Gestación Subrogada en Holanda: Marco Legal y Alternativas

La gestación subrogada, también conocida como vientre de alquiler, es un tema complejo y controvertido que genera debates éticos y legales en todo el mundo. El lenguaje que se utiliza para nombrarla es una de las claves del debate. Por un lado, se encuentran quienes creen que hablar de vientres de alquiler es necesario para entender la lógica operación de compra-venta que ven detrás de la práctica.

Este artículo analiza la situación de la gestación subrogada en Holanda, su marco legal, costos y las alternativas disponibles para las parejas que desean recurrir a esta práctica.

Situación Legal en Holanda

En Holanda, la gestación subrogada comercial está prohibida. La subrogación en los Países Bajos solo se permite de forma gratuita. En Holanda el contrato de subrogación es nulo. En los Países Bajos no existe una legislación clara que regule el uso de este método de tratamiento de la infertilidad.

Sin embargo, es posible utilizar los servicios de una gestante de otro país y realizar el parto en Holanda. Solo se permite la compensación por los servicios médicos, el alojamiento y el período durante el cual la madre sustituta no puede trabajar. Además, esta compensación para una madre sustituta en los Países Bajos no puede realizarse directamente de los futuros padres del niño.

En 2002, los Países Bajos aprobaron la «Ley de embriones», que regulaba el uso de la tecnología de reproducción asistida y prohibía la creación de embriones humanos en condiciones de laboratorio para la investigación y otros fines. En 2016, el gobierno holandés permitió el uso de la inseminación artificial para tratar la infertilidad y ayudar a las parejas sin hijos.

El Gobierno aún no ha elaborado un marco normativo claro que regule el uso de la gestación subrogada para el tratamiento de la infertilidad, al mismo tiempo, hay una estricta prohibición de la publicidad de la maternidad subrogada y de la selección de las madres subrogadas.

Directrices de la Sociedad Holandesa de Obstetricia y Ginecología

La vertiente altruista está regulada por las estrictas directrices de la Sociedad Holandesa de Obstetricia y Ginecología, que incluyen la necesidad de que exista una indicación médica, que los progenitores de intención estén casados y no tengan más de cuarenta años, que la gestante ya tenga descendencia, el consentimiento de su pareja si está casada y que no tenga más de cuarenta y cuatro años. Para adquirir el parentesco legal, además, los progenitores de intención deben usar los trámites de adopción.

El formato comercial de la vientre de alquiler está prohibido en Ámsterdam y en toda Holanda. Las parejas sin hijos están obligados a viajar al extranjero, para resolver su problema de infertilidad y evitar problemas legales en sus países de origen. Para ello, los holandeses eligen con mayor frecuencia a Ucrania.

Mapa de Holanda

Costos Asociados

En Holanda, la gestación subrogada comercial está prohibida y es imposible hablar del costo de una madre sustituta en Holanda. Sin embargo, se permite la compensación por los servicios médicos, el alojamiento y el período durante el cual la madre sustituta no puede trabajar.

La gestación subrogada y la FIV en Ucrania son los principales métodos de las tecnologías de reproducción asistida que ayudan a las parejas sin hijos a convertirse en padres incluso con los diagnósticos más difíciles. VittoriaVita es el centro principal de maternidad subrogada de Ucrania, con muchos años de experiencia, que ofrece programas por valor entre 36000-50000 euros, que es mucho más barato que en muchos países europeos.

Alternativas en Otros Países

Hay varios países en los que la gestación subrogada es legal y que admiten que ciudadanos de otros países la realicen. A título de ejemplo, en países como Tailandia o India puede costar entre 35.000 y 40.000 euros, 50.000 en Ucrania o México, 80.000 en Rusia o Kazajistán y unos 150.000 en Estados Unidos. Algunos de estos países no dan todas las garantías sobre registro y filiación de los hijos una vez nacidos.

En Europa, algunos países como Albania, Georgia, Croacia, Rusia, Reino Unido, Grecia y Ucrania la maternidad subrogada es legal. Por otra parte, en algunos estados europeos la maternidad subrogada está parcialmente tolerada. Este es el caso de Bélgica, Luxemburgo, Polonia o la República Checa.

Fuera de Europa, es reconocida en siete estados de Estados Unidos, así como en México, Australia, India y Tailandia.

En Canadá la gestación subrogada está permitida para todos los modelos de familia, independientemente de su condición sexual y de la existencia de pareja. El único lugar de Canadá en el que no es posible realizar este método reproductivo es la provincia de Quebec, donde la ley establece como nulo el contrato de subrogación. En el resto del territorio canadiense la gestación subrogada se puede realizar bajo ciertas condiciones, entre las que se encuentran que la mujer no sea menor de 21 años, prohibiéndose que las personas acepten remuneración alguna por intermediar en un acuerdo de maternidad subrogada, ofrecerse a organizar tal acuerdo o anunciar este servicio.

Por otra parte, la legislación canadiense permite la realización de la gestación subrogada tanto a ciudadanos canadienses como a extranjeros y admite su aplicación a todos los modelos de familia, es decir, a parejas heterosexuales y homosexuales, siendo intranscendente que se encuentren casados o no, así como a hombres y mujeres que deciden ser padres y madres en solitario.

Al igual que en Sudáfrica, país en el que es legal, con límites, de forma altruista y admite compensaciones, prohibiendo expresamente la comercial.

Modelos de Gestación Subrogada en el Mundo

En cuanto a los modelos de gestación subrogada, hay países que han legislado la gestación subrogada y han aplicado distintos modelos. El más reciente en aprobar una legislación sobre esta práctica ha sido Portugal, promovido por el bloque de izquierdas, pero con la oposición de comunistas y conservadores. En el Reino Unido también es legal. En Estados Unidos depende de cada Estado, pero hay varios que permiten el vientre de alquiler. California es el Estado más permisivo con la gestación comercial y el que lleva más años realizándola. Y por eso los derechos de los compradores prevalecen sobre la gestante. El proceso cuesta alrededor de 150.000 dólares, si no surge ninguna complicación médica en el embarazo. Los jueces inscriben a los padres que solicitan la gestación como padres.

En Ucrania y Rusia la gestación subrogada es legal, con matices en cada país, como que no pueden realizarla solteros ni gay. En Brasil está permitida, pero sólo entre familiares. En Canadá, se realiza de forma altruista y en la sanidad pública, pero se contempla que los gastos del embarazo, pruebas, desplazamientos o días de trabajo perdidos sean cubiertos por las personas que buscan ser padres.

En España los grupos que abogan por una regulación en este tema proponen una legislación similar al modelo canadiense. Es decir: altruista con compensación.

En cambio la postura de Alemania y Francia es abiertamente contraria a la gestación subrogada. Consideran que la madre solo puede ser la que da a luz al bebé y que tener más madres/progenitores no redunda en el beneficio del bebé. Sostienen el argumento de que podría haber presiones para que las mujeres se convirtieran en gestantes a cambio de dinero, y lo consideran una explotación. También es denegada la inscripción de los bebés así nacidos, por entender que la gestación subrogada es contraria al orden público francés, que establece la indisponibilidad del cuerpo humano y del estado de las personas.

¿En qué consiste una subrogación gestacional y qué implica este proceso?

Mapa mundial de la gestación subrogada (2021)

El Debate Ético y Moral

Sin embargo, se trata de un debate difícil y controvertido, plagado de posiciones éticas y morales encontradas. Curiosamente no hay posicionamientos ideológicos definidos. La gestación subrogada no es de izquierdas ni de derechas, ni de progresistas y conservadores. Muchas personas que están en las antípodas ideológicas coinciden cuando se habla de legalizarla. Movimientos feministas e Iglesia se oponen por igual a esta práctica.

En concreto, en junio de 2015, filosofas como Victoria Camp, Amelia Valcárcel o Alicia Miyares, constitucionalistas como Mª Luisa Balaguer (en la actualidad Magistrada del Tribunal Constitucional), filósofas del derecho como Ana Rubio y Mar Esquembre, sociólogas como Soledad Murillo y Rosa Cobo y el movimiento feminista lanzaron en España una campaña y la firma de un manifiesto contra el alquiler de vientres para frenar cualquier iniciativa política que intentara regularizar en nuestro país la maternidad subrogada. Además, se sumaron a la campaña internacional «Stop subrogación Now» que trata de erradicar esta práctica y pretenden abrir un debate que, según las mismas, no ha contado hasta el momento con la reflexión desde una perspectiva de los Derechos Humanos.

En el documento afirmaban que la maternidad subrogada niega el derecho a decidir de las mujeres, implica su control sexual, no se puede catalogar como una técnica de reproducción humana asistida y significa la mercantilización, el tráfico y las granjas de mujeres comprándose embarazos a la carta.

La Cátedra de Bioética “Jérôme Lejeune” considera que por estos y otros problemas es necesario un debate riguroso y profundo en España sobre la cuestión. Un debate que no responda solo a necesidades políticas o inmediatas de una de las partes (los comitentes), sino que tenga en juego las cuestiones médicas, éticas y legales de las personas cuyos cuerpos y vidas están en juego, a saber, las de la mujer gestante y, sobre todo, la del más vulnerable, el menor.

Cuestiones Bioéticas y Biojurídicas

De este modo, resulta deseable que, antes de iniciar cualquier tipo de desarrollo normativo que busque la regulación del mercado de los vientres de alquiler, las sociedades realicen una aproximación previa a esta realidad desde los postulados de la bioética. Se trata, por tanto, de ofrecer respuestas eficaces a las cuestiones bioéticas y biojurídicas que se plantean ante la maternidad subrogada antes de legislar sobre el asunto de los “vientres de alquiler”.

Algunas de estas cuestiones incluyen:

  • Problemas de carácter médico para la salud de la mujer y el feto gestado, derivados de la hiperestimulación de la fertilidad de las mujeres que alquilan su útero para satisfacer la demanda mundial de gestación subrogada.
  • Indisponibilidad de la vida humana y dignidad del embrión y feto humanos, ya que la gestación subrogada implica una serie de cuestionamientos éticos y legales en torno a la toma de decisiones sobre la vida del futuro ser.
  • Vulnerabilidad y autonomía de la mujer, cuyo cuerpo viene utilizado y mercantilizado como un objeto más.
  • Nuevas formas de neocolonialismo y explotación reproductiva en países del tercer mundo. Muchas mujeres son inducidas en países en desarrollo a participar del negocio de la maternidad subrogada como una forma de subsistencia ante la imposibilidad de disponer de otra fuente de ingresos.
  • Uso de FIVET y bancos de óvulos y esperma. Falta de control sobre la calidad y, sobre todo, la trazabilidad del material genético, debido a que los bancos de óvulos y esperma operan de forma global. Esto imposibilita que pueda haber un control sobre el origen de los óvulos y el esperma con el que se produce el embrión.
  • Eliminación del carácter íntimo e interpersonal de la gestación. Los intercambios bioquímicos y afectivos que el recién nacido mantiene con la madre, cuyo vínculo de apego se instaura al comienzo del embarazo mediante un intercambio constante, van creando, organizando y sosteniendo las bases de la identidad del niño.
  • Mercantilización de la filiación y problemas derivados del registro del hijo gestado en un útero en el extranjero, así como la búsqueda del mejor interés para el menor. Aunque la legislación de buena parte de países permite el registro de los niños gestados en un útero fuera del país, los trámites para lograrlo pueden alargarse muchos meses, produciendo situaciones traumáticas que pueden marcar al bebé de por vida.
  • Derecho del hijo a conocer a sus padres biológicos.
  • Abandono de niños con discapacidad intelectual o física. Resultan muy numerosos los casos de progenitores, que amparándose en el supuesto derecho que les otorga el haber realizado una transacción económica, rechazan la paternidad del bebé nacido por gestación subrogada cuando este no satisface sus criterios subjetivos de lo que resulta mejor.

La Jurisprudencia Social del Tribunal Supremo

En la jurisprudencia social del Tribunal Supremo la nulidad del convenio gestacional no es absoluta ni excluyente de cualquier efecto jurídico, esta nulidad no es radical si «no aparece elemento alguno que induzca a pensar en la existencia de conductas fraudulentas o, directamente, delictivas, más allá de la ilicitud que comporta la propia maternidad por encargo» lo que sucedería si el contrato de gestación hubiera permanecido al margen del Derecho, o no se hubiera instrumentado, y, se hubiera procedido al reconocimiento de la filiación paterna ante el encargado del Registro Civil.

Asimismo, se considera que el interés superior del menor debe modular las consecuencias de la ineficacia «nulidad de pleno derecho del contrato de gestación por sustitución, establecida en el art.10 de la Ley 14/2006, de 26 de mayo -EDL 2006/58980-, no supone que al menor que nace en esas circunstancias se le priven de determinados derechos.

En esta materia de inscripción de la filiación, la nueva Ley del Registro Civil de 2011 -EDL 2011/136363-, que entrará en vigor en junio de 2017, puede suponer la práctica legalización en nuestro ordenamiento jurídico del convenio gestacional hecho por españoles en los países donde está legalmente aceptado, y ello aunque dicha cuestión no aparece expresamente en el texto de la ley. La nueva normativa recoge el criterio consagrado administrativamente por la Resolución de la DGRN 18-2-09 -EDD 2009/16359-.

Conclusión

La gestación subrogada es un tema complejo con implicaciones legales, éticas y sociales significativas. En Holanda, la subrogación comercial está prohibida, pero existen alternativas en otros países. El debate sobre la regulación de esta práctica continúa evolucionando, y es crucial considerar todas las perspectivas antes de tomar una decisión.

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