A medida que avanza el embarazo, es natural que las futuras madres se pregunten sobre la posición de su bebé. Es importante aprender a sentir al bebé, ya que es una experiencia maravillosa compartir una unión tan grande.
Clásicamente, la colocación del feto se averiguaba y averigua mediante las “maniobras de Leopold”, que permitían, mediante la palpación del útero de la mami, saber dónde estaban situadas la cabeza, el dorso y las partes fetales pequeñas. Hoy en día, la tecnología que nos aporta la ecografía ha facilitado muchísimo dicha tarea, permitiéndonos una mayor exactitud y precisión a todo esto.
No te creas que es difícil reconocer cómo está situado tu pequeño: si está en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo) podrás sentir sus movimientos (las “pataditas”) en la parte superior del útero; si está en posición podálica o de nalgas (con la cabeza hacia arriba) tal vez notes sus movimientos bajo las costillas.
También son indicadores de que el futuro bebé está bien encajado en la pelvis ciertas sensaciones como una mayor necesidad de orinar (la cabeza del pequeño hacia abajo presiona más la vejiga) o si ves que puedes hacer respiraciones profundas sin dificultad (al estar el bebé colocado hacia abajo, el diafragma tiene más espacio).
Otra postura que podrías detectar es sobre qué lado está colocado. En general, que el bebé esté colocado sobre el lado derecho puede representar una pequeña desventaja de cara al parto, pero puedes hacer ejercicios para que cambie de posición hacia el lado izquierdo sin forzar la situación.
Entre las semanas 28 y 30 la mayoría de los bebés se colocan con la cabeza hacia abajo esperando el momento de nacer, aunque si es pequeño y todavía tiene espacio para moverse puede cambiar varias veces de posición antes de colocarse de forma definitiva.
Posiciones del bebé en el útero durante el embarazo.
¿Cuándo y por qué puede estar “mal” colocado el bebé?
En general, los bebés cambian de postura y se mueven dentro de la bolsa amniótica durante todo el embarazo. Pero a medida que aumentan de tamaño y se acerca el momento del parto suelen colocarse en una posición concreta, que, en un 95% de los casos, es con la cabeza hacia abajo. Pero también pueden presentarse en posición transversal o sentados, con los pies cruzados sobre la pelvis, lo que puede provocar complicaciones en el momento del parto.
- Si el líquido amniótico es muy abundante o insuficiente.
- Si coincide que la pelvis de la madre es estrecha y la cabeza del bebé es grande.
- Si hay placenta previa.
- Si la musculatura del útero está floja.
Si hacia la semana 34 ó 36 el bebé aún no se ha colocado cabeza abajo, tú misma puedes intentar ayudarlo a que se gire con alguno de los ejercicios que te sugerimos. Si nos mantenemos activas en el parto, escuchamos a nuestro cuerpo, y nos movemos hacia aquellas posiciones que por lo general alivian el dolor, ayudaremos al bebé a girarse a la posición anterior durante el trabajo de parto.
Si no lo has conseguido entre la semana 37 ó 38, puedes recurrir a la ayuda profesional.
Lo importante es no desanimarse ni programar una cesárea; algunos bebés pueden darse la vuelta a última hora y, de todas formas, muchos pueden nacer de nalgas de forma natural.
De todas maneras, puedes pedirle a tu comadrona o tu fisioterapeuta que te enseñe a palpar tu abdomen para reconocer la postura del bebé.
¿A partir de qué semana el bebé se coloca en posición para nacer? ¿Es cierto que, si la madre no es primeriza, puede tardar más? Sí, en el caso de las mujeres que ya han sido madre puede que el bebé no se encaje hasta la semana 40 y también hay más probabilidades de que el niño se presente de nalgas o en una situación transversa, o se coloque en posición cefálica cuando solo faltan unos días para el parto.
¿En primerizas también puede venir de nalgas? ¿En qué casos está indicado o se puede intentar darle la vuelta? Esta maniobra se denomina versión externa y consiste en facilitar el giro del feto ejerciendo presión externa sobre el abdomen de la madre mediante las manos del obstetra guiadas por ecografía. En general, consigue revertir la posición fetal en aproximadamente un 50 por ciento de los casos. Cuando las nalgas están muy encajadas difícilmente se consigue la versión.
¿Es peligroso intentarlo? No es peligroso, pero debe hacerlo una persona experta y puede resultar molesto, porque los movimientos, aunque suaves, deben ser firmes. Además, no se puede practicar en todos los casos ya que deben darse unos determinados requisitos: solo se puede plantear en partos de un único bebé y mujeres que no tengan contraindicaciones para el parto vaginal ni placenta previa, malformaciones uterinas, preeclampsia grave, infecciones u otros factores que impliquen un compromiso fetal.
¿Cuándo puede plantearse su realización? ¿Precisa de un ingreso hospitalario? ¿Qué porcentaje de bebés se presentan de nalgas y por qué no se giran espontáneamente? Las presentaciones de nalgas suponen aproximadamente un 3-4% de los embarazos en la semana 37, es decir 1 de cada 25-30 mujeres tendrá un bebé en posición de nalgas a término. En ocasiones puede haber una causa que dificulte al feto colocarse boca abajo, como la presencia de miomas, una malformación uterina, placenta previa, embarazo múltiple, poca cantidad de líquido amniótico, etc., o que le impide girar (cordón corto o enrollado, malformaciones uterinas, cicatrices y adherencias uterinas…).
¿Hay algo que la madre pueda hacer para favorecer que el bebé se encaje antes o se coloque en posición cefálica? ¿Es verdad que la acupuntura puede ayudar a que se gire espontáneamente? ¿Es verdad que si la bolsa amniótica tiene mucho líquido, el bebé se mueve más? Sí, porque dispone de más espacio, un hecho que le permite moverse y voltearse con más facilidad.
En rigor, se distinguen dos tipos de presentaciones: cefálica y podálica. Esta posición es muy habitual hacia la mitad del embarazo, pero los bebés suelen girarse según va avanzando la gestación. Alrededor de un 1% de los bebés a término presentan la situación transversa.
La versión cefálica externa o versión externa es una maniobra que se lleva a cabo en torno a la semana 37 de embarazo para conseguir que un bebé en presentación podálica o transversa se coloque en cefálica. Se realiza primero una ecografía para determinar la postura exacta del bebé, así como una monitorización del latido fetal, y, a continuación, el ginecólogo ejerce una suave presión sobre la pared abdominal de la madre para deslizar la cabeza y el trasero del bebé de tal forma que gire sobre sí mismo y se coloque en cefálica. El porcentaje de éxito varía según si se trata de un primer embarazo o no.
Si la bolsa amniótica tiene mucho líquido, el bebé se mueve más, porque dispone de más espacio, un hecho que le permite moverse y voltearse con más facilidad.
Algunas mujeres les cuesta asumir este hecho y suelen pedir al equipo médico que espere hasta el último momento por si el bebé «se gira» de forma espontánea. Pero es algo que no suele ocurrir, a no ser que se intervenga manualmente, lo que no siempre es posible ni está indicado. Así que la última palabra siempre la tiene el equipo médico, que es quien asume la responsabilidad de asistir el embarazo y el parto y velar por la salud materna y fetal. Sin embargo, es un tema que siempre plantea dudas.
A continuación, se presentan algunos títulos de comunicaciones orales obstétricas que abordan diversas complicaciones y diagnósticos prenatales:
- Indicadores ecográficos de infecciones intrauterinas.
- Tromboflebitis pélvica séptica.
- Estudio Doppler fetal periférico precoz como marcador de cromosopatía.
- Hallazgos ecográficos prenatales de la trisomía 13.
- Edema agudo de pulmón y tratamiento intravenoso con ritodrine.
- Diagnóstico prenatal de cardiopatías congénitas.
- Histerectomía tras aborto diferido.
- Aneurisma de arteria umbilical.
Complicaciones en el embarazo y turnos de trabajo
Debido al incremento de la participación de la mujer en el mercado laboral, es crucial proteger la salud durante el embarazo. Un estudio observacional retrospectivo analizó la relación entre turnos de trabajo y complicaciones gestacionales en tres hospitales españoles.Las complicaciones observadas fueron:- Aborto espontáneo
- Amenaza de aborto
- Trastornos hipertensivos del embarazo
- Alteraciones del crecimiento fetal
- Parto pretérmino
La muestra total fue de 374 trabajadoras, excluyendo aquellas con hipertensión arterial crónica, gestación múltiple o que utilizaron técnicas de reproducción asistida. La categoría profesional mayoritaria fue Enfermería (41.8%), seguida por Facultativos Especialistas (22.9%) y Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (14.6%).
El 76.2% de las trabajadoras realizaban jornadas de 37.5 horas a la semana, y la mayoría se encontraba en turnos de mañana o tarde fijos (57.9%). Un 35.7% desarrollaba su jornada laboral en turnos rotatorios incluyendo noches.
El estudio reveló que el 21.3% de las trabajadoras embarazadas desarrollaron alguna complicación durante el embarazo. Las complicaciones más frecuentes fueron alteraciones del crecimiento fetal (47.1%), seguido de amenaza de aborto (20%), aborto espontáneo (17.1%), trastornos hipertensivos (12.9%) y parto pretérmino (7.1%).
A pesar de que un 19.7% de las trabajadoras con turnos rotatorios incluyendo noches presentaron complicaciones, sorprendentemente, el grupo que trabajaba en turnos rotatorios sin noches mostró una mayor proporción de complicaciones (33.3%). Sin embargo, la muestra es muy pequeña ya que únicamente fueron 4 embarazadas las que pertenecían a este último grupo.
Otro hallazgo interesante es que no se observaron diferencias significativas entre las trabajadoras que realizaban guardias o turnos nocturnos y aquellas que no, con una prevalencia de complicaciones del 20.3% en las trabajadoras que sí realizaban turnos nocturnos o guardias frente al 22.9% en las que no.
En el análisis de la literatura sobre el impacto del trabajo nocturno en el embarazo, se han encontrado resultados mixtos. Por un lado, no se han hallado asociaciones significativas entre los turnos nocturnos y ciertas complicaciones.
Sin embargo, existen varios estudios que sí reportan una relación entre el trabajo nocturno y complicaciones en el embarazo. Por ejemplo, el artículo de Anne Helene Garde et al.(6) evidenció un mayor riesgo de aborto espontáneo en trabajadoras embarazadas que realizaron dos o más turnos nocturnos en la semana previa, además de una asociación con trastornos hipertensivos. Esta evidencia es respaldada por el metaanálisis de Cai C et al.(7), que halló una asociación entre los turnos nocturnos y un aumento en la probabilidad de parto prematuro y aborto espontáneo. Asimismo, el estudio de cohorte de Kader M.(13) reportó un mayor riesgo de parto prematuro en trabajadoras con turnos nocturnos.
Una de las principales limitaciones del estudio es el tamaño relativamente reducido de la muestra, especialmente en ciertos subgrupos clave como el de las trabajadoras con turnos rotativos sin noches (n=12) o las trabajadoras con noches fijas (n=9). Este tamaño limitado de la muestra podría haber afectado la capacidad del estudio para detectar diferencias estadísticamente significativas, especialmente en lo que respecta a la comparación de complicaciones entre los diferentes tipos de turnos.
A pesar de ello, los resultados sugieren la necesidad de implementar medidas preventivas generales para proteger a las trabajadoras embarazadas, frente a la nocturnidad o los turnos rotatorios. Además, se recomienda limitar la duración de los turnos nocturnos, realizar adaptaciones ergonómicas en el puesto de trabajo o promover prácticas de higiene del sueño para mejorar el descanso.
De hecho, algunos estudios señalan una relación moderada entre la duración de la jornada de trabajo de la mujer embarazada y la incidencia de partos pretérmino(13), así como también un aumento de estos, en médicos residentes embarazadas que habían realizado jornadas superiores a 100 horas a la semana.
Por lo cual, es primordial la recomendación de ajustar el horario de trabajo de la gestante, limitar la duración de los turnos nocturnos, realizar adaptaciones ergonómicas en el puesto de trabajo o promover prácticas como pausas más largas o frecuentes durante el tiempo de trabajo y que el ritmo de trabajo no sea excesivo para evitar estas complicaciones(1).
Este estudio proporciona información preliminar sobre los posibles efectos del trabajo a turnos y/o nocturnos sobre la salud materno-fetal en trabajadoras embarazadas. Sin embargo, debido al tamaño reducido de la muestra en ciertos subgrupos, los resultados no permiten extraer conclusiones definitivas. También sería recomendable que futuras investigaciones incluyan otros factores relevantes, como número de guardias o turnos nocturnos, la duración de la jornada laboral, la calidad del sueño o la carga de trabajo, que podrían influir en los resultados.
Aquí hay una tabla que resume las complicaciones más comunes encontradas en el estudio:
| Complicación | Porcentaje |
|---|---|
| Alteraciones del crecimiento fetal | 47.1% |
| Amenaza de aborto | 20% |
| Aborto espontáneo | 17.1% |
| Trastornos hipertensivos | 12.9% |
| Parto pretérmino | 7.1% |
