Aborto Retenido: Causas, Síntomas y Tratamiento

Un aborto es espontáneo cuando el embarazo termina de forma natural antes de cumplirse la semana 20 del mismo (un embarazo normal dura unas 40 semanas), denominándose parto prematuro cuando el embarazo termina a partir de ese momento. Hasta un 50 por ciento de los embarazos terminan en abortos espontáneos, aunque la mayoría son tan prematuros que la mujer no llega a tener un periodo sin menstruación y no se entera de que ha tenido un aborto.

Tipos de Aborto Espontáneo.

Tipos de Aborto

  • Aborto precoz
  • Aborto tardío
  • Aborto retenido
  • Aborto incompleto
  • Aborto completo

¿Qué es el Aborto Retenido?

Un aborto diferido, también denominado aborto retenido, es la detención del embarazo sin signos de expulsión espontánea del embrión o el feto de manera inmediata. De ahí el nombre de este tipo de aborto espontáneo, ya que la expulsión del embrión o del feto tiene lugar días o semanas después de que ocurra. El feto empieza a crecer pero interrumpe su desarrollo.

Este tipo de aborto espontáneo solo puede confirmarse completamente mediante ecografía o análisis de la hCG (hormona gonadotropina coriónica humana). El diagnóstico de un aborto retenido generalmente se realiza durante una evaluación prenatal de rutina. En estos casos, una ecografía es la herramienta principal utilizada para confirmar el diagnóstico.

Ecografía para confirmar el diagnóstico de aborto retenido.

La ecografía puede mostrar un saco gestacional vacío, un embrión sin latido cardíaco o un feto sin crecimiento adecuado para la edad gestacional. Además de la ecografía, se pueden realizar pruebas de sangre para medir los niveles de hormona gonadotropina coriónica humana (hCG). En un embarazo viable, los niveles de hCG generalmente se duplican cada 48-72 horas durante las primeras semanas de gestación.

Causas del Óbito Fetal

Existen multitud de causas que pueden explicar la muerte del feto en el útero, aunque son difíciles de determinar. Los orígenes de la muerte fetal pueden ser maternos, fetales o relacionados con la placenta. En algunos casos, será posible prevenirlos con anterioridad y actuar a tiempo para impedir la muerte del bebé. Es muy importante que la mujer lleve un estilo de vida sano durante todo el embarazo.

Causas Fetales

Es posible que algunas alteraciones en el feto durante la gestación sean las responsables de la muerte del mismo:

  • Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR): el feto no crece al ritmo adecuado y son más pequeños.
  • Alteraciones genéticas y cromosómicas.
  • Malformaciones congénitas.
  • Alteraciones en el líquido amniótico: oligoamnios y polihidramnios.
  • Embarazo múltiple: desequilibrio circulatorio en beneficio de un bebé y perjuicio del otro.
  • Rotura prematura de membranas.

Causas Placentarias

Entre las causas relacionadas con la placenta, podemos nombrar las siguientes:

  • Patología de cordón umbilical: circulares, nudos, torsiones y roturas.
  • Desprendimiento de placenta.
  • Placenta previa.
  • Envejecimiento grave de la placenta.
  • Vasa previa: los vasos sanguíneos fetales no están protegidos por el cordón, pueden rasgarse y provocar una hemorragia en el bebé.

Muchas de estas patologías de la placenta provocan hemorragias importantes, lo cual impide que el feto reciba suficiente oxígeno y nutrientes, lo que finalmente causa la muerte.

Otros factores de riesgo

  • Edad gestacional avanzada: como por ejemplo si se trata de un embarazo después de los 40 años.
  • Anemia gestacional: la anemia durante el embarazo es una afección relativamente común que puede afectar negativamente no sólo al curso del embarazo y el parto, sino también al feto o al recién nacido.
  • Infección del tracto urinario (ITU): al fluir más sangre a través de los riñones y verse reducida la capacidad de la vejiga, puede ocurrir que la orina regrese a los uréteres, lo cual puede contribuir al desarrollo de infecciones del tracto urinario durante el embarazo.

Aunque estos factores predispongan, no quiere decir que siempre ocurra una pérdida de embarazo si existen.

Factores de riesgo durante el embarazo.

Síntomas del Aborto Retenido

Los síntomas de un aborto retenido pueden variar y muy a menudo no se presenta de la forma en que lo hacen la mayoría de los abortos espontáneos. Esto se debe a un hecho básico: no hay expulsión del embrión del cuerpo de la mujer. En cierto sentido, el cuerpo actúa como si el embarazo todavía estuviera en curso.

No es probable que este tipo de aborto espontáneo cause sangrado intenso o dolor intenso, a veces solo hay síntomas muy leves. Es decir, el diagnóstico del aborto diferido se revela de una manera especial, normalmente durante una visita al médico y mediante una ecografía.

Los posibles síntomas de tener un bebé muerto en el útero son los siguientes:

  • Ausencia de movimientos del feto.
  • Pérdidas de líquido amniótico de color marrón.
  • El útero no crece.
  • Desaparición de la elasticidad y firmeza de las partes fetales a la palpación.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Sangrado vaginal.

En caso de experimentar estos síntomas, es muy importante acudir al ginecólogo cuanto antes y comprobar si el feto sigue con vida. A través de una ecografía abdominal, el ginecólogo confirmará si hay latido cardiaco.

Además, si la muerte fetal se ha producido hace tiempo, se examinarán detenidamente todas las estructuras fetales y la placenta para encontrar una posible causa. Es importante comprobar la superposición de las suturas craneales, engrosamiento del cuero cabelludo (halo de santo), derrame pleural y peritoneal, edema fetal, etc.

El 86% de las muertes fetales ocurren antes del parto, mientras que el 14% tiene lugar durante el mismo.

Tratamiento del Aborto Retenido

El manejo del aborto espontáneo diferido puede variar según la situación y las preferencias de la mujer.

Tratamiento médico del aborto retenido.

  • Manejo expectante: En muchos casos, el cuerpo de la mujer expulsa naturalmente el tejido fetal días o semanas después si el embarazo no evoluciona.
  • Manejo médico: Administrar medicación para favorecer la expulsión. En las primeras semanas del embarazo se considera que el aborto farmacológico es más eficaz que el quirúrgico. El manejo médico del aborto retenido implica el uso de medicamentos para inducir contracciones uterinas y facilitar la expulsión del tejido fetal. Los medicamentos más comúnmente utilizados son la mifepristona y el misoprostol. La mifepristona bloquea la progesterona, mientras que el misoprostol induce contracciones uterinas.
  • Dilatación y legrado: Si el cuerpo no expulsa todo el tejido fetal de manera natural, se puede realizar un legrado. Este es un procedimiento médico en el que se dilata el cuello uterino y se retiran los tejidos que están dentro del útero. También se debe ofrecer la evacuación quirúrgica a las mujeres que prefieran esta opción ya que el proceso es más corto, se lleva a cabo en un centro sanitario y la tasa de éxito es muy alta. La evacuación quirúrgica del embarazo se realiza bajo anestesia. El procedimiento consiste en dilatar el cuello del útero (con medicación o mediante algún dispositivo) y pasar a su través un instrumento para limpiar las paredes del útero.

Los abortos que no se tratan con cirugía se asocian a hemorragias más prolongadas e intensas. Entre un 20 y un 40 por ciento llegan a necesitar cirugía para completar el aborto.

Una vez que ha comenzado un aborto espontáneo no se puede detener. El feto y el líquido amniótico deben ser expulsados.

Riesgos del legrado

  • Fallo de la técnica.
  • Hemorragia. Es normal que se sangre un poco después de un aborto.
  • Desgarros en el cuello del útero.
  • Perforación del útero. Para su prevención es fundamental la preparación del cuello del útero antes de la evacuación.
  • Hematometra. Es la acumulación de coágulos de sangre en el útero tras la intervención. Las mujeres suelen sentir presión en la pelvis o en el recto.
  • Infección genital. Se considera que existe un aborto séptico cuando aparece fiebre > 38° en las 72 horas posteriores a un aborto quirúrgico.
  • Síndrome de Asherman. Consiste en la formación de adherencias (cicatrices) dentro del útero que pueden dar lugar a la falta de menstruación, abortos espontáneos de repetición e infertilidad.
  • Mortalidad. La mortalidad materna del aborto tratado en centros sanitarios de países desarrollados es muy escasa, aunque aumenta con la edad materna y lo invasivo del procedimiento.

Riesgos del legrado uterino.

La más importante es la perforación uterina, que ocurre cuando el instrumento empleado rasga el útero que provoca un sangrado abundante. En estos casos conviene acudir a un centro sanitario que valore la situación.

La pregunta es muy frecuente en todas las revisiones ginecológicas tras un legrado por un aborto: cuándo se puede volver a intentar el embarazo.

Aborto retenido ¿De qué trata? - Dr. Álvaro Silva Marcano Ginecólogo. Rengo, Rancagua

Apoyo Psicológico

El aborto diferido es una experiencia difícil desde el punto de vista psicológico para las mujeres y también para sus parejas. La pérdida de un bebé durante el embarazo, ya sea por un aborto espontáneo o una muerte fetal, es una experiencia profundamente dolorosa.

Es normal que exista un sentimiento de tristeza después de un aborto espontáneo, sin embargo algunas mujeres sufren una depresión. Estos hallazgos no tienen por qué tener una relación causal con el aborto y solo suelen reflejar una situación ya existente.

El impacto psicológico puede incluir sentimientos de tristeza, culpa, ansiedad y depresión. Es crucial que las mujeres tengan acceso a apoyo emocional y psicológico durante y después del proceso. En Esku Hutsik enfatizamos la importancia de buscar apoyo emocional. Ofrecemos grupos de apoyo y recursos para acompañarte en tu proceso de sanación.

Embarazos Futuros

Hasta un 85 por ciento de las mujeres que sufren abortos espontáneos tienen después embarazos normales. Algunos médicos recomiendan esperar un tiempo (entre 1 y 3 meses) antes de buscar otro embarazo.

Aunque la mayoría de las veces la pérdida de un bebé durante el embarazo no se puede prevenir, adoptar un estilo de vida saludable, controlar enfermedades crónicas y asistir a las revisiones prenatales puede ayudar a reducir algunos riesgos.

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