Guillermo Fernández Vara falleció el domingo 6 de octubre en Badajoz a los 66 años, a consecuencia de un cáncer de estómago contra el que luchó durante dos años. La noticia conmocionó a Extremadura, su tierra natal, donde era una figura muy querida, y también puso el foco en su vida personal: como esposo, hijo y padre.
En una de sus últimas apariciones públicas, Vara declaró: “Yo quiero seguir viviendo, pero lo quiero hacer por los míos, por vosotros y por tanta gente que nos necesita y por eso, compañeros y compañeras, merece la pena vivir, merece la pena luchar.” Ese 'por los míos' incluye especialmente a María Luisa, compañera inseparable desde hace décadas, presente en las alegrías y en los días oscuros.
Guillermo Fernández Vara en 2023.
María Luisa: Apoyo Incondicional
Ese 'por los míos' incluye especialmente a María Luisa, compañera inseparable desde hace décadas, presente en las alegrías y en los días oscuros. Ella fue quien le dio apoyo emocional, quien sostuvo decisiones y quien acompañó cada paso incierto del tratamiento. Incluso cuando la enfermedad le exigía reposo, largas jornadas en tratamientos, ella fue constante.
En su vida cotidiana la pareja construyó un refugio, un espacio de confianza y calma, donde lo urgente dejaba de serlo, donde bastaba con un abrazo para aliviar cualquier cosa.
María Lourdes Vara Mira: Una Huella Imborrable
María Lourdes Vara Mira fue una presencia fundamental en la vida de Guillermo Fernández Vara. Su madre falleció el 23 de enero de 2018 a los 96 años en Madrid. Su partida supuso un golpe profundo para él, quien siempre destacó la figura materna como una de las más determinantes en su vida.
Criado en Olivenza, en el seno de una familia con tradición jurídica, Guillermo aprendió desde joven valores como la responsabilidad, la entrega y la firmeza. Su madre le enseñó a escuchar antes de hablar y a no ceder ante la adversidad, principios que marcaron su carácter y su trayectoria.
Guillermo Fernández Vara y su madre, María Lourdes Vara Mira.
Un Mensaje de Esperanza
En aquel anuncio público, él mismo expresó que aquel momento le permitía “vivir otra vida”: apreciar el presente, empequeñecer los problemas y valorar lo realmente importante.
