El gato persa es una de las razas de gato más conocidas y adoradas por los amantes de los felinos, destacando por su pelaje y su cercanía. Al haberse criado en interiores, esta raza de gato no ha desarrollado ni instinto de caza ni ganas de salir a la calle a investigar como otros felinos.
A lo largo de la historia, este gato se ha asociado a la riqueza, lujo y realeza. En la época victoriana, los gatos persas se convirtieron en una de las razas más populares entre la aristocracia europea y estadounidense.
Aunque cada gato es un mundo, el patrón de comportamiento de los gatos persas suele ser el de un carácter tranquilo, cariñoso y más sociable que otras razas. Su personalidad apacible y cariñosa los hace perfectos para quienes buscan un compañero felino afectuoso y poco demandante en cuanto a actividad física.
En el siguiente vídeo, nuestra compañera Laura nos cuenta todo sobre el gato persa.
El gato PERSA: Historia, ORIGEN, CARACTERÍSTICAS, CUIDADOS, Enfermedades y ALIMENTACIÓN!
Origen e Historia del Gato Persa
A pesar de su nombre, que evoca el antiguo Imperio persa (actual Irán), el gato persa tradicional es un gato anglosajón. Los primeros gatos persas descendían en efecto del angora turco, un gato de pelo largo procedente de Oriente Medio.
Sorprende el hecho de que este gato, conocido en persa como Gorbe-ye irāni (gato iraní), pertenezca a las razas de gatos más antiguas, así como el hecho de que el gato persa que conocemos actualmente no proceda de Oriente.
Hasta ahora se consideraba que el gato persa descendía de los gatos de pelo largo de Oriente. En el siglo XVII se introdujeron por primera vez los gatos de pelo largo en Europa. Estos procedían de la entonces existente Persia, actualmente Irán, y debieron ser la base de la cría de los gatos persas.
Sin embargo, según los últimos conocimientos científicos, los ascendientes de los gatos persas que nosotros conocemos provienen de Rusia. Un análisis genético del genoma de estos felinos refleja que esta raza desciende de los gatos domésticos rusos de pelo largo, y que no guarda parentesco con la línea asiática.
La denominación «persa» solo se estableció con la fundación de la primera asociación de criadores a principios del siglo XX. Hasta ese momento se empleaba principalmente el término «gato de Angora» para los gatos de pelo largo. Desde entonces el estándar de cría de los gatos persas ha cambiado en más de una ocasión.
Características Físicas del Gato Persa
El gato persa destaca por su pelaje largo y suave, con un manto inferior denso. Pero no todos los gatos de pelo largo son persas, de hecho estos gatos han de cumplir numerosos requisitos adicionales para satisfacer los estándares de la raza.
Por regla general, un gato persa ha de tener un tamaño mediano a grande. Los machos pesan hasta 7 kg y las hembras, hasta 6 kg. El peso del cuerpo lo soportan unas patas cortas y robustas. Los mechones de pelo entre los dedos de las patitas redondas son una cualidad especialmente buscada. Aparte del pelo largo, la cara de los gatos persas es típica de esta raza.
Esta raza de gato tiene una cabeza redonda, cara y frente anchas y bastante imponente. La cabeza redonda y ancha presenta unas orejas redondas, idealmente con mechones de pelo, y una nariz muy corta. El puente de la nariz debe terminar entre los ojos, este famoso stop no debe estar situado por encima del párpado superior ni por debajo del párpado inferior.
Los gatos persas comparten el estándar de raza de los gatos exóticos de pelo corto y los colourpoint. Solo se diferencian en la longitud, la textura y el color del pelo. Los colourpoint, también definidos como «himalayos», provienen del cruce entre gatos siameses y persas. Estos animales comprenden los estándares de la raza de los persas, aunque presentan la coloración point de los siameses.
El gato persa se puede encontrar prácticamente en todos los colores conocidos. Los unicolores pueden ser: negros, blancos, rojos, azules, chocolate, lila o crema. Los bicolores y los tricolores (caparazón de tortuga) se encuentran entre los favoritos, al igual que los gatos persas del exótico color smoke: una gran parte del pelaje de estos ejemplares es de color, mientras que las puntas son blancas plateadas.
El gato persa es sin duda una de las razas más dulces que existen. Tienen un carácter tranquilo y es el compañero perfecto para quienes buscan una mascota serena, cariñosa y llena de ternura. A los gatos Persas les gusta la rutina y los ambientes estables.
El cambio y la agitación (mudanzas, nacimiento de un hijo, separación, etc.) pueden alterar su bienestar y generar problemas de comportamiento. Su carácter es muy tranquilo, pero, aun así, sabe lo que quiere y es necesaria una buena educación.
Esta raza de gato es ideal para tener en tu piso, es muy discreto, lo que facilita la convivencia con él. Este gato se lleva bien con los niños, siempre que no esté en medio de los gritos.
Los gatos persas son muy tranquilos e idóneos para tenerlos como el único animal en casa debido a que su necesidad de libertad está poco desarollada. A estos pequeños felinos les encantan los mimos y acurrucarse con sus dueños; son unos animales muy apegados.
Cuidados Específicos para Gatos Persas Bebé
El gato persa requiere una atención más cuidadosa que otras razas felinas debido a su morfología y a su crianza selectiva. Se debe acostumbrar al gato desde que es jovencito para que se convierta en un momento de relajación, debe ser como un masaje para nuestro gato y es una excelente oportunidad de compartir un momento con nuestro gato.
Alimentación
La alimentación del gato persa bebé debe estar basada en una dieta blanda. Los gatitos persa crecen rápido y tienen mucha energía, por eso necesitan más comidas al día. Generalmente, hasta las 12 semanas requieren entre 4 y 5 pequeñas comidas diarias. Esto les asegura un aporte constante de energía y nutrientes esenciales para su desarrollo.
La alimentación del gato persa debe estar cuidadosamente equilibrada y adaptada a su estilo de vida sedentario. Es recomendable optar por alimentos formulados específicamente para gatos persas, ya que suelen incluir croquetas adaptadas a la forma de su mandíbula y nutrientes que ayudan a reducir la formación de bolas de pelo. Alternar pienso seco con comida húmeda mejora la hidratación y facilita la digestión.
Su alimentación debe centrarse en proteínas de origen animal (40-50 %), para mantener sus músculos fuertes y saludables. También es importante añadir grasas buenas (15-20 %), que nutren su piel y favorecen el brillo de su pelo.
Un persa adulto suele necesitar entre 200 y 300 calorías diarias, mientras que un cachorro requiere más energía para crecer. Es importante vigilar el peso y la condición corporal de tu gatito.
Para cuidar la salud y el pelaje de tu gato persa, lo ideal es ofrecer proteínas de alta calidad que aporten digestibilidad, energía y nutrientes clave. El pollo es una excelente opción, fácil de digerir, bajo en grasa y perfecto para la alimentación diaria. El salmón, por su parte, es una fuente natural de omega-3, ideal para mantener un pelaje brillante, una piel sana y reforzar su sistema inmunológico.
La mejor dieta es una alimentación natural rica en proteínas frescas como pollo, conejo, ternera y salmón, complementada con fibra suave y suplementos naturales.
Evita alimentos tóxicos como cebolla, ajo, chocolate, leche, huesos cocidos, aguacate y alimentos ultraprocesados.
Higiene y Cuidado del Pelaje
El pelaje largo y denso del gato persa es uno de sus rasgos más admirados, pero también el que más dedicación requiere. Para evitar los nudos de pelo, los gatos persas deberían peinarse exhaustivamente cada día. Una vez que el pelo de estos gatos se enreda, es posible que solo pueda solucionarlo un veterinario.
El cepillado diario: El cepillado es parte esencial de su rutina. Dedicar unos minutos cada día a desenredar su pelo no sólo evitará las temidas bolas de pelo y los nudos, sino que también reforzará vuestro vínculo. El objetivo es deshacer los posibles nudos que se hayan podido formar y evitar que se formen nuevos, así como eliminar todos los pelos muertos: es frecuente que el gato persa pierda mucho pelo en cada cepillado.
Si no le cepillamos cada día se formarán nudos y la única opción que nos quedará será cortar el nudo, dejando una zona de su cuerpo con pelos muy cortos, estropeando así su pelaje tan bonito y elegante. Pero además de esta consecuencia estética, podría tener una consecuencia aún más grave: nuestro gato al lamerse para limpiarse ingurgitará todos los pelos muertos que no hemos quitado ya que no le hemos cepillado. Se formarán entonces tricobezoares: son bolas de pelo en el tracto intestinal.
Durante la muda de pelo los gatos persas pierden una cantidad inmensa de su pelaje aunque se les peine o cepille con regularidad. La pasta de malta y la hierba gatera contribuyen a expulsar de forma natural los pelos ingeridos y a prevenir las obstrucciones.
Es importante limpiar con regularidad la zona ocular, ya que el lagrimeo es habitual en esta raza. Los ojos del gato persa lagrimean, éste lagrimeo es más o menos abundante según el gato y las épocas, pero en todos los casos deben ser limpiados cada día con algodón desmaquillador o bien papel higiénico suave mojado en agua.
Las uñas del gato persa deberían ser recortados cada 2 semanas aproximadamente, es algo al cual el gato debe ser acostumbrado desde que es pequeñito. Te aconsejamos también recortarle las garras justo antes de lavarlo para facilitar su manejo.
Los gatos persas de pelo largo además deben de contar con una bandeja sanitaria de tamaño grande, (acorde con su tamaño) para que se pueda mover sin ensuciarse dentro del mismo. Son gatos en extremo limpios y exigentes con el estado del arenero. En muchas ocasiones si el gato se encuentra con la arena sucia o restos sin retirar pueden buscar otro sitio como la bañera o una alfombra para orinar.
Salud
El gato persa puede presentar una mayor predisposición a determinadas patologías hereditarias, como la enfermedad renal poliquística (PKD), problemas respiratorios, lagrimeo excesivo y afecciones dentales. Un plan de prevención completo, que incluya vacunación, desparasitación interna y externa y control del estrés, contribuye de forma decisiva a su calidad de vida.
El gato persa bebé y adulto necesita revisiones veterinarias con frecuencia, ya que tiende a desarrollar problemas renales y otras afecciones de la raza.
Debido a su hocico achatado y estructura facial braquicéfala, los gatos persas son particularmente susceptibles a padecer problemas respiratorios crónicos.
La enfermedad renal poliquística (PKD) es una condición genética hereditaria común en gatos persas, caracterizada por el desarrollo progresivo de quistes llenos de líquido en los riñones.
Los gatos persas presentan una mayor susceptibilidad a la acumulación de placa bacteriana y sarro debido a su estructura facial particular y hábitos alimentarios.
Para prevenir estos problemas, es fundamental asegurar que el gato beba suficiente agua fresca diariamente, considerando incluso el uso de fuentes de agua que estimulen su consumo.
Para ofrecerle siempre los mejores tratamientos veterinarios posibles, muchos propietarios preocupados contratan un seguro para gatos.
Actividad Física y Estimulación
El gato persa tiene una necesidad de ejercicio baja a moderada. No es especialmente activo ni ágil, pero sí necesita estimulación diaria para evitar el sedentarismo. Prefiere actividades tranquilas y predecibles, y suele disfrutar más de observar que de correr o saltar.
Su pequeño lado perezoso a veces da paso a algunas sesiones de juego. Los juguetes para gatos son ideales para estimular a tu persa: ratones de felpa, bolas de papel arrugado, árboles para gatos, rascadores, etc.
Por eso, a los gatos tranquilos y con poco interés por los juegos se les debe brindar la oportunidad de descubrir, trepar y jugar. El interior de una casa debe estar adaptado a las necesidades de los gatos que viven en ella para poder mantenerlos mentalmente en forma y felices, aunque no realicen ejercicios acrobáticos propiamente dichos.
Cada casa debe contar con, al menos, un rascador porque, aunque los gatos no muestren mucho interés por las diversas opciones para trepar, rascar forma parte de su comportamiento natural. Los mininos deben rascar para liberarse de las capas de uña muertas. Además, estos marcan su territorio a través de señas de arañazos y difunden un «olor de bienestar» a través de las glándulas odoríferas de sus patitas, siendo este imperceptible para los humanos.
Los gatos que no disponen de un rascador, un poste o una tabla para rascar, tarde o temprano acabarán haciendo uso de las esquinas de las habitaciones o de los muebles para desarrollar este instinto.
A los gatos les encanta contemplar el mundo desde las alturas, por lo que también puedes colocar una hamaca para la ventana o para el radiador.
Los gatos persas son una de las razas favoritas en Europa. Si eliges al criador con cuidado y prestas la atención suficiente a la higiene y a la alimentación del gato persa, tú también podrás disfrutar de estos adorables animales.
El gato persa es una elección excepcional para quienes buscan un compañero felino elegante y cariñoso, siempre que estén dispuestos a comprometerse con sus cuidados específicos.
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Tamaño | Mediano a grande |
| Peso | Machos: hasta 7 kg; Hembras: hasta 6 kg |
| Pelaje | Largo, suave y denso |
| Cuidados del pelaje | Cepillado diario |
| Cabeza | Redonda y ancha |
| Nariz | Corta y chata |
| Carácter | Tranquilo, cariñoso y sociable |
