¿Cuándo se da la vuelta el bebé para nacer?: Semana a semana

Muchas futuras mamás se preguntan en qué mes el bebé se da la vuelta en la barriga, cómo se da la vuelta un bebé en la barriga y cómo saber si el bebé se está dando la vuelta. Tu bebé no para de moverse en la barriga y, conforme avance el embarazo, empezarás a notar sus movimientos y sus pataditas.

¿Cuándo se voltea el bebé en el vientre?

La mayoría de bebés se dan la vuelta entre las semanas 28 y 32 de embarazo. De este modo, se colocan en posición cefálica, con la cabeza hacia abajo, que es la posición ideal para dar a luz llegado el momento del parto. Si se trata del primer embarazo, entre las semanas 29 y la 32 de gestación, el bebé se coloca boca abajo, preparándose para nacer.

El feto se da la vuelta al final del embarazo no por un capricho de la naturaleza, sino debido al cambio en la forma del útero y para facilitar el parto. Respecto al parto, es preferible que la cabeza sea lo primero que salga.

Sin embargo, esto no significa que siempre sea así. En algunos embarazos, esto puede ocurrir antes o bien puede suceder momentos antes del parto o bien puede no suceder y que la vuelta hacia el canal del parto no se suele notar.

Esto no significa que después no vuelvan a girarse. Hay bebés que, en las siguientes semanas, se están dando la vuelta continuamente, sobre todo, si disponen de mucho líquido amniótico para poder hacerlo fácilmente. Por el contrario, otros bebés se dan solo una vez la vuelta y también los hay que no llegan a darse la vuelta nunca y, llegado el momento del parto, se presentan de nalgas.

Tus músculos uterinos y abdominales están más distendidos tras los partos anteriores, de manera que permiten al feto moverse más fácilmente hasta el final. “En realidad el feto puede cambiar de situación o presentación en cualquier momento de la gestación, pero a partir de los 7 u 8 meses no suele haber cambios”, explica el doctor Bernat Serra, jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital Dexeus de Barcelona. “En la semana 34, un 12% de los fetos están de nalgas, porcentaje que se reduce al 4% llegado el momento del parto”, señala el Dr. Alberto Rodríguez.

Cómo saber si el bebé se ha girado

Sin embargo, nos podemos dar cuenta de que el bebé se ha girado porque se encaja en la pelvis de la mamá y la barriga queda más baja, produciendo una menor presión en los pulmones y el diafragma, lo cual mejora la capacidad pulmonar de la futura mamá.

La única forma de saber con certeza de qué manera está colocado el bebé es mediante una ecografía. Si sientes un bulto a la izquierda o a la derecha de la parte superior de la barriga, intenta presionarlo suavemente.

  • Posición anterior (cabeza hacia abajo, con la espalda hacia tu barriga).
  • Posición posterior (cabeza abajo, con la espalda contra tu espalda). Si el bebé está en esta posición, probablemente, notarás patadas justo en la parte delantera de tu barriga, generalmente, por en medio.
  • Posición hacia abajo (de nalgas). Si los pies bebés se encuentran flexionadas a la altura de sus orejas, es posible que notes patadas alrededor de tus costillas.

También son indicadores de que el futuro bebé está bien encajado en la pelvis ciertas sensaciones como una mayor necesidad de orinar (la cabeza del pequeño hacia abajo presiona más la vejiga) o si ves que puedes hacer respiraciones profundas sin dificultad (al estar el bebé colocado hacia abajo, el diafragma tiene más espacio).

Otra postura que podrías detectar es sobre qué lado está colocado. En general, que el bebé esté colocado sobre el lado derecho puede representar una pequeña desventaja de cara al parto, pero puedes hacer ejercicios para que cambie de posición hacia el lado izquierdo sin forzar la situación.

No te creas que es difícil reconocer cómo está situado tu pequeño: si está en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo) podrás sentir sus movimientos (las “pataditas”) en la parte superior del útero; si está en posición podálica o de nalgas (con la cabeza hacia arriba) tal vez notes sus movimientos bajo las costillas.

Cómo hacer que un bebé se gire en el vientre

La mayoría de bebés se giran ellos solos en el vientre y se presentan de cabeza en el momento del parto. Sin embargo, antes de realizar cualquier técnica o ejercicio, debes consultarlo con tu ginecólogo o con tu matrona.

Entre las semanas 28 y 30 la mayoría de los bebés se colocan con la cabeza hacia abajo esperando el momento de nacer, aunque si es pequeño y todavía tiene espacio para moverse puede cambiar varias veces de posición antes de colocarse de forma definitiva. Si hacia la semana 34 ó 36 el bebé aún no se ha colocado cabeza abajo, tú misma puedes intentar ayudarlo a que se gire con alguno de los ejercicios que te sugerimos.

A partir de las semanas 34-36, es conveniente intentar que el bebé se coloque en cefálica.

  1. Practicar durante 10 ó 15 minutos al día la “postura del mahometano”: empezando a cuatro patas, se desplaza el tronco hacia atrás y se pega el pecho al suelo, con los brazos extendidos hacia adelante. Se puede mantener durante unos segundos y luego volver a empezar. Practicar durante 10 ó 15 minutos la postura de yoga del gato: comenzar a cuatro patas, con las rodillas separadas el ancho de las caderas, las manos alineadas con los hombros y mirando hacia delante. Se arquea la espalda hacia arriba y se lleva la cabeza hacia abajo mirando al ombligo. Acostada en el suelo, acercarse a una pared y elevar las piernas por ella hasta que el cuerpo quede formando un ángulo de 90º. Se mantiene la postura unos minutos. Intentar subir un poco más los pies hasta despegar la cadera del suelo. En Internet se pueden encontrar muchos otros ejercicios, tanto en páginas dedicadas a los bebés de nalgas ("breech babies" en inglés) como en YouTube.
  2. Moxibustión: La moxibustión es una técnica de acupuntura de la medicina china tradicional que se basa en la estimulación de determinados puntos del cuerpo con el calor generado por la combustión de una hierba llamada moxa en japonés (la artemisia vulgaris). Para el caso de presentación podálica del bebé, los puntos a estimular se encuentran en el ángulo externo de la uña del dedo pequeño del pie. Esta técnica está recomendada por la OMS para la presentación podálica del feto y se puede realizar a partir de la semana 32. El porcentaje de éxito que muestran los numerosos estudios realizados varía de uno a otro, pero es bastante elevado en todos ellos y mayor que el de la versión cefálica externa, que veremos más adelante. Además, no tiene el inconveniente de poder inducir el parto. Es recomendable que las sesiones de moxibustión sean llevadas a cabo por una persona conocedora de la técnica.
  3. Versión cefálica externa (VCE): La versión cefálica externa o versión externa es una maniobra que se lleva a cabo en torno a la semana 37 de embarazo para conseguir que un bebé en presentación podálica o transversa se coloque en cefálica. Se realiza primero una ecografía para determinar la postura exacta del bebé, así como una monitorización del latido fetal, y, a continuación, el ginecólogo ejerce una suave presión sobre la pared abdominal de la madre para deslizar la cabeza y el culo del bebé de tal forma que gire sobre sí mismo y se coloque en cefálica. La versión externa es una técnica segura, aunque su principal inconveniente es que puede desencadenar el parto, por lo que se debe realizar con bebés a término. Tampoco ofrece los mismos resultados en primerizas que en multíparas.

Por ejemplo, puedes probar con este ejercicio. Túmbate en el suelo y flexiona las piernas, apoyando los pies en el suelo. Después, levanta ligeramente la cadera y permanece en esta posición unos 5 o 10 minutos al día.

Otras opciones incluyen: Nadar, escuchar música (la música prenatal es terapéutica y ayuda a relajarse tanto al bebé como a la mamá), caminar, o usar una pelota de Pilates.

Vamos a favorecer el enrollamiento del bebé (es importante localizar la espalda porque cuando queramos favorecer el enrollamiento, favoreceremos el enrollamiento del bebé en flexión). Le daremos dos puntos de apoyo al bebé en pelvis y cráneo para poderse girar. Ponemos las manos a nivel nalgas y en la cabeza y hacemos una inducción cefálica, comprobamos si cuando inducimos el movimiento el bebé sigue nuestras manos.

Se puede hacer de la 32 a la 36, porque ya en la 32 a nivel médico se sabe el bebé está sentado y la 36 al límite porque en la 37 ya es la versión médica.

Si nos mantenemos activas en el parto, escuchamos a nuestro cuerpo, y nos movemos hacia aquellas posiciones que por lo general alivian el dolor, ayudaremos al bebé a girarse a la posición anterior durante el trabajo de parto.

De todas maneras, puedes pedirle a tu comadrona o tu fisioterapeuta que te enseñe a palpar tu abdomen para reconocer la postura del bebé.

En qué consiste la versión cefálica externa

¿Cuándo y por qué puede estar “mal” colocado el bebé?

En los dos primeros trimestres de embarazo, el feto es aún pequeño y puede moverse de manera más libre en el interior del útero materno. Sin embargo, a partir del séptimo mes de embarazo, las posibilidades de movimiento del bebé se vuelven más limitadas debido al aumento de tamaño.

Al final de la gestación, alrededor de un 3-4% de los bebés estarán en posición podálica presentando las nalgas. A medida que transcurren las semanas de embarazo, cada vez será más infrecuente que, si el bebé está de nalgas, se gire espontáneamente para adoptar la presentación cefálica. No obstante, la embarazada puede hacer ciertas cosas para tratar de favorecer que el bebé se dé la vuelta hacia la posición cefálica.

Existen motivos por los que algunos bebés, muy pocos, no pueden darse la vuelta, como un cordón umbilical demasiado corto, una carencia o un exceso importantes de líquido amniótico, la implantación baja de la placenta, los problemas uterinos (malformación, miomas) y las malformaciones fetales.

¿Cuándo y por qué puede estar “mal” colocado el bebé?

  • Si el líquido amniótico es muy abundante o insuficiente.
  • Si coincide que la pelvis de la madre es estrecha y la cabeza del bebé es grande.
  • Si hay placenta previa.
  • Si la musculatura del útero está floja.

¿Qué significa que el bebé viene de nalgas?

La presentación de nalgas, pelviana o podálica es el nombre que recibe la presentación en la que la pelvis fetal está en contacto con la pelvis materna (en concreto, con su estrecho superior). Por tanto, el feto se encuentra "sentado" sobre la pelvis de la madre.

Sin embargo, se pueden distinguir tres tipos de presentación de nalgas:

  • Presentación de nalgas francas o puras: las piernas del bebé se encuentran estiradas hacia arriba. Por tanto, los pies estarán cerca de la cabeza. Es la presentación de nalgas más frecuente, entre un 65-70% de los casos.
  • Presentación de nalgas completas: el feto está sentado sobre la pelvis materna, con las rodillas dobladas y los pies cerca de las nalgas. Se encuentra en un 5% de los casos de presentación de nalgas.
  • Presentación de nalgas incompletas: en un 25-30% de ocasiones, el bebé se encuentra de nalgas, pero con uno o ambos pies en la vagina. Es en el momento del parto cuando puede producirse este prolapso de los pies.

El especialista puede comunicar a la embarazada que su bebé se encuentra de nalgas tras una palpación del vientre (maniobras de Leopold), auscultación del bebé o durante una ecografía.

No obstante, cuando se necesita confirmar la presentación podálica (por ejemplo, antes de realizar una versión cefálica externa) se emplea la ecografía que, además, proporciona más información.

¿Por qué el bebé se presenta de nalgas?

Hay ciertos factores que pueden dificultar que el bebé se dé la vuelta espontáneamente para colocarse en posición cefálica. Entre ellos, se encuentra:

  • Bebé prematuro o con bajo peso.
  • Alteraciones en la morfología del útero materno.
  • Placenta previa.
  • Cordón umbilical corto.
  • Problemas con el volumen de líquido amniótico: oligohidramnios y polihidramnios.
  • Embarazo múltiple.

No obstante, en muchas ocasiones (50-80%), las causas por las que el bebé se encuentra en posición podálica son desconocidas.

Tipos de nalgas del bebé

¿Y si no se da la vuelta?

Es posible que, aunque intentes todo, el bebé siga en podálica hasta el parto, o incluso que, habiéndose colocado en cefálica, se vuelva a voltear para estar en podálica de nuevo.

Es cierto que en los últimos años (a partir del año 2000), cuando un bebé venía de nalgas, se optaba por la cesárea programada, ya que se pensaba que era mejor respecto al parto vaginal en bebés de nalgas a término.

No obstante, estudios posteriores han mostrado que, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y con un adecuado control y atención al parto, el parto vía vaginal es una opción razonable en el caso de un bebé a término que viene de nalgas.

Entre estos requisitos se encuentra:

  • Crecimiento intrauterino adecuado y peso estimado inferior a 4000 gramos.
  • Actitud de la cabeza fetal (evaluada preferiblemente por ecografía al inicio del trabajo de parto) en flexión o indiferente.
  • Presentación de nalgas puras o completas. La presentación de nalgas incompletas se asocia más a problemas relacionados con el cordón umbilical o a un riesgo mayor de atrapamiento de la cabeza fetal por una dilatación del cérvix incompleta.

En el caso de intentar el parto por vía vaginal, adoptar una posición en cuclillas es una buena idea. No obstante, si el parto no progresa bien, se realizará una cesárea.

Por todo ello, es importante que la mujer cuyo bebé viene de nalgas se informe previamente de todas sus posibilidades.

Es posible que, aunque intentes todo, el bebé siga en podálica hasta el parto, o incluso que, habiéndose colocado en cefálica, se vuelva a voltear para estar en podálica de nuevo. En el año 2000 se publicaron en la revista “Lancet” los resultados de un estudio multicéntrico llamado “Term Breech Trial”, que concluía que la cesárea electiva era preferible frente al parto vaginal en caso de presentación de nalgas a término, basándose en que se reducía la morbilidad neonatal.

Si tu bebé está de nalgas y se acerca el final del embarazo, infórmate bien de las distintas opciones de las que dispones. Pregunta cuál es la política a seguir en ese caso en el hospital o clínica donde has planeado el parto o a los profesionales que van a atender tu parto en casa. Si lo único que te ofrecen es una cesárea programada, plantéate buscar otras alternativas.

Un parto de nalgas es especial en tanto que es el único en el que la madre puede notar como va saliendo cada parte del cuerpo de su bebé.

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