llevaron a cabo un seguimiento a las mujeres que aceptaron participar en el proyecto desde el principio de su embarazo hasta el momento del parto y los primeros años de vida de su descendencia.

Exposición a los pesticidas y el embarazo

¿Qué son los Plaguicidas?

Los plaguicidas o agroquímicos son sustancias químicas destinadas a matar, repeler, atraer, regular o interrumpir el crecimiento de seres vivos considerados plagas. Dentro de la denominación de plaga se incluyen a los insectos, hierbas, pájaros, mamíferos, peces y microbios que compiten con los humanos para conseguir alimento, destruyen las siembras y propagan enfermedades. Los plaguicidas no son necesariamente venenos, pero pueden ser tóxicos o nocivos.

Según la definición dada por la FAO, un plaguicida es una substancia o mezcla de substancias destinadas a prevenir, destruir o controlar cualquier plaga, incluyendo vectores de enfermedad humana o animal, especies indeseadas de plantas o animales capaces de causar daños o interferir de cualquier otra forma con la producción, procesamiento, almacenamiento, transporte o mercado de los alimentos, otros productos agrícolas, madera y sus derivados o alimentos animales, o que pueden ser administrados a los animales para el control de insectos, arácnidos u otras plagas en sus organismos.

El término plaguicida está más ampliamente difundido que el nombre genérico exacto: biocida (matador de la vida). Dicho término sugiere, además, que las plagas pueden ser distinguidas de los organismos no nocivos, que no los matarán y que son totalmente indeseables.

Si bien se puede rastrear el empleo de substancias para proteger las cosechas desde la antigüedad, el concepto moderno de plaguicida surge en el siglo XIX en que se sintetizaron múltiples substancias cuyas propiedades tóxicas e insecticidas se descubrieron y utilizaron más adelante.

La experiencia ha demostrado que este método no sólo perjudica al medio ambiente sino que a la larga es también ineficaz. Sobre esta experiencia, los especialistas en la protección de cultivos han desarrollado un método más diversificado y duradero: el control integrado de plagas.

Riesgos de los Plaguicidas en el Embarazo

Algunos estudios indican que el mayor riesgo de exposición de una embarazada a productos plaguicidas es cuando se está formando el tubo neural del bebé. Éste se forma entre la tercera y octava semana dentro del primer trimestre. Además, puede existir un pequeño riesgo de fisuras orales, defectos cardíacos y defectos en las extremidades debidos a la exposición prolongada a sustancias químicas.

Sin embargo, la exposición prolongada a ciertos plaguicidas no solo tiene efectos negativos sobre el feto, sino que también puede supone un riesgo para la salud materna. Algunos estudios indican que las embarazadas que están expuestas durante mucho tiempo a pesticidas tienen mayor riesgo de desarrollar preeclampsia o de tener partos prematuros y de bajo peso.

Uso de Insecticidas en Hogares Españoles

Los resultados de estudios revelan que el 54% de las mujeres embarazadas usaron algún tipo de insecticidas en el interior de las viviendas y el 15% empleó una combinación de dos o más métodos.

Así, el 45% de las mujeres aplicaron algún tipo de insecticida en su habitación, el 5% durante todo el año, el 75% de manera estacional y el 20% de vez en cuando. El método de aplicación más frecuente utilizado en el dormitorio fue el dispositivo eléctrico (62%).

Por otro lado, el 47% de las mujeres embarazadas aplicaron insecticidas en el resto de la casa, el 7% todo el año, el 67% de manera estacional y el 26% de vez en cuando. El método más utilizado por las mujeres en los otros lugares de la casa fue el espray insecticida (69%).

El 2% de las mujeres utilizaron otros tipos de medidas de control de plagas en su dormitorio y 5% en el resto de la casa. Estas otras medidas incluían trampas para las cucarachas, polvo insecticida y medidas no químicas tales como los dispositivos de ondas.

El espray fue el método que más se dejó de utilizar en la habitación de los participantes (del 53% durante el embarazo a 26% durante la infancia). Por el contrario, el uso de dispositivo eléctrico se mantuvo constante.

Vías de Exposición

Las principales formas de exposición a estas sustancias son la inhalación, el contacto dérmico y la ingestión no intencional. En bebés y niños la ingestión de polvo contaminado de la casa representa la vía más importante de exposición a plaguicidas residenciales.

Para los autores, los bebés pasan más tiempo en casa y, en general, llevan menos ropa que los adultos.

Clasificación de Plaguicidas

Dada la gran cantidad de familias químicas implicadas, la clasificación de los plaguicidas resulta difícil. Un recurso útil es clasificarlos en función de las plagas sobre las que se usan. Otra posibilidad es hacer una clasificación en relación con la familia química, que suministra mayor información sobre su toxicidad. En general, se tiende a hacer una clasificación mixta por ambos criterios (Tabla 1).

Clasificación por Plagas

Se clasifican en: insecticidas, fungicidas, molusquicidas, rodenticidas y acaricidas.

Clasificación por su Naturaleza

  • Pesticidas biológicos: Son los seres vivos o sus productos que se han demostrado eficaces para combatir los organismos nocivos.
  • Pesticidas químicos:
    • Naturales: la mayoría son extractos de plantas de tipo alcaloide (estricnina, nicotina) o no (piretrina, rotenona).
    • Sintéticos: son los más utilizados en la actualidad y entre ellos hay que destacar una serie de familias.
      • Compuestos inorgánicos y organo-metálicos: incluye compuestos de casi todos los metales.
      • Compuestos organoclorados (O-C): los representantes de sus grupos fundamentales son DDT, HCH, aldrín y toxafén.
      • Compuestos organofosforados (O-P): es uno de los grupos más extensos y utilizados.
      • Carbamatos: entre ellos se distinguen los inhibidores de la colinesterasa utilizados como insecticidas como carbaryl y aldicarb y los que carecen de esa acción y son utilizados como fungicidas y herbicidas.
      • Compuestos nitrofenólicos: constituyen un grupo de fenoles substituidos: mononitrofenoles, dinitrofenoles y halofenoles.
      • Piretroides de síntesis: entre los que se distinguen los de función éster (aletrina, resmetrina, bioaletrina) y el grupo de piretroides fotoestables de síntesis posterior (permetrina, cipermetrina, decametrina).
      • Derivados bipiridílicos: paraquat, diquat.
      • Derivados dicumarínicos

La principal fuente de exposición de la población general son los alimentos, hecho que ha obligado a establecer la regulación de la ingesta diaria admisible, definida como la cantidad que puede ser ingerida diariamente, incluso durante toda la vida, sin riesgo apreciable para el consumidor a la luz de toda la información disponible en el momento de la evaluación.

Así, en los países europeos los residuos de plaguicidas en alimentos comercializados están sujetos a estándares internacionales y estrechamente monitorizados.

En cuanto a la forma de aparición de las intoxicaciones humanas se pueden distinguir 2 tipos:

  • Intoxicaciones colectivas: Se han producido de forma habitual sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX.
  • Intoxicaciones individuales: Pueden producirse en cualquiera de las situaciones ya comentadas: puesto de trabajo, contaminación de alimentos a pequeña escala, etc.

En todas las familias químicas empleadas como plaguicidas se encuentran productos de muy diversa toxicidad aguda.

¿Cómo entran los plaguicidas en el cuerpo?

La exposición a los plaguicidas puede ser por 3 vías diferentes que se enumeran a continuación:

  • Absorción: los plaguicidas pueden ser absorbidos por la piel.
  • Ingesta: mediante el consumo de alimentos contaminados por los plaguicidas y que no han sido correctamente lavados. También hay que lavarse bien las manos para evitar un posible contagio.
  • Contacto aéreo: los plaguicidas pueden entrar en nuestro cuerpo a través del aparato respiratorio.

De todos modos, la entrada de pesticidas al cuerpo puede ser a través de una de estas vías o mediante las tres rutas anteriormente comentadas.

Prevención: Medidas para un Embarazo Seguro

Todos estos hallazgos destacan la importancia de evitar al máximo posible la exposición a plaguicidas y otras sustancias químicas durante el embarazo. Las recomendaciones generales para evitar el riesgo de exposición a productos plaguicidas, para las embarazadas o con intenciones de quedarse son las siguientes:

  • Alejarse y evitar la exposición si se vive en una zona agrícola donde se utilizan plaguicidas.
  • Consumir productor orgánicos y lavar correctamente las frutas y verduras antes de su consumo.
  • No hay que asustarse si se ha estado expuesto a un plaguicida. En la mayoría de los casos el riesgo real viene cuando se trata de la exposición a plaguicidas durante un largo periodo de tiempo.
  • Seguir los consejos necesario en caso de ser necesario aplicar algún tipo de tratamiento de uso doméstico en el jardín o a la mascota. Algunas posibles ideas serían pedir a alguien que aplique el plaguicida, permanecer fuera del área tratada el tiempo que marque el plazo de seguridad de la etiqueta del producto, retirar los utensilios antes de aplicar el plaguicida en caso de ser en la cocina, lavar la zona después de la aplicación si se va trabajar con alimentos, ventilar bien la casa después de un tratamiento o usar ropa protectora.
  • En el caso de tener que recurrir a una empresa que realice tratamientos a terceros en materia de control de plagas, ésta ha de cumplir todos los requisitos legales para la realización de estos trabajos.

A modo de conclusión, la exposición a ciertos plaguicidas a lo largo de las semanas de gestación supone un riesgo bastante significativo tanto para la salud materna como fetal. Por ello, es fundamental adoptar las medidas preventivas necesarias en cada momento.

La protección de la maternidad es una manifestación específica en favor de la procreación que, a su vez, forma parte de la protección de los trabajadores especialmente sensibles. La reproducción es un proceso vulnerable, que requiere un equilibrio anatomo-fisiológico, y robusto, del que dan fe la proporción de embarazos y nacimientos normales que se producen en España.

Este equilibrio, puede verse alterado por múltiples factores laborales y extralaborales pertenecientes a las esferas cultural, social e individual.

Determinadas condiciones de un puesto de trabajo pueden afectar en la salud de la trabajadora embarazada y en el desarrollo del feto. Por ello, es imprescindible incluirlo en el Plan de Prevención de Riesgos Laborales de la empresa. La aplicación de las normas y procedimientos permiten con frecuencia garantizar la protección de la salud y la seguridad de las embarazadas.

Pero, algunos de los peligros que existen en el lugar de trabajo pueden afectar a la salud y la seguridad de las mujeres embarazadas o que han dado a luz recientemente y la de sus hijos. Hay que tener en cuenta, que muchas mujeres trabajan durante el embarazo y, otras muchas, reanudan su actividad profesional durante el período de lactancia.

Si bien, los trabajos de Frey et al. y de Bidstrup et al., no encontraron evidencia entre la exposición a peligros químicos y la duración del embarazo y tampoco con la hipertensión de la trabajadora embarazada, sí que existió en relación al bajo peso del neonato.

En este sentido, las trabajadoras sugirieron evitar los factores estresantes y la necesidad de mejorar la información/asesoramiento durante el embarazo. Y, apreciaron los consejos recibidos. De hecho, la utilización de algún tipo de material de protección personal evitó la exposición a las sustancias químicas y a las radiaciones.

Jahnke et al., señalaron la importancia de la existencia de políticas de empresa relacionadas con la maternidad.

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