Francisco Morales Nieva, conocido artísticamente como Paco Nieva, fue un polifacético artista español nacido en Valdepeñas (Ciudad Real) el 29 de diciembre de 1924 y fallecido el 10 de noviembre de 2016. Su obra abarcó la dramaturgia, la escenografía, la novela y el ensayo, destacando por su originalidad y su estilo vanguardista. Nieva fue un innovador que supo mezclar la tradición española con las corrientes europeas más rupturistas, creando un universo teatral propio y reconocible.
Francisco Nieva en una foto.
Primeros Años y Formación
La infancia de Francisco Nieva transcurre en Valdepeñas, donde recibe clases del poeta Juan Alcaide, amigo de Antonio Machado, quien le inculca una sensibilidad poética. En 1942, se matricula en la Escuela de Bellas Artes de Madrid para estudiar pintura. En 1945 entra en contacto con el postismo, el primer movimiento de vanguardia de la posguerra española. Tras residir un año en Venecia, regresó a Madrid en 1964, y, salvo largas estancias en Berlín y Roma, ha permanecido afincado en esta ciudad.
Su nacimiento estuvo ya marcado por el tinte orgiástico de su teatro: un amigo "curda" del médico le bautizó con manzanilla en nombre de todos los "curdas". Su padre es destinado a Toledo como Gobernador Civil. Es la época dorada de la zarzuela.
Trayectoria Artística
Su creación, centrada inicialmente en la pintura, se orientó también luego hacia la escenografía y dirección teatral y operística y la decoración cinematográfica. Nieva tuvo una formación multidisciplinar: escribe, pinta, toca el piano e interpreta algunos papeles de teatro. A pesar de haber suspendido dos veces el examen de ingreso a la Academia de Bellas Artes de Madrid, logró entrar como aprendiz de escenógrafo en los estudios cinematográficos de CIFESA.
Acabada su relación con el cine, comienza a ganarse la vida ilustrando periódicos del Movimiento. En la primera posguerra, Alcaide pone a su aventajado alumno en conocimiento del postismo. Nieva toma contacto con Eduardo Chicharro y Carlos Edmundo de Ory, influencias decisivas en su formación.
Tras colaborar con José Luis Alonso y Adolfo Marsillach en montajes como Marat-Sade, Nieva explota su talento en 1971 con su primer texto teatral: Es bueno no tener cabeza. En plena Transición española, los espectadores se rinden ante unas historias llenas de poesía e imaginación, que Nieva lleva escribiendo dos décadas.
Francisco Nieva, Premio Valle-Inclán: "Yo soy barroco, madrileño y churrigueresco"
El Teatro de Francisco Nieva: Un Universo Propio
El teatro de Nieva es un teatro de libertad, no porque diga verdades -que también- sino porque no las niega. El teatro de Paco Nieva sobre todo es libertad, no porque diga verdades -que también- sino porque no las niega. Tenemos también al Nieva escénico. Esto es, ¿podrá Nieva ser representado en los escenarios del futuro? La respuesta es sí. De Valle-Inclán se dijo durante mucho tiempo que era teatro para ser leído. Es obvio que el Nieva que se represente sin Nieva será una puesta en escena diferente, pero no hay que olvidar que el valor de este teatro reside en la palabra. La que dicen los personajes y las que se imagina el espectador. Este teatro tiene muchas grandezas, pero la mayor es la palabra.
El sentido del teatro en Francisco Nieva es eminentemente plástico y visual; como además era un hacedor de la palabra, la fusión de gesto, verbo, poesía y óptica es lo que marca su Teatro Furioso, por ejemplo. Francisco Nieva era un barroco, un renacentista que nació por equivocación en la España cutre del siglo XX. Sufrió primero las penurias de una sociedad carente de una clase media ilustrada, colchón que amortigua los enfrentamientos civiles de un país escasamente civilizado. La lucha de clases marcó su adolescencia fatalmente abocada a la Guerra Incivil del 36; la Dictadura fascista del general Franco, su juventud que empezaba a ser insurgentemente creadora. Francisco Nieva era un rebelde insatisfecho cuya vida nunca estuvo marcada por la política y la ideología.
El malogrado Moisés Pérez Coterillo escribió: “El día que se abra el ineludible careo entre las gentes de teatro en nuestro país y se sienten en la misma mesa los silenciados y los consentidos -si es que hay mesa que lo aguante-, el día que pueda discutirse abiertamente qué teatro y para quién hay que ponerse a trabajar, ese día habrá que dejar el turno de la palabra a un buen puñado de autores que soñaron para nuestra sociedad un teatro de adultos, un instrumento con el que interpelar nuestra historia y un lugar donde proclamar la urgencia y la necesidad del cambio”. La mesa, como tantas otras asignaturas pendientes de nuestra historia, no llegó a celebrase; a los unos los enterró la realidad y los otros no encontraron sillas. Hicieron bien. Pero la urgencia y la necesidad del cambio sí se produjo. Y allí estaba Paco Nieva. Casi de refilón, todo hay que decirlo. Tuvo, como un aprendiz de brujo, que ensayar sus puestas en escena en una Escuela de Arte Dramático cuando el dictador se preparaba para la agonía con la que purgó sus pecados. Y allí confesó que Es bueno no tener cabeza.
Obras Destacadas
- Es bueno no tener cabeza (1971)
- Pelo de tormenta (1967)
- Tórtolas, crepúsculo… y telón (1972)
- Sombra y quimera de Larra (1976)
- Delirio de amor hostil (1978)
- El rayo colgado (1980)
- Malditas sean Coronada y sus hijas (1980)
- La señora Tártara (1980)
- Coronada y el toro (1982)
- Corazón de arpía (1989)
- Los españoles bajo tierra (1992)
- No es verdad (1988)
- Te quiero zorra (1988)
- Salvator Rosa (1988)
- El baile de los ardientes (1990)
- Aquelarre y sombra roja de Nosferatu (1993)
Reconocimientos
Francisco Nieva ocupaba desde el año 1990 el sillón J de la Real Academia Española -ingresó en la institución con un discurso sobre la zarzuela-, y entre los galardones que recibió destacan el Premio Polignac de Francia (1963), el Premio Nacional de Teatro (1979), el Premio Mariano de Cavia de Periodismo (1991), el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1992), el Premio Nacional de Literatura Dramática (1992), la Medalla de Oro a las Bellas Artes (1996), el Premio Max de las Artes Escénicas (2011) o el Premio Valle-Inclán (2011).
Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
En diciembre de 2024 se cumplieron cien años del nacimiento de Francisco Nieva, efeméride que aprovechamos para repasar la trayectoria del autor manchego que desarrolló una de las obras más originales y polifacéticas de las artes españolas.
