La maternidad subrogada, también conocida como gestación por sustitución o vientre de alquiler, es un tema de creciente debate y actualidad. El primer caso documentado tuvo lugar en Michigan (EEUU) en 1976. Esta práctica plantea numerosas preguntas éticas, legales y sociales que merecen un análisis profundo.
En un sentido amplio, la gestación y la maternidad asociadas a la sustitución se refieren al hecho de que una mujer se presta a gestar un niño para entregarlo a quienes se lo han encargado, quienes a partir de entonces asumirán su paternidad o maternidad. Es preciso clarificar el término subrogada, según la RAE significa “sustituir o poner a alguien o algo en lugar de otra persona”. En este sentido, la sustitución en la gestación sería un eufemismo, porque gestar, al igual que respirar, no se puede hacer por otra persona.
Psicóloga especializada en terapia de pareja y en otros modelos de relación no convencional, Crespi ha decidido investigar la gestación subrogada o vientre de alquiler, una práctica en expansión, y ha plasmado sus conclusiones en un ensayo: El negoci dels nadons. La gestació subrogada (Raig Verd), dejando su posición claramente en contra de este negocio: “Cuando hablamos de gestación subrogada, no estamos hablando de un producto o de un servicio, sino de explotación de mujeres con capacidad gestante que habitualmente no tienen alternativas y necesitan el dinero para sobrevivir o para vivir”.
Es evidente que la gestación engloba aspectos fisiológicos y psicológicos fundamentales; entre los primeros destaca la hormonación, el embarazo, el parto y el postparto y entre los segundos, cuentan los vínculos afectivos entre la gestante y el feto. En un sentido estricto la expresión “vientre de alquiler” se reservaría al caso de una mujer que presta su útero para gestar el óvulo fecundado (embrión) de otra mujer, por lo tanto, la gestante no guardaría relación genética con el futuro/a niño/a. Para los que se oponen a la MS, sería más preciso hablar de “madre de alquiler”, para referirse a una transacción o compraventa entre la gestante y los comitentes.
Una cuestión polémica es el propio significado del término madre, ¿quién sería la madre (la genética, la gestante o la contractual) o el padre (el genético, la pareja de la gestante o el contractual)?
Desde una perspectiva legal y ética, la MS es un tema controvertido por su carácter disruptivo respecto al modo en que tradicionalmente se ha entendido la relación entre maternidad y filiación. En ese sentido, la legislación civil establece que la filiación se determina por el parto, es decir, la mujer que dé a luz es la madre legal.
«El Negocio de Hacer Bebés» - Maternidad Subrogada - Nacidos con Propósito 🔴🔵
El Negocio de los Bebés y la Explotación de Mujeres
Ahora está empezando un movimiento de hijos de la subrogada -los que lo saben- que se están levantando en contra de esta práctica. Se intenta que el óvulo o el espermatozoide sea de uno de los progenitores. No creo que se les cuente todo el proceso, y no sé si una persona que está en una situación vulnerable es consciente de hasta qué punto vende sus derechos firmando un documento. También deberíamos plantearnos hasta qué punto es ético o no.
Según Michel Odent, un gran obstetra, causa lo que se denomina herida primal, la vulneración del apego. Los bebés son separados del cuerpo que los ha gestado y entregados a unos brazos extraños. Ahora está empezando un movimiento de hijos de la subrogada -los que lo saben- que se están levantando en contra de esta práctica.
Una cuestión polémica es el propio significado del término madre, ¿quién sería la madre (la genética, la gestante o la contractual) o el padre (el genético, la pareja de la gestante o el contractual)?
Las Cifras Ocultas de la Maternidad Subrogada
Las cifras de la MS a nivel mundial o nacional varían según las fuentes utilizadas por las instituciones u organismos. La fiabilidad de estas cifras es cuestionable ya que algunas adopciones internacionales encubren casos de MS. El Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España cifró en 979, los hijos inscritos entre 2010 y 2016 por gestación subrogada en oficinas consulares y misiones diplomáticas españolas situadas en doce países, entre ellos Canadá, EEUU, India, Nepal, México, etc.
| Período | Número de Hijos Inscritos |
|---|---|
| 2010-2016 | 979 |
Los costos para los subrogantes oscilan entre 100.000 y 150.000€ en la Unión Europea y los EEUU y entre 20.000 y 30.000 en Tailandia, Camboya o India. De estas sumas la gestante recibe un 20%.
En Ucrania entre 50.000 y 80.000 euros. En EE.UU.
Análisis de Películas sobre Maternidad Subrogada
En el presente artículo se parte de diferentes conceptos asociados a la maternidad subrogada (MS), se analizan desde diferentes perspectivas las películas Femmes ou maîtresses (2001) de J.M. Pallardy, Como los demás (2008) de V. Garent y Melody (2014) de B.
Femmes ou maîtresses (2001): En esta película, Matt y Françoise desean tener descendencia, pero ella es estéril. Su situación económica les permite contratar a una madre de alquiler. Matt siente curiosidad por la mujer que mediante inseminación artificial está gestando un hijo para la pareja y decide ir a su encuentro. Desde una perspectiva social y ética, Femmes ou maîtresses, se posiciona a favor de la MS. Ambas partes actúan con libertad, aunque se trata de una transacción entre quien ostenta el poder económico y una mujer pobre. El film es un buen ejemplo de la feminización de la pobreza.
Como los demás (2008): Manu y Philippe forman una feliz pareja de gays, pero les separa el deseo no compartido de paternidad. Manu inicia una adopción monoparental y le pide a Philippe que abandone el piso que comparten porque la legislación francesa es contraria a la adopción homoparental. En Como los demás, la gestante actúa por altruismo, no existe un vínculo familiar con los padres comitentes (una pareja de varones homosexuales). Ni antes, ni durante el embarazo se acuerda la renuncia de la gestante al recién nacido, pero al que sí renuncia después del parto. El óvulo es de la gestante y el esperma pertenece a uno de los padres comitentes. Se recurre a la subrogación por imposibilidad biológica de los comitentes (pareja de varones).
Melody (2014): Melody es una joven francesa que decide convertirse en madre de alquiler a cambio de una suma considerable de dinero que le permita abrir un salón de belleza. Emily es la mujer inglesa que la ha contratado, pertenece a una clase acomodada, y convence a Melody para vivir juntas y así poder controlar todo el proceso del embarazo y parto. En Melody, la gestante persigue una finalidad lucrativa que le permita iniciar un negocio. No tiene ningún vínculo familiar ni afectivo con la madre comitente. Desde el inicio se acuerda la renuncia a la maternidad, pero a medida que avanza la gestación la joven primípara cuestiona el acuerdo.
Melody al igual que Femmes ou maîtresses son ejemplos de la tergiversación del lenguaje que esconde la mercantilización del cuerpo en mujeres pobres, a la vez que oculta el gran negocio de compra-venta de bebés con el que se lucran las agencias de intermediación y algunas clínicas de fertilidad.
Las Granjas de Mujeres y el Neocolonialismo Reproductivo
La situación de las mujeres que actúan como “vientres de alquiler” tiene su máximo exponente en países como India donde el negocio aportó al país 690 millones de dólares en 2014. La mayoría de gestantes pertenecen a las castas bajas y no son conscientes de los riesgos que conlleva la gestación a la que suelen recurrir coaccionadas tanto por proxenetas como por sus maridos que son quienes firman los contratos.
Durante la gestación subrogada algunas mujeres seguirán viviendo en su hogar pero otras serán confinadas en las conocidas como “granjas de mujeres reproductoras” o “baby factory” donde vivirán durante el embarazo hasta proveer de hijos a parejas ricas. Las mujeres son las que pueden sufrir daños irreversibles, las que en un embarazo múltiple deberán abortar los fetos no deseados y que en caso de aborto involuntario no obtendrán ninguna retribución.
Se trata de un modelo que aplicado a la relación desigual entre gestante pobre y comitentes ricos se podría considerar una forma de neocolonialismo.
El Debate Ético y la Vulneración de Derechos
Cuando la realidad es aún peor, son grandes almacenes de hornos humanos en oferta. No hay contradicción entre estar a favor del aborto y en contra de los vientres de alquiler, porque las mujeres tenemos el derecho de decidir sobre nuestros cuerpos, sobre nuestra propia maternidad, no sobre la de otras.
Es la explotación de la mujer con fines reproductivos, una explotación del bebé como producto y de la mujer como continente. Por tanto, quienes defienden dicha forma de engendrar bebés esgrimiendo como válida la libertad de decisión de las mujeres que deciden someterse a esta práctica, no tienen en cuenta que estas se encuentran en su mayoría en situaciones extremas o de pobreza, mujeres que además han de firmar contratos en los que sus derechos quedan relegados a favor de las personas "receptoras" de ese hijo o hija, que coartan su libertad de movimiento, trabajo, relaciones o incluso alimentación, poniendo sobre papel requisitos acerca de su modo de vida y obligándolas a vivir alejadas de sus familias en los últimos meses de gestación para acudir a las llamadas “granjas de mujeres” en pésimas condiciones, que afectarán a su salud psíquica.
El cuerpo de la mujer vuelve a ser objeto de negocio, de tráfico: se comercia con él a través de la prostitución, de los matrimonios infantiles, de la dote, y ahora también de su capacidad de gestar. Bajo el mantra de la libertad se esconden la pobreza, la marginación y la desesperanza, motivos suficientes para que una mujer arriesgue su vida por un embarazo, que si bien es un proceso natural, no está exento de peligro cuando las condiciones sanitarias no son las óptimas. Y si las mujeres son una moneda de cambio, también lo son sus bebés, en ocasiones abandonados cuando a mitad del embarazo hay desavenencias en la familia, o cuando nacen con alguna discapacidad o característica no deseada.
La gestación subrogada es un negocio basado en el deseo convertido en derecho, que antepone a quien desea un bebé por encima de las necesidades de la propia criatura y de la mujer que lo ha engendrado.
