Foliculitis Neonatal: Causas, Tratamiento y Más

La piel del recién nacido es especialmente frágil y posee una anatomía y fisiología únicas. Muchos neonatos presentan lesiones en la piel, y es crucial saber diferenciarlas para aplicar el tratamiento adecuado. A continuación, exploraremos la foliculitis neonatal, sus causas, cómo se diferencia de otras afecciones y las opciones de tratamiento disponibles.

¿Qué es la foliculitis neonatal?

La foliculitis es una inflamación de los folículos pilosos, de los que normalmente crece el cabello. La causa más habitual suele ser una infección bacteriana por estafilococos, aunque también pueden provocarla hongos, virus y parásitos que viven en la piel.

La infección del folículo lleva a que se formen en torno a él pequeñas bolas de color rojizo llenas de pus, que provocan dolor, ardor y picazón. En algunos casos, pueden provocar la caída del cabello.

El tratamiento dependerá del tipo y gravedad de la foliculitis, por lo que lo más recomendable es acudir al dermatólogo para que prescriba el más adecuado. Según la causa, puede basarse en el uso de lociones o geles con antibióticos para controlar la infección bacteriana -los antibióticos orales se usan solo en los casos más graves- o de cremas, champús o pastillas antimicóticos en caso de infecciones provocadas por hongos.

Es importante destacar que la foliculitis es diferente del eritema tóxico, una erupción cutánea benigna y autolimitada que afecta a uno de cada tres neonatos, siendo más rara en el prematuro. Se inicia entre las 24-48 horas de vida y desaparece hacia los 7-10 días, aunque en ocasiones puede durar varias semanas.

Causas de la foliculitis neonatal

La foliculitis neonatal puede ser causada por diversos factores, siendo los más comunes:

  • Infección bacteriana: Principalmente por Staphylococcus aureus o Haemophilus influenzae.
  • Hongos, virus y parásitos: Aunque menos comunes, también pueden ser responsables de la inflamación de los folículos pilosos.

Diagnóstico diferencial

Es crucial realizar un diagnóstico correcto para diferenciar la foliculitis de otras condiciones que pueden presentarse en los recién nacidos. Algunas de estas condiciones incluyen:

  • Eritema Tóxico: Erupción inflamatoria benigna que aparece a las 24-72 horas de vida, con pápulas que evolucionan a pústulas con un halo rojizo. No requiere tratamiento y se resuelve por sí sola.
  • Infección Herpética Diseminada: Requiere atención y tratamiento antiviral inmediato.
  • Otras Lesiones Benignas: Como cutis marmorata, acrocianosis, milia, melanosis pustulosa neonatal, miliaria y acné neonatal, que generalmente no requieren tratamiento.

Para diferenciar la foliculitis de estas condiciones, es importante observar las características específicas de las lesiones y, en caso de duda, consultar a un dermatólogo o pediatra.

Tratamiento de la foliculitis neonatal

El tratamiento de la foliculitis neonatal depende de la causa y la gravedad de la infección. Las opciones de tratamiento pueden incluir:

  • Antibióticos tópicos: Lociones o geles con antibióticos para controlar la infección bacteriana.
  • Antibióticos orales: Reservados para los casos más graves.
  • Antimicóticos: Cremas, champús o pastillas antimicóticas en caso de infecciones provocadas por hongos.

Es importante evitar el uso de corticosteroides tópicos, ya que pueden enmascarar los síntomas y dificultar el diagnóstico correcto. Además, se deben mantener buenas prácticas de higiene para prevenir la propagación de la infección.

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Otras lesiones cutáneas benignas en neonatos

Prácticamente todos los bebés cuando nacen o en los primeros días de vida suelen tener muchas manchas, erupciones y “granitos” que aparecen por el cuerpo. La mayor parte no tienen importancia. A continuación, os explicamos las lesiones más frecuentes que pueden tener los bebés y que entran dentro de la normalidad, es decir, que son benignas.

  1. Cutis marmorata: Es la piel de aspecto moteado, reticulado o en red, de color azulado. Se da sobre todo en el tronco y las extremidades. Se trata de una respuesta normal al llanto o a la baja temperatura.
  2. Acrocianosis: Con el frío, las manos, pies y labios pueden tomar una coloración azul violácea. Todo esto es más evidente e intenso en los prematuros. Estos cambios se van cuando se calienta al niño y desaparecen cuando el niño se hace mayor.
  3. Milia o hiperplasia sebácea: Es un grupo de pápulas de color blanco perlado o amarillento de 1 a 2 mm de diámetro que aparecen en la cara. Es más frecuente en las mejillas, la frente y la barbilla. Se da en el 40% de los recién nacidos a término.
  4. Perlas de Epstein o nódulos de Bohn: A veces puede haber milia dentro de la boca. El 85% de los recién nacidos los tienen, sobre todo en el paladar. La milia se resuelve sola en el plazo de un mes. Las perlas de Epstein pueden tardar varios meses en desaparecer.
  5. Melanosis pustulosa neonatal: Se da desde el nacimiento en el 5 % de los recién nacidos de raza negra y en el 1 % de los de raza blanca. Son pequeñas pústulas que se rompen con facilidad y dejan un collarete de escama fina y manchas oscurecidas.
  6. Miliaria: Se produce por una obstrucción transitoria de las glándulas del sudor y puede ocurrir en las primeras semanas de vida, pero también en los niños más mayores.
  7. Acné neonatal: Aparecen algunas lesiones similares al acné del adulto pudiendo aparecer granos (pústulas con un halo más rojo alrededor). Puede estar presente al nacimiento o surgir en los primeros días de vida. Aparece en la cara y suele resolverse espontáneamente en unos meses.
  8. Mancha salmón: Es muy frecuente, se da en cerca del 50% de los recién nacidos. Es una lesión de color rojo claro (salmón). Su localización más frecuente es la nuca, frente, nariz y labio superior.
  9. Mancha mongólica o de Baltz: Se da sobre todo en bebés de piel oscura y orientales. Son manchas de color azul, gris o negro. Pueden ser únicas o múltiples. Miden desde pocos milímetros hasta más de 10 cm.
  10. Ampolla de succión: Son lesiones con forma de ampolla de 2-4 mm que están presentes al nacimiento. Puede ocurrir también que se presenten como una abrasión superficial, si se rompen antes del nacimiento. Suelen aparecer en mano, dedos o muñecas.

Conclusión

La foliculitis neonatal es una condición común en recién nacidos, pero con un diagnóstico y tratamiento adecuados, se puede manejar eficazmente. Es fundamental diferenciarla de otras afecciones cutáneas benignas y seguir las recomendaciones del dermatólogo o pediatra para asegurar la salud y el bienestar del bebé.

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