Seguro que conoces la Giralda de Sevilla, y sabes que durante siglos fue la torre más alta de la ciudad. La Giralda, junto a la Torre del Oro, es uno de los grandes iconos de la ciudad de Sevilla. Ha sido el edificio más alto de la ciudad durante cientos de años, y las vistas desde su mirador son impresionantes. La Giralda no sólo es una maravilla arquitectónica; es el latido vibrante del corazón sevillano.
El nombre «Giralda» tiene una conexión profunda con la personalidad y el carácter de Sevilla. El término «Giralda» proviene de «Giraldillo», el nombre de la veleta añadida en el siglo XVI, que representa la fe y la victoria cristiana. El nombre de la Giralda tiene sus raíces en una fascinante historia. Originalmente, la torre era el alminar de la Gran Mezquita almohade de Sevilla. Tras la Reconquista cristiana, la torre se transformó en campanario de la Catedral.
Para la Real Academia Española, el término “giralda” hace referencia a la “veleta de torre que tiene figura humana o de animal”.
Así que no pierdas la oportunidad de explorar todos estos lugares fascinantes y sumergirte en la magia de esta ciudad única. Sevilla es una ciudad llena de encanto y vida, con una rica historia y una vibrante cultura.
Una parte de la torre campanario de la Catedral de Sevilla da nombre a todo el monumento. Sevilla es conocida en el mundo entero por la Giralda, la torre campanario de la llamada Catedral de Santa María de la Sede. La parte inferior de la torre es el alminar de la antigua mezquita almohade de finales del siglo XII. La parte superior es una construcción sobrepuesta en el siglo XIV, para albergar las campanas, ya en época cristiana.
Al pasear por sus alrededores, podemos percibir los ecos del pasado, desde las plegarias musulmanas hasta las campanas cristianas que hoy resuenan desde su cima. La Giralda atrae a visitantes de todo el mundo cada año, que suben sus rampas para disfrutar de una vista panorámica de Sevilla y experimentar la riqueza cultural de la ciudad.
Para hablar de la Giralda nos tenemos que remontar al periodo almohade de la ciudad de Sevilla, cuando todavía era Isbiliya. Una vez terminada, se mandó a construir el alminar, la torre que suelen tener todas las mezquitas y desde la que el almuédano convoca a la oración a todos los musulmanes. En un principio, la altura de la torre era de un total de 82 metros. Tenía un primer cuerpo de unos 50 metros de alto y 14 de ancho, y un segundo cuerpo más estrecho, de 14 metros de alto y sólo unos 7 de ancho.
En el siglo XIII, Sevilla fue conquistada por Fernando III, que cristianizó la mezquita. Durante la época, lo común era que el yâmûr de las mezquitas fuera sustituido por una cruz. El primer trabajo fue simple, ya que en el lugar de las bolas se colocó una espadaña con una campana y se coronó con una cruz.
En cada una de las cuatro caras de la torre, se puede apreciar una inscripción en latín de gran relevancia: «Turris fortissima nomen DNI Proverb. 18», cuya traducción es «La torre más fuerte es el Nombre del Señor». Sin embargo, el proverbio no está completo, ya que continúa con la frase “a ella se acogerá el justo y estará seguro”.
Con el propósito de permitir que el encargado de llamar a la oración pudiera ascender a caballo y disfrutar de las impresionantes vistas desde el campanario, La Giralda cuenta con unas 34 rampas. La Giralda tiene 17 escalones. Son pocos porque son los que hay en el último tramo para subir al mirador de la Giralda, antes de los cuales hay rampas. Son un total de 35 rampas, y se construyó así con la idea de que el almuédano pudiera subir a caballo y con rapidez.
En el imponente campanario de la Giralda de Sevilla. Cuenta con varias campanas, cada una con nombre propio y funciones litúrgicas. Una de las mayores curiosidades es que la Giralda tiene un total de 24 campanas y todas ellas tienen nombre propio, siendo Santa María la Mayor el nombre de las más grande de todas. A este grupo se suma la campana número 25, la más antigua de todas. Esta se ubica en el cuerpo superior y, desde el año 1400, cumplía el rol de reloj de la ciudad.
¿Cuál es el origen de la Giralda de Sevilla? Esta es la torre en la que se inspiró
El Giraldillo: La Veleta que Corona la Giralda
Menos conocida que la Giralda es la figura que la preside en lo alto. Se trata de una estatua de bronce que representa el Triunfo de la Fe y que tiene función de veleta. Se le conoce como el Giraldillo, aunque hay quien la denomina Giraldilla.
El Giraldillo es la escultura de bronce que corona la Giralda. Es una representación del triunfo de la fe cristiana, y es una mujer vestida con túnica y con una palma en una mano y un escudo en la otra. Más allá de embellecer, el Giraldillo tiene la función de veleta. El Giraldillo es una veleta que gira, que marca la posición a la que «sopla» el viento y de ahí su peculiaridad y que como bautiza a la torre con la derivación de su singular nombre.
Esa figura de bronce de la que acabamos de hablar es conocida con el nombre de Giraldillo, aunque popularmente también es conocida con otros nombres como Fe, triunfo de la iglesia, Coloso de la fe victoriosa, Alegoría de la fortaleza de la Fe o Santa Juana. Su nombre original no es Giraldillo, si no Triunfo de la Fe Victoriosa. Pese a ser una figura conocida por todo sevillano, no todo el mundo conoce de qué trata, qué representa ni por qué se la conoce como el Giraldillo de Sevilla.
Además, nos puede dar la sensación de ser una figura pequeña cuando en realidad no es así. Se trata de una estatua de unos casi cuatro metros de altura y con un peso de 128 kilos fundida en bronce. Pero entonces… ¿Por qué parece más pequeña de lo que es? La respuesta es sencilla: la gran ostentación de la Giralda la hace empequeñecer. Por este mismo motivo, alguna vez hemos pensado que el Giraldillo de Sevilla tomó este nombre porque coronaba la Giralda, pero fue justo al contrario: la estatua dio nombre a la torre.
No debería llamarse Giraldillo sino Giraldilla pues no es la representación de un hombre y si de una mujer, mitológica, como Palas Atenea, la famosa diosa griega, la mujer guerrera. Además parece estar embarazada, luce caso e indumentaria militar y en su mano derecha porta un enorme escudo, es la simbolización de la defensa, de la lucha, además de estar rematado por una cruz cristiana, que es toda una declaración de intenciones. En su mano izquierda luce una hoja de palma, una hoja muy simbólica. ¿Cómo hay que leer todo ello para saber su significado?
El escudo con la cruz cristiana y la hoja de palma seca es el símbolo del triunfo de la Fe cristiana, de la Reconquista y derrota de los musulmanes. La hoja de palma seca es el símbolo del triunfo, de la victoria. Luce embarazada pues es el fruto de la esperanza y lo que trata de transmitir; igualmente viste de guerrera pues es la fuerza y la cruz en el escudo es el símbolo del cristianismo. Toda una declaración de intenciones en una figura que tienen un alto contenido simbólico, que tiene mucho significado y una relación muy estrecha e importante con la propia Giralda.
«Fe, triunfo de la Iglesia, Coloso de la Fe victoriosa, Alegoría de la fortaleza de la Fe», de todas esas formas puede encontrar que se le llama. Ya hablé de ello, en 2009, en mi libro «Guía Secreta de Sevilla» (La máquina china -Tomo 2- ) y en 2017 en «Enigmas de la Semana Santa de Sevilla» (Samarcanda), pero también es importante saber un poco más de sus detalles, de su historia y peculiaridades.
Construcción y Restauración
En la segunda parte del siglo XVI, en plena época del Renacimiento en España, el cabildo de la catedral de Sevilla manda transformar el alminar árabe adosado a la catedral al arquitecto Hernán Ruiz II “El Joven” con el fin de conseguir un templo cien por cien cristiano. En este proyecto se quería añadir hasta un total de cinco cuerpos de altura y sección decreciente, colocando sobre este último una gran estatua de unos cuatro metros de altura donde su función fuera la de una veleta.
La escultura del Giraldillo fue encargada por el cabildo de la Catedral a Hernán Ruiz II "El Joven" después de que un terremoto provocara que se desmoronara la cúpula almohade que hasta entonces coronaba la Giralda. Entre 1557 y 1568, su autor suma cinco cuerpos de altura al monumento coronándolo con el Giraldillo. La actual es obra de Juan Bautista Vázquez a partir de un diseño del pintor Luis de Vargas.
La estatua fue realizada por el escultor Juan Bautista Vázquez, también conocido como “el Viejo” y fundida en bronce en 1568 por el maestro artillero Bartolomé Morel. Se atribuye a Luis de Vargas o a Juan Bautista Vázquez «el Viejo», autor, entre otras, de la talla del crucificado del Cristo de Burgos, también participaron otros insignes de la arquitectura y al Arte como Hernán Ruíz II «el Joven» o el fundidor Bartolomé Morel, en el siglo XVI (1568). Está situada en el último cuerpo de la Torre, y poniendo orden en sus autores hay que destacar que fue el propio Morel en el llevaría a cabo la escultura que es muy del gusto de los modelos italianos de la época.
Siglos después, en el año 1999, fue bajada para su restauración. Tras su rehabilitación y exposición en las Reales Atarazanas, se devolvió a su lugar en julio de 2005. Durante este tiempo se colocó en su lugar una réplica realizada en 1981.
Hubo otras restauraciones aunque la más importante fue la que se realizó por parte de Cultura de la Junta de Andalucía entre 1997 y 2003 donde participó el IAPH (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico), se hizo una copia que sustituyó temporalmente al Giraldillo mientras el original se restauraba. En esta importancia acción participaron los escultores José Antonio Márquez Pérez y Francisco Parra García y los ingenieros técnicos Rafael López Palanco, Vicente Puchol, Ángel Dilla Martínez y Aniceto Mimbrero, también la fundición Codina (Madrid), los talleres Albarrán de Manzanilla (Huelva) y los talleres Juan Alonso (Madrid). Hoy día el original es el que luce la Torre (que hay mucha confusión con ello) y aquella copia puede contemplarse en la Puerta del Príncipe (o San Cristóbal) de la Catedral.
El Giraldillo es una veleta y como tal ha sufrido las inclemencias del tiempo, en 18 de septiembre de 1518 se le salió el vástago debido a una tempestad y se bajo para ser enderezado, por Juan Barba, en el colegio de San Miguel. En 1684 se doró y barnizó por Miguel Parrilla. En 1751 se hizo lo propio con la bola sobre la que se asienta, por Basilio Cortés figurando en la misma «Se doró el año de / 1751 por el director don Basº Co». En 1770 se realizó una intensa obra de restauración por el arquitecto Manuel Núñez y en 1842 se realizó una restauración sobre la cúpula del Giraldillo dañada por otro vendaval.
Dimensiones y Curiosidades
Giraldillo incluido, la Giralda mide 94,69 metros de altura. Sin el Giraldillo, la torre se queda en 94,69 metros de altura. La altura total de la Giralda es de 104,1 metros de altura desde el suelo, contando con el Giraldillo. Durante muchos siglos, fue la torre más alta de España, y una de las más altas de Europa.
No menos importantes son sus medidas: casi tres metros y medio de altura y 1,2 toneladas. Y como descubrimiento destacado cabe decir que el brazalete del brazo izquierdo del Giraldillo tiene una leyenda escrita: «CGISOPSTEADSTRO. Las investigaciones realizadas han permitido leer el Giraldillo en clave original: el Coloso es un maravilloso artificio mecánico diseñado para el movimiento y no sólo una magnífica imagen en bronce.
En torno a la Giralda existen varias curiosidades. Una de ellas es que hay varias réplicas de la torre, desde “la Giradilla de Badajoz” a la réplica de Kansas City, ciudad hermanada con Sevilla. Otra curiosidad es que existen dos Giraldillos. El original se bajó de la torre en 1997 para ser restaurado, y fue sustituido por una réplica. Terminada la restauración y durante unos años de exposición, volvió a su lugar en 2005.
Mucha gente se sorprende al encontrarse, en su paseo por Sevilla, con una avenida llamada Kansas City. J.C. Nichols, tras visitar Sevilla en la década de 1920, tuvo la idea de construir una réplica de La Giralda, pero el proyecto no se llevó a cabo. Sin embargo, en 1966 su hijo Miller Nichols volvió a la ciudad española durante la Feria de abril y, en 1967, mandó a construir una réplica de La Giralda de unos 40 metros de altura.
El Giraldillo fue la mascota elegida para el Mundial de Atletismo de 1999 en Sevilla, con incidente de proetarras disfrazados incluido en la inauguración pidiendo el acercamiento de presos.
Por último, cabe destacar que El Giraldillo de Sevilla ha sido utilizada para diferentes actos de cultura popular como, por ejemplo, una adaptación como personaje de dibujos animados. Como se puede comprobar, El Giraldillo ha sido, es y será historia de Sevilla.
En la Puerta del Príncipe de la Catedral se colocó una réplica del Giraldillo. En La Habana (Cuba) hay otra de menor tamaño realizada por Jerónimo González.
Recuerda que con nuestro paseo en barco por Sevilla tienes incluida la visita guiada por el Barrio de Santa Cruz, en la que podrás aprender más sobre la Giralda, la Catedral y mucho más.
La investigación y restauración realizada por el equipo técnico del IAPH se ha realizado aplicando criterios mixtos: para la escultura (mínima intervención y con materiales compatibles), y para el sistema mecánico, hacer una estructura que hiciese posible el mantenimiento de su función, es decir, permitir el movimiento de la veleta, sostenerla y mantenerla unida a la torre. Para ello se ha empleado la tecnología más avanzada posible y los materiales más resistentes y de mejores prestaciones. Los trabajos se han realizado tanto en el campo histórico como en el científico-técnico.
La investigación sobre el estado de conservación de todo el conjunto se ha llevado a cabo combinando la inspección visual exhaustiva con los datos proporcionados por diferentes técnicas experimentales: gammagrafía, análisis químico, análisis metalográfico, etc. El tratamiento del bronce básicamente ha consistido en la limpieza, el sellado de grietas y otras discontinuidades y la aplicación de un tratamiento final de patinado y protección superficial.
El estudio del comportamiento mecánico del conjunto ha sido fundamental para conocer las causas de deterioro pasadas y proponer y adoptar las medidas correctoras necesarias. Se realizó elaborando un modelo matemático de la escultura (modelo por elementos finitos) en el que se simulan todas las variables que pueden actuar sobre ella, con lo que se obtienen las tensiones que aparecen en las distintas zonas.
Sobre este modelo se han superpuesto las distintas fuerzas que actúan sobre la pieza: la carga debida a su propio peso, el esfuerzo producido por las diferencias de temperatura y la fuerza ejercida por el viento con diferentes velocidades y orientaciones. Esta estructura que tradicionalmente se comportó bien, ha sido, no obstante, responsable de buena parte de los problemas del Giraldillo.
La nueva estructura comparte determinados principios con la preexistente. Podría decirse que se ha llevado a cabo siguiendo las instrucciones que dejó quien dirigió la reparación en 1770, en la cual se realizó un trabajo parecido y con idéntica finalidad. La geometría de la estructura es muy semejante a la que tenía anteriormente, pero se han mejorado todos aquellos aspectos que han sido causa de problemas, con lo cual se encuentra ahora en una situación fiable y segura.
La nueva estructura supone una importante innovación en varios aspectos. Se ha construido en acero inoxidable-316, que además es mucho más resistente mecánicamente y sus características lo hacen compatible con el bronce de la escultura. Otro cambio importante se encuentra en la zona central de la estructura. La anterior se comportaba como estructura plana y apoyaba en los hombros, espalda y pecho.
Esta pieza convierte la nueva estructura en tridimensional y consigue que el centro de gravedad esté situado dentro de la misma, eliminando el cabeceo que tenía originalmente, responsable de buena parte de los daños que presentaba el Giraldillo. Por último, la palma y el lábaro, que originalmente descargaban su peso sobre la escultura y que habían producido las grietas y fracturas en ambos brazos, ahora se han unido a la estructura interna, que es la que resiste la carga de estos dos elementos.
Por último se contempló con un programa de mantenimiento que incluye las revisiones periódicas necesarias.
