Uno de los grandes problemas que tienen los bebés es el de padecer reflujo, cólico del lactante o intolerancias a la leche que toman. Los pediatras recetan omeprazol cuando los bebés sufren de cólicos, reflujos o tienen el estómago delicado ante alguna intolerancia. En el caso del omeprazol, no existen en el mercado actual dosis comerciales de omeprazol que puedan administrarse a los lactantes y niños pequeños con reflujo gástrico. Por ello el pediatra receta una fórmula magistral para que se elabore un jarabe pediátrico expresamente para un paciente en particular, siguiendo sus indicaciones.
¿Qué es el Omeprazol?
El Omeprazol es un fármaco perteneciente al grupo farmacoterapéutico de los antiulcerosos, concretamente de los inhibidores de la bomba de protones. Este medicamento inhibe la bomba de protones, la cual se encarga de producir ácido. Esta bomba se encuentra en las células de nuestro estómago y la actuación del Omeprazol es evitar que se generen ácidos en exceso, los cuales pueden producir la aparición de úlceras gástricas y duodenales.
Cabe destacar que este fármaco es un "inhibidor de la bomba de protones", por lo que no debe confundirse con los denominados antiácidos. Ya que a estos se recurre después de haber llevado a cabo una comida copiosa o después de haber tomado una gran cantidad de alcohol. Sin embargo, en caso de que el paciente se encuentre ante alguna de estas dos situaciones no deberá recurrir a la toma del Omeprazol, sino que deberá optar por antiácidos como Almax.
La principal función de este medicamento es prevenir la formación de úlceras o curarlas en caso de que ya se hayan formado. También pueden ser recomendadas, después de que el paciente haya seguido un tratamiento prolongado con antiinflamatorios, ya que estos pueden dañar el estómago. El Omeprazol también se emplea para tratar esofaguitis por reflujo, lo cual consiste en la inflamación que afecta al revestimiento del esófago y causa dolores o dificultades para tragar.
Administración y Dosificación
La administración más baja es de 10 mg, le sigue la de 20 mg y la más alta es de 40 mg. En cualquier caso, no se debe tomar más de una al día. Se puede recurrir al Omeprazol para tratar a adolescentes mayores de 12 años y adultos. Sin embargo, en caso de que sea necesaria la administración en bebés con reflujo, las farmacias elaboran una fórmula magistral apta para bebés.
Los expertos farmacológicos recomiendan que la toma de este medicamento se realice a primera hora del día y en ayunas. Aunque, también se puede acompañar de algún líquido ácido. Una vez el paciente ingiere el medicamento, el efecto aparece transcurridas dos horas.
Efectos Secundarios del Omeprazol en Lactantes
Aunque los estudios en lactantes son limitados, los efectos secundarios descritos, atribuidos a la exposición prolongada a IBP, son: cefalea, diarrea, náuseas o estreñimiento, y otros, como hipoclorhidria e hipergastrinemia, deficiencias de vitaminas y minerales, deterioro de la salud ósea, alergias alimentarias e interacciones farmacológicas.
Entre los efectos secundarios más frecuentes "cabe destacar el déficit de vitamina B-12 y hierro", los cuáles pueden traer consigo consecuencias como demencias y anemia perniciosa. Es por esta razón por la cual, se recomienda incorporar suplementos de vitaminas cuando se siga un tratamiento de Omeprazol.
Disminuye la absorción de calcio y magnesio, por lo que a largo plazo puede llegar a producir debilidad en los huesos. Esto aumenta el riesgo de roturas óseas (sobre todo en personas mayores). Además de estos dos efectos secundarios más frecuentes, se recogen como posibles efectos adversos la pigmentación amarillenta de la piel, el cansancio, dolor de cabeza y de estómago, náuseas, vómitos o debilidad muscular.
A la hora de tomar este medicamento hay que tener en cuenta que reacciona con otros fármacos como los anticoagulantes orales (los cuales fomentan el riesgo de sufrir hemorragias), puede reaccionar también con las benzodiacepinas y con el Clopidogrel (el cual evita la formación de trombos), pero al interaccionar con el Omeprazol aumenta la posibilidad de la formación de trombos.
En ningún caso se debe suspender el tratamiento con Omeprazol bruscamente porque pueden reaparecer los síntomas. Entre las contraindicaciones de este medicamento se encuentran los pacientes que sean alérgicos al Omeprazol, déficit de calcio o magnesio y problemas de osteoporosis.
Por último, cabe destacar que si el paciente sufre algún otro efecto secundario, tras haber tomado algún medicamento debe notificarlo en la página de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). En esta página no solo los pacientes pueden comunicar las reacciones adversas, sino que también pueden hacerlo los profesionales sanitarios.
Alerta Farmacéutica por Contaminación con Minoxidil
La Agencia Española del medicamento ha suspendido la fabricación, importación, distribución y venta del medicamento omeprazol para bebés. El día 11 de julio se notificó la primera alerta por un lote de omeprazol contaminado con el minoxidil con 13 bebés afectados tras la ingesta de este medicamento. No obstante, el 6 de agosto esta alerta se aumentó hasta abarcar 22 lotes más de este producto contaminado. El producto en sí fue importado desde la India a España por una empresa malagueña y vendido a 23 farmacias de las que ya se ha retirado. Además, también ha saltado recientemente una noticia relacionada con este síndrome.
Las farmacias han sido avisadas para que retiren este producto y NO LO UTILICEN en sus preparados. Este mismo fabricado se ha detectado también en fármacos de uso veterinario. Tras el análisis de todos los lotes del producto, se han identificado 3 lotes que contenían minoxidil en lugar de omeprazol: 11072/10/41, 11072/10/42 y 11072/10/43. De ellos, únicamente se han utilizado para la elaboración de fórmulas magistrales para uso humano los dos primeros (lotes 11072/10/41 y 11072/10/42).
El Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano (SEFVH) ha recibido hasta ahora 23 notificaciones de reacciones adversas relacionadas con la administración de estas fórmulas magistrales. La AEMPS ha mantenido una reunión con expertos clínicos y con los centros autonómicos de farmacovigilancia (CAFV) de las comunidades autónomas en las que se han utilizado los lotes afectados. Los datos disponibles son tranquilizadores ya que la evolución de los niños con hipertricosis es favorable sin que hayan aparecido otras alteraciones significativas.
O.C., niña de 26 meses de edad, que padece de hipertricosis. Fuente: EL MUNDO
¿Qué es la Hipertricosis?
Es el exceso de pelo -ya sea el lanugo del feto y recién nacido, el vello que cubre el cuerpo o el pelo terminal de cuero cabelludo, cejas, barba, axilas y pubis- que supera tanto en densidad como en longitud los límites aceptados como normales para una raza, edad o sexo. La hipertricosis puede ser congénita o adquirida.
La congénita es hereditaria, se produce por alteración de determinados genes y se manifiesta en el momento del nacimiento o más tarde. Cuando la hipertricosis afecta a la mujer y la distribución del vello en exceso sigue un patrón androgénico, se denomina hirsutismo. El término ‘síndrome del hombre lobo’ debe reservarse para la hipertricosis congénita, una enfermedad rara genética, que afecta a familias completas.
En los últimos días se ha hecho pública la aparición en varias comunidades autónomas de España de casos de hipetricosis (hypertrichosis) -también conocida con el sensacionalista y erróneo nombre de ‘síndrome del hombre lobo’ (werewolf syndrome)- en lactantes y niños pequeños que habían tomado omeprazol (omeprazole) en jarabe (syrup) para tratar el reflujo gástrico (gastric reflux). Desde el pasado mes de mayo el Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano (SEFV-H) ha recibido la notificación de 17 casos de hipertricosis en niños pequeños asociados al uso de jarabes de omeprazol preparados como fórmula magistral (master formula) en diversas oficinas de farmacia para el tratamiento del reflujo gástrico (gastric reflux).
Se averiguó que las fórmulas magistrales se habían elaborado con varios lotes (batches) del principio activo (active ingredient, bulk drug substance) omeprazol proporcionado por un distribuidor autorizado de Málaga, Farma-Química Sur S.L, cuyo certificado de análisis cumplía la normativa europea, y que a su vez lo importaba de un laboratorio de la India, Smilax Laboratories Limited. El hecho de que se constataran en Cantabria varios casos en niños que tomaban omeprazol en jarabe, hizo levantar sospechas a pediatras y especialistas digestivos de que el omeprazol era el nexo común.
Pero el omeprazol no tiene entre sus efectos secundarios la hipertricosis. El primer análisis reveló a los 2 meses la presencia de minoxidil, un fármaco antihipertensivo vasodilatador que también está indicado para estimular el crecimiento del cabello (hair gowth) en la alopecia (baldness, alopecia).
La Agencia del Medicamento ha recomendado a los padres que hayan administrado una fórmula magistral con omeprazol a sus bebés que acudan a su farmacia para comprobar si el lote utilizado se encuentra entre los implicados en la alerta.
¿Qué hacer ante la sospecha?
Como medida de precaución, se realizará un control médico a todos los niños para los que se ha dispensado una fórmula magistral (medicamento elaborado en la farmacia) con el producto afectado, que contenía minoxidil en lugar de omeprazol. De los niños que han desarrollado hipertricosis (crecimiento excesivo del vello) en los que se dispone de información de su evolución, esta es favorable y se espera su desaparición en un periodo de tiempo variable.
La información disponible sobre el uso de minoxidil en niños es muy escasa. Se recomienda derivación al cardiólogo pediátrico para evaluación, incluyendo electrocardiograma y ecocardiograma. Este seguimiento clínico se realizará a todos los niños expuestos a estas fórmulas magistrales, los cuales están identificados por la comunidad autónoma correspondiente.
La hipertricosis causada por el jarabe elaborado por error con el lote que contenía minoxidil en vez de omeprazol desaparece al dejar de tomar esta medicación. Sabiendo que la hipertricosis desaparecerá con el paso del tiempo, la preocupación se centra ahora en saber si el minoxidil dejará secuelas a corto o largo plazo. Al ser un vasodilatador, tiene efectos cardíacos y vasculares y puede provocar reacciones adversas como taquicardia, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, derrame y taponamiento pericárdico y edema. No se recomienda su uso durante la gestación ni durante la lactancia.
Los lotes defectuosos solo se distribuyeron para elaborar fórmulas magistrales de jarabes para niños en oficinas de farmacia autorizadas. Los adultos toman el omeprazol en forma de cápsulas o comprimidos, que han sido elaborados con lotes de otra procedencia y en laboratorios farmacéuticos, no en oficinas de farmacia.
Reflujo Gastroesofágico (RGE) y Uso de IBP
El reflujo gastroesofágico (RGE) es el paso del contenido gástrico al esófago, con o sin regurgitación y vómitos, y se cataloga de enfermedad por reflujo (ERGE) cuando este repercute en la actividad diaria o aparecen complicaciones. En la mayoría de los lactantes es fisiológico, “regurgitador feliz”, y suele ser de baja acidez. A pesar de que las nuevas guías de 2018 de las sociedades europeas y norteamericanas de gastroenterología, hepatología y nutrición pediátrica desestimasen el uso generalizado de IBP en la infancia, recomendando un uso más estricto -por la falta de evidencia frente a placebo-, se observa una tendencia creciente en el uso de IBP en lactantes.
En pediatría, más aún en lactantes, falta información acerca de la seguridad y eficacia de terapias a largo plazo con inhibidores de la bomba de protones. La metabolización del fármaco es hepática, llevada a cabo por el complejo enzimático del citocromo p450.
En el tratamiento sintomático del ardor y la regurgitación ácida en la enfermedad por reflujo gastroesofágico, la duración del tratamiento es de 2-4 semanas. Es importante hacer la observación de que el omeprazol suspensión vía oral se mantiene estable y conserva el 90 % de su potencia hasta 14 días después sin refrigerar (a 22ºC), por lo que precisa para su estabilidad de refrigeración (2ºC-8ºC) y ser protegida de la luz, conservando una fecha de caducidad de hasta 60 días desde la elaboración.
Según este mismo documento, se recomienda, como primera medida terapéutica, la modificación de alimentación mediante el empleo de fórmulas o espesantes o mediante la administración de volúmenes de alimentación más reducidos. Es importante realizar una correcta anamnesis, prestando atención a los síntomas de alarma de la ERGE (Tabla I) y realizando un correcto diagnóstico diferencial (Tablas II y III).
En la historia clínica se deberá recoger: la edad de inicio de los síntomas; el historial completo de alimentación y dieta (duración del periodo de alimentación, volumen de cada toma, tipo de fórmula, presencia o no de lactancia materna, métodos de mezcla de la fórmula, empleo de aditivos, restricción de alérgenos maternos, intervalo entre las tomas…); el patrón de las regurgitaciones y los vómitos (postprandiales o mucho después de las tomas, nocturnos, digeridos versus no digeridos); los antecedentes médicos familiares y personales (incluidos los psicosociales); la existencia de posibles desencadenantes ambientales (como el consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno); la trayectoria de crecimiento del paciente; las intervenciones farmacológicas y dietéticas previas; y la presencia o no de signos o síntomas de alarma.
El exceso de irritabilidad y dolor sin clínica sugestiva de ERGE, en raras ocasiones, se asocia con la misma. Además, existe evidencia de que los IBP, como tratamiento para el llanto y la irritabilidad, no resultaron mejores que el placebo. Por ello, insistimos en que el uso de omeprazol en el cólico del lactante, así como en una amplia variedad de síntomas funcionales (flatulencias, rechazo en la alimentación, distensión abdominal, etc.), no tiene un apoyo científico y su uso debe ser desaconsejado.
Aunque la evidencia es limitada en la población pediátrica, existen estudios que relacionan riesgo de baja densidad mineral ósea y fracturas óseas en etapas posteriores de la vida tras el uso prolongado de IBP. En hasta un 16 % de los pacientes, se observa una hiperplasia de las células parietales que, ligado a una hipergastrinemia crónica (hasta en el 73 % de los pacientes), puede provocar una hiperplasia paratiroidea, y una consiguiente mayor pérdida de calcio del hueso.
No existen datos suficientes sobre la seguridad y eficacia de los IBP en neonatos con ERGE. Se sugiere que el ascenso del pH gástrico provoca alteraciones en la microbiota, favoreciendo la enterocolitis, pero faltan estudios que confirmen esta hipótesis. En un primer momento, se postuló que la hipoclorhidria favorecía el déficit de hierro en pacientes sanos, porque limitaba la oxidación del mismo para su absorción. Sin embargo, no se han encontrado estudios relevantes que apoyen este hecho. No obstante, en pacientes con anemia ferropénica o en riesgo de la misma, como son los lactantes con lactancia materna, el uso de IBP de manera crónica interfiere con el tratamiento oral con hierro. Por este motivo, se recomienda monitorizar el perfil férrico en pacientes con factores de riesgo o anemia previa que requieran tratamiento prolongado con omeprazol.
Por otro lado, la secreción gástrica ácida es necesaria para la absorción de la vitamina B12, pudiendo favorecer el déficit de la misma. Los IBP alteran la microbiota gastrointestinal, provocando una disminución de la diversidad bacteriana y generando cambios en la microbiota gástrica, asemejándola a la de la cavidad oral. Esto se asocia con un mayor riesgo de infecciones intestinales, que se reduce con la interrupción del tratamiento. Estas modificaciones pueden favorecer fenómenos de translocación bacteriana e influir en el microbioma intestinal.
Estas alteraciones del microbioma y la presencia de hipoclorhidria se han visto relacionados con un aumento de infecciones por Clostridium difficile, gastroenteritis por Campylobacter o Salmonella y microorganismos resistentes. En pacientes con un sistema inmunitario comprometido, la disminución de la barrera protectora gástrica se ha asociado con un aumento de casos de sepsis nosocomial.
Aunque se postulaba que el aumento de la colonización bacteriana en el estómago podría aumentar el número de infecciones respiratorias bajas por aspiración, en el estudio reciente de Blank M-L et al. no observaron diferencias significativas.
El empleo prolongado de IBP favorece el desarrollo de una gastritis crónica atrófica, que es una atrofia progresiva del epitelio glandular con pérdida de células parietales y células principales. La pérdida de las glándulas exocrinas normales de la mucosa gástrica provoca hipoclorhidria y, como consecuencia, un aumento del pH gástrico y el desarrollo de pólipos en las glándulas fúndicas. Ambas alteraciones desaparecen con la supresión del tratamiento.
El uso de medicamentos supresores de ácido parece relacionarse con el aumento del riesgo de ser diagnosticado de alergia a la leche de vaca y llega a duplicar la probabilidad de desarrollar asma. El uso de IBP se ha asociado al desarrollo de nefritis intersticial aguda (NIA), que es independiente de la dosis del IBP.
El aumento del uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) en pediatría ha despertado cierta preocupación por su habitual prescripción en lactantes regurgitadores, con facilidad para el vómito, irritabilidad, llanto frecuente u otro tipo de manifestaciones clínicas no siempre patológicas.
Cada vez, con mayor frecuencia, asistimos al abuso de este grupo de fármacos, sobre todo por su empleo prolongado en el tiempo, observándose prescripciones incluso como preventivo de bronquitis de repetición. Pensamos que el reflujo, en lactantes, como causa de irritabilidad, ha sido sobrediagnosticado y sobretratado y, como todo fármaco, su uso no es inocuo y no está exento de efectos adversos. Por ello, es recomendable usar la mínima dosis efectiva durante el menor tiempo posible.
Quizás su coste, muy reducido actualmente, tanto en su presentación dispensable en farmacia como en fórmula galénica, ha hecho que este sobreuso no despierte el interés de las autoridades sanitarias, y menos de las inspecciones de las prescripciones farmacéuticas.
Tabla I. Síntomas de alarma de la ERGE
Tablas II. Diagnóstico diferencial de la ERGE
Tablas III. Diagnóstico diferencial de la ERGE
Figura 2. Algoritmo del manejo diagnóstico y terapéutico de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) en lactantes.
