Un problema que preocupa mucho a las parejas cuando consiguen embarazo, bien sea de forma natural o mediante una técnica de reproducción asistida, es que el embarazo llegue a término. El aborto espontáneo, también denominado aborto natural o involuntario, se refiere a la pérdida de un embarazo antes de la semana 20 de gestación o cuando el feto tiene un peso inferior a los 500 gramos. Pero detrás de estas frías palabras se esconden momentos muy dolorosos. Te acababas de enterar que te habías quedado embarazada y cuando aún no te había dado tiempo a hacerte a la idea, en la primera ecografía, el médico te dice que esta vez no va a poder ser: que es un embarazo ectópico, es decir que se está desarrollando en un lugar donde no debía, o que no hay latido cardiaco.
Clínicamente, se debe a la incapacidad del embrión o feto para desarrollarse adecuadamente, ya sea por factores genéticos, anomalías cromosómicas o afecciones maternas. Aproximadamente el 15% del total de las gestaciones espontáneas acaban en un aborto y sus causas son muy variadas.
Lo cierto es que los abortos espontáneos en el primer trimestre de embarazo son muy frecuentes: se calcula que ocurre entre el 10 y el 25% de todos los embarazos y en casi todos nada tiene que ver lo que hizo o no la embarazada. Y el 80% de estas pérdidas fetales suceden en las primeras 12 semanas de gestación.
Aunque en muchos casos no se sabe, la causa más frecuente es que el embrión tiene defectos genéticos. La mayoría de estos defectos en los embriones se debe a que el óvulo o el espermatozoide que lo fecundó tenían alguna deficiencia. Esto no es raro ni infrecuente, sobre todo si se tiene en cuenta que una mujer en edad fértil puede tener 500.000 óvulos y que en cada eyaculación conviven unos 300.000.000 espermatozoides. Y ni todos los óvulos ni todos los espermatozoides son perfectos. Y en esa fecundación frustrada se tuvo la mala suerte de que el óvulo o el espermatozoide no era el mejor.
Hay otros motivos del aborto espontáneo, algo menos frecuentes, como causas hormonales, infecciosas, malformaciones uterinas, incompetencia cervical o incluso el estrés.
Ante la mínima sospecha de aborto se recomienda a acudir lo más pronto posible al centro de la salud más cercano para recibir la atención médica necesaria y así evitar posibles complicaciones.
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Síntomas del aborto espontáneo
El aborto espontáneo se caracteriza por el sangrado en cantidad variable. En la mayoría de los casos, el sangrado se acompaña de dolor en la zona baja del abdomen entre el pubis y el ombligo o en la región lumbar. A menudo al aborto le precede una amenaza de aborto: cuando aparece los síntomas de aborto (sangrado y dolor abdominal) pero la situación todavía es reversible ya que en la ecografía se ve latido cardiaco embrionario o fetal.
Los síntomas pueden incluir:
- Sangrado vaginal: El sangrado es el síntoma más común y puede presentarse en diferentes intensidades. Puede comenzar como un manchado leve y progresar hasta convertirse en un sangrado abundante, similar al de una menstruación intensa. En algunos casos, el sangrado puede contener coágulos o fragmentos de tejido gestacional, lo cual indica que se está expulsando parte del contenido uterino.
- Dolor abdominal y cólicos: Los cólicos abdominales, que suelen ser similares a los de la menstruación, pueden variar en intensidad, desde molestias leves hasta dolor severo. Este dolor generalmente se localiza en la parte baja del abdomen o en la región pélvica, y puede irradiarse hacia la espalda o las piernas.
- Expulsión de tejido o líquido: La expulsión de líquido amniótico o de fragmentos de tejido gestacional a través de la vagina es otro signo claro de aborto espontáneo. Este tejido puede incluir restos del saco gestacional o del feto, dependiendo del momento del embarazo.
- Dolor en la parte baja de la espalda: Algunas mujeres experimentan dolor en la zona lumbar, especialmente si el aborto se encuentra en curso o es inminente.
- Disminución o desaparición de los síntomas del embarazo: En algunos casos, las mujeres pueden notar una disminución repentina en los síntomas típicos del embarazo, como náuseas, sensibilidad en los pechos y fatiga.
- Aceleración del ritmo cardíaco o sensación de mareos: En casos de aborto espontáneo cuando se produce una hemorragia masiva, es posible que se experimenten síntomas como palpitaciones, mareos o desmayos. Estos síntomas suelen estar asociados con la pérdida de sangre y, en situaciones graves, pueden requerir atención médica urgente.
- Fiebre y escalofríos: Aunque menos frecuente, la fiebre puede ser un síntoma de una infección asociada al aborto, especialmente en casos de aborto incompleto o séptico.
- Fatiga extrema o debilidad: La fatiga y la debilidad también pueden aparecer durante un aborto espontáneo, especialmente si se produce un sangrado en cantidad muy abundante.
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, es fundamental acudir al médico de inmediato. No todos los casos de sangrado o dolor abdominal finalizan en un aborto, pero siempre es recomendable realizar una evaluación médica para determinar la causa y evitar complicaciones.
"Amenaza de aborto es un estado de alerta que indica que podría producirse un aborto, el principal síntoma es el sangrado vaginal. Tras un examen ginecológico se observa que la gestación sigue adelante, es decir, que encontramos un embrión con latido cardiaco presente. Otros síntomas que pueden aparecer asociados al sangrado vaginal es el dolor abdominal o lumbar".
Causas del aborto espontáneo
El aborto espontáneo generalmente es debido a problemas en el desarrollo del feto o alteraciones en la salud de la madre.
Anomalías genéticas. Alrededor de la mitad de los abortos espontáneos se deben a problemas cromosómicos en el feto como un déficit o exceso de cromosomas que impiden el desarrollo adecuado del feto. Las anomalías cromosómicas representan la causa mayoritaria del total de los abortos. Identificar una alteración cromosómica en un único aborto significa que probablemente sea un error ocurrido al azar y no se vaya a repetir en embarazos posteriores.
Afecciones maternas: Enfermedades como la diabetes mal controlada, problemas hormonales, anomalías uterinas, infecciones graves y enfermedades autoinmunes pueden aumentar el riesgo de aborto.
Factores externos: La exposición a radiación o sustancias químicas, especialmente en el entorno laboral, podrían influir.
Además, se han asociado diversos factores que aumentan el riesgo de tener un aborto espontáneo. Algunos de estos son la edad, siendo las mujeres mayores de 35 años las que presentan un mayor riesgo); antecedentes de abortos espontáneos; las afecciones de salud crónicas; anomalías uterinas; hábito tabáquico o abuso de alcohol o drogas; el peso (menor o mayor a lo que se considera saludable) y la realización de algunos estudios prenatales invasivos.
Las causas genéticas son las más frecuentes en los abortos de repetición. Son defectos genéticos presentes inicialmente en los progenitores o que aparecen durante la formación del embrión.
Se acepta que probablemente entre un 30 o un 40% de las parejas que tienen problemas de abortos de repetición, tengan en el trasfondo un problema cromosómico, una causa genética. Este puede ser propio, que uno de los dos miembros de la pareja sea portador de una alteración cromosómica, o que tienen algún problema en el proceso meiosis, que es por el que se producen los espermatozoides o los óvulos, que haga que éstos tengan una dotación cromosómica anormal.
De todas formas, este porcentaje puede variar también dependiendo de la edad de la paciente: a mayor edad más fácil que el proceso de meiosis tenga alguna disfunción y la mujer tenga alteraciones cromosómicas. La más típica es el Síndrome de Down, que claramente aumenta con la edad, pero también otras anomalías cromosómicas aumentan conforme aumenta la edad materna.
Efectivamente, y cuando hacemos un estudio de abortos de repetición en aproximadamente un 3% o 5% de las parejas encontramos que uno de los progenitores es portador de una anomalía cromosómica que desconocía. Fundamentalmente son translocaciones, es decir, que algún fragmento de cromosoma se ha movido, o se ha desenganchado de su cromosoma original y ha ido a engancharse en otro cromosoma. O que dos cromosomas se han unido por sus extremos.
En estos casos, si no se ha producido pérdida de material cromosómico, la persona tiene toda la información genética que necesita, pero al formarse sus óvulos o espermatozoides, en el proceso meiosis, es fácil que los cromosomas se repartan de forma desequilibrada y esto haga que el embrión no tenga la información adecuada para desarrollarse.
Más que en el momento de la concepción propiamente que es cuando se unen el espermatozoide con el óvulo, el problema ha sucedido con anterioridad durante la formación de estos gametos, de este óvulo y este espermatozoide.
Y aunque una persona tenga sus 46 cromosomas, en el proceso por el cual se forman los gametos, puede ser que los cromosomas se hayan repartida de forma desigual y esto puede condicionar que el embrión tenga un cromosoma de más o de menos que de problemas.
Cuando consideramos las perdidas gestacionales, las pérdidas de embarazo, lo primero puntualizar que normalmente, las anomalías cromosómicas, producen alteraciones en fases muy precoces del embarazo, por tanto, abortos precoces. Cuando una pareja pierde un feto más allá de las 10-11 semanas de embarazo, raramente es algo relacionado con anomalías cromosómicas, suele tener otras causas. Las anomalías generalmente son un exceso de cromosomas.
Hemos dicho antes que las personas tenemos 46 cromosomas, y si tenemos menos el embrión no tiene la capacidad para desarrollarse. Por tanto, no es que se produzca un aborto, que es cuando la mujer ya ha percibido que está embarazada, sino que, cuando faltan cromosomas no llegan ni a desarrollarse. Con una sola excepción: que es cuando falta un cromosoma x, que es lo que se conoce como Síndrome de Turner que puede ser evolutivo, pero es el único que también puede desarrollarse y producir abortos.
Las Trisomías por lo demás pueden afectar cualquier otro cromosoma y cuando están presentes hacen que el embrión no tenga la información suficiente para desarrollarse correctamente al principio del embarazo.
A continuación se presenta una tabla con las principales causas de aborto espontáneo:
| Causa | Descripción |
|---|---|
| Anomalías Cromosómicas | Problemas con el número o estructura de los cromosomas del feto. |
| Afecciones Maternas | Enfermedades como diabetes mal controlada, problemas hormonales, anomalías uterinas, infecciones graves y enfermedades autoinmunes. |
| Factores Externos | Exposición a radiación o sustancias químicas. |
| Edad Materna Avanzada | Mayor riesgo en mujeres mayores de 35 años. |
| Antecedentes de Abortos | Mayor riesgo si ha habido abortos espontáneos previos. |
Desarrollo del feto humano de 3 meses (9-12 semanas)
El tercer mes de embarazo supone el final del primer trimestre. Esta etapa del embarazo abarca de la semana 9 a la 12 de gestación y es un periodo de grandes cambios.
Durante el tercer mes de embarazo, finaliza el periodo embrionario y comienza el periodo fetal, por lo que el embrión pasa a denominarse feto. El feto acaba de formar todos sus órganos en estas 4 semanas y algunos de ellos empiezan a funcionar. No obstante, la especialización y diferenciación de todos los sistemas continuará en las próximas semanas.
Los cambios más destacados durante este periodo son los siguientes:
- El feto crece desde los 1,5-2 cm al final del segundo mes de embarazo hasta unos 5-7 cm al final del tercer mes.
- Su peso varía de los 3 a los 14 gramos aproximadamente a medida que avanza el desarrollo fetal.
- Empiezan a formarse los genitales masculinos o femeninos, aunque todavía no se aprecia con claridad el sexo del feto por ecografía.
- El feto ya se parece mucho a un ser humano: los rasgos faciales son más evidentes, los miembros se alargan, se definen las manos y los pies, y se separan los dedos.
A continuación, vamos a comentar los principales cambios del bebé en cada una de las semanas que abarca este tercer mes.
El desarrollo fetal no es algo matemático y que, por tanto, los cambios que aquí se comentan son generales. Puede haber ligeras variaciones a lo largo de las diferentes semanas en función de la mujer y el embarazo.
Semana 9 de embarazo
Al inicio del tercer mes de gestación, el embrión mide unos 2,5-3 cm. Esta será la última semana del periodo embrionario.
Semana 10 de embarazo
En esta semana el feto ya ha alcanzado los 3-4 cm y su peso es de unos 5 gramos. Este rápido crecimiento fetal provoca la expansión del útero y hace que la mujer ya sienta su barriga más hinchada.
Un gran cambio que sucede en la semana 10 es que el feto empieza a moverse: abre y cierra la boca, las manos y los pies. También mueve las piernas dando patadas, lo que se conoce como reflejo patelar o rotuliano, un recurso biológico que nos programa para andar.
Otros cambios son los siguientes: se forman la lengua y el paladar, aparecen los codos y las rodillas, en el cerebro crecen unas 250.000 neuronas nuevas cada minuto, aparece el lanugo (vello fetal), se forma el ano, etc.
Además, el saco vitelino se va encogiendo porque la alimentación del bebé ya depende totalmente de la placenta.
Semana 11 de embarazo
El tamaño del feto con once semanas es de unos 4-5 cm y su peso de 7-8 g aproximadamente. Su piel todavía es fina y transparente, pero el cuerpo ya se encuentra más alargado.
En estos momentos el feto ya tiene formados órganos muy importantes, como hígado, riñones y estómago, algunos de los cuales ya han empezado a funcionar.
Por ejemplo, el feto ya ha empezado a generar sus propios glóbulos rojos, así como la orina que se expulsa y pasa a formar parte del líquido amniótico. Los fetos varones también empiezan a segregar la hormona testosterona, la cual contribuye a la diferenciación sexual.
Por otra parte, se desarrolla el diafragma, por lo que es posible que el feto tenga hipo. Se trata de una preparación para la respiración del bebé fuera del cuerpo materno.
Semana 12 de embarazo
La cabeza del feto va adquiriendo forma redondeada y el tamaño esperado. El cuello está más estirado y las orejas se sitúan en la posición adecuada a ambos lados de la cara.
Las medidas del feto en la duodécima semana de embarazo son de unos 5-6 cm y su peso alcanza los 8-14 g.
Por otra parte, los órganos y sistemas principales del feto están formados y en su sitio (estómago, hígado, pulmones, páncreas e intestinos). No obstante, todavía necesitan más especialización y desarrollo.
Uno de los cambios más importantes en la semana 12 es que terminan de formarse los genitales del feto. A pesar de ello, es difícil apreciarlos en una ecografía.
Además de todo esto, el feto se mueve con mucha energía y seguirá desarrollando sus reflejos. La madre no lo puede notar aún, pero el feto responde a estímulos como golpecitos en el vientre.
Otro reflejo que aparece es el de chupar. El feto se mete el dedo en la boca y aprende a succionar, lo que le servirá, una vez nazca, para poder alimentarse de la leche de su madre.
Tipos de aborto
Existen diferentes tipos de aborto, cada uno con características y tratamientos específicos:
- Amenaza de aborto: Se presenta con síntomas como sangrado vaginal y dolor abdominal, pero el cuello uterino permanece cerrado.
- Aborto en curso: El sangrado y el dolor abdominal tipo cólico aumentan.
- Aborto retenido: La paciente está asintomática (no refiere sangrado ni dolor abdominal), pero al realizar una ecografía se objetiva que el feto ha dejado de desarrollarse y no hay latido cardíaco.
Diagnóstico del aborto retenido
El aborto retenido, también conocido como aborto diferido o aborto fallido, es una condición en la cual el embrión o feto ha muerto, pero no ha sido expulsado del útero de manera espontánea. Este tipo de aborto puede pasar desapercibido durante un período de tiempo porque la mujer puede no experimentar los síntomas típicos de un aborto espontáneo, como sangrado o dolor abdominal.
El diagnóstico de un aborto retenido generalmente se realiza durante una evaluación prenatal de rutina. En estos casos, una ecografía es la herramienta principal utilizada para confirmar el diagnóstico. La ecografía puede mostrar un saco gestacional vacío, un embrión sin latido cardíaco o un feto sin crecimiento adecuado para la edad gestacional.
Además de la ecografía, se pueden realizar pruebas de sangre para medir los niveles de hormona gonadotropina coriónica humana (hCG). En un embarazo viable, los niveles de hCG generalmente se duplican cada 48-72 horas durante las primeras semanas de gestación.
Manejo del aborto espontáneo
Una vez hecho el diagnóstico de aborto espontáneo, que por lo general se realiza mediante ecografía, puede optarse por diferentes opciones de tratamiento. En primer lugar, prefiere el control expectante (siempre y cuando no haya evidencia de infección). Con este, se espera la expulsión total naturalmente.
El tratamiento depende del tipo de aborto. En algunos casos, el cuerpo expulsa el tejido de forma natural.
El manejo del aborto retenido depende de varios factores, incluyendo la edad gestacional, la presencia de síntomas y las preferencias de la mujer.
Manejo expectante: en muchos casos, el cuerpo de la mujer expulsa naturalmente el tejido fetal días o semanas después si el embarazo no evoluciona.
Manejo médico: El manejo médico del aborto retenido implica el uso de medicamentos para inducir contracciones uterinas y facilitar la expulsión del tejido fetal. Los medicamentos más comúnmente utilizados son la mifepristona y el misoprostol. La mifepristona bloquea la progesterona, mientras que el misoprostol induce contracciones uterinas.
Manejo quirúrgico: Si el cuerpo no expulsa todo el tejido fetal de manera natural, se puede realizar un legrado. Este es un procedimiento médico en el que se dilata el cuello uterino y se retiran los tejidos que están dentro del útero. El manejo quirúrgico es necesario en casos donde el manejo expectante o médico no es efectivo, o si la mujer presenta signos de infección o sangrado severo. Los procedimientos quirúrgicos comunes incluyen la aspiración al vacío y el legrado por dilatación y curetaje (D&C). Estos procedimientos se realizan generalmente bajo anestesia local o general y son altamente efectivos para asegurar que el útero quede completamente limpio de tejido retenido.
Aborto inducido
El aborto inducido es la interrupción del embarazo que se realiza de forma premeditada y requiere de expertos en dicho procedimiento. De lo contrario, la paciente puede exponerse a infecciones o procesos sépticos. La terminación del embarazo es provocada por el uso de medicamentos o de instrumentos que producen la expulsión del embarazo. A su vez, puede subdividirse en:
- Interrupción voluntaria del embarazo (IVE): se realiza tras libre elección de la embarazada hasta la semana 14 de gestación.
- Aborto terapéutico: se realiza por razones médicas. Es decir, en caso de que suponga un riesgo grave para la salud física o psíquica de la madre o del feto. En España se puede llevar a cabo, bajo este supuesto, hasta la semana 22. El aborto terapéutico debe ser prescrito por un médico y por causa que lo justifique, pudiéndose presentar malformaciones o enfermedades incompatibles con la vida, tanto del feto como de la madre. Se puede llevar a cabo según diferentes procedimientos y dependiendo del estado del embarazo. Al igual que en la IVE, la elección es libre, pero no siempre deseada.
Los métodos a través de los cuales se puede realizar el aborto inducido son comunes para ambos, pudiendo ser médicos (con fármacos) o quirúrgicos.
Aborto farmacológico
Consiste en la administración de la píldora abortiva (RU-486). Por lo general, este se emplea antes de la semana 7 de gestación, dado el riesgo aumentado de efectos adversos que podría acarrear en semanas posteriores de gestación. La cual RU-486 es un medicamento que tiene como objetivo la interrupción del embarazo mediante el bloqueo de la hormona que controla la gestación, generando algo similar a un aborto espontáneo. Para interrumpir el embarazo por este método es necesario cumplir con una serie de requisitos, entre los que se encuentran no padecer de ciertas enfermedades.
La ventaja de dicho método es el poder evitar cualquier acto quirúrgico. Por otro lado, el principal inconveniente que tiene es la necesidad de acudir al menos dos o tres veces al centro sanitario para comprobar que el método ha sido efectivo.
Aborto Quirúrgico
Son procesos instrumentales que pueden requerir de anestesia o sedación, control ecográfico y los cuidados posteriores que amerite cada procedimiento. Antes de las 14 semanas (bajo riesgo) se realiza mediante aspiración con cánulas específicas previa dilatación cervical.
Recuperación emocional
La recuperación emocional tras un aborto espontáneo es un proceso complicado. Es fundamental contar con apoyo emocional y no dudar en buscar ayuda psicológica cuando sea necesario.
El aborto diferido es una experiencia difícil desde el punto de vista psicológico para las mujeres y también para sus parejas. Es crucial que las mujeres tengan acceso a apoyo emocional y psicológico durante y después del proceso.
Prevención
Aunque no siempre es posible prevenir un aborto espontáneo, hay medidas que pueden reducir el riesgo. Estas incluyen mantener un estilo de vida saludable, seguir las indicaciones médicas y evitar el consumo de sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco. También es recomendable acudir a controles prenatales regulares y tratar de forma adecuada cualquier enfermedad preexistente.
