Entre los aspectos más eficaces de la campaña comunicativa que se ha construido en torno a Giorgia Meloni, sin duda el hecho de ser madre siempre ha tenido mucha importancia. Tanto en Italia como en el resto del mundo occidental, ser madre y seguir con el trabajo sin volverse loca es un tema muy de actualidad. Las propuestas para mejorar esta condición han sido muchísimas, pero todavía las mujeres siguen estando en indefensión total.
Trabajos precarios, horarios absurdos, imposibilidad económica de conciliación entre despachos, chupetes y qué decir si se opta por amamantar al bebé. En su libro-manifiesto ‘Io sono Giorgia’, la pequeña ocupa un sitio crucial en la narración.
En Italia estos últimos días ha sido también noticia la decisión de una influencer, Francesca Guacci, de cerrar las trompas de Falopio con solamente 23 años de edad: «No quería tener hijos, porque necesitarían amor, tiempo y atención, cosas para las que mi vida no deja tiempo».
La Presencia de su Hija en la Cumbre del G20
Melonia baja del avión oficial en que acudió a Bali con su hija. La pequeña tiene seis años, pero ha sido junto a su madre la coprotagonista de la cumbre del G20 en Bali. No porque haya aparecido diciendo algo, sino por su mera presencia ahí, entre los grandes del mundo. No sabemos hasta qué punto este viaje de Ginevra ha sido planificado, pero constituye una de estas jugadas comunicativas con un final muy exitoso, porque ha creado una situación en la que las dos opciones eran victoriosas.
Por un lado, Meloni, única mujer que ha llegado al cargo de primer ministro en la historia republicana italiana, ha enseñado la posibilidad de que confluyan trabajo (¡y qué trabajo! una cumbre internacional) y maternidad.
Reacciones y Críticas
El impacto comunicativo se ha redoblado cuando han empezado las críticas desde la izquierda. «Y los hijos de los migrantes, ¿qué? Ellos no tienen avión de Estado», «Las obreras no podrían llevar a sus hijas a las fábricas», «Meloni, mujer-madre-cristiana, cree que estar cerca de su hija tiene prioridad sobre su presencia en una cumbre internacional»... Son frases que se han podido leer en periódicos de izquierda como ‘La Stampa’ o ‘La Repubblica’ y que han provocado la reacción de doña Giorgia desde sus redes sociales: «Tengo derecho a ser madre a mi manera y derecho a hacer todo lo que pueda por esta nación sin dejar a Ginevra separada de su madre. ¿Vais a opinar sobre mi modo de ser madre? Otras periodistas, por contra, se han declarado de acuerdo con las palabras de Meloni.
El experimento comunicativo, si podemos llamarlo así, ha funcionado. Así que el Partido Democrático está buscando desesperadamente entre sus fijas una «Meloni roja», apostando por ejemplo por Elly Schlein, vicepresidenta de la región Emilia Romagna, una joven nacida en Suiza en una familia italo-americana muy-muy acomodada, abiertamente bisexual, ecologista... Emilly Schlein. En febrero habrá probablemente congreso del PD, cuyo secretario Enrico Letta ya ha dimitido tras las elecciones.
Políticas de Ciudadanía y Derechos LGTBI+
En los últimos días, el Gobierno de Giorgia Meloni ha empezado a aplicar la reforma del acceso a la ciudadanía por parte de los descendientes de emigrantes italianos, limitándola sólo a aquellas personas con madres, padres, abuelas y abuelos nacidos en Italia. Es una visión más restrictiva de la normativa que, hasta ahora, permitía obtener el pasaporte del país aportando documentación vinculada a antepasados de incluso cuatro generaciones anteriores.
El principio jurídico que se aplica en los principales países del mundo es el del ius sanguini, donde una persona es ciudadana de su país porque es descendiente de un individuo de ese mismo país. Después de que el Ejecutivo italiano aprobase la nueva norma la semana pasada, el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, declaró que la reforma es de "gran importancia" porque "apunta a reforzar el vínculo entre quien quiere ser italiano e Italia".
El responsable de la diplomacia del país aseguró que "ser ciudadano italiano es una cosa seria", y que, por tanto, la "concesión de la ciudadanía también es algo serio" en un contexto, según Tajani, en el que, en los últimos año, ha habido "abusos" que "iban más allá de un verdadero interés acerca de nuestro país".
Los "abusos" en cuestión, según lo reflejado también en la prensa italiana, se deban al interés predominante entre muchos de los solicitantes de la ciudadanía de obtener el pasaporte italiano, con el fin de circular libremente dentro de la Unión Europea y para viajar sin visado a los Estados Unidos.
Entre 2014 y 2024, el número de nuevos italianos aumentó de 4,6 a 6,4 millones, lo que representa un 140% más, equivalente a 180.000 personas al año y, por tanto, casi dos millones de nuevos pasaportes italianos en una década. Los principales interesados, históricamente, han sido los descendientes de los italianos emigrados a América Latina. Uno de los casos más sonados ha sido el del futbolista argentino Lionel Messi, quien obtuvo la ciudadanía italiana por tener un tatarabuelo nacido en la región de Las Marcas.
La paradoja en relación a la actual reforma de Giorgia Meloni tiene que ver con el actual presidente de Argentina, Javier Milei, que el pasado diciembre, durante una visita oficial a Roma, obtuvo el visto bueno para su nueva ciudadanía italiana -por la vía exprés- tras la comprobación del origen calabrés de su abuelo Francesco Milei.
La cuestión de fondo, desde un punto de vista jurídico y teórico, es que el concepto de ciudadanía está vinculado al de pueblo y Estado. Raffaele Bifulco, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad LUISS de Roma, explica a EL MUNDO que "la ciudadanía es la institución jurídica que representa el punto de partida a través del cual se forma el concepto de pueblo", donde es el Derecho el que establece "quién es ciudadano" y, por tanto, "quién pertenece al pueblo", que elige a un Gobierno.
El gabinete de Meloni -aunque el anuncio público de la norma ha quedado en manos del ministro de Exteriores- reduce, así pues, las posibilidades de pertenencia al pueblo italiano. "La reforma es restrictiva", aclara el profesor de Derecho Constitucional, quien asegura que es, a la vez, "una corrección a corto y medio plazo" de "la excesiva facilidad de obtener la ciudadanía italiana" y "un cambio importante, en perspectiva histórica" para reforzar la idea de "pueblo" frente a aquellos que no mantienen una relación efectiva con Italia.
Podría haber una lectura interna, por parte del Gobierno de Meloni. de la restricción del acceso a la obtención del pasaporte italiano por parte de los descendientes de emigrantes. Ampliar numéricamente la ciudadanía italiana tendría consecuencias sustanciales en el peso del voto exterior, que en Italia tiene una circunscripción específica y separada en el Parlamento transalpino. En un contexto en el que Meloni apunta a la reforma de la Constitución Italiana para permitir la elección directa de los primeros ministros -una reforma de difícil aprobación en la actual legislatura-, "el voto de los italianos en el extranjero tendría un peso muy importante", confirma el constitucionalista Raffaele Bifulco.
La palabra clave de la reforma es "vínculo", como el lazo que une una persona a un país. El profesor de Derecho Constitucional aclara que el "verdadero pueblo", en la nueva reforma, "se entiende como el que está sometido a los deberes, pero, sobre todo, el que ejerce los derechos", por ejemplo, votando incluso a miles de kilómetros de distancia de Italia.
Elisa y Camilla, madres lesbianas italianas residentes en Barcelona, han denunciado a EFE que la Fiscalía de Padua las llevará a juicio para eliminar del acta de nacimiento de su hija en común el apellido de la madre no biológica, después de que la ultraderechista primera ministra italiana, Giorgia Meloni, haya dado orden de anular la doble maternidad LGTBI+.
Camilla, cuyo apellido sería borrado del nombre oficial de la pequeña Paola (nombre ficticio por protección de la menor), de tres años, que "ya se reconoce en su nombre completo", cuenta que está viviendo "la peor pesadilla que se puede vivir como madre".
Son una de las 33 familias de madres homosexuales a las que la Fiscalía de su ciudad de origen llevará a juicio para evitar que sus hijos tengan los apellidos de dos madres. Elisa explica que en Italia, donde no se reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, existía un vacío legal respecto de las maternidades homosexuales, si bien los ayuntamientos, los entes con competencia sobre las inscripciones, habían optado por aceptar en el caso de las dos madres lesbianas poner ambos apellidos a sus descendientes.
La llegada al poder de Meloni ha supuesto un punto de inflexión para el retroceso de los derechos LGTBI+ en Italia, pues su Ejecutivo se ha pronunciado en contra de que un niño pueda tener dos madres o dos padres, cuentan.
"En Barcelona, en el colegio hay otros niños de su clase con dos madres o dos padres", dice Camilla. Preguntadas sobre si es posible que exista tanta influencia en Italia del poder ejecutivo sobre el judicial, Elisa responde con un suspiro. "Esa es una buena pregunta, como también lo es por qué esa obsesión de la ultraderecha con el colectivo, con las feministas, y con una determinada idea de familia", señala.
Camilla explica que hace dos años decidieron cambiar Italia por España precisamente "para vivir en un lugar más abierto" y criar a su hija en un ambiente donde no se sintiera "diferente". "En Padua ya fuera en el médico, en el colegio o en un restaurante mismo siempre había preguntas ante nuestra realidad de familia de dos madres", añade. "Aquí en Barcelona en el colegio hay otros niños de su clase con dos madres y dos padres", señala sobre su nueva vida, que las ha llevado, irónicamente, a vivir en el barrio de Sagrada Familia".
"Me quieren quitar de un día a otro de la vida de mi pequeña". Sin embargo, ni siquiera el hecho de vivir en otro país les ha eximido de sufrir las nuevas políticas de extrema derecha, que temen, tras el precedente de Padua, que empiecen a afectar al resto de niños del país que son hijos de madres lesbianas.
Elisa precisa que, desde que hace unos días les llegó la noticia, no paran de pensar en las consecuencias que tendrá no solo para ellas, sino especialmente para la niña. "Si yo soy su única madre, significa que si algo me pasa a mí, la niña pasa a ser huérfana", apunta. "Y si a mí me pasa algo, ella no tendría derecho a mi herencia", añade Camilla, que al ser la madre no biológica tampoco podría viajar ni hacer ningún trámite para su propia hija. "Me quieren quitar de un día a otro de la vida de mi pequeña.
El pasado mes de enero, de manera discreta y sin ninguna explicación pública al respecto, el Gobierno de Giorgia Meloni envió una circular a los municipios italianos en los que les exigía que dejaran de inscribir en el registro civil a los hijos de las parejas homosexuales nacidos en el extranjero por medio de la maternidad subrogada o de la inseminación artificial.
Aquella decisión de Meloni, que fue muy criticada por el colectivo LGBT, ha provocado un efecto colateral: partiendo de una interpretación extrema de la circular enviada a principios de año por el Ministerio del Interior, la Fiscalía de Padua, al norte del país, ha llevado a los tribunales a las 33 parejas de lesbianas que, desde 2017, inscribieron en este municipio a sus pequeños nacidos en el extranjero gracias a la inseminación artificial como hijos de dos madres.
El inicio de este juicio en los tribunales de Padua propició una protesta de las familias implicadas, que tratan de evitar el terremoto familiar y legal que puede provocar la decisión del tribunal si cancela los derechos de la mujer que no ha dado a luz a los niños. En la primera jornada del proceso lograron una victoria parcial, al cambiar la Fiscalía su posición inicial y considerar que es necesario que examine la cuestión el Constitucional.
«Ha ido muy bien. Nos ha impresionado que los jueces nos han escuchado con mucho interés, más allá de la posición de la Fiscalía. Ha parecido convincente la cuestión de que resulta inadmisible la impugnación del registro de estos niños», señaló la abogada Susanna Lollini, que representa a una de las parejas de lesbianas implicadas en el proceso, en el que los letrados de la defensa insistieron en la necesidad de que el Constitucional se pronuncie sobre este asunto.
El proceso de Padua supone un caso tan extremo como paradigmático de la dificultad que tienen las distintas administraciones públicas en Italia para reconocer los derechos de las minorías sexuales. «Vivimos en un agujero, en el que se cree que los miembros de la comunidad LGBT, aunque pagan impuestos como los demás, tienen que vivir sin derechos para siempre. Italia está al nivel de Hungría y Polonia en esta materia.
ASÍ TRATAN LOS MEDIOS A GIORGIA MELONI: ULTRADERECHA, NEOFASCISTA, NACIONALPOPULISTA, RACISTA...
Ascenso Político y Características Ideológicas
Giorgia Meloni todavía no había cumplido la mayoría de edad cuando, tras ser abandonada por su padre en uno de los barrios más populares de Roma, la Garbatella, decidió apuntarse a las juventudes neofascistas del Movimiento Social Italiano. La anécdota dice mucho de la mujer que tras años de marginalidad política y electoral, hoy encabeza la inmensa mayoría de encuestas del país transalpino. Sin embargo, aunque su historia política sea corta, como dijo el profesor Marco Tarchi, posee una genealogía larga.
Así lo demostró cuando tuvo que elegir su despacho. Entre Almirante y Fini (líder que llevó al neofascismo a tesis moderadas) Meloni escogió al primero. Junto a otros desencantados formó en 2013 Fratelli d’Italia y se ciñó a las tesis almirantianas. Ni restaurar ni renegar del pasado para ser alternativa política y moral al sistema. En 2018, Italia alumbró la primera coalición nacional-popular entre la Liga de Matteo Salvini y el todavía OPNI (Objeto Político No Identificado) del Movimiento. La coalición prometía revolucionar el país, la política y la sociedad, cometido en el que Meloni decidió no participar.
El Gobierno sufrió varias mutaciones hasta llegar a la fase actual, donde un héroe nacional como Mario Draghi encabeza un gobierno de concentración compuesto por el 80% del arco parlamentario. El porcentaje restante lo componen pequeños grupos políticos y Fratelli d’Italia. La fuerza que ha conseguido Meloni es gracias a los deméritos de sus adversarios, pero solo es posible de comprender por virtudes propias.
En un momento de contradicciones, política fugaz y cambio de ideales, la líder ultraderechista reivindica la política perseverante. "Somos un partido aburrido", dijo con orgullo uno de los principales dirigentes del partido. Una formación que se vende como una formación invendible.
La genealogía larga de la líder y del partido presenta características comunes a cualquier formación de derecha radical. Tienen la creencia de que la nación debe estar compuesta sólo por los nacionales (nativismo), defienden la jerarquización social (autoritarismo) y utilizan un discurso dicotómico que separa la sociedad en dos partes homogéneas y antagónicas (populismo). Una fórmula exitosa en Europa y que de la que tampoco escapa Vox en España.
A diferencia de otras formaciones homólogas, Meloni intenta escapar de la marginación política que le impone su herencia, escapando de valoraciones. El fascismo no es una cuestión que le corresponda a ella, sino a los historiadores. Las ideologías del siglo XX no desempeñan un papel predominante en su discurso. El enemigo son las élites globalistas que han vendido a su pueblo. En este sentido, la rima encaja mal con Vox, para quien la batalla sigue siendo ideológica y no civilizatoria.
En España, la palabra globalismo no encuentra el mismo protagonismo que en Italia. De ahí lo desacompasado del discurso que Meloni pronunció en Marbella durante la campaña andaluza. Por otro lado, las mujeres, histórico muro electoral para las derechas radicales, también son tratadas de forma diferente por la dirigente italiana. El mérito y el esfuerzo son centrales. La mujer debe realizarse profesionalmente, pero también debe tener a su alcance las herramientas para ser madre y formar una familia. Esta última, natural, puesto que "no es lo mismo crecer con dos progenitores del mismo sexo". Fratelli recoloca la responsabilidad.
El aborto, por ejemplo, no es culpa de la mujer, sino de la sociedad que no pudo poner a su disposición recursos para que fuera madre. La falta de natalidad o el resquebrajamiento de la familia tradicional tampoco. De esta manera, Meloni consigue abrirse a un electorado que tiende a sentirse juzgado o espantado por las derechas radicales. El giro sutil, pero de calado, es algo que no se aprecia en España, donde Vox sigue teniendo discursos muy masculinizados. Clama la diferencia entre Vox y Meloni.
Por último, la economía también gira sobre ejes distintos. El soberanismo de Meloni encuentra su sitio en políticas proteccionistas. A su lado, Vox es un partido que sigue anclado en tesis neoliberales con ligeros guiños discursivos a la clase trabajadora. En definitiva, Meloni es una estrella política que, tras años de marginalidad, está despegando en Italia y en Europa. Su pasado, del que no reniega, nos da pistas importantes de quién es y qué quiere.
Autobiografía y Crisis de Natalidad
En su autobiografía 'Yo soy Giorgia', la primera ministra revela que su madre estuvo a punto de abortar y la dura relación con su padre. El instinto de los italianos para lanzarse al rescate y apoyo al vencedor sigue manifestándose de forma especial con Giorgia Meloni. La líder de Hermanos de Italia logró un éxito espectacular cuando publicó en mayo del 2021 su autobiografía 'Yo soy Giorgia', que ... está también en las librerías españolas (Homo Legens, 405 páginas, 21,90 euros), con prólogo de Santiago Abascal que destaca que Meloni es «una política que ha hecho historia. Merece la pena atreverse a conocerla».
Italia, que atraviesa una crisis de natalidad sin precedentes, no puede "ceder a la idea de la sustitución étnica" para mantener su sistema económico y social, según ha asegurado este martes el ministro de Agricultura y Soberanía Alimentaria, Francesco Lollobrigida, en unas declaraciones que la líder de la oposición, Elly Schlein, calificó de "repugnantes".
Hay que "construir un bienestar que permita a la gente trabajar y tener una familia, apoyar a las parejas jóvenes para que encuentren empleo. Nos retrotraen a los años 30, son palabras que tienen el sabor del supremacismo blanco", dijo Schlein durante una manifestación en Roma contra el último decreto del Gobierno en materia de inmigración y que se apresta a aprobar el Parlamento.
"Espero que Giorgia Meloni y el Gobierno se distancien de estas declaraciones, realizadas el día en que el presidente Mattarella visita (el campo de exterminio nazi de) Auschwitz", dijo en referencia a la visita que el jefe del Estado italiano realiza a Polonia.
La natalidad en Italia bajó por primera vez de los 400.000 nacimientos anuales y en 2022 registró 393.000 neonatos, la cifra más baja desde la unificación del país en 1871, según el Instituto Nacional de Estadística (ISTAT). Entre los principales motivos del descenso histórico de la natalidad en Italia se encuentra el progresivo envejecimiento generalizado de los habitantes país, que también afecta a la población femenina, reduciendo el número de mujeres en "edad reproductiva" (entre los 15 y los 49 años).
Esta mañana, Meloni había asegurado que en Italia "hay cada vez más gente a la que mantener y cada vez menos gente que trabaja" y "durante demasiados años no se ha invertido en natalidad"."La forma en la que trabaja el Gobierno no es solo la de los inmigrantes, sino también la de la gran reserva no utilizada que es la mano de obra femenina.
