Con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas, los paseos por el campo se vuelven más frecuentes, incrementando también el riesgo de picaduras de garrapata. Aunque generalmente no revisten gravedad, las picaduras de garrapata pueden transmitir enfermedades, por lo que es crucial saber cómo actuar correctamente, tanto para identificar los síntomas como para retirarlas de manera segura si se adhieren a la piel. Saber qué hacer ante una picadura de garrapata es fundamental para evitar complicaciones.
Primero, es importante conocer mejor a estos parásitos: «Ácaro de forma ovalada, de cuatro a seis milímetros de largo, con las patas terminadas en dos uñas mediante las cuales se agarra al cuerpo de ciertos mamíferos para chuparles la sangre, que suele ingerir en tal cantidad que su cuerpo llega a hacerse casi esférico». Las garrapatas son parásitos que se alimentan exclusivamente de la sangre de los animales a los que se adhieren.
Ciclo de Vida de la Garrapata
Las larvas, que eclosionan tras un par de semanas, buscan a su primer huésped para alimentarse, luego vuelven al suelo, pasan a la fase de ninfa y buscan un nuevo huésped, repitiendo el proceso hasta alcanzar la fase adulta. Recién nacida: su objetivo es encontrar rápidamente un mamífero/ave para parasitarlo; tras alimentarse de su sangre se desprende y muda a ninfa. Ninfa: busca otra víctima y repite el proceso anterior. Adulta: se alimenta durante 21 días y luego se desprende para poner los huevos en el ambiente.
Dónde y Cuándo Hay Mayor Riesgo de Picaduras
La época de mayor riesgo de picaduras es de mayo a octubre, aunque algunas especies pueden picar también durante el invierno. Tienden a hacerlo durante el día. Estos parásitos suelen encontrarse en zonas boscosas o de hierbas altas, aferrados a las ramas, arbustos o maleza espesa. También pueden estar adheridas a otros animales, alimentándose. De paseo por el campo, en un jardín o en el parque, además de los que pueden estar adheridos a nuestras mascotas y otros animales, hay que estar alerta y evitar la picadura de garrapata.
¿Cómo se produce la picadura?
Como hemos comentado, las garrapatas suelen permanecer agazapadas entre la maleza o los arbustos, a la espera de que pase un posible huésped sobre el que aferrarse. Al contrario de lo que a menudo se piensa, no lo hacen saltando ni volando, sino que suelen adherirse al paso del animal o persona, aunque también pueden desplazarse por el suelo hasta llegar a ellos. También puede ocurrir que el parásito pase de un huésped directamente a otro. La picadura de garrapata perfora la piel, tras esto, dichos arácnidos empiezan a succionar la sangre mientras introducen el hipostoma, una especie de taladro para anclarse. Más tarde, segregan una sustancia que les permite anclarse de una manera más firme.
Una vez sobre él, buscan los lugares calientes y húmedos de su cuerpo. En humanos, normalmente son zonas de pliegues como las ingles, las nalgas, la parte posterior de las piernas, las axilas, el ombligo, la espalda, los genitales o detrás de las orejas. También pueden picar en el cuero cabelludo.
Identificación de la Picadura
Cuando pica, la garrapata inocula con la saliva sustancias anestésicas que hacen que la picadura sea indolora, por lo que la persona o el animal afectado no suele notar nada, salvo, en ocasiones, un leve picor o enrojecimiento en la zona. Por ello, es necesario revisarse el cuerpo con cuidado inmediatamente después de haber estado practicando actividades en zonas de riesgo. Si es necesario, se debe pedir ayuda o servirse de un espejo para controlar también aquellas regiones del cuerpo de más difícil acceso visual para uno mismo. Si la garrapata no se ha quedado adherida a la piel, verás una costra de color oscuro. Cuanto más tiempo permanece el parásito sobre su huésped, mayor es el riego de que transmita una enfermedad.
Enfermedades Transmitidas por Garrapatas
¿Qué es la rickettsia, cómo se contagia y cuáles son los síntomas?
Ni todas las picaduras de garrapata ni todas las garrapatas transmiten enfermedades. Solo algunas especies pueden hacerlo y, en España, según la Fundación IO, el riesgo de infección es bajo y difiere en función de la zona geográfica. De acuerdo a esta institución, las enfermedades transmitidas por garrapatas más frecuentes en nuestro país son:
- La fiebre botonosa o exantemática mediterránea.
- La enfermedad de Lyme.
- El Debonel/Tibola: es la inflamación de los ganglios por picadura de garrapata.
Otras enfermedades menos frecuentes: la anaplasmosis humana o la babesiosis y, de forma esporádica, se han conocido casos de tularemia y fiebre de Crimea-Congo.
Los síntomas de algunas de estas enfermedades pueden llegar a ser muy graves, pero correctamente diagnosticadas son tratadas exitosamente con antibióticos y la mayoría de las personas acaban recuperándose por completo. En caso de no tratarse, la infección puede extenderse y causar alteraciones en otros órganos y erupciones por otras zonas del cuerpo. En algunos casos, se pueden llegar a desarrollar problemas neurológicos o artritis, entre otros trastornos.
Rickettsiosis
Las rickettsiosis son un grupo de enfermedades infecciosas causadas por bacterias del género Rickettsias. Son zoonosis transmitidas por artrópodos vectores y su incidencia va ligada al ciclo de los mismos. Las Rickettsias se transmiten por artrópodos vectores (pulgas, piojos, ácaros y garrapatas). Aunque estas enfermedades son raras en nuestro medio, la proliferación de viajes internacionales a zonas endémicas supone un riesgo de aparición en nuestro país.
Según la Orden SSI/445/2015, de 9 de marzo del BOE, existen 60 enfermedades de declaración obligatoria, entre las que se encuentran: la fiebre botonosa mediterránea y la fiebre Q, que requieren envío de datos epidemiológicos básicos de forma semanal.
Después de ser introducidas en el organismo, las Rickettssias infectan el endotelio vascular al adherirse a los receptores celulares por diferentes proteínas, favoreciendo su entrada a las células y provocando su multiplicación dentro de estas. Se diseminan posteriormente por el sistema vascular produciendo vasculitis multisistémica de pequeños vasos. Las lesiones son generalizadas y aparecen en capilares y pequeños vasos arteriales y venosos, con posterior formación de trombos y necrosis hísticas, lo que produce una verdadera vasculitis, origen de las manifestaciones clínicas. No se conoce con exactitud si la lesión vascular se debe al efecto de la anidación de la Rickettsia, por sus toxinas o por la respuesta inmunitaria producida. Los signos y síntomas encontrados se derivan, por tanto, del aumento de la permeabilidad vascular, que puede producir edema, hipovolemia e hipotensión, y del foco infeccioso producido, como: fiebre, exantema (excepto en la fiebre Q y en la mayoría de casos, de ehrlichiosis), cefalea, mialgias y síntomas respiratorios.
Fiebre Botonosa Mediterránea (FBM)
Descrita por primera vez en 1910 en Túnez, los casos de FBM se han publicado de forma exponencial en los últimos años, en la mayoría de países de nuestro entorno. Está causada por R. conorii y el principal vector de la enfermedad es la garrapata del perro (Riphicephalus sanguineus), aunque en otras zonas pueden transmitirla otras garrapatas ixódidas. Los huéspedes habituales son pequeños mamíferos roedores y perros, por lo que la mayoría de pacientes refieren haber tenido contacto con estos (a veces, la enfermedad se transmite a partir de garrapatas que se encuentran en el suelo o en las plantas). La enfermedad es más frecuente en meses cálidos, con una incidencia máxima en agosto. La aparición de la clínica suele ser abrupta y casi todos los pacientes presentan síntomas inespecíficos, como: fiebre, dolor de cabeza, cefalea, mialgias y artralgias. El rash, es muy característico y está presente en el 97-99% de los pacientes. Sin embargo, puede estar ausente durante los primeros días de la enfermedad. Generalmente, es maculopapular, afectando a palmas y plantas, pero en el 10% de los casos puede ser petequial.
La lesión de inoculación, producida por la garrapata, es indolora y no pruriginosa. Está presente en el 73% de los casos y puede ser múltiple. En los niños, predomina en la cabeza. Consiste en una lesión ulcerosa, recubierta de una escara negra con un halo eritematoso. Recibe el nombre de “mancha negra”.
Raoult et col. publicaron un Score que puede ayudar a realizar un diagnóstico clínico; en todo caso, ante la sospecha de FBM, la mejor técnica para establecer el diagnóstico en cuanto a disponibilidad, sensibilidad, especificidad y rapidez es la inmunofluorescencia indirecta (IFI). Esta técnica permite, además, investigar de forma independiente la presencia de anticuerpos específicos IgM, a fin de distinguir entre infección actual y seropositividad residual. Actualmente, la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en sangre y en la lesión de la mordedura de la garrapata, se está utilizando en algunos laboratorios de manera experimental.
La doxiciclina vía oral o endovenosa continúa siendo el tratamiento de elección en estas infecciones. Aunque las tetraciclinas no están indicadas en niños menores de 8 años, con pautas cortas de doxiciclina, los efectos adversos son prácticamente nulos, ya que estos efectos se relacionan, sobre todo, con la dosis total administrada durante la infancia. La dosis es de 5 mg/kg/día cada 12 horas en niños y de 100 mg cada 12 horas en adultos. La duración habitual es de 5-7 días. El tratamiento durante un solo día (5 mg/kg/dosis cada 12 horas en niños y 200 mg cada 12 horas en adultos) ha mostrado igual efectividad que las pautas clásicas de 5-7 días, por lo que se puede recomendar en la actualidad.
La FBM se trata habitualmente de una enfermedad benigna y no deja secuelas, pero en un pequeño porcentaje de casos (depende de las series, entre un 1 y un 10% aproximadamente) se pueden producir complicaciones en forma de vasculitis severa con fallo multiorgánico.
Fiebre Maculosa de las Montañas Rocosas (FMMR)
La FMMR debe sospecharse en pacientes que hayan viajado a zonas rurales del continente americano y presenten un cuadro clínico característico después de la picadura de una garrapata. Descrita en 1899 y prototipo de las rickettssiosis transmitidas por garrapatas, está causada por Rickettsia rickettsii. Se transmite al hombre por la picadura de la garrapata del género Dermacentor, que actúa como reservorio y vector a la vez. Esta enfermedad está ampliamente distribuida por el hemisferio occidental (América del Norte y Sur) y la morbilidad depende de la existencia de focos endémicos, como en las Montañas Rocosas de Estados Unidos. Por ello, debe sospecharse en pacientes que hayan estado en zonas rurales del continente americano.
El periodo de incubación es de entre 2 y 14 días (cuanto más corta más grave) y cursa como una enfermedad sistémica febril con exantema (90% de los casos) que, característicamente, aparece a los 6 días de la infección. Aparecen: cefalea, artromialgias, vómitos, diarreas y tos. El exantema es eritematoso y macular, que posteriormente se puede transformar en petequial, ulcerándose. Inicialmente, afecta a muñecas y tobillos y se generaliza a tronco. La enfermedad puede ser grave y durar 3 semanas, complicándose con: encefalitis/meningitis, miocarditis, afectación pulmonar y renal. Puede aparecer coagulación intravascular diseminada (CID) y signos de shock. Aunque se ha utilizado la PCR para detectar ADN de R.
El tratamiento debe iniciarse de forma empírica cuando hay sospecha, para obtener las máximas probabilidades de éxito, ya que la enfermedad puede evolucionar desfavorablemente. El fármaco de elección es la doxiciclina a dosis de 100 mg cada 12 horas en adultos y 5 mg/kg/día cada 12 horas en niños. En menores de 8 años, se debe usar con precaución, pero la necesidad de tratamiento contra la bacteria tiene más peso que el pequeño riesgo de tinción dental.
TIBOLA/DEBONEL
De reciente descubrimiento, es una rickettsiosis causada por R. slovaca (recientemente, se ha descrito también por R. El mayor número de casos se han descrito en Hungría, pero también en Francia y otros países de Europa central. A diferencia de otras rickettsiosis, los casos de TIBOLA (tick-borne lymphadenopathy)/DEBONEL (dermacentor-borne, necrosis, eritema, lymphadenopathy) aparecen sobre todo en meses fríos. Es una enfermedad frecuente en niños y la clínica consiste fundamentalmente en la aparición de una escara melicérica (posteriormente, evoluciona a necrótica) en el punto de la picadura de la garrapata (habitualmente, en mitad superior de cuerpo/cuero cabelludo) rodeada de un halo eritematoso y linfadenopatía regional dolorosa.
Cuando la escara desaparece, puede persistir una alopecia residual. La fiebre aparece solo en uno de cada 3 pacientes, siendo generalmente de bajo grado.
Rickettsiosis Variceliforme
También llamada rickettsiosis variceliforme, está causada por Rickettsia akari. La transmisión al humano es accidental y la produce la picadura de un ácaro del ratón, Allodermanyssus sanguineus. No se ha encontrado un patrón estacional. El cuadro clínico comienza con una lesión primaria en el lugar de la picadura del artrópodo y posterior aparición de una vesícula que se transforma en costra negra o escara, a la vez que aparece linfadenopatía regional. A los 2-6 días del inicio de la fiebre, aparecen erupciones papulovesiculares eritematosas generalizadas en tronco, cara y extremidades, incluidas palmas y plantas. El proceso habitualmente es autolimitado y no suele presentar complicaciones. El diagnóstico es mediante serología por inmunofluorescencia indirecta.
Tifus Epidémico
Transmitida por el piojo corporal común, es típica de zonas de hacinamiento y bajas condiciones de salubridad. Está causado por Rickettsia prowazekii y su único reservorio es el ser humano. Se transmite por el piojo corporal Pediculus humanus corporis, que se infecta al alimentarse de una persona portadora de esta rickettsia y lo transmite al defecar sobre la piel, material contaminado. La enfermedad, suele aparecer en forma de brotes epidémicos en periodos fríos. Tiene una incubación de unos 7 días y cursa con síntomas inespecíficos como: fiebre elevada, cefaleas, artromialgias y malestar general. A los 4-7 días, aparece un exantema maculopapular confluente en tórax y extremidades, que respeta palmas y plantas. Inicialmente, es eritematoso y, posteriormente, se vuelve petequial o hemorrágico, evolucionando finalmente a áreas pigmentadas de color parduzco. Pueden aparecer complicaciones neurológicas o respiratorias. El diagnóstico se realiza mediante pruebas indirectas como la serología por inmunofluorescencia indirecta. El tratamiento de elección es la doxiciclina (2-4 mg/kg/día en dos dosis en menores de 45 kg o 100 mg/12 h en adultos) que debe mantenerse, al menos, hasta 3 días después de desaparecer los síntomas, siendo la duración habitual de 7-10 días.
Tifus Murino
Está causado por Rickettsia typhi (antiguamente R. mooseri), microorganismo similar a la Rickettsia prowazekii. Su reservorio natural es la rata y el vector de transmisión entre ellas y entre ellas y el hombre es la pulga murina (Xenopsylla cheopis), que transmiten la Rickettsia a través de sus heces que contaminan las heridas cutáneas o, también, siendo inhaladas. Recientemente, se ha demostrado que la pulga del gato (Ctenocephalides felis) puede desempeñar un importante papel en el ciclo biológico y en la transmisión de R. La enfermedad es de distribución mundial y tiene una máxima incidencia entre abril y octubre. El periodo de incubación es de 6 a 14 días y el cuadro clínico es similar al del tifus epidémico, pero menos grave. En niños pequeños, el cuadro suele ser benigno. La fiebre es el signo más habitual y pueden aparecer mialgias y cefalea. El exantema suele ser macular/maculopapular rosado, de predominio en tronco y raíces de miembros. El tratamiento de elección consiste en dos únicas dosis de doxiciclina (2 mg/kg/dosis en menores de 45 kg o 100 mg/dosis en adultos).
Ehrlichiosis Monicítica Humana
Conjuntamente con el género Anaplasma, la Ehrlichia se clasifica actualmente en la familia Anaplasmataceae. Tienen similitudes microbiológicas y clínicas, por eso se comentará brevemente en el presente capítulo. Una característica diferencial, es que estas especies se aglomeran en el citoplasma celular y forman unas inclusiones visibles al microscopio llamadas mórulas. La ehrlichiosis monicítica humana es endémica del sur y sureste de Estados Unidos. Ha habido algún caso aislado descrito en Europa y África. Está producida por Ehrlichia chaffeensis y su vector principal es la garrapata Amblyomma americanum. El ciervo de cola blanca es el huésped habitual. Hay pocos casos descritos en pediatría y la clínica reportada es de fiebre, cefaleas, mialgias y rash (66-69% de los pacientes), así como vómitos y linfadenopatías. Los hallazgos de laboratorio habituales son leucopenia, trombocitopenia y elevación de las aminotransferasas, LDH y fosfatasa alcalina. El diagnóstico microbiológico es extremadamente dificultoso y requiere serologías por IFI o PCR. El tratamiento de elección en todos los pacientes es la doxiciclina que se administra a 5 mg/kg/día en dos dosis en menores de 45 kg de peso (en mayores de 45 kg las dosis son de 100 mg cada 12 horas). La duración del tratamiento es de 7-10 días.
Fiebre Q
Causada por Coxiella burnetti, actualmente no se considera una Rickettsiosis. La fiebre Q es una zoonosis que inicialmente se clasificó dentro del grupo de la familia Rickettsiaceae, pero estudios posteriores demostraron que pertenece al grupo de las gamma-proteobacterias, familia Legionellaceae. C. burnetii es un bacilo gramnegativo de pequeño tamaño, que por su similitud con el resto de Rickettsias, trataremos en el presente capítulo. Esta zoonosis afecta a diversas especies de animales, sobre todo rumiantes, y de modo accidental al ser humano, por lo que no tiene vector. La enfermedad es endémica en todo el mundo. La inhalación de aerosoles generados por materiales infectados espontáneamente, como orina, heces y leche de animales de granja, y la manipulación de animales son los mecanismos de transmisión más frecuentes. También, se han descrito casos por consumo de leche no pasteurizada. La infección por Coxiella burnetti puede ser asintomática (55-60%), aguda (40%) o crónica (1-5%). La infección aguda, caracterizada por su polimorfismo, presenta manifestaciones clínicas que dependen de la puerta de entrada del patógeno. Cursa con mayor frecuencia, como un cuadro ...
¿Qué hacer en caso de picadura de garrapata?
Si nos damos cuenta de que nos ha picado una garrapata, es primordial extraerla lo antes posible, puesto que, como sabemos, cuanto más tiempo pasa, mayor es la probabilidad de infección.
El parásito se debe extraer por completo, para lo que se debe aferrar el parásito lo más cerca posible de la piel usando unas pinzas de punta fina. Luego, se ha de tirar suavemente hacia arriba, sin girar ni retorcer la pinza. Hay que intentar no aplastar su cuerpo, para que su contenido no acabe expulsado a través del punto por que se adhiere a la piel.
La forma correcta de retirarla es usando unas pinzas de punta estrecha, con las que sujetaremos a la garrapata por su zona bucal, lo más cerca posible de la piel del niño, evitando aplastar el cuerpo. A continuación se realizará una tracción continua y lenta (podría llevarnos casi un minuto), nunca bruscamente, en perpendicular a la piel, hasta conseguir su extracción. Si alguna parte de la boca de la garrapata queda en el interior de la piel es recomendable consultar al médico, que con la hoja de un bisturí o una aguja puede intentar extraer los restos.
No se han de usar remedios o productos caseros, como vaselina, esmalte de uñas o aceite, ni recurrir a fuentes de calor, como cerillas encendidas para intentar separar la garrapata. Estos métodos pueden provocar que el parásito se contraiga e inyecte más sustancia infecciosa en el cuerpo de la persona.
Tras extraer la garrapata, hay que limpiar el área con agua y jabón y aplicar un antiséptico. Luego hay que lavarse bien las manos con agua y jabón.
Hay que observar durante 30 días a la persona que ha recibido la picadura.
Medidas de Prevención
Lo más importante es evitar la picadura.
- Limitar las actividades al aire libre en las zonas donde puede haber garrapatas.
- Así, para pasear por zonas donde puede haber garrapatas lo mejor es llevar ropa que cubra todo el cuerpo.
- Camina por el centro de los senderos. Cuando vayas al campo o zonas rurales, evita los paseos entre arbustos o vegetación alta, así como sentarte en zonas con mucha vegetación.
- La ropa llamativa atrae a las garrapatas, por lo que es mejor que no vistas ropa que sea brillante o tenga colores vivos.
- Otro truco para evitar que las garrapatas entren en contacto con tu piel es introducir la pernera del pantalón dentro del calcetín o, al menos, aseguramos de que este quede bien cubierto. Lleva calcetines altos y mangas y pantalones largos.
- Protegerás tus pies de posibles picaduras usando calzado cerrado.
- Aplícate un repelente adecuado. Es conveniente que contenga al menos un 20% de DEET (si se aplica sobre la piel) o permetrina (si se aplica sobre la ropa). En ambos casos, sigue las instrucciones del fabricante en su uso y recuerda que el uso de DEET está desaconsejado en menores de seis años y no debe utilizarse en menores de 2 meses.
- A la vuelta, revisa tu cuerpo en busca de garrapatas. Usa un espejo o pide ayuda a otra persona, si es necesario. Inspecciona también a tus hijos y mascotas.
- Dúchate tras cada salida. Hazlo tan pronto como sea posible y usa una toalla blanca o de color claro para secarte. Después, lava la ropa a temperatura elevada.
Si, a pesar de las precauciones, nos damos cuenta de que hemos recibido la picadura de una garrapata, sigue estas medidas de actuación:
- Extrae la garrapata lo antes posible. Cuanto más tiempo pasa dentro del huésped, mayor es la probabilidad de infección. Con ayuda de unas pinzas, agárralo lo más cerca posible de tu piel y tira con suavidad hacia arriba, sin girar las pinzas y sin aplastarlo. No uses remedios caseros ni fuego para separar la garrapata de la piel, porque pueden hacer que se contraiga y te inyecte más sustancia infecciosa.
- Una vez fuera de tu piel, no la aplastes. Tras extraer la garrapata, en ningún caso la aplastes con los dedos o contra el suelo, sino que debes guardarla en un bote con papel húmedo.
- Limpia la zona de la picadura y acude al médico si quedan restos de la garrapata. Lávate exhaustivamente las manos tras limpiar la zona de la picadura.
Para evitar la aparición de garrapatas en el hogar es aconsejable mantenerlo limpio. Existen remedios caseros como el limón y el vinagre. Para el tratamiento con limón, exprimiremos dos limones y mezclaremos el jugo con medio litro de agua. Nosotros exterminamos garrapatas con aplicación de insecticidas mediante pulverización o nebulización.
