La fiebre es un síntoma común en los primeros años de vida de un niño, y suele ser motivo de preocupación para los padres. Es importante recordar que la fiebre en sí misma no es una enfermedad, sino una respuesta del cuerpo ante una infección u otras causas.
Que un niño tenga fiebre no siempre es motivo de alarma, pero es crucial vigilar otros síntomas y posibles causas para saber cuándo es necesario buscar atención médica. Este artículo proporciona una guía completa sobre cuándo y cómo actuar ante la fiebre en niños.
¿Cómo Medir la Temperatura de un Niño?
El primer paso es medir la temperatura del niño, que en condiciones normales se mantiene entre 36,5ºC y 37,5ºC. La opción más adecuada, por lo general, es usar un termómetro digital.
- Termómetro digital: Es la opción más recomendada.
- Temperatura axilar: Coloca el termómetro en la axila del niño durante aproximadamente dos minutos.
- Temperatura rectal: En lactantes, se puede introducir el termómetro en el recto, pero con cuidado.
Recuerda que la forma correcta de medir la temperatura es con un termómetro, preferiblemente digital, por el riesgo de rotura de los termómetros de cristal.
¿Qué Puede Causar la Fiebre en Niños?
Hay muchas razones por las que un niño puede tener fiebre:
- Infecciones virales o bacterianas: Otitis, faringitis, bronquitis, gastroenteritis. La fiebre es una parte importante de las defensas del cuerpo contra estas infecciones.
- Algunas vacunaciones: La fiebre puede ser una reacción normal después de ciertas vacunas.
- Aparición de los dientes: Aunque menos común, la dentición a veces se asocia con un ligero aumento de la temperatura.
¿Cuándo NO Debo Bajar la Fiebre?
Hay diferentes medicamentos de venta libre que pueden bajar la fiebre, pero a veces es mejor no utilizar medicamentos, ya que la fiebre puede jugar un papel fundamental al combatir las infecciones del cuerpo. Muchas veces no es fácil bajar la fiebre en las primeras 12-24 horas, por lo que no se debería insistir en la toma continua de medicamentos.
La prioridad no es tratar o bajar la fiebre a toda costa, sino tratar al niño e intentar aliviarle. Deja que su propio organismo actúe, vigilando su evolución por si empeora, pero permitiendo que su propio sistema inmune luche contra la infección.
¿Cómo Aliviar el Malestar del Niño con Fiebre?
Si el niño se siente incómodo, puedes:
- Utilizar medicamentos antipiréticos o antiinflamatorios para mejorar el confort.
- Aplicar compresas frescas (no frías) en la frente, cuello, axilas, ingles o brazos si la fiebre no desciende con la medicación.
- Ofrécele cada poco tiempo agua y otros líquidos que, si es posible, contengan hidratos de carbono. Por ejemplo, zumos, papillas y batidos. Si todavía toma pecho, continúa con la lactancia con normalidad.
- No desnudes al niño por completo; mantenlo con la ropa necesaria para que esté fresco. Tampoco caldees demasiado la habitación o la casa.
Es importantísimo el uso del agua, pero bebida. "Una de las actuaciones más importantes que debemos llevar a cabo en un cuadro de fiebre es la hidratación oral, sea con agua, zumos, batidos o cualquier líquido que le pueda apetecer al niño. El agua como medio físico para reducir la temperatura también es aconsejable: "Lo recomendable es darle el antitérmico que le corresponda y, a continuación, darle un baño de agua tibia, con la temperatura similar a cuando los sacamos del baño normalmente. Si el niño lo permite, se le mantiene un rato dentro del agua, por lo menos 10-15 minutos.
¿Cuándo Acudir al Pediatra?
Se recomienda llevar al niño al pediatra en los siguientes casos:
- La fiebre dura más de 24-48 horas.
- Mayor de 38ºC en niños menores de 2 meses.
- Paciente < 3 meses SIEMPRE debe ser valorado por profesional sanitario.
- Paciente entre 3 -6 meses y Tª >39ºC ó cualquier edad y Tª > 40ºC.
- Enfermedad crónica grave o problema con las defensas.
- Diarrea ó vómitos persistentes.
- Letargo, rechaza alimentación o líquidos, apatía, hipoactividad o somnolencia excesiva.
- Irritabilidad o llanto contínuo.
¿Cuándo Acudir a Urgencias Pediátricas?
Es necesario llamar al 112 o acudir de manera inmediata a urgencias en los siguientes casos:
Síntomas Respiratorios:
- Existe grave dificultad para respirar (se marcan las costillas, el niño respira muy rápido o hay pausas en la respiración, está adormilado…).
- Hay atragantamiento y dificultad para respirar o vómitos o salivación constante.
Síntomas Cutáneos:
- Mala coloración de la piel (palidez, piel moteada, coloración azul o grisácea o que simula a vetas de mármol).
- Aparición súbita de manchitas rojas que no desaparecen ni clarean al presionar o estirar la piel.
- Hinchazón de labios o párpados con dificultad para respirar (sospecha de alergia), vómitos o mareo.
Otros Síntomas:
- Dolor de tripa fuerte y continuo.
- Orina escasa o inexistente.
- Vómitos o diarrea muy abundantes o frecuentes que persisten más de veinticuatro horas y pueden estar causándole deshidratación (los ojos hundidos, no mojar el pañal o la falta de saliva son algunos de los signos).
- Rigidez de cuello y nuca.
- Pérdida de conocimiento.
Comportamiento:
- El niño no responde a estímulos.
- Existe irritabilidad o somnolencia excesivas.
- Lleva a cabo movimientos anormales (convulsiones).
En Caso de Accidentes:
- Existe herida profunda con sangrado abundante que no cede tras aplicar presión durante diez minutos o que precisa sutura.
- Fractura: la extremidad está deformada o hay fractura abierta (se ve el hueso).
- Contusión en la cabeza con pérdida de conocimiento.
- Ingesta de objetos (sobre todo, si se trata de pilas, imanes u objetos punzantes) o de productos tóxicos.
- Sobredosificación de medicamentos o equivocación con la dosis (Teléfono de Urgencias Toxicológicas: 91 562 04 20, 24 horas).
¿Cuándo Solicitar Valoración Médica en el Día?
Se debe solicitar valoración médica en el mismo día en los siguientes casos:
- Fiebre:
- Bebé menor de tres meses con fiebre igual o superior a 38º.
- A cualquier edad si existe fiebre asociada a otros síntomas de alarma en respiración, piel o comportamiento.
- Fiebre superior a los 40º.
- Fiebre de más de 40,5º o fiebre durante cinco o más días.
- Síntomas respiratorios: Se marcan las costillas, se produce un “pitido” al respirar o el niño respira rápido y, si hay mocos, tras realizar un lavado nasal no presenta ningún tipo de mejoría.
- Síntomas gastrointestinales:
- Bebé menor de un mes y rechaza las tomas de manera persistente (come menos de la mitad de lo habitual).
- Vómitos y/o diarrea que se prolongan durante más de doce horas, asociados a intolerancia persistente a los líquidos u ojos hundidos, orina poco y tiene la boca seca o pastosa.
- Vómitos asociados a dolor de cabeza o dolor de barriga continuo.
- Si aparece sangre en heces.
- Síntomas cutáneos:
- Aparecen de manera súbita de manchas en la piel.
- Si aparece hinchazón de labios o párpados sin otros síntomas.
- Otros síntomas:
- Molestias al orinar (dolor, escozor, micción imperiosa, sensación de orinar no finalizada, etc.) sin fiebre asociada de manera continua, a pesar de limpieza de zona íntima y el aumento del consumo de líquidos.
- Dolor de oído con fiebre o supuración, o dolor de oído en menores de 2 años.
- Comportamiento:
- El niño se marea o sufre pérdida de fuerza.
- Expresa pensamientos de muerte o suicidas.
- Existe llanto inconsolable mantenido en el tiempo, que no se calma con las medidas habituales.
¿Cuándo Solicitar Consulta Programada en el Pediatra?
En líneas generales, si el motivo de consulta no está especificado en los apartados anteriores -valoración urgente o inmediata-, el niño o niña puede esperar a la primera cita que su pediatra tenga disponible. Algunas de estas circunstancias son:
- Fiebre: El niño presenta fiebre < 38ºC siendo menor de 3 meses o de 39ºC hasta 6 meses sin los datos de alarma incluidos en los apartados previos desde hace más de cuarenta y ocho horas.
- Síntomas respiratorios: Hay tos y/o mocos sin dificultad para respirar de más de una semanas de evolución o control de broncoespasmo con buena evolución.
- Síntomas gastrointestinales: Existe diarrea que se prolonga de más de una semana sin datos de alarma (ver apartados previos) o hay dolor abdominal que viene y va, no muy intenso y que persiste a pesar del uso de analgésicos en el hogar.
- Síntomas cutáneos: Manchas en piel que desaparecen o clarean al presionar o estirar.
- Otros síntomas: Dolor de oído de más de cuarenta y ocho horas de duración que no remite a pesar del uso de analgésicos en el hogar, ojo rojo o picor ocular con visión conservada.
- Comportamiento: El niño muestra cansancio prolongado o siente tristeza, ansiedad o angustia.
- Otras circunstancias: Debe controlarse la evolución del paciente valorado en urgencias sin que haya fecha improrrogable o han de realizarse trámites relacionados con recetas, certificados o documentos administrativos.
Medicamentos para la Fiebre
Sobre la medicación, lee el prospecto y sigue las indicaciones pautadas por el pediatra sobre las dosis de medicamentos antitérmicos apropiados para su peso y edad. No le administres a la vez ibuprofeno y paracetamol, ni tampoco alternes o combines ambos medicamentos, a no ser que así te lo indique el médico. Además, recuerda que el paracetamol se puede tomar a cualquier edad, mientras que el ibuprofeno solo está indicado a partir de los 6 meses. No se recomienda el uso de ácido acetilsalicílico en niños. Puedes repetir la dosis si el niño vomita en los quince minutos siguientes a tomarlo.
La fiebre no puede prevenirse. En algunos casos, los niños pueden presentar fiebre tras una vacunación, pero está totalmente desaconsejado el uso de paracetamol o ibuprofeno como medida preventiva ante una posible reacción febril, tanto por adelantado como inmediatamente después de recibir la vacuna.
Recomendaciones Adicionales
- No lo abrigues en exceso ni le quites demasiada ropa. No desnudes al niño por completo; mantenlo con la ropa necesaria para que esté fresco. Tampoco caldees demasiado la habitación o la casa.
- Hidrátale a menudo. Ofrécele cada poco tiempo agua y otros líquidos que, si es posible, contengan hidratos de carbono. Por ejemplo, zumos, papillas y batidos. Si todavía toma pecho, continúa con la lactancia con normalidad.
- No le bañes ni le des friegas. Darle baños de agua fría, friegas de alcohol o aplicarle paños húmedos está desaconsejado.
- Vigila su estado general. Observa cómo se encuentra, incluso por la noche, para detectar si está más irritable, cansado o llora más de lo normal. Permanece atento a un posible empeoramiento, signos de deshidratación o a la aparición de nuevos síntomas.
- Mejor, en casa. Es preferible que, mientras dure la fiebre, el menor no acuda a la guardería, escuela infantil o colegio. Avisa a estos centros de que el pequeño se encuentra enfermo.
Recuerda que el sentido común es tu mejor aliado. Debes vigilar su evolución por si empeora, pero dejar que su propio sistema inmune luche contra la infección.
Es muy importante mantener la calma.
