¿Hasta Cuándo Quitar el Biberón de la Cena? Guía Completa para Padres

Retirar el biberón o el chupete no es solo un cambio para el niño, también es un reto emocional para los padres. La clave del éxito no está tanto en el método elegido como en la confianza de los adultos: cuando los padres están convencidos de que su hijo o hija puede dejar el biberón sin problemas, transmiten esa seguridad y hacen del proceso algo natural. Pero, ¿por qué es importante retirarlos a tiempo?

Chupete y biberón son dos útiles accesorios ideados para hacernos la vida un poco más fácil. El biberón, por ejemplo, es de gran ayuda para las madres que no pueden dar el pecho y simplifica la crianza igualitaria, ya que padres y madres pueden encargarse indistintamente de la alimentación del lactante. También es de utilidad en aquellas ocasiones en las que papá o mamá no están en casa y se ven en la necesidad de delegar la alimentación en una tercera persona.

Los beneficios del chupete y del biberón son innegables y por ello los padres recurrimos con frecuencia a estos accesorios durante los primeros meses de vida de nuestros hijos. Todos sabemos que, cuando se trata de retirar el chupete o el biberón, más vale pronto que tarde, y algunos autores incluso recomiendan que esa retirada tenga lugar antes de los seis meses de edad. Pese a ello, observamos cada día en consulta que esta recomendación no se cumple.

Riesgos del Uso Prolongado del Biberón

Y es que, como hemos dicho, no todo son ventajas: el uso prolongado e innecesario de estos elementos repercute negativamente en el niño a todos los niveles.

  • Infecciones: El chupete es un foco de infección y vía de entrada de gérmenes y otros patógenos causantes de caries e infecciones estomacales.
  • Problemas bucodentales: Al igual que el biberón, puede provocar alteraciones en la morfología y fisiología de los órganos que utilizamos para alimentarnos, pero también para fonar.
  • Alteraciones del habla y alimentación: Cualquier alteración a nivel de labios, dientes, alvéolos, paladar o mandíbula afectará a la alimentación y habla del niño.

Logopedas y dentistas infantiles nos encontramos con frecuencia con niños que presentan mordida abierta, mordida cruzada, paladar deformado, alveolos alterados, desarrollo mandibular inadecuado o deglución atípica por esta causa.

Maloclusiones dentales en niños

¿Cuándo y Cómo Empezar a Retirar el Biberón?

Empezaremos a retirar el biberón paulatinamente, a medida que vayamos introduciendo la alimentación semisólida y sólida. Lo ideal sería hacerlo poco a poco hasta dejar un único biberón que, por lo general, suele ser el de la toma nocturna.

  • A partir de los seis meses: Podemos empezar a ofrecer una taza al niño. Nuestra intención no es que reemplace al biberón todavía, sino que vaya acostumbrándose a manipularla y la incorpore como parte de la rutina de alimentación.
  • Método del calendario: Si el niño ya dispone de la madurez necesaria para entenderlo, una eficaz forma de plantear la retirada es el «método del calendario». Nos sentamos con él y elegimos una fecha del calendario al lado de la cual dibujamos un chupete o un biberón tachados con un aspa y le explicaremos que a partir de ese día no necesitará el chupete porque será un niño mayor.
  • Incentivar el cambio: Algunas familias convienen con el niño en regalar el chupete o el biberón a los Reyes Magos o a Papá Noel. Otras optan por entregarlo a un conocido que tiene un niño pequeño… sea lo que sea que propongáis a vuestro hijo, lo comprenderá y estará más que dispuesto a secundaros.

Quiero insistir en la palabra desaparecer. Si el chupete sigue cerca de nosotros podemos tener un momento de debilidad y caer en la tentación de devolvérselo al niño, si este está malito o hay llantos o lo reclama con insistencia. Por consiguiente, una vez cumplida la fecha, el chupete desaparece y el biberón es reemplazado por la taza. Eso sí: ¡por la más chula que haya en la tienda! Y será nuestro hijo el encargado de seleccionarla.

Principal recomendación: una rutina de sueño bien establecida. Bajar la persiana juntos, cantar una canción, leer un cuento, prepararse para el sueño con un masajito o unas caricias… lo que los padres del mundo vienen haciendo desde hace siglos: ayudar al niño a calmarse, a sentirse tranquilo, querido y protegido. Es cuanto se necesita. A partir de ahí, la retirada del chupete o del biberón será un éxito. Si no lo logramos el primer día o el segundo, lo lograremos el tercero.

Muchas veces somos nosotros -los padres- los que creemos que nuestro hijo no será capaz de dejar el biberón y con esa actitud reforzamos involuntariamente el rechazo del niño a intentarlo. Si nosotros lo tenemos claro, también nuestro hijo lo tendrá.

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Alimentación Complementaria y Lactancia Materna

A partir de los 6 meses de vida su bebé comienza a probar nuevos alimentos distintos a la leche. La leche materna sigue siendo un alimento muy rico en todos los nutrientes que necesita su bebé. Por eso la leche materna sigue siendo un alimento fundamental para su crecimiento y desarrollo y no hay que quitarla.

El proceso de introducción de nuevos alimentos es un disfrute para tu hijo de nuevos sabores y texturas. Son sesiones prácticas de como llegará a comer la comida de la familia.

¿Los consejos son diferentes para los niños que toman pecho y para los que toman leche artificial? No. Es lo mismo para los que maman que para los que toman leche artificial. La alimentación complementaria se debe iniciar sobre los 6 meses de vida. La leche materna siempre seguirá siendo a demanda. Los que toman leche artificial se debe asegurar que no sea inferior a medio litro de leche al día.

La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. Para un niño mayor de un año la leche materna sigue siendo un alimento muy bueno y completo. Tiene grasas y proteínas muy sanas y muchas vitaminas y minerales. Durante los periodos que están enfermos suelen querer mamar todo el rato y la leche materna les da todo lo que necesitan. No hay que olvidar todas las defensas que tiene la leche materna.

Los niños que toman leche materna por encima del año son más seguros en sus relaciones y saben manejar mejor sus emociones. Además se previene el maltrato. Cuando son adolescente tienen mejor relación con sus padres. Y de adultos tienen mejor salud mental.

La alimentación es “complementaria” del pecho. No sustituye al pecho. Hasta los 12 meses la alimentación complementa el pecho. No lo sustituye. El pecho se sigue dando a demanda. Puede ser que el niño lo quiera antes de comer, después, en medio… Y sobre todo a demanda por la noche. Así nos aseguramos que no se retira el pecho.

Parece que se tiene menos riesgo de alergias a los alimentos si seguimos dando el pecho. Si se decide dejar de dar el pecho siempre se aconseja el destete natural. Si el niño pide de mamar se lo damos y dejamos de ofrecerle el pecho. Así se respeta el ritmo del niño y la leche de la madre se regula.

La respuesta a esta pregunta la tiene la madre y el bebé. Lo mejor es observar al niño y darle de comer cuando quiera y la cantidad que acepte sin forzar. Lo ideal sería hacerlo de forma gradual. Una vez al día al principio en el momento más conveniente para la madre y el niño. Después aumentar las tomas a dos,... No es necesario que coincidan con nuestras propias comidas al principio.

Sí. Los cereales se pueden mezclar con leche materna, con agua o con leche de fórmula hasta que tenga una consistencia ligera. A medida que el bebé se acostumbra al sabor y la textura, se podrá hacer más espesa y con más cantidad.

Es mejor elegir cereales para bebés fortificados con hierro con el cereal de arroz o la harina de avena. Hay que revisar la etiqueta de los cereales. Debe de poner que lleva un solo ingrediente: cereal de arroz o harina de avena. No debe tener fruta, ni leche, ni leche de fórmula, ni yogur, ni azúcar.

Conciliación Laboral y Lactancia Materna

Muchas madres cometen el error de pensar que al volver a trabajar tienen que destetar a sus hijos. Y además que los tienen que haber acostumbrado al biberón antes de que vuelvan a trabajar.

Hay muchas posibilidades para compaginar el trabajo con la lactancia materna:

  • Se pueden juntar todas las horas de permiso de lactancia en jornadas completas. Así se puede retrasar la vuelta al trabajo.
  • También la ley permite pedir una reducción de jornada o una excedencia. En España esta opción se acompañada de menos ingresos.
  • A lo mejor tu puesto de trabajo te permite tener a tu hijo para alimentarlo al pecho cuando lo necesite. Ya sabemos que esto ocurre pocas veces.

Otra opción es que el cuidador pueda llevar al niño al lugar de trabajo para que la madre le dé de mamar allí mismo. O bien que la mamá salga del trabajo y se acerque a dónde está el niño a la hora de lactancia o en sus descansos.

Es bueno hacer un banco de leche para que la persona que cuida del bebé se la dé cuando la madre no está. Es fácil extraer tu leche y conservarla.

Si el bebé tiene más de 6 meses se puede dar la alimentación complementaria cuando la madre no está.

Hay que recordar que es bueno que el otro progenitor haga uso de todos los derechos que tiene por cuidado de su hijo. Durante esta época de crianza hay que atender muchos asuntos y entre dos resultan más llevaderos y evitan la sobrecarga solo de las madres. Esta vivencia familiar no hay que perdérsela.

La vuelta al trabajo es un momento de crisis para toda la familia. El espacio de la lactancia materna da la oportunidad de recuperar el tiempo perdido y compensar la separación.

Sí. Es bueno hacer un pequeño banco de leche. Si no lo has necesitado antes puedes empezar 15-20 días antes de volver a trabajar. No creas que te vas a quedar sin leche. La leche no se acaba. Donde hay madre, hay leche.

Puedes empezar con poca cantidad. Unos 50-60 ml. Después se podrá congelar lo que el bebé necesite para cada toma. Es bueno revisar todo lo que tienes que controlar para que la leche se conserve en buen estado.

Adaptación del Bebé al Regreso al Trabajo de la Madre

Es normal que tras la vuelta al trabajo de la madre pasen ciertas cosas:

  • El bebé no quiera comer cuando falta la madre: Ni leche, ni otros alimentos. Ni en ningún tipo de recipiente. Es normal. No pasa nada. No hay que forzar ni obligar. Dentro de unas semanas se pasa.
  • Que le pida más de mamar cuando vuelve del trabajo: es un gran cambio para el bebé que la madre falte durante tanto tiempo. Al mamar más frecuente se asegura que la madre pasa tiempo junto a él. Esto también es pasajero.
  • Pida más de comer por la noche: Por el mismo motivo anterior. ¡Paciencia!
  • El bebé esté mejor de lo que esperabas: Esto pasa muchas veces. Podemos estar muy preocupadas y agobiadas por ese momento, pero los bebés se adaptan rápido.

Cuando esté enfermo hay que darle más veces de mamar. La leche de la madre suele ser su alimento favorito.

El Biberón: ¿Amigo o Enemigo?

Algunos especialistas recomiendan que los bebés dejen el biberón al cumplir un año. Argumentan malformaciones en la boca, caries, exceso de leche en la alimentación de los niños… Ante esto, creo que es lógico que muchos nos echemos las manos a la cabeza porque se crea cierta alarma. En parte, porque como todo, depende mucho del uso que hagamos de las cosas. No acarrea los mismos problemas el uso de un chupete durante varias horas al día que el simple uso durante unos minutos para conciliar el sueño. Por tanto, dramatismos los justos con esto del biberón.

Es cierto que es un invento cómodo para el desayuno de los bebés y niños, porque a ellos les gusta y es útil para evitar derrames. Además, como les gusta, lo suelen tomar muy rápido. En ese sentido, no veo que el biberón sea un problema. Dicho esto, el problema surge cuando el biberón sustituye otros alimentos. Un niño que va al cole y toma bibe debe tomar un desayuno completo, no sólo un biberón.

Lo mismo pasa con el argumento de las caries. Si el biberón se usa para darles leche, no veo la diferencia entre eso y que beban la leche en un vaso. El problema, como en todo, es el contenido. Te da igual que el niño tome zumos envasados directamente del envase que del bibe que de un vaso, los zumos envasados llevan una cantidad muy alta de azúcar. Y ése es el origen de las las caries. Por tanto, una vez más, alarmismos los justos.

Pero no deja de ser cierto que es un artículo pensado para bebés, que existe desde hace miles de años para alimentar bebés lactantes cuando la lactancia materna no era posible. Lo primero, y más importante: usarlo para lo imprescindible. No ofrecerles el biberón nunca cuando se enfaden o lloren. La verdad es que yo nunca lo he hecho pero, por lo visto, es un recurso que se da en algunos casos. El biberón no es un tranquilizador. Si el bibe se ha convertido en un juguete, lo mejor es es sustituirlo por un peluche.

Bien usado, creo que no debería haber un límite de edad ni que haya que forzar nada. Seguro que has escuchado un montón de veces hablar de que cuando seas mamá tienes que prepararte mentalmente para dormir muy poco. No obstante, hay que tener en cuenta que no es este el caso con el 100% de los bebés. A veces, te encontrarás con que tu bebé duerme durante horas y horas seguidas sin llorar ni llamar la atención.

En un plazo de 24 horas, un bebé necesitará comer entre 8 y 12 veces. Aproximadamente cada dos o tres horas. Esto significa que, durante la noche, se considera normal si tu bebé se despierta para comer tres o cuatro veces durante las primeras semanas. Estos patrones irán cambiando conforme tu bebé vaya creciendo.

Lactancia a Demanda y Sueño del Bebé

La respuesta sencilla es: no pasa nada. Como ya hemos mencionado más arriba, la lactancia materna debe ser a demanda. Es decir, tu bebé se quejará cuando tenga hambre y te avisará llorando de que quiere mamar. Se trata de una estimación general. La mayoría de los bebés recién nacidos sienten hambre cada tres horas aproximadamente. Si anotas las horas a las que tu bebé se despierta y quiere comer, es probable que notes que ese es el tiempo que ha pasado desde la última toma. Pero si tu bebé pide comer cada cuatro o cinco horas, no es, necesariamente, un indicativo de que nada vaya mal y no debes preocuparte. Lo más común es que tu bebé esté tomando más cantidad de leche y que por eso sienta saciedad durante más tiempo de lo normal.

Si el bebé es prematuro, la mamá tiene diabetes o el peso al nacer era mucho más bajo de lo común, sí deberías despertar al bebé por la noche para comer, aunque no lo pida. Si tu bebé no forma parte de ninguno de estos casos, la recomendación es despertar al bebé por la noche para comer durante las dos primeras semanas, aunque como hemos dicho, si en vez de ser cada tres horas es cada cuatro, no hay que agobiarse. Si, pasado este tiempo, está creciendo y cogiendo el peso adecuado a la velocidad normal y no presenta anomalías, no es necesario despertar al bebé por la noche para comer. Puedes confiar en que cuando tenga hambre se despertará y te lo hará saber.

En resumen, la lactancia materna debe ser a demanda, la alimentación cada tres horas no es una regla estricta sino una aproximación de cuánto suelen comer los bebés para que puedas hacerte una idea general y despertar al bebé por la noche para comer no es necesario a partir de las dos semanas de vida siempre que esté sano y no presente anomalías en el peso y crecimiento.

A continuación, se presenta una tabla con recomendaciones generales sobre la alimentación complementaria y el biberón:

Edad Recomendación
6 meses Inicio de alimentación complementaria, ofrecer taza para familiarización
6-12 meses Lactancia materna a demanda, asegurar al menos 500 ml de leche artificial si no hay lactancia materna
12 meses Considerar retirar el biberón nocturno, priorizar alimentación variada
+12 meses Leche de vaca entera (si no hay lactancia materna), supervisar consumo de azúcares

Historias de Éxito y Consejos Finales

Lucía, no me lo puedo creer. Come casi de todo. Pequeñas cantidades, eso sí, pero prueba; tiene interés, nos quita las cosas del plato… ¡Estoy tan contenta! - me decía entusiasmada.

¡Qué bien! ¡Cuánto me alegro! Y dime… ¿Qué hiciste?

Lo que teníamos que haber hecho hace un año: quitarle los biberones por la noche.

Si cena bien, en la mayoría de los casos, no necesitará este biberón extra para dormir la noche completa. Si, este último paso te parece complicado, lo puedes hacer de forma gradual. Ofrece una taza de agua en vez de su biberón en la rutina nocturna. Avísale tiempo antes. Dile 3 a 5 días antes que ya es hora de dejar el biberón. Y lo más importante, ¡tu actitud! Debes decirlo con confianza, con calma y seguridad.

Empieza por reducir los biberones. Durante los días anteriores a “El gran día”, reduce la cantidad de biberones que toma al día así como la cantidad. Recopila todos los que estén “por ahí”. Cuéntale una historia. Al final de esta publicación te dejo el enlace a 3 historias que podrían servirte de inspiración. Te animo a tomarlas como referencia y crear la tuya propia.

Cuando finalmente llegue, avísale que llegó el momento y recuérdale que han hablado de esto ya por varios días. Acepta la posibilidad de retroceso. Puede ser que todo vaya mejor de lo que te esperabas… y de repente, se da cuenta que esto es para siempre y entonces ya no le gusta. Recuérdale cariñosamente que ya no hay más biberones, ofrécele tu compañía. Lo sé, quitar algo a tu peque, aunque sea por su propio bien, puede costarte, es normal… pero, si lo decides así es porque es por su bien y tú eres su guía, en ti confía para que tomes este tipo de decisiones.

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