En el corazón de la Iglesia, Santa Teresa del Niño Jesús ocupa un lugar especial. En 2023 se celebra el 150 aniversario del nacimiento de Santa Teresa del Niño Jesús. La lectura de sus escritos durante este mes puede ser una buena ayuda para adentrarnos en el misterio del Corazón Divino y Humano de Jesús. Su vida, aunque breve, fue un testimonio de amor, humildad y entrega a Dios. A través de sus escritos, podemos vislumbrar la profundidad de su alma y la sencillez de su camino hacia la santidad, conocido como la "infancia espiritual".
Santa Teresita de Lisieux, también conocida como Santa Teresita del Niño Jesús, nace el 2 de enero de 1873 en Alenzón. Es la quinta de 5 hermanas, todas fueron religiosas. Sus padres San Luis Martin y Santa Celia Guérin se convirtieron en el primer matrimonio no mártir canonizado al mismo tiempo. Teresa entró en el monasterio de las carmelitas de Lisieux, Francia, con 15 años y fallece el 30 de septiembre de 1897 a los 24 años de edad. Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz o de Lisieux es la Doctora de la Iglesia más joven: 24 años.
Por lo menos desde su beatificación, TODOS los Papas le han tenido una devoción y afecto especial, sobre todo San Pío X, San Juan Pablo II y S.S Francisco. Tras su viaje a Sri Lanka Francisco dijo: “cuando no sé cómo irán las cosas, tengo la costumbre de pedir a Santa Teresita del Niño Jesús, que lleve el problema en sus manos, y que me envíe una rosa". La Santa falleció el 30 de Septiembre a las 19:20 h. tras una tuberculosis. Había ofrecido todos sus sufrimientos por los sacerdotes y las misiones. En octubre, mes del Rosario y de las Misiones, celebramos a su Patrona, Santa Teresita de Liseux, religiosa carmelita descalza a la que el Señor mostró de modo muy especial el camino de la perfección cristiana a través de la infancia espiritual.? ? Aprovechemos para para poner bajo su protección a todos los misioneros, que desempeñan una labor tan necesaria como discreta en la Iglesia.?
El Corazón de Jesús en la Vida de Santa Teresita
Santa Teresita es sin duda una de los grandes “Apóstoles del Corazón de Jesús” de nuestros tiempos. Ella no “sermonea” sobre el Corazón de Jesús, pero toda su doctrina espiritual tiene como fuente y como fin el Corazón de Jesús al que ama y enseña a amar. Para Teresita, el Corazón de Jesús es, ante todo, Jesucristo con el que trata personalmente de Corazón a corazón. Teresa vuela alto y quiere mostrarnos desde su propia experiencia como entiende el misterio del Corazón de Cristo, misterio que ella desvela y resume en su expresión: “Coeur a Coeur. Corazón a Corazón”.
Para Santa Teresita el Corazón de Jesús para ella es la respuesta a la necesidad que el corazón del hombre tiene de un Dios que hable su lenguaje, que comparta su misma suerte, que responda a la sed de amar y de ser amado. El Corazón de Jesús para Santa Teresita es expresión de la Misericordia Divina. El descubrimiento del Amor del Corazón de Jesús nos lleva por el camino de la confianza.
La perfección para Teresita consiste en agradar al Corazón de Jesús, en “tomar a Jesús por el Corazón”. El Corazón de Jesús late para Teresita en la Eucaristía. El Amor del Corazón de Jesús lleva a ofrecer la vida por amor. El amor al Corazón de Jesús hace de Teresa una “misionera en el claustro”. Teresita ve en la Virgen aquella que tiene todo el poder sobre el Corazon de Jesús.
A continuación, se presentan diez expresiones que resumen el significado del Corazón de Jesús para Santa Teresita del Niño Jesús:
- “Corazón a corazón”: "Yo no veo el Sagrado Corazón como todo el mundo. Pienso que el Corazón de mi Esposo es para mí sola, como el mío es para Él solo, y le hablo entonces en la soledad de este delicioso corazón a corazón esperando contemplarlo un día cara a cara” (Carta 122, a Celina).
- “Necesito un corazón ardiendo de ternura”: “Necesito un corazón ardiendo de ternura Amar todo en mí, incluso mi debilidad...Necesito un Dios tomando mi naturaleza ¡Convertirse en mi hermano y poder sufrir!” (Poesía 23)
- “El amor del Corazón de Jesús ha alejado todo temor de mi corazón”: “¡Ah! Mi querido Hermanito, ya que me fue dado comprender también el amor del Corazón de Jesús, te confieso que ha alejado todo temor de mi corazón. El recuerdo de mis faltas me humilla, me lleva a no apoyarme jamás en mi fuerza que es sólo debilidad, pero más aún este recuerdo me habla de misericordia y de amor» (Carta 247, al abate Belliére)
- “La confianza nos debe llevar al amor”: “Junto a ese Corazón se aprende la valentía, y sobre todo su confianza. ¡Ay! ¡Cómo quisiera poder hacerte comprender lo que siento!... Es la confianza y nada más que la confianza lo que nos debe llevar al Amor…” (Carta 197, a Sor María del Sagrado Corazón)
- “Tomar a Jesús por el Corazón”: “Te aseguro que el Buen Dios es mucho mejor de lo que crees. Se contenta con una mirada, un suspiro de amor... Para mí, la perfección la encuentro muy fácil de practicar, porque he comprendido que sólo hay que tomar a Jesús por el Corazón...” (Carta 171, a Leonia)
- “(En la Eucaristía) puedo descansar en tu Corazón”: “Y aún vives para mí en el Altar. Si no puedo ver el brillo de tu RostroPara escuchar tu voz llena de dulzuraPuedo, oh mi Dios, vivir por tu gracia¡Puedo descansar en tu Sagrado Corazón!” (Poesía 23)
- “Ser mártir de vuestro Amor ¡Dios mío!”: “...me ofrezco como víctima de holocausto a vuestro Amor misericordioso, suplicándoos que me consumáis sin cesar, dejando desbordar en mi alma las oleadas de ternura infinita que se hallan encerradas en Vos, y que así llegue yo a ser Mártir de vuestro Amor, ¡Dios mío!” (Acto de Ofrenda al Amor Misericordioso).
- “Consolar a vuestro Sagrado Corazón”: “Quiero trabajar por vuestro solo Amor, con el único objeto de agradaros, de consolar a vuestro Sagrado Corazón y de salvar las almas que os amarán eternamente” (Acto de ofrenda al Amor Misericordioso)
- “La Madre que manda en tu Corazón”: “Acuérdate también del poder asombroso con que tu excelsa madre manda en tu Corazón/Acuérdate que un día, por su humilde palabra, cambiaste el agua simple en vino del mejor. (Poesía 24)
- “Yo seré el Amor”: El Corazón de Jesús para Teresa late en el corazón de la Iglesia.
La Infancia Espiritual: Un Camino de Confianza y Abandono
Santa Teresita nos enseña con su vida a hacernos como niños para amar a Jesús. ¿Quieres conseguirlo? ¡Pues sigue leyendo! Puesto que ella nos ama y conoce nuestras fragilidades, ¿Qué hemos de temer?''. Y para eso, no necesito crecer; al contrario, tengo que seguir siendo pequeña, tengo que empequeñecerme más y más''.
La infancia espiritual, el "caminito" de Santa Teresita, es un camino de confianza y abandono en los brazos de Dios, como un niño pequeño se abandona en los brazos de su padre. Se trata de reconocer nuestra pequeñez y debilidad, y de confiar plenamente en la misericordia y el amor de Dios.
Frases Clave sobre la Infancia Espiritual
- "Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío."
- "Es la confianza y nada más que la confianza lo que nos debe llevar al Amor…"
- "Para mí, la perfección la encuentro muy fácil de practicar, porque he comprendido que sólo hay que tomar a Jesús por el Corazón…"
- "Mi vida es un instante, una efímera hora... Para amarte, Dios mío, en esta pobre tierra no tengo más que un día: ¡sólo el día de hoy!"
Como ella misma recogió en sus escritos, Santa Teresita cuando era niña padeció una enfermedad que, por los síntomas, es similar a lo que hoy se conoce como depresión. La depresión es una enfermedad que sufren millones de personas en todo el mundo. Santa Teresita la superó gracias a la “Virgen de la Sonrisa”.
“13 de mayo de 1883, fiesta de Pentecostés. Sobre la cama, puse mi mirada hacia la imagen de Nuestra Señora y…de pronto la Santísima Virgen me ha parecido bella, tan bella que nunca vi algo semejante, su rostro exhalaba una bondad y una ternura inefables, pero lo que caló hondo en mi alma fue la ‘sonrisa encantadora de la Santísima Virgen’”, escribió la santa carmelita. “En ese momento se fueron todas mis penas, dos gruesas lágrimas rodaron por mis mejillas y cayeron por mi rostro, eran lágrimas de pura alegría… ¡Ah! pensé, la Santísima Virgen me sonrió, estoy feliz… (…). Fuera por causa de ella, por sus intensas oraciones, que tuve la gracia de la sonrisa de la Reina de los Cielos…”, agregó.
Santa Teresita del Niño Jesús llamó a esta imagen “La Virgen de la Sonrisa” y compartió esta advocación primero en su familia. Luego la llevó al Carmelo de Lisieux hasta que la imagen fue difundida en todas las órdenes carmelitas del mundo. Muchas personas en el mundo aseguran que se curaron de la depresión y de otras enfermedades del alma gracias a esta devoción.
Oración a la Virgen de la Sonrisa
Oh María, Madre de Jesús y nuestra, que con una clara sonrisa te dignaste consolar y curar a tu hija Santa Teresita del Niño Jesús de la depresión, devolviéndole la alegría de vivir y el sentido de su existencia en Cristo Resucitado. Mira con maternal afecto a tantos hijos e hijas que sufren con la depresión, trastornos y síndromes psiquiátricos y males psicosomáticos. Que Jesús Cristo cuide y de sentido a la vida de tantas personas, cuya existencia a veces está deteriorada. María, que su hermosa sonrisa no deje que las dificultades de la vida oscurecen nuestra alma. Sabemos que sólo tu hijo Jesús puede satisfacer los anhelos más profundos de nuestro corazón. María, mediante la luz que brota de tu rostro, transparenta la misericordia de Dios. Que tu mirada nos acaricie, y nos convenza de que Dios nos ama y nunca nos abandona, y tu ternura renueve en nosotros la autoestima, la confianza en las propias capacidades, el interés por el futuro y el deseo de vivir feliz. Que los familiares de los que sufren con la depresión ayuden en el proceso de curación, nunca considerándolos farsantes que usan la enfermedad con intereses de comodidad, sino que los demás los valores, escuchen, comprendan y animen. Virgen de la Sonrisa, alcánzanos de Jesús la verdadera curación y líbranos de alivios temporales e ilusorios. Curados, nos comprometemos a servir con alegría, disposición y entusiasmo a Jesús como discípulos misioneros, con nuestro testimonio de vida renovada. Amén. Al terminar, se rezan dos Avemarías en honor de las dos lágrimas de alegría que surcaron las mejillas de la santa cuando experimentó la sonrisa de Nuestra Señora.
Santa Teresita nos invita a amar a Jesús con todas nuestras fuerzas, a consolar su Corazón y a salvar almas para que sea amado. Su vida es un ejemplo de cómo la sencillez y la humildad pueden llevarnos a la santidad. Que sus palabras nos inspiren a seguir su camino de amor y confianza en Dios.
Santa Teresita de Lisieux nos enseña con su vida a hacernos como niños para amar a Jesús. ¿Quieres conseguirlo? ¡Pues sigue leyendo! Puesto que ella nos ama y conoce nuestras fragilidades, ¿Qué hemos de temer?''. Y para eso, no necesito crecer; al contrario, tengo que seguir siendo pequeña, tengo que empequeñecerme más y más''.
¡Qué gran misterio…! Sólo Jesús puede dar un valor tan grande a nuestras acciones. Amémosle, pues, con todas nuestras fuerzas”. "Mi vida es un instante, una efímera hora, momento que se evade y que huye veloz. Para amarte, Dios mío, en esta pobre tierra no tengo más que un día: ¡sólo el día de hoy! ¡Oh, Jesús, yo te amo! A ti tiende mi alma. Sé por un solo día mi dulce protección, ven y reina en mi pecho, ábreme tu sonrisa ¡nada más que por hoy! ¿Qué me importa que en sombras esté envuelto el futuro? Nada puedo pedirte, Señor, para mañana. Conserva mi alma pura, cúbreme con tu sombra ¡nada más que por hoy! Si pienso en el mañana, me asusta mi inconstancia, siento nacer tristeza, tedio en mi corazón. Pero acepto la prueba, acepto el sufrimiento ¡nada más que por hoy! ¡Oh Piloto divino, cuya mano me guía!, en la ribera eterna pronto te veré yo. Por el mar borrascoso gobierna en paz mi barca ¡nada más que por hoy! ¡Ah, deja que me esconda en tu faz adorable, allí no oiré del mundo el inútil rumor. Dame tu amor, Señor, consérvame en tu gracia ¡nada más que por hoy! Cerca yo de tu pecho, olvidada de todo, no temo ya, Dios mío, los miedos de la noche. Hazme un sitio en tu pecho, un sitio, Jesús mío, ¡nada más que por hoy! Uneme a ti, Dios mío, Viña santa y sagrada, y mi débil sarmiento dará su fruto bueno, y yo podré ofrecerte un racimo dorado, ¡oh Señor, desde hoy! Es de amor el racimo, sus granos son las almas, para formarlo un día tengo, que huye veloz. ¡Oh, dame, Jesús mío, el fuego de un apóstol nada más que por hoy! ¡Virgen inmaculada, oh tú, la dulce Estrella que irradias a Jesús y obras con él mi unión!, deja que yo me esconda bajo tu velo, Madre, ¡nada más que por hoy! ¡Oh ángel de mi guarda, cúbreme con tus alas, que iluminen tus fuegos mi peregrinación! Ven y guía mis pasos, ayúdame, ángel mío, ¡nada más que por hoy! A mi Jesús deseo ver sin velo, sin nubes. Mientras tanto, aquí abajo muy cerca de él estoy. Su adorable semblante se mantendrá escondido ¡nada más que por hoy! Yo volaré muy pronto para ensalzar sus glorias, cuando el día sin noche se abra a mi corazón.
