El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), también llamado síndrome de muerte súbita infantil, es la muerte repentina e inesperada de un bebé menor de un año aparentemente sano. También se le conoce como «muerte en cuna» o «muerte blanca». Se considera SMSL si, después de una investigación post mórtem, la muerte permanece inexplicada.
Parece que en los bebés afectados por este síndrome, la muerte se produce mientras duermen, sin que sientan ningún dolor y, por regla general, mientras el bebé se encuentra en la cuna por la noche (entre medianoche y las 9:00 de la mañana).
Cómo EVITAR la MUERTE SÚBITA del LACTANTE 👶🏻⚠️ (7 Consejos)
Incidencia y Estadísticas
Según datos publicados por la Asociación Española de Pediatría en el año 2000, el síndrome afectaba en este país a uno de cada 1.000 lactantes. En otros entornos como el Reino Unido cada año mueren unos 300 bebés de forma repentina e inesperada. La incidencia de la muerte súbita inesperada del lactante en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) es de 0,14 casos por cada mil niños nacidos vivos.
A pesar de ser uno de los países con cifras de MSIL más bajas, siguen siendo demasiados fallecimientos (47 en 2022, el último año del que hay registros).
En España se producen anualmente en torno a 45 casos de muerte súbita inesperada del lactante. Aunque la tasa total ha descendido en los últimos años, los episodios causados por sofocación accidental o estrangulación han aumentado.
El estudio de casos valenciano halla que la muerte súbita se da más en niños que en niñas, tiene su pico de mortalidad entre el primer y el segundo mes de vida, y sucede en mayor medida a medianoche y a primera hora de la mañana.
La verdadera incidencia de la muerte súbita en el conjunto de España no está bien establecida. Son escasos los estudios de epidemiología de la muerte infantil realizados en nuestro país. La tasa de mortalidad publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) entre 1985 y 1995 era del 0,3-0,4‰.
Hay un predominio del sexo masculino en la mayoría de los estudios, con aproximadamente un 50% de sobretasa respecto al femenino. La gran mayoría de los casos ocurren entre la medianoche y las 09:00 de la mañana, por lo que se ha supuesto que acontecen durante el sueño.
Desde el inicio de las campañas preventivas educacionales acerca de la muerte súbita, iniciadas en torno a 1994, se vio un descenso de la prevalencia de SMSL de 1,37 por 1000 nacidos vivos en 1987 a 0,57 en 2002 en EE. UU.
La evaluación evidenció que las madres, padres y familiares de los recién nacidos presentan un bajo grado de conocimientos sobre la prevención de la MSIL, incluso tras haber recibido información al respecto. El uso del chupete como factor protector fue el menos conocido.
“Los mensajes de prevención parecen no llegar adecuadamente a la población, hay que conseguir un impacto mayor en toda la sociedad. El personal sanitario debe asesorar y educar, y resulta imperativo reimpulsar campañas masivas de formación y prevención a lo largo del embarazo y todo el periodo neonatal”, opina la doctora.
Investigación y Causas
Cuando un bebé muere, se lleva a cabo una investigación exhaustiva para determinar la causa de la muerte y recopilar información que pueda ayudar a evitar otros casos de síndrome de muerte súbita del lactante en el futuro. Una vez obtenidos los resultados completos de la investigación, se llevará a cabo una reunión para debatir el caso, a la que asistirán todas las personas que hayan participado en la investigación. Se informará en todo momento a los padres del bebé sobre el procedimiento y el avance de la investigación.
Si se determina una causa específica de la muerte, dicha causa se indicará en el certificado de defunción. En caso de no hallarse explicación a la muerte después de la investigación, por regla general, se indicará que la causa ha sido el síndrome de muerte súbita del lactante.
Aproximadamente en uno de cada 10 casos de síndrome de muerte súbita del lactante se identifica una causa específica. Si no puede encontrarse una causa específica que explique la muerte, ésta se define como síndrome de muerte súbita del lactante.
Las investigaciones sugieren que este síndrome puede relacionarse con una serie de factores distintos. Se cree que esos factores no son los que realmente provocan el síndrome, pero pueden incrementar el riesgo de que un bebé lo sufra.
Según la literatura científica, la patogenia de la MSIL suele explicarse por la teoría del triple riesgo y uno de ellos es prevenible:
- Suele ocurrir en recién nacidos que tienen una patología subyacente, lo que los hace más vulnerables.
- Sucede generalmente en los primeros seis meses de vida, una etapa crítica del desarrollo.
- Es habitual que se sume un factor externo de estrés, como puede ser el humo del tabaco, dormir boca abajo o el exceso de abrigo.
“Ante una situación de hipoxia (falta de oxígeno en la sangre, células y tejidos del organismo) o hipercapnia (niveles de dióxido de carbono en la sangre más altos de lo normal) en un lactante vulnerable, se produciría un fallo de los mecanismos de auto resucitación, de los reflejos quimilaríngeos o de los microdespertares, que conduciría a la muerte”, explica la especialista.
Aunque se ha invocado un defecto en la autorresucitación durante el sueño y la reinhalación del aire espirado como posibles causas, no hay aún evidencia suficiente para admitirlas definitivamente. Actualmente, entre otras muchas, se estudian como posibles causas factores genéticos, procesos inflamatorio-infecciosos en conjunción con alteraciones del sistema inmunitario, etc.
En este sentido se ha podido obtener un perfil epidemiológico de las víctimas en la Comunidad Valenciana, concluyendo que: el pico de mortalidad se da entre el primer y el segundo mes, más en niños que en niñas. Generalmente sucede durante las horas de sueño, a medianoche y a primera hora de la mañana y predominan los casos en otoño y en invierno. La tasa de MSIL en la Comunidad Valenciana a lo largo de estos años se sitúa en 0,14 por mil, al igual que en España. Las enfermedades infecciosas (51%) han sido las principales causantes de las MSIL, seguidas de las patologías cardíacas (31%).
“En caso de descubrir una patología cardíaca en el lactante, será oportuno realizar un estudio cardiológico familiar y remitir a los padres para asesoramiento genético ante gestaciones futuras”, puntualiza Izquierdo.
En el 81% de los casos estudiados, las circunstancias de la muerte sugerían que había habido un ambiente de sueño inseguro.
El análisis pone de relieve el bajo grado de conocimiento por parte de las familias de factores de riesgo como dormir boca abajo, practicar colecho o el sobrecalentamiento; y factores protectores, como el uso del chupete.
Si se evitan los factores de riesgo y se fomentan los factores protectores el riesgo disminuye mucho. Un ejemplo, que un bebé duerma boca arriba disminuye el riesgo de SMSL un 60%.
Actualmente, entre otras muchas, se estudian como posibles causas factores genéticos, procesos inflamatorio-infecciosos en conjunción con alteraciones del sistema inmunitario, etc.
La frecuencia varía geográficamente. Entre los países con tasa alta (de 3 a 7 por 1000 nacidos vivos) se encontraban Australia (especialmente Tasmania), Nueva Zelanda e Irlanda del Norte.
La imposibilidad de identificar prospectivamente a las futuras víctimas del SMSL nos obliga a que las recomendaciones se basen en actuar sobre aquellos factores de riesgo que sean vulnerables a la acción preventiva.
La MSIL es más frecuente en los menores de tres meses y, a partir de los seis, disminuye su frecuencia (el 85% de los casos ocurre antes de los seis meses).
Desafortunadamente no existen unos síntomas de muerte súbita en el bebé. Es un proceso que ocurre de forma repentina sin que el niño muestre ningún signo previamente que nos pueda poner en alerta. Es uno de los procesos más desgarradores para cualquier familia. Siendo imprescindible que el equipo médico que atienda estas situaciones sea especialmente respetuoso con el proceso de duelo tan doloroso que vive la familia.
La evaluación evidenció que las madres, padres y familiares de los recién nacidos presentan un bajo grado de conocimientos sobre la prevención de la MSIL, incluso tras haber recibido información al respecto.
Respecto a la relación del SMSL y el colecho (dormir con el bebé en la misma cama) es controvertido. Es más seguro una cuna colecho. Pero más importante que dónde duerme un bebé, que al final es una decisión de los padres y el bebé, es hacerlo con seguridad.
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Factores de Riesgo
Las investigaciones sugieren que este síndrome puede relacionarse con una serie de factores distintos. Se cree que esos factores no son los que realmente provocan el síndrome, pero pueden incrementar el riesgo de que un bebé lo sufra.
- Bajo peso al nacer.
- Colecho.
- Uso de las sillas de coche para dormir fuera del coche.
- El decúbito prono durante el sueño se ha asociado fuertemente con el SMSL en múltiples estudios.
- Una superficie de descanso blanda constituye un factor de riesgo consistente para el SMSL.
- Arropamiento excesivo y sobrecalentamiento en la cuna: el sobrecalentamiento se ha asociado con mayor riesgo, especialmente si la cabeza queda cubierta (head covering).
Se desconoce por qué, pero la incidencia y la importancia de cada factor de riesgo varían según la raza.
Se ha estimado que el riesgo de recurrencia en hijos posteriores es cinco veces (entre dos y diez veces) la incidencia de la población general. En caso de abuso, abandono, deprivación afectiva o pobreza, el riesgo de recurrencia es mayor.
En los gemelos existe un riesgo de hasta el 4% en las primeras 24 horas después del fallecimiento del hermano.
Es el principal factor de riesgo modificable. El decúbito prono durante el sueño se ha asociado fuertemente con el SMSL en múltiples estudios.
Hay estudios que muestran que el riesgo de SMSL aumenta cinco veces en superficies blandas, llegando hasta 21 veces (intervalo de confianza del 95%: 7,8 a 56,2) si se combina con decúbito prono.
El uso de asientos de seguridad o dispositivos de otro tipo (cochecitos, columpios o portabebés) para el sueño se ha asociado en alguna ocasión con el SMSL.
Generalmente se aconseja una temperatura de 20 a 22 °C y evitar el arropamiento excesivo, sobre todo si el bebé tiene fiebre.
La “cabeza cubierta” es un factor de riesgo modificable importante asociado a SMSL: en una revisión sistemática sobre diez estudios, la prevalencia es del 24,6% (3,2% en controles) la OR univariante fue de 9,6, significativa en todos los estudios, y el riesgo atribuible en un 27,1%, lo cual sugería que evitando la cabeza cubierta se podría reducir una cuarta parte de SMSL.
Factores de Protección
En 1991 la Foundation for the Study of Infant Deaths (Fundación para el Estudio de las Muertes Infantiles, FSID) y el Departamento de Salud del Reino Unido lanzaron una campaña para reducir el riesgo de aparición del síndrome de muerte súbita del lactante. Algunos datos sugieren que darle a un bebé un chupete al acostarlo puede reducir el riesgo de aparición del síndrome de muerte súbita del lactante. Las madres que hayan optado por la lactancia natural no deberían introducir el chupete hasta que el bebé tenga alrededor de un mes.
Recomendación. Se ha probado mediante numerosos estudios de casos-controles y metaanálisis (odds ratio [OR]: 0,55) la asociación de la lactancia materna como factor protector de SMSL.
Recomendación. Compartir habitación sin compartir cama disminuye el riesgo de SMSL.
En otra revisión exhaustiva sobre colecho, lactancia y muerte súbita del lactante, se haya que el colecho es una práctica beneficiosa para la lactancia y se concluye que, bien practicado, evitando factores de riesgo, apenas guarda relación con la muerte súbita del lactante.
Así, se encuentra que la mayoría de los estudios publicados sobre SMSL y colecho son poco rigurosos: no incluyen grupo control y no hacen ajustes con factores de confusión. Por tanto, en ausencia de pruebas que demuestren el perjuicio de la práctica del colecho en los bebés amamantados, y siendo este beneficioso para la práctica y el mantenimiento de la lactancia materna, la decisión sobre la práctica de colecho podría ser de los padres.
Recomendación. El chupete durante sueño, basándose en un metaanálisis (nueve estudios retrospectivos de casos-controles publicados entre 1993 y 2003), tiene un efecto protector del SMSL con fuerte correlación, calculándose una muerte evitable por cada 2733 niños. Ofrecérselo al niño al ponerlo a dormir en decúbito supino y no reintroducirlo en la boca una vez que el niño se haya dormido. En el caso de lactantes alimentados al pecho, se debe retrasar la introducción del chupete al mes de vida, cuando la lactancia materna ya está establecida.
Recomendar la lactancia materna a demanda (Figura 2).
Recomendaciones para un sueño seguro
Es fundamental seguir una serie de recomendaciones para crear un entorno de sueño seguro para el lactante:
- Posición: boca arriba (supino).
- Lugar para dormir: cuna, colchón duro y sábanas ajustables.
- Coloque la mano sobre el abdomen (la barriga) de su bebé para saber si su temperatura es correcta. Si está caliente o suda, retire parte de la ropa de cama o quítele algo de ropa.
- Una alternativa a las mantas y las sábanas son los sacos de dormir para bebés.
- No se ha demostrado que los monitores de la respiración o el movimiento ayuden a prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante y únicamente deben utilizarse si así lo indica un médico.
Evitar la posición de decúbito prono durante el sueño en los lactantes hasta los seis meses de edad: el decúbito supino para dormir es la postura más segura y claramente preferible al decúbito lateral. Solo por una indicación médica específica (reflujo gastroesofágico grave, prematuros con enfermedad respiratoria activa y ciertas malformaciones de las vías aéreas superiores) puede recomendarse el decúbito prono.
Evitar los colchones blandos, las sábanas sueltas, los almohadones, los colgantes al cuello y cualquier otro objeto que pueda provocar asfixia durante el sueño, como cintas o cordones, en las inmediaciones de la cuna.
Evitar el arropamiento excesivo del lactante, cuidando de no cubrirle la cabeza.
Desaconsejar el tabaquismo de los padres, especialmente de la madre, durante la gestación aunque también después del nacimiento.
Recomendaciones Adicionales
Recomendación. Insistir en que la cuna debe estar en la habitación de los padres, pues constituye el lugar más seguro.
Recomendación. Las madres deben evitar el consumo de alcohol y drogas durante periodo periconcepcional y durante la gestación.
Recomendación. Desaconsejar fuertemente el tabaquismo, muy especialmente a la madre desde el comienzo de la gestación. Se debe insistir también en el consejo antitabáquico a ambos padres desde la primera visita de control del recién nacido. La minimización de la exposición supone desaconsejar cualquier exposición al humo del tabaco.
Recomendación. Evitar la posición en prono durante el sueño desde el periodo neonatal hasta el año de vida, pero especialmente hasta los seis meses de edad. La posición más adecuada es el decúbito supino.
A pesar de que en decúbito supino los lactantes duermen algo menos y tienen más despertares y más prolongados durante la noche, es la postura que debe recomendarse.
El decúbito supino aumenta la frecuencia de plagiocefalia. Por ello deben hacerse recomendaciones para prevenirla. Cuando el lactante esté despierto puede permanecer boca abajo con supervisión (aunque no se sabe el tiempo exacto recomendable), lo cual resulta importante tanto para prevenir la plagiocefalia como para estimular el desarrollo de la musculatura escápulo-humeral.
Deben usarse siempre superficies firmes: los colchones deben ser firmes y mantener su forma incluso cuando sean colocadas las sábanas, de modo que no haya espacios entre el colchón y la baranda de la cuna.
El uso sillitas adaptadas para viajes en automóvil posee ventajas de seguridad que superan claramente el pequeño riesgo de SMSL existente.
Recomendación. No se ha apreciado relación entre las vacunaciones y el SMSL. Recomendación. Cumplir el calendario vacunal vigente.
No hay datos concluyentes que prueben la efectividad de los programas de monitorización a domicilio para prevenir el SMSL, incluso con una utilización óptima de la técnica.
No se ha encontrado relación con el reflujo gastroesofágico, las alteraciones neurológicas, los tratamientos médicos ni la realización de analítica.
Tampoco se ha encontrado asociación con la hipoxia intrauterina, la alimentación materna ni los antecedentes obstétricos.
No se ha encontrado asociación con infecciones respiratorias en las dos semanas previas, diarrea o vómitos.
Expandir a nivel nacional campañas para reducir los riesgos de SMSL, incluyendo una mayor atención a un ambiente seguro para dormir y las maneras de reducir los riesgos de todas las muertes infantiles relacionadas con el sueño, entre el SMSL, la asfixia y otras muertes accidentales.
Apoyo Emocional para los Padres
Cuando se produce la muerte de un bebé, los padres suelen experimentar muchas emociones distintas, entre ellas, los abrumadores sentimientos de culpabilidad e ira. La familia y los amigos pueden ser de gran ayuda y consuelo en esos momentos tan difíciles.
Existen organizaciones benéficas, grupos de apoyo y asociaciones que pueden asesorar y ayudar a las familias que han sufrido una muerte por este síndrome.
La decisión de tener otro hijo después de haber perdido un bebé por el síndrome de muerte súbita del lactante no es precisamente sencilla. En algunas zonas se organizan programas sobre cuidados para el próximo bebé. Se ofrecen consejos, apoyo, un mejor control sobre el nuevo bebé y visitas frecuentes para determinar el avance del proceso. Pregunte a su médico de cabecera o la comadrona si organiza algún programa de este tipo en su zona.
| Recomendación | Nivel de Evidencia |
|---|---|
| Posición supina para dormir | A |
| Lactancia materna | A |
| Uso del chupete durante el sueño | B |
| Evitar la exposición al humo del tabaco | A |
| Superficie firme para dormir | A |
| Evitar el sobrecalentamiento | B |
| Cuna en la habitación de los padres (sin compartir cama) | B |
