La Figura Paterna: Definición e Importancia en el Desarrollo Infantil

La figura paterna es un pilar fundamental en el desarrollo psicológico y emocional de los hijos. Su influencia se extiende desde la infancia temprana hasta la adolescencia, moldeando la personalidad, la autoestima y la capacidad de relacionarse con el mundo. Pero, ¿qué entendemos realmente por figura paterna y cuál es su impacto en la vida de los niños?

¿Qué es la Función Paterna?

Desde el vocabulario psicoanalítico, la función paterna tiene un significado diferente al significado más común. Para el psicoanálisis, la función paterna facilita la separación entre lo biológico y lo pulsional, es decir, de los instintos. De esta manera, se favorece el acceso a lo simbólico.

Es una función afectiva socio-cultural, de carácter real y simbólico que trasciende las funciones que puede ejercer individualmente un padre (Arvelo, 2001). Ordena la estructura psíquica con carácter simbólico. Así pues, la función paterna no necesariamente tiene que ser cumplida por el padre real, porque lo realmente importante es que se cumpla con el objetivo de la función paterna, que no es otro que transmitir al hijo que no podrá serlo todo para la madre, no tendrá exclusividad para el hijo.

Por lo tanto, vemos el simbolismo de esta función, que quiere distanciar a la madre y el hijo. Éste es el nudo de muchos sujetos neuróticos al no resignarse a esta renuncia (Rosso, 1998). La función paterna constituye un epicentro crucial en la estructuración psíquica del sujeto (Dor, 1989 citado en Sánchez, 2015).

El hecho de que el hombre no sea una mujer, lo imposibilita de poderse quedar embarazado, y eso es un limitante biológico que hace que el hombre pueda coger el importante rol de interlocutor del eje diádico madre-hijo. Es decir, puede ejercer la función de impedir la fusión madre-hijo y evitar la relación incestuosa por la otra (Arvelo, 2001). La función del padre estará basada en separar a la madre del hijo: por un lado, el niño dejará de ver a la madre como un objeto de deseo y, por otro lado, la madre dejará de ver al hijo como “falo”, que no lo sea todo para la madre.

El padre será el que saca al niño de la relación diádica con su madre y lo ubica en un nuevo paradigma triangular.

La Importancia de la Función Paterna Durante el Desarrollo del Hijo/a

La función paterna tiene una relevancia muy importante a lo largo de la vida del sujeto, pero más en estos momentos:

  • Desde el nacimiento: la madre y el padre deben presentar un modelo de identificación para la niña o niño. Deben ir de la mano en las decisiones y deben participar ambos en los cuidados del pequeño desde un principio. Es importante que no se produzcan diferenciaciones significativas entre ambas implicaciones.
  • Durante el primer año de vida: para que el padre pueda elaborar su posición femenina, debe realizar tareas que están relacionadas socialmente con las mujeres (no debería ser así) como puede ser cambiar los pañales, cuidarlo afectivamente, darle de comer, etc. La voluntad del padre será imprescindible para poder conseguir dicho objetivo.
  • Durante el segundo año de vida: el rol del padre debe ir destinado a que el niño y la madre se puedan separar y no dependan tanto el uno del otro. Una manera de conseguir está separación será a través del juego. El padre debe proponer juegos y resolver la relación diádica con la madre (Fernández, 2008). De esta manera, el niño podrá construir un vínculo a través del juego y separarse en un entorno de confianza de la madre.
  • Etapa escolar: el padre debe tomar un rol importante, tiene que estar implicado en el proceso educativo de su hijo, mostrando interés y ayudándole siempre que sea necesario. Que el niño o niña perciba este apoyo, será clave para una buena función paterna.
  • Adolescencia: en esta etapa es importante que el padre aprenda a tolerar la frustración. La frustración que genera ver que el hijo va ganando autonomía y ya no lo necesita tanto. Durante estos años, la función paterna tendrá que ser capaz de tolerar los cuestionamientos que lleguen por parte del hijo y entenderlos.

Será importante entender que el crecimiento del hijo conlleva la caída del padre, habrá que saber tolerarlo, aceptarlo e incluso potenciarlo. Si no se respeta este proceso, el niño puede crecer con una dependencia que no le permita potenciar su autonomía, hecho que puede hacer crecer una baja autoestima cuando tenga que afrontar problemas y no los pueda resolver sin la ayuda de su padre.

El Apego Paterno y su Influencia

El apego es lo que va a definir la personalidad del niño, es la base sobre la que se va construir todo su ser. Se forma en los dos primeros años de vida, comenzando en la gestación por el apego a la madre como figura principal. La figura del padre irá introduciéndose poco a poco y va a ser fundamental. El apego define cómo se va a vincular la persona en las relaciones con los demás, cómo va a gestionar las situaciones de estrés, de crisis, cómo va a expresar y recibir el amor, cómo se va a percibir a sí mismo y a los demás, etc.

En la medida en que los padres respondan a sus necesidades, el niño o niña irá desarrollando un buen apego, que es el llamado apego seguro. Ambos apegos son fundamentales, y aportan valores distintos que permiten desarrollarse al niño en su totalidad. El padre en el apego es la figura que le diferencia de la madre, y le ayude a abrirse al mundo.

Desde que el padre sabe que va a ser padre, si se compromete activamente en la crianza y en la educación de su hijo, biológicamente ya va a experimentar cambios que le facilitarán el encuentro con ese hijo que va a nacer. El hijo también diferencia desde el principio al padre y a la madre: en las caricias, en la voz, etc. El padre irá cogiendo más protagonismo. Al año jugará mucho más con el niño y tendrá una relación mucho más cercana.

Al año y medio el apego se está consolidando y permitirá que el niño se separe de la madre, porque tendrá un apego seguro con ella, y el padre será el que le abra la mirada al mundo, y se vinculará mucho más a él. Es fundamental que el apego al padre sea seguro y sea un buen ejemplo para que el niño, para lograr que se desarrolle completamente.

El padre es el que abre la mirada al mundo del hijo: le invita a descubrir, investigar, etc. Le brinda oportunidades de superarse, de correr riesgos, de atreverse. Lo que permitirá al niño aprender a tolerar la frustración, conocerse, ir adquiriendo capacidades nuevas, etc. Le permite separarse de la madre y que se de un proceso de individualización del niño. La diferenciación sexual: el padre lo hará posible siendo un buen ejemplo para su hijo, y con su hija, elogiando las características femeninas, también a través de la madre. Fomenta el autocontrol, la regulación emocional, ya que tiene un rol de contención de impulsos.

Además, se ha demostrado que la ausencia del padre tiene mucho que ver con un aumento de la agresividad y de las acciones delictivas en la conducta del hijo en el futuro. Contribuye a crear un ambiente de unión y colaboración en casa.

La frase de que lo importante es la calidad del tiempo y no la cantidad, no es real y es un poco consuelo si no queda otra opción. Este será el vínculo más importante en la relación. Autoridad y la disciplina: que el padre se gane esta autoridad desde la admiración de sus hijos, siendo un buen ejemplo para ellos. Ser ejemplo de control, de reflexividad, etc. Esto hará que el niño quiera imitarle.

La Presencia del Padre

Así pues, vemos como el padre tiene un papel muy relevante a lo largo del proceso evolutivo del niño o la niña, su presencia es muy importante y el rol que tiene que ejecutar, aún más. Si el padre no está presente, o lo está de una manera disfuncional, puede ser muy determinante para el desarrollo psíquico del hijo. En los primeros años de vida, la madre y el padre tienen mucha responsabilidad, son las dos personas que más tiempo deben pasar con el recién nacido, y tiene que ser un tiempo de calidad.

Diversas investigaciones han demostrado que el padre puede desarrollar una función de figura de apego des del nacimiento, es apto para dar efecto y cubrir las necesidades de un bebé de manera correcta (Arvelo, 2001). Muchas veces por construcciones sociales, que explican que las madres son las cuidadoras primarias y los padres los cuidadores secundarios, hecho que hay que evitar. Como se ha comentado anteriormente, un aspecto que puede potenciar el vínculo padre-hijo es el juego. El juego del padre, cumple un papel muy importante en el desarrollo integral del niño.

La importancia del rol de padre en la crianza de los hijos

Herida Paterna: Ausencia y sus Consecuencias

La ausencia de la que hablamos no es tanto de la persona en sí, si no de la figura paterna. Puede que no esté físicamente porque viaje mucho o porque él elija pasar más tiempo fuera de casa. Quizás sí estuviera en casa pero no estuviera presente emocionalmente, incluso que pareciera que los niños le molestaban.

O puede que no ejerza de padre en el sentido de brindar en casa la protección y fuerza que se espera de un padre, puede que le faltara energía masculina. O tal vez tienes dificultad para adaptarte a nuevas situaciones. Un cambio de casa, o de trabajo, o cualquier cambio vital producen en ti niveles de ansiedad altísimos. Todo eso puede ser un reflejo de tu herida paterna.

Si lo piensas, tiene sentido. Entonces puede ser que con frecuencia te sientas perdida, con falta de referencia, de guía y desprotegida.

Sanando la Herida Paterna

El perdón puede ser un paso crucial en la sanación de la herida del padre ausente, pero también puede ser uno de los más difíciles. Es importante que entiendas que mientras estás en lucha con tu figura paterna, estás en lucha con la energía masculina que necesitas para manifestar tu vida. Después, permítete reconocer que tu padre te dio la vida.

Crea un espacio de intimidad, enciende una vela (o dispón de un elemento que te ayude a ritualizar tu espacio). Puedes pensar en él, pensar en momentos de vuestra vida que quizás sí estuvo ahí para ti. Y si no, al menos, en el momento en que se prendió la chispa que permitió el comienzo de tu vida.

GRACIAS PAPÁ POR LA VIDA QUE ME HAS DADO. TE HONRO POR ELLO Y AGRADEZCO ESTE DON DE DARME UNA VIDA EN LA QUE YO AHORA PUEDO HACER LO QUE YO QUIERA. TOMO DE TI LA FUERZA DE LA VIDA. Y DEJO CONTIGO TODO LO QUE NO ME PERTENECE, COMO TU INCAPACIDAD DE ESTAR PRESENTE PARA MÍ. NO ERA YO, NO ERA MI CAUSA, ERAS TÚ, ERA TU INCAPACIDAD. TE ENTREGO LO TUYO, TODO LO QUE ME PESA Y NO ME CORRESPONDE. Y ME ABRO A RECIBIR TODO EL FLUJO DE ENERGÍA VITAL QUE VIENE A TRAVÉS DE TI Y TODA LA LÍNEA ANCESTRAL DE TUS PADRES Y ABUELOS. GRACIAS PAPÁ POR LA VIDA QUE ME HAS DADO.

La Relación Entre la Voz Interior y Nuestro Padre

Si eres adulto, sabrás que tenemos una voz interior con la que a veces tenemos conversaciones, que nos lleva la contraria, que nos hace hacer ciertas cosas cuando haríamos las contrarias, etc. Es decir, tenemos una voz interior que nos acompaña y con la que podemos interactuar.

Está voz también tiene su propia personalidad y ha sido una personalidad construida. Concretamente, el 50% de tu voz interior se construye durante los primeros 6 años de vida. Los materiales con los que se construye son: la manera en cómo nos hablaban nuestros padres, como se comportaban entre ellos y como hablaban de nosotros. Información que afirma lo importante que son las figuras cuidadoras en los primeros años de vida, y cabe destacar que no sólo nos puede condicionar nuestra manera de ser y hacer la relación que establecen con nosotros, sino también la relación que establecen entre ellos.

Luego, el otro 25% de nuestra voz interior se forma de los 6 a los 12 años y se fundamenta en cómo nos habla y nos trata nuestro entorno. Por esto, los padres tienen que estar atentos en la etapa escolar y mostrarse como una pata fundamental de ayuda hacia sus hijos. Si estos tienen problemas en la escuela, se debe escuchar al hijo y contenerlo y recogerlo emocionalmente. Se tiene que sentir acompañado, aunque a veces su comportamiento dificulte esta conducta. El 25% restante se forma a lo largo de la vida, y también lo construye la manera en cómo nos hablan y nos tratan los demás.

Aceptación, Autoestima y Función Paterna

Potenciar la aceptación de uno mismo y la autoestima es vital para el éxito terapéutico. Nuestra voz interior puede determinar la manera en cómo nos tratamos a nosotros mismos, es decir, nuestra autoestima. Por otro lado, también determina nuestra seguridad en la toma de decisiones.

Estos dos factores influirán directamente en la validación o el rechazo de nuestro comportamiento. Si hay una autoestima fuerte con una seguridad en la toma de decisiones, entonces validarás/aceptarás tu propia conducta, aunque después no te haya dado resultados. En cambio, si no hay autoestima ni seguridad en la toma de decisiones, entonces confrontarás tus conductas, no las aceptaras y las rechazarás. Como hemos visto, gran parte de la responsabilidad de la construcción de la autoestima del sujeto tiene el origen en la relación con sus figuras cuidadoras, de la función materna y paterna.

Estabilidad Emocional

La estabilidad emocional de los hijos depende mucho de la estabilidad emocional que tengan los padres. Es importante conocer las emociones para saber identificarlas y entenderlas en nosotros mismos y en los demás. De esta manera, podremos gestionar mucho mejor los estímulos externos, lo que nos venga del mundo exterior a nosotros. Poder tener una buena gestión de las emociones nos ayudará a afrontar des de la estabilidad situaciones que antes nos podían activar de manera poco funcional. Un ejemplo de situación compleja es la soledad.

Soledad y Función Paterna

En un estudio realizado por el ayuntamiento de Barcelona a mediados del 2021 se identificó que el 26,5% de los jóvenes de esta ciudad afirman sentirse solos, porcentaje que supera al de las personas de más de sesenta y cinco años, que es del 18,7%. Las consecuencias de los sentimientos de soledad pueden ser graves, y no solo en el ámbito mental, sino también en el físico. De hecho, un estudio reciente de la Asociación Americana de Piscología ha concluido que sentirse solo equivale a los efectos que te puede dar fumar quince cigarros al día.

Desde un punto de vista cerebral y mental, la sensación de soledad durante la infancia i la adolescencia puede afectar mucho a la autoestima y propiciar la manifestación de ansiedad y depresión; los principales factores de riesgo son las relaciones familiares, especialmente con los principales cuidadores, los padres.

Padres en la Actualidad

La situación actual en el mundo occidental refleja un cambio gradual de la figura del padre en la crianza de su descendencia; según refleja Madeleine Leininger en su teoría, debemos conocer las características de este fenómeno para aplicar cuidados culturalmente congruentes. Basándonos en el concepto de Mercer “los roles no están fijados; por tanto, carece de importancia qué persona se encarga de realizar los distintos roles” (Marriner, 2007) podemos asemejar el vínculo materno-filial al paterno-filial.

Así podemos afirmar que la idea de familia típica tal y como es aceptada entra en crisis entorno a los años noventa, emergiendo así la figura de los Nuevos Padres, concepto introducido por Bonino (2003). Nos encontramos con un padre cuya presencia en el cuidado de los hijos tiene una gran importancia en el buen desarrollo de los mismos (Alberdi Escario, 2007). Por tanto debemos trabajar sobre el modelo de Nuevos Padres para definir la implicación de éste en la crianza.

En definitiva, la figura paterna es esencial para el desarrollo integral de los hijos. Su presencia activa y positiva, su rol en la función paterna y su contribución al apego seguro son factores determinantes para la construcción de una personalidad sana y una vida emocionalmente equilibrada.

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