La foliculitis pustulosa eosinofílica (FPE) de la infancia es una dermatosis infrecuente, de etiología desconocida, caracterizada por brotes recurrentes de pústulas estériles en el cuero cabelludo, afectando más raramente a cara, tronco y extremidades. Se presenta típicamente en recién nacidos y lactantes, siendo infrecuente en mayores de 36 meses.
¿Qué es la Foliculitis Pustulosa Eosinofílica del Lactante?
La foliculitis pustulosa eosinofílica (FPE) de la infancia es una enfermedad infrecuente que se presenta en recién nacidos y lactantes. Se caracteriza por la aparición de brotes de lesiones papulo-pustulosas muy pruriginosas en cuero cabelludo, con una duración de una a cuatro semanas.
La pustulosis eosinofílica es una dermatosis benigna de la infancia temprana, que se presenta de manera infrecuente, principalmente en la piel del cuero cabelludo. Se caracteriza por brotes recurrentes de pápulas y pústulas estériles, las cuales son pruriginosas. Es una condición autolimitada de etiología desconocida.
Suele ser mal diagnosticada, ya que se la confunde con procesos infecciosos, lo que lleva a que se trate con antibióticos, incluso de amplio espectro sin respuesta, por lo que consideramos importante presentar el siguiente caso.
Presentación Clínica
En la FPE de la infancia las lesiones cursan con brotes de lesiones papulo-pustulosas muy pruriginosas, con una duración de días a semanas. Tienden a recurrir varias veces al año, ocurriendo la resolución completa a los tres años en la mayoría de los niños.
Clínicamente, se caracteriza por pápulas que evolucionan a vesículas o pústulas estériles, y posteriormente a costras que tienden a agruparse en una placa localizadas principalmente en la piel del cuero cabelludo, con menor frecuencia en la cara, el tronco, las extremidades, las palmas y las plantas de los pies. El prurito es común, presentándose en el 84% de los casos. El estado general no suele afectarse. Puede dejar hiperpigmentación postinflamatoria, no presenta alopecia cicatricial. Las lesiones evolucionan en forma de brotes sucesivos que duran de 2 a 3 semanas y tienden a remitir de manera espontánea en intervalos irregulares.
En el 70% de los casos se puede detectar eosinofilia periférica en el brote.
El 83% de los casos se presentan con eosinofilia periférica, únicamente durante la fase aguda del brote.
Diagnóstico
Aunque el diagnóstico es clínico por la localización y evolución de los brotes, la histología confirma el diagnóstico constatando un denso infiltrado eosinofílico. El estudio microbiológico muestra cultivos bacterianos, fúngicos y víricos negativos, con excepción de los casos de sobreinfección. Las causas infecciosas deben ser previamente descartadas con un estudio microbiológico.
La histopatología no es específica, sin embargo, el infiltrado inflamatorio perifolicular, interfolicular o perianexial con predominio de eosinófilos ayuda a llegar al diagnóstico. Adicionalmente, puede tener también linfocitos e histiocitos. Otros hallazgos menos frecuentes son pústulas subcórneas que contienen eosinófilos, espongiosis y figuras en llama.
Diagnóstico Diferencial
El diagnóstico diferencial incluye foliculitis bacteriana del cuero cabelludo, sarna, herpes y, en el caso de los recién nacidos, eritema tóxico neonatal y melanosis pustular transitoria.
El diagnóstico diferencial se realiza por la edad de inicio, la topografía, la morfología de las lesiones y el curso de la enfermedad con diversas enfermedades. Dentro de estos se incluyen procesos infecciosos como: impétigo, foliculitis, escabiosis, y tiña capitis inflamatoria (querión de Celso) que fue nuestro diagnóstico de sospecha inicial. En el período de lactancia, se puede confundir con dermatitis seborreica; la acropustulosis infantil es otro diagnóstico diferencial que presenta lesiones acrales. La histiocitosis de células de Langerhans que clínicamente es similar a la dermatitis seborreica y se acompaña de un infiltrado eosinofílico con células de aspecto histiocítico como en nuestro paciente, también debe ser tomada en cuenta.
El diagnóstico diferencial histopatológico también se realiza con dermatosis eosinofílicas como el síndrome hipereosinofilico y el síndrome híper IgE, pero se debe tener la clínica propia de estas afecciones.
Tratamiento
Aunque no hay tratamiento específico para la FPE, los corticoides tópicos actúan aliviando el prurito y reduciendo la duración del brote.
El tratamiento es sintomático aunque los corticosteroides tópicos parecen ser eficaces para acelerar la resolución de las lesiones.
Se ha descrito que el 83% de los casos tratados con corticoides tópicos de moderada o alta potencia tuvieron una efectividad del 90%. Los casos que no respondieron a corticoides tópicos fueron tratados con antibióticos sistémicos como eritromicina, trimetoprim-sulfametoxazol, penicilina G, dapsona o combinaciones de estos con corticoides tópicos.
En 2 casos refractarios al tratamiento con antibióticos sistémicos y corticoides tópicos de moderada potencia se observó una rápida mejoría de las lesiones y del prurito con la aplicación de tacrolimus tópico al 0,03%. Algunos autores proponen al tacrolimus como tratamiento de primera línea.
La cetirizina también ha mostrado una buena respuesta por su actividad antieosinofílica y antipruriginosa.
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Caso Clínico
Un niño varón de 1 año y 9 meses de edad, sin antecedentes de importancia, presenta una dermatosis localizada en la piel del cuero cabelludo afectando el vértex y la región parietal, caracterizada por múltiples pápulas eritematosas y pústulas que confluyen formando una placa bien definida, redondeada, de 3 cm de diámetro, con secreción, costras melicéricas y escasa escama fina blanco amarillenta en su superficie.
El cuadro lleva 7 meses de evolución en el momento de la consulta, refiere prurito y contacto previo con mascotas.
Con la sospecha de un cuadro infeccioso bacteriano, recibe cefalexina durante 7 días por parte de pediatría, sin mejoría. Posteriormente, administran amoxicilina más ácido clavulánico durante 10 días, también sin respuesta.
Se envía a la Unidad de Enfermedades Infecciosas Pediátrica, donde se le realiza una analítica con hemograma, PCR y VSG, encontrando neutropenia leve (1.230 K/uL) y eosinofilia leve (530 K/uL), por lo que se sospecha de una inmunodeficiencia primaria y se amplían estudios, solicitando VIH e inmunoglobulinas, los cuales fueron normales. Se realiza cultivo de secreción de las pústulas donde crece Staphylococcus aureus sensible a linezolid, rifampicina, vancomicina, gentamicina, con lo que se decide administrar linezolid 10 mg/kg/dosis cada 8 h por 10 días, pero las lesiones persisten, incluso se incrementan.
Se realiza una interconsulta a Dermatología Pediátrica, cuya primera impresión fue un probable querión de Celso por el antecedente de contacto con mascotas y la falta de respuesta a antibióticos. Solicitamos KOH y cultivo para hongos, que fueron negativos. Se realiza una biopsia por sacabocados del área afectada, indicando infiltrado inflamatorio de predominio eosinofílico perianexial e interfolicular.
Con los hallazgos histopatológicos y la revisión de la literatura, concluimos que se trataba de una pustulosis eosinofílica de la infancia (PEI).
El tratamiento inicial fue con eritromicina 50 mg/kg/día cada 8 h durante 10 días por su efecto antiinflamatorio, antiquimiotáctico y clobetasol champú 2 veces por semana, obteniendo una respuesta parcial. Posteriormente, recibió betametasona más ácido fusídico tópico cada 12 h durante un mes, además de loratadina que fue remplazada por cetirizina por su efecto anti eosinofílico, con lo que se obtuvo excelente respuesta.
Tabla Resumen
La siguiente tabla resume los aspectos clave de la foliculitis pustulosa eosinofílica del lactante:
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Definición | Dermatosis infrecuente con brotes de pústulas pruriginosas. |
| Etiología | Desconocida. |
| Localización | Principalmente cuero cabelludo, a veces cara, tronco y extremidades. |
| Síntomas | Pápulas, pústulas, prurito, costras. |
| Diagnóstico | Clínico e histopatológico (infiltrado eosinofílico). |
| Tratamiento | Corticoides tópicos, antihistamínicos, tacrolimus tópico (en casos refractarios). |
