¿"Has Nacido Para Esto?" Descifrando Tu Propósito y Vocación

La pregunta "¿Cuál es el objetivo de mi vida? ¿Cuál es mi misión?" resuena en muchos corazones, generando una búsqueda constante de significado. La insatisfacción surge cuando las respuestas superficiales no logran llenar ese vacío existencial.

El Brillo Interior y el Miedo a Mostrarlo

Cuando nacemos, nuestro brillo interior es radiante. Sin embargo, a lo largo de la vida, diversas experiencias pueden opacar esa luz, generando miedos a mostrar nuestra verdadera esencia o incluso a buscarla. Es crucial resistir estas influencias negativas y, en caso de necesitarlo, buscar ayuda para reavivar ese brillo.

¿Artista se Nace o se Hace? Un Dilema Persistente

Como aquél que dice, “a lo kamikaze” me voy a lanzar a daros mi opinión sobre esa eterna cuestión de si el artista nace o se hace, o mejor dicho, para no complicar más aún el debate, si para aprender a pintar es necesario haber nacido ya artista o pintor, porque en definitiva la pregunta se plantea siempre que uno quiere iniciarse en esto de la pintura o cuando, tras estar un tiempo pintando de forma autodidacta no estamos conformes con los resultados alcanzados.

Es curioso observar, en el día a día de un estudio de pintura, cómo el que se quiere iniciar en la pintura, en principio, solo lo hace con la intención de probar y comprobar si ha nacido o no para esto. Este es el primer problema con el que nos encontramos los docentes. Un problema que debemos solucionar desde un primer momento porque es imposible enseñar a pintar a nadie si él no está convencido de que es capaz de hacerlo y además puede llegar a hacerlo muy bien.

Yo suelo iniciar mis Cursos de iniciación a la pintura planteando a los alumnos, como ahora trato de hacer contigo, algunas consideraciones al respecto para iniciar el proceso de aprendizaje sin esas ataduras conceptuales que no tienen ningún sentido y que en cambio pueden retrasar, si no hacer imposible, que el alumno aprenda con suma rapidez y normalidad.

Según la Real Academia de la Lengua Española, “Pintor” es, entre otras acepciones : “1. m. y f. Persona que profesa o ejercita el arte de la pintura.” Es decir, si nos atenemos a lo que realmente significa el término, creo yo, que no hay que haber nacido para “dedicarse profesionalmente” (significado de profesa) al arte de la pintura, como tampoco para “practicar” (significado de ejercita) este arte. Sería como mantener que hay que nacer para un día hacernos profesionales de la medicina o para practicar el submarinismo.

Según la Real Academia de la Lengua Española, “Artista”, referido a la actividad relacionada con la pintura y las bellas artes es : “1.- m. y f. Persona que cultiva alguna de las bellas artes.” Es decir, el que ejercita o practica alguna de las bellas artes. Por el sólo hecho de practicar (ejercitar) la pintura ya podríamos decir que somos artistas sin tener que haber nacido para ello.

Si nos atenemos al significado académico del término, y visto así, parece ser que artista solo sería quien es “dotado” de la necesaria capacidad o habilidad para, en nuestro caso, poder pintar. Dotado por el mero azar, por la intervención divina o por el capricho de la naturaleza, pero siempre y en cualquier caso es necesario haber recibido “de nacimiento” ese “DON” que al parecer consiste en tener capacidad o habilidad para pintar.

La habilidad es por definición tener la destreza para hacer algo y sin duda, uno adquiere cualquier destreza si cultiva y se educa para ello. Lo mires por dónde lo mires, y literalmente hablando, no le veo ningún sentido plantearse si tener capacidad o habilidad para pintar es UN DON con el que hay que nacer.

No creas que mi anterior razonamiento, y por ende mi personal conclusión sobre el tema de si el artista nace o se hace, es único e inequívoco porque, como al igual que a muchos de mis compañeros, también me hacen dudar y qué pensar, una serie de situaciones o casos reales de todos conocidos, que algo debe haber de cierto, o alguna razón tienen, los que piensan o pensáis que el artista realmente nace y con posterioridad se hace, o nace y después se perfecciona.

El artista, para mi, requiere una capacidad especial para entender y desarrollar su actividad más allá del mero desempeño de un determinado oficio o profesión. El artista no solo se limita a representar o plasmar lo estrictamente real tal y como lo percibimos sensorialmente. El artista aporta un plus de creatividad que trasciende a esa realidad física que nos rodea en una continua búsqueda por lo estético, por lo que conmueve y despierta el sentimiento humano. Y amigos míos… tener esa capacidad creadora con tan alto sentido de la sensibilidad solo, estoy convencido, se nace con ella. Pero no te equivoques. Pintores, estamos muchos… ¡Artistas hay muy pocos!

El tema, el profundo dilema, seguirá ahí por mucho más tiempo le demos las vueltas que le demos porque, a la vista está, nadie puede demostrar y probar nada por ahora en un sentido o en otro.

Actuar vs. Reaccionar: La Importancia de la Consciencia

Este artículo más que de psicología podríamos decir que trata de cada uno de nosotros en esos momentos o situaciones en los que no sabemos cómo reaccionar o actuar. Porque igual que no es lo mismo ser que estar, no es lo mismo actuar que reaccionar. A veces en la vida, tengamos la edad que tengamos y cada loco con su tema, pensamos que algunas situaciones son catastróficas por no saber cómo actuar en ellas, y realmente lo que sucede es que no las hemos observado con suficiente tranquilidad y hemos distorsionado su impacto por un significado reactivo antes de pensar aquello que queremos hacer con lo que sucede.

Lo único que depende de nosotros, contemplar nuestros propósitos y nuestra manera de pensar, sentir y actuar ante lo que sucede. Me gusta pensar que aquello que sucede o lo que hacen los demás es algo que (me guste más o menos) si le doy un buen significado, un significado que a través de mis pensamientos cobra sentido para mí, puede enriquecerme o hacer desarrollar mi consciencia para evolucionar tanto individual como con el resto de global del que no somos conscientes que formamos parte.

Es lógico pensar que las acciones y reacciones de los demás repercuten en nosotros, pero en según qué partes del mundo nos hemos acostumbrado a vivir de tal forma que se nos olvida que en la dirección contraria sucede exactamente lo mismo por dejar muy olvidado el respeto. Tampoco pretendo que nos quejemos más o que evidenciemos las malas acciones ajenas, sino que cuando nos encontremos en alguna situación en la que nos sintamos distorsionados por sentirnos incómodos vayamos al punto de partida y no a la mera reacción, porque si pierdes el tiempo con pequeños problemas te perderás grandes oportunidades por no pensar en grande y no actuar con serenidad y convicción.

Falta de libertad y mucha autoestima capada. Debemos amar (y amarnos) de tal manera que la persona que ames se sienta libre aunque a veces la sientas lejos o no entiendas muy bien sus reacciones, puede que para ella sean acciones y que esta lejanía sea porque ella se acerca a su esencia o a su propósito y así luego poder convivir mejor con el resto. La vida es muy lenta, muy lenta, y nosotros vamos rápido, muy rápido. Pensamos rápido, hacemos rápido, hablamos rápido, escuchamos rápido, queremos rápido, tomamos decisiones rápido… mientras la vida no entiende de esos espacios temporales estresados. Vivimos esperando momentos olvidando cada momento, y aunque haya algunos que no nos gusten serán esos los que en realidad te darán intenso aprendizaje.

Cada una de estas acciones viene con varias recomendaciones concretas que podrás comenzar a llevar a la práctica ya mismo. El respeto no se impone, se gana. Un claro ejemplo de esto es mi amigo Ricardo.

Todo esto, en su conjunto, te ayuda a crear una imagen propia y a proyectar al exterior cuánto respeto te tienes a ti mismo. Finalmente, las personas que te rodean condicionan completamente tu actitud ante la vida y lo que crees que mereces. Si estás rodeado de gente que te critica o se ríe de ti y de tus aspiraciones, estarás remando a contracorriente. No toleres que nadie te maltrate, por supuesto a nivel físico, pero ni siquiera de palabra. Porque de esto dependerá cómo te traten, como hablen de ti y cómo actúen ante ti.

Cuando vayas a poner sobre la mesa algo que no te haya gustado, céntrate en la acción y no en la persona. Ejemplo: si te ha mentido, no le llames “mentiroso”, juicio completamente subjetivo que le llevará a ponerse a la defensiva. Mejor dile “no me ha gustado que me hayas mentido”.

La clave a la hora de elegir un atuendo que te haga lucir bien no está en el precio o la marca, sino en el entallado. ¿Y qué es esto? Viene del verbo tallar, que significa esculpir. O dicho de otro modo, significa que la ropa te quede como si te la hubieran hecho a medida, con tu talla exacta. Al conversar, mira a las personas a los ojos. Asimismo, permítete ocupar espacio gesticulando de manera abierta. Ten en cuenta que, cuando nos sentimos desprotegidos, nos hacemos pequeños para no llamar mucho la atención.

La convicción es prima hermana de la fe. Es una muestra clara de que crees firmemente en lo que dices. Comunica de manera asertiva, siendo franco y claro, sin restarle importancia a lo que tienes que decir.

Para triunfar profesionalmente y tener una vida social plena, es vital que sepas cómo ganarte el respeto de las personas. Porque, si no te respetan, las personas no estarán dispuestas a escucharte; al menos, no por las razones adecuadas. En cambio, si con tu manera de comportarte muestras que sabes cómo ganarte el respeto de las personas, generarás mayor interés y se te comenzarán a abrir puertas.

Es la edad de la primera gran decisión. ¿Quiero ser Einstein, o Neruda? Posteriormente habrá que completar esa primera resolución con otra de mayor alcance. ¿FP o carrera? ¿Informática y Comunicaciones? ¿Fabricación y Montaje? ¿ADE? ¿Industriales? ¿Arquitectura?

Me miré a mí mismo, e identifiqué qué se me daba bien, y qué se me daba mal. Qué cosas disfrutaba haciendo, y cuáles no. Al final, la decisión fue casi inevitable. Tenía las cualidades idóneas para determinados estudios, y parecía que me iban a gustar. Así que no le di más vueltas. A por ello. Esta es la lógica que se sigue a la hora de decidir en qué vamos a empeñar la vida profesional.

Si aceptamos que hemos nacido para algo, que tenemos una misión en esta vida, y que esa misión nos la ha dado Dios, ¿no es lógico pensar que nos habrá dado las cualidades idóneas para desempeñarla? Si vocación significa llamada, ¿no es lógico que Dios nos haga llegar esa llamada, con los sucesos que nos pasan, o las personas que nos pone al lado?

Si se te da bien, digamos, escribir, y disfrutamos haciéndolo, puede que tu vocación tenga que ver con ello. El lema podría ser algo así como no creas en las casualidades. ¿Naciste en determinado ambiente, tienes una forma de ser, te atrae lo relacionado con lo que sea?

Por tanto, descubrir la propia vocación tiene una doble vertiente. Conocerse a uno mismo, y conocer a Jesús.

De la dimensión divina de la vocación hablaremos otro día. Hoy nos quedamos en lo humano. No olvidemos que tenemos un Dios que se hizo hombre. Y que descubrir la propia vocación es un mundo lleno de matices, donde cómo seamos tiene mucha importancia.

Te enseñare a Descubrir tu Propósito de Vida con Esta Guía Paso a Paso || Marian Rojas Estapè

Publicaciones populares: