El Sonajero en la Fosa Común: Un Símbolo de la Memoria Histórica

El hallazgo de un sonajero en una fosa común de la Guerra Civil Española evoca poderosas emociones y profundas reflexiones sobre la pérdida, la memoria y la búsqueda de la verdad histórica. Este pequeño objeto, encontrado junto a los restos de una víctima de la represión franquista, se convierte en un símbolo conmovedor de la barbarie y el sufrimiento que marcaron a miles de familias en España.

Fosa común de represaliados por el franquismo en Pamplona. Fuente: Wikimedia Commons.

La Historia de Catalina Muñoz y el Sonajero de Martín

"Amenazas de fuego / con un cristo matón / Poesía en la sangre / Águilas de latón / Un sonajero nuevo / en un pozo sin fin / Catalina le guarda a Martín", canta Joaquín Carbonell en "El Sonajero de Martín". Esta canción conmemora la historia de Catalina Muñoz, una mujer fusilada durante la Guerra Civil Española. Su detención y posterior fusilamiento dejaron sin madre a sus cuatro hijos y sin sonajero al menor de ellos, Martín de la Torre, de nueve meses cuando fue arrebatado de sus brazos en agosto de 1936.

Martín, de 83 años, recibió el sonajero que la guerra le arrebató cuando era un bebé acompañado por su hermana Lucía, diez años mayor que él y que tenía once cuando se llevaron a su madre. Antes habían comenzado a perder a su padre, Tomás de la Torre, con el que recuperarían el contacto años después de la guerra.

A Tomás, de Cevico de la Torre, un pueblo del Cerrato, la sublevación franquista le cogió en la cárcel de Gijón, a la que había llegado tras pasar en los cuatro meses anteriores por las de Palencia, Burgos y Santoña. Cumplía una condena de 17 años por la muerte a cuchilladas de un falangista en una reyerta con sindicalistas que se había desatado en mayo de ese año en el pueblo.

Gijón era zona leal al Gobierno al comienzo de la guerra, por lo que Tomás nunca fue entregado a los facciosos, que, en represalia, optaron por acabar con Catalina en un episodio de pena de muerte consorte, los crímenes "por sustitución" que el historiador Antonio Peiró ha documentado en su libro "Eva en los infiernos".

"La fusilaron para vengarse de su marido"

"A Catalina la fusilaron por venganza de su marido", explica José Luis Posadas, presidente de la ARMH de Palencia, que reclama el acceso a los archivos de la Guardia Civil y el ejército para "saber qué pasó ahí. Sabemos que su historia está escrita, que se puede documentar, porque en aquel tiempo nadie dejaba entrar o salir a nadie de un edificio oficial sin registrarlo".

Catalina fue condenada a muerte en un consejo de Guerra bajo cargos como haber asistido a manifestaciones y haber gritado vivas a Rusia y mueras a la Guardia Civil. "La detuvieron el 24 de agosto y la fusilaron el 22 de septiembre. Fue todo muy rápido", explica Posadas. Tenía 37 años.

Tras matarla, su cadáver fue arrojado a una fosa del antiguo cementerio de Palencia, sobre el que años más tarde el ayuntamiento levantaría el parque infantil de La Carcavilla. Alguien había decidido que los niños debían columpiarse sobre los cadáveres de varios cientos de republicanos represaliados.

¿Estamos preparados para hablar de memoria histórica?

El Hallazgo del Sonajero

Allí fue localizado hace ocho años el cadáver, con las suelas azules de sus alpargatas prácticamente intactas y con un objeto de plástico junto a él que inmediatamente llamó la atención de los arqueólogos que llevaban a cabo la excavación, impulsada por ARMH. Era el sonajero de Martín, que este sábado, casi 83 años después, volverá a tener en sus manos.

"Nunca habíamos visto algo así", explica Almudena García Rubio, arqueóloga y antropóloga de la Sociedad de Ciencias Aranzadi que dirigió los trabajos y que también estará en el acto en Palencia. Y no será porque en las exhumaciones no aparezcan con relativa frecuencia objetos reveladores de la vida de sus portadores. "Por el sitio donde salió estábamos convencidos de que el sonajero estaba relacionado con el cuerpo", explica. El celuloide con el que fue fabricado había resistido tres cuartos de siglo bajo tierra.

"Era la única mujer que esperábamos encontrar" en la fosa, explica. De las 90 mujeres asesinadas en la guerra civil en Palencia, solo sobre Catalina pesaba una condena formal. "Simboliza a las demás mujeres, a todas las que sufrieron la represión, tanto las que murieron y pasaron por la cárcel como las viudas , las madres y las huérfanas de los hombres que perdieron la vida", anota.

Entrega de los restos de Catalina Muñoz a sus familiares. Fuente: Público.

¿Cómo llegó el sonajero a la fosa?

Posadas tiene una hipótesis verosímil. "Se supone que cuando la detuvieron llevaba al niño encima. Martín tenía nueve meses, y entonces a los bebés se los llevaba a todas partes, incluso al campo", explica. "Se quedó con el sonajero, como podrías haberse quedado con alguna prenda de ropa", añade.

La Importancia de la Recuperación de la Memoria Histórica

Las exhumaciones comenzaron a principios de esta década. Para entonces habían pasado varias décadas desde que el antiguo cementerio, antes de colocarle encima los columpios, había sido trasladado, aunque no en su totalidad. Las fosas comunes seguían allí. "Quien tenía allí a familiares enterrados no se atrevía a decirlo por temor a represalias", apunta Posadas.

ARMH estima que en la zona había medio millar de cadáveres de fusilados, de asesinados en sacas y de muertos localizados en cunetas. Localizaron 122, de los que quedan, en un panteón cedido por el ayuntamiento, 68 por identificar. "Sabemos sus nombres, pero estamos pendientes de las pruebas de ADN", indica Posadas.

Este sábado, Martín y Lucía, y también Martina, la hija del primero, recibirán los restos de Catalina, que serán enterrados en Cevico, junto a los de Tomás. Y Martín tendrá de nuevo entre sus manos, 83 años después, su juguete.

"Es difícil hacer una canción sobre un tema como este. Es un material muy frágil y muy sensible", explica Carbonell, cantautor aragonés con más de cuatro décadas y 17 discos de carrera, que describe "El sonajero de Martín" como "casi un relato periodístico, aunque contiene tantas emociones".

"Me quedé pasmado cuando leí la historia", adelantada por el periodista científico Nuño Domínguez en El País, cuenta Carbonell, que se puso a sí mismo una condición para incorporarla a su repertorio: que la familia le diera el visto bueno. Se la envío, vía ARMH, y lo obtuvo.

Al cantarla, describe un país con charlatanes de feria estremecido por "gritos de general" y olor a polvorín, con flores heridas e inocencias que lloraban. Un sonajero. Un juguete con forma flor, de colores brillantes, junto a un esqueleto de mujer, de color pardo blanquecino, como la tierra y la cal que le habían cubierto más de 80 años. Estas imágenes fueron tomadas en la Carcavilla, un parque infantil de la ciudad de Palencia, levantado sobre el antiguo cementerio de la ciudad. Allí fueron enterradas 485 víctimas de la represión franquista entre el 20 de julio de 1936 y el 7 de abril de 1941. Quince años después el cementerio se cerró y en los años 80 se levantó un parque municipal, con pistas de deporte, fuentes y columpios que ocultaron las últimas huellas de la guerra civil. Hasta que, en los primeros años del siglo XXI, a la luz del movimiento memorialístico que surgía en España, un grupo de familias reclamó la búsqueda de sus desaparecidos bajo el parque. Entre ellas estaba Catalina Muñoz Arranz, la única mujer fusilada tras sentencia judicial militar. Según el sumario judicial Catalina fue detenida, acusada por algunos vecinos de haber amenazado a las autoridades y haber lavado la ropa de su marido tras una reyerta con falangistas poco antes de la guerra. Tenía 37 años, se dedicaba a “sus labores” y dejaba cuatro hijos, el más pequeño, Martín, de ocho meses. Fue fusilada el 22 de septiembre de 1936 y enterrada en la sepultura 39 de la fila 4 del Término 1º Sección 3ª, donde fue localizada durante la exhumación en el parque del año 2011. Junto a su cuerpo, además de algunos elementos de vestimenta como botones, corchetes metálicos y las suelas de goma del calzado de la talla 36, destacaba la presencia de un objeto excepcional, un sonajero, el único de estas características recuperado en las más de 600 fosas exhumadas en España hasta la actualidad. Fermín Leizaola, etnógrafo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, confirmó que el material del objeto era celuloide, un plástico que desde su descubrimiento en 1860 fue muy empleado en la fabricación de objetos cotidianos y juguetes. El pasado 22 de junio, en un emotivo homenaje en el mismo parque donde fue la exhumación, fueron entregados los restos identificados y el sonajero a los hijos y nietos de Catalina. Los familiares, según el Derecho Internacional Humanitario tienen derecho a saber lo ocurrido a sus seres queridos, a conocer la verdad y, en el caso de los fallecidos, a recuperar y honrar a sus muertos. La obligación social y académica que ampara y satisface este derecho está recogida en el Objetivo 16 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas, Objetivo que enfatiza que «[e]l Estado de derecho y el desarrollo tienen una interrelación significativa y se refuerzan mutuamente», que el caso de la Guerra Civil española y la instauración del dictadura franquista ejemplifica nítidamente, en concreto en relación al retroceso de los derechos de las mujeres durante décadas. Así, Catalina Muñoz Arranz, la única mujer ejecutada en Palencia, la madre de Martín, era recordada en el homenaje como un símbolo que representaba a todas las mujeres que fueron represaliadas en aquellos años y relegadas socialmente durante décadas. Esta imagen refleja lo que fueron la represión y la violencia franquista para miles de mujeres. Almudena García-Rubio es arqueóloga y doctora en Antropología Física por la UAM. La recuperación e identificación de los restos de la Carcavilla -incluidos los de Catalina Muñoz- constituyeron el tema de su Tesis doctoral, defendida en 2017. Ha trabajado en la exhumación de fosas comunes en España desde el año 2003 con la Sociedad de Ciencias Aranzadi y participado en proyectos forenses internacionales. Su otro campo científico de interés es la Arqueología Funeraria, habiendo dirigido excavaciones de cronología diversa, entre ellas, la búsqueda de Miguel de Cervantes en la cripta de las Trinitarias de Madrid. Sobre la identificación de los restos de la Carcavilla puede leerse Búsqueda, exhumación e identificación de represaliados de la Guerra Civil enterrados en el cementerio viejo de Palencia: el proyecto de la Carcavilla, de la autora de esta Pieza y de Luis Ríos.

Mapa de las fosas comunes de la Guerra Civil Española. Fuente: Wikimedia Commons.

Objetos como Testigos de la Barbarie

Los objetos son testigos materiales, «archivos vivos» (Perassi 2020) de los acontecimientos políticos traumáticos, aquellos que marcan al conjunto de una comunidad y cuyo impacto trasciende a la generación que los vivió porque arraigan de forma perdurable en la memoria social (LaCapra 2005). Pensar en la violencia desde la perspectiva de los objetos contribuye a comprender cómo se ha ejercido, cómo se ha resistido contra ella, cómo se ha sufrido. Nos ayuda a conocer mejor estos procesos históricos y, a la vez, a recordarlos porque llevan implícita una notable carga de memoria y pueden representar de forma vicaria a las personas que los poseyeron. Los objetos que han sobrevivido a los eventos políticos traumáticos transmiten mensajes, nos interpelan. Poseen un halo, propiedad que Walter Benjamin atribuía a otros objetos singulares, como las obras de arte (Benjamin 2021). Su capacidad de agencia ayuda a establecer un vínculo emocional con las víctimas y a sobrellevar los procesos de duelo.

El descubrimiento del sonajero en la fosa común de Palencia es un testimonio elocuente del horror de la Guerra Civil Española y la represión franquista. Este pequeño objeto, que alguna vez fue un símbolo de alegría y esperanza, se convierte en un recordatorio de la pérdida y el sufrimiento que marcaron a miles de familias en España. La recuperación de la memoria histórica, a través de la exhumación de fosas comunes y la identificación de las víctimas, es un acto de justicia y reparación que contribuye a cerrar las heridas del pasado y construir un futuro más justo y reconciliado.

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