Presentación Podálica: Riesgos y Manejo Detallado

El parto de nalgas es una de las posiciones menos comunes que puede adoptar un bebé antes del nacimiento, y sucede cuando el bebé se encuentra con las nalgas o los pies hacia abajo en lugar de la cabeza, que es la presentación habitual. Aunque el parto de nalgas puede presentarse en el último trimestre del embarazo, la mayoría de los bebés logran girarse por sí mismos antes del parto.

Un parto de nalgas se refiere a una situación en la que el bebé se encuentra en una posición invertida dentro del útero al momento del nacimiento, es decir, con las nalgas o los pies orientados hacia el canal de parto en lugar de la cabeza.

Normalmente, los bebés se colocan en posición cefálica, o cabeza abajo, en las últimas semanas del embarazo, lo cual facilita el proceso del parto. Sin embargo, en algunos casos, alrededor del 3-4% de los embarazos a término, el bebé permanece en posición de nalgas.

La presentación de nalgas es aquella en la que la pelvis del feto está en contacto con la parte más alta de la pelvis de la madre. También se llama presentación podálica. Su importancia viene dada porque tiene más riesgos perinatales por la mayor frecuencia de: parto pretérmino, bajo peso al nacer, malformaciones fetales y uterinas, placenta previa, prolapso de cordón, parto distócico y elevada presencia de cesárea.

Es importante entender que la presentación podálica, pelviana o de nalgas es el nombre que recibe la presentación en la que la pelvis fetal está en contacto con la pelvis materna, en concreto, con su estrecho superior. Por tanto, el feto se encuentra "sentado" sobre la pelvis de la madre.

Tipos de presentación podálica.

Tipos de Presentación Podálica

Existen diferentes tipos de presentación de nalgas: completa (cuando las piernas están cruzadas y el bebé está sentado en posición «indio»), incompleta (una pierna o ambas piernas están extendidas hacia abajo) y franca (las piernas están estiradas hacia arriba junto al cuerpo).

  • Nalgas incompletas o nalgas francas: las nalgas del bebé están hacia abajo y las piernas estiradas hacia arriba frente a su cuerpo.
  • Presentación de pies (podálica): uno o ambos pies del bebé apuntan hacia abajo y pueden salir primero.

Sin embargo, se pueden distinguir tres tipos de presentación de nalgas:

  • Presentación de nalgas francas o puras: las piernas del bebé se encuentran estiradas hacia arriba. Por tanto, los pies estarán cerca de la cabeza. Es la presentación de nalgas más frecuente, entre un 65-70% de los casos.
  • Presentación de nalgas completas: el feto está sentado sobre la pelvis materna, con las rodillas dobladas y los pies cerca de las nalgas. Se encuentra en un 5% de los casos de presentación de nalgas.
  • Presentación de nalgas incompletas: en un 25-30% de ocasiones, el bebé se encuentra de nalgas, pero con uno o ambos pies en la vagina. Es en el momento del parto cuando puede producirse este prolapso de los pies.

Generalmente, el médico puede saber en qué posición exacta se encuentra el bebé al tocar tu abdomen y localizar su cabeza, espalda y nalgas. Si no queda claro cuál es la posición con el tacto abdominal, puede hacer un tacto vaginal para determinar qué parte del bebé está en la pelvis. En algunos casos, tal vez necesite hacer una ecografía para confirmar la posición.

El especialista puede comunicar a la embarazada que su bebé se encuentra de nalgas tras una palpación del vientre (maniobras de Leopold), auscultación del bebé o durante una ecografía.

No obstante, cuando se necesita confirmar la presentación podálica (por ejemplo, antes de realizar una versión cefálica externa) se emplea la ecografía que, además, proporciona más información.


Por Ginecóloga Diana Alvarez.

Causas de la Presentación Podálica

Aunque en un 50-80% de los casos no hay una causa aparente, existen factores que pueden influir:

  • Prematuridad: Los bebés prematuros no siempre tienen tiempo de girar.
  • Cordón umbilical corto o anudado.
  • Embarazo gemelar: La falta de espacio puede impedir que ambos bebés se coloquen correctamente.
  • Problemas uterinos: Como el útero bicorne o miomas.
  • Malformaciones fetales.

Pero además de la prematuridad, otros factores explicarían por qué un bebé no gira y se queda sentado en el útero:

  • Un cordón umbilical demasiado corto o anudado al cuerpo o al cuello del bebé. Es una de las causas más habituales que impiden la voltereta.
  • Un embarazo gemelar. La falta de espacio puede hacer que ninguno de ellos se voltee o que sólo uno lo consiga.
  • Una carencia importante o un exceso de líquido amniótico. La escasez de líquido dificulta sus movimientos, mientras que una gran cantidad le hace intuir que aún no ha llegado el momento del parto, y no tiene prisa por colocarse.
  • Una implantación incorrecta de la placenta, entre ellas la placenta previa.
  • Problemas uterinos como el útero bicorne (dividido en dos zonas) o los miomas. A veces éstos crecen tanto que restan espacio al niño y le impiden girar.
  • Malformaciones fetales como espina bífida, hidrocefalia, riñones poliquísticos, etc.

Manejo de la Presentación Podálica

Cuando el bebé se encuentra en presentación de nalgas en las últimas semanas del embarazo, hay varias opciones disponibles para las madres, dependiendo de su situación y del criterio médico.

  1. La versión cefálica externa (VCE) es un procedimiento en el que un obstetra intenta girar al bebé desde el exterior del abdomen de la madre para colocarlo en la posición correcta antes del parto. Durante la VCE, el médico utiliza sus manos para aplicar presión sobre el abdomen de la madre y hacer que el bebé gire en el útero. Se realiza bajo control ecográfico para garantizar la seguridad del bebé y se puede usar medicación para relajar el útero y facilitar el procedimiento.
  2. En algunos casos, es posible realizar un parto vaginal de nalgas, aunque no es la opción más común. Este tipo de parto requiere la supervisión de un equipo médico experimentado en partos de nalgas. El riesgo de complicaciones es mayor que en los partos cefálicos, ya que la cabeza del bebé es la parte más grande y puede quedar atascada durante el parto.
  3. En la mayoría de los casos, se recomienda una cesárea programada para un parto de nalgas, especialmente si el bebé está en una presentación de pies o si la madre tiene factores de riesgo que complican el parto vaginal.

¿Cómo GIRAR UN BEBÉ en el vientre? - Trucos para bebés en posición de nalgas

Uno de los métodos más comunes es la versión cefálica externa, en la cual los médicos intentan colocar al bebé mientras lo controlan con una ecografía. Por ello, como ves, un parto podálico no está ligado a una cesárea, antes puedes optar por otras opciones para animar al bebé a encontrar la posición más correcta para el momento del parto.

No obstante, la embarazada puede hacer ciertas cosas para tratar de favorecer que el bebé se dé la vuelta hacia la posición cefálica.

Ejercicios para Favorecer el Giro del Bebé

A partir de la semana 34, se pueden realizar ejercicios para intentar que el bebé se coloque en posición cefálica. Estos métodos no garantizan el éxito, pero pueden ayudar y favorecer que el bebé gire y se coloque con la cabeza hacia abajo.

  • Gatear sobre una manta o esterilla.
  • Practicar yoga adaptado al embarazo (posición del gato).
  • Ejercicios en el agua y matronatación.

Moxibustión

La moxibustión es una técnica de medicina tradicional china que utiliza artemisa para elaborar una especie de puro, el cual se acerca caliente a un punto del pie en la parte externa del dedo meñique (en este caso de presentación fetal de nalgas).

Lo recomendable es consultar al ginecólogo/matrona y a un especialista en medicina tradicional china acerca de su eficacia, sus contraindicaciones y cómo realizarla correctamente (ya que una vez aprendida, esta técnica podría realizarse en casa).

Versión Cefálica Externa (VCE)

La versión cefálica externa (VCE) es una maniobra obstétrica realizada en el hospital por un especialista. Consiste en intentar girar poco a poco al bebé que se presenta de nalgas para que adopte la posición cefálica. La VCE se realiza, como su nombre indica, de manera externa, es decir, el especialista coloca sus manos por fuera del vientre materno.

Esta técnica se suele realizar en la semana 36 o 37 de gestación si no existe ninguna contraindicación y la embarazada decide someterse a ella. Además, ya que la VCE trata de evitar la cesárea a la que se recurre en muchos casos de presentación de nalgas, la embarazada no debe tener contraindicado el parto vaginal.

La realización de la VCE es molesta y quizá algo dolorosa, pero es un procedimiento breve y suele ser tolerado. No obstante, se puede realizar tras la administración de analgésicos (siempre por parte del especialista) o con el uso de anestesia. Finalmente, es importante mencionar que puede que no se consiga girar al bebé o que, incluso, este vuelva a darse la vuelta después del procedimiento. Además, la VCE puede tener algunos riesgos o complicaciones (los más graves son poco frecuentes), por lo que la mujer debe ser informada previamente de todo.

Comparación de Métodos para el Giro Fetal

Método Descripción Efectividad Riesgos
Ejercicios Maternos Posturas y movimientos específicos realizados por la madre. Variable Bajo Ninguno
Moxibustión Técnica de la medicina tradicional china utilizando calor cerca de un punto del pie. Moderada Quemaduras leves
Versión Cefálica Externa (VCE) Maniobra médica para girar al bebé manualmente desde el exterior. Alta (aprox. 70%) Molestias, contracciones, complicaciones raras como rotura de membranas.

¿Y si el bebé no se da la vuelta?

Es cierto que en los últimos años (a partir del año 2000), cuando un bebé venía de nalgas, se optaba por la cesárea programada, ya que se pensaba que era mejor respecto al parto vaginal en bebés de nalgas a término. No obstante, estudios posteriores han mostrado que, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y con un adecuado control y atención al parto, el parto vía vaginal es una opción razonable en el caso de un bebé a término que viene de nalgas.

Entre estos requisitos se encuentra:

  • Crecimiento intrauterino adecuado y peso estimado inferior a 4000 gramos.
  • Actitud de la cabeza fetal (evaluada preferiblemente por ecografía al inicio del trabajo de parto) en flexión o indiferente.
  • Presentación de nalgas puras o completas. La presentación de nalgas incompletas se asocia más a problemas relacionados con el cordón umbilical o a un riesgo mayor de atrapamiento de la cabeza fetal por una dilatación del cérvix incompleta.

En el caso de intentar el parto por vía vaginal, adoptar una posición en cuclillas es una buena idea. No obstante, si el parto no progresa bien, se realizará una cesárea. Por todo ello, es importante que la mujer cuyo bebé viene de nalgas se informe previamente de todas sus posibilidades.

Riesgos Asociados

El parto de nalgas, ya sea vaginal o por cesárea, conlleva ciertos riesgos que deben ser considerados cuidadosamente tanto por los padres como por los profesionales médicos. Uno de los riesgos principales del parto vaginal de nalgas es que la cabeza del bebé puede quedar atascada después de que el resto del cuerpo ha salido. Esto puede llevar a una compresión del cordón umbilical, lo que puede reducir el flujo de oxígeno al bebé y causar complicaciones.

El parto vaginal en estas circunstancias se considera de alto riesgo y debe ser atendido por un obstetra experimentado ya que puede producirse el prolapso de cordón, la asfixia fetal o dificultad en la extracción de la cabeza un vez que ha salido el cuerpo del feto. En efecto, entre los problemas que pueden surgir existe la posibilidad de que en el transcurso del parto, salga también un trozo de cordón y quede aprisionado, restando oxígeno al feto. Otra complicación es que en el proceso de giro y salida, el niño estire la cabeza (en lugar de mantenerla pegada al pecho). En este caso la cabeza no ofrece su diámetro más estrecho, ni se ha amoldado al canal vaginal, como ocurre en el parto normal, así que puede quedar atrapada.

En todo caso, la decisión del tipo de parto se retrasa hasta la semana 37, cuando se estima que el bebé ya no se dará la vuelta. A pesar de que los protocolos médicos aconsejan la realización del parto vaginal cuando el canal del parto (el trayecto por el cual pasa el bebé para nacer) es lo suficientemente grande, la dilatación del cuello uterino es correcta y no existe ninguna complicación, una presentación de nalgas significa en muchas circunstancias la realización de una cesárea fundamentalmente si se es primípara.

Señales de Negligencia Médica

La negligencia médica en partos podálicos puede tener consecuencias graves. Algunas señales incluyen:

  • Falta de diagnóstico oportuno de la presentación podálica.
  • Manejo inadecuado del parto (elección incorrecta del método, falta de preparación, uso inadecuado de instrumentos).
  • Demora injustificada en la realización de una cesárea de emergencia.

Las consecuencias de la negligencia pueden incluir lesiones al bebé (parálisis braquial, parálisis cerebral, etc.) y complicaciones para la madre (trauma psicológico, depresión postparto, etc.).

El Informe Pericial

Es un elemento crucial en casos de negligencia médica durante el parto de un bebé podálico. Este documento, elaborado por un especialista médico con conocimientos en medicina legal, tiene como objetivo principal proporcionar una evaluación objetiva y técnica de los hechos relacionados con el caso de negligencia en el parto podálico.

En el contexto de una reclamación por negligencia en el parto de un bebé podálico, el informe pericial cumple varias funciones esenciales. En primer lugar, establece la existencia de una mala praxis médica durante el manejo del parto podálico. Además, determina si las actuaciones del equipo médico se ajustaron a los protocolos establecidos para el manejo de partos podálicos.

Elementos clave del informe

Un informe pericial en casos de negligencia médica durante el parto de un bebé podálico debe contener varios elementos clave:

  • Identificación del perito y su especialidad médica.
  • Descripción detallada de los hechos relacionados con el parto podálico.
  • Análisis de la documentación médica, incluyendo la historia clínica y los resultados de estudios médicos.
  • Evaluación de las lesiones o secuelas sufridas por el bebé o la madre como consecuencia de la negligencia en el parto podálico.
  • Consideraciones médico-legales que expliquen de manera clara y objetiva cómo se llegó a las conclusiones.
  • Determinación del nexo causal entre la negligencia médica y las consecuencias para el bebé podálico o la madre.
  • Valoración y cuantificación de los daños causados por la negligencia en el parto podálico.

Es fundamental que el informe pericial esté redactado en un lenguaje claro y accesible, evitando el uso excesivo de jerga médica. Esto permite que todas las partes involucradas, incluido el juez, puedan comprender fácilmente los aspectos técnicos del caso de negligencia en el parto podálico.

Selección del perito adecuado

La elección del perito adecuado es crucial para garantizar la calidad y credibilidad del informe pericial en casos de negligencia médica durante el parto de un bebé podálico. Es recomendable seleccionar un perito con experiencia específica en obstetricia y, en particular, en el manejo de partos podálicos.

Al seleccionar un perito para un caso de negligencia en el parto podálico, se deben considerar los siguientes aspectos:

  • Especialización en ginecología y obstetricia, con énfasis en partos podálicos.
  • Experiencia en la elaboración de informes periciales relacionados con negligencias médicas en partos.
  • Capacidad para explicar de manera clara y concisa los aspectos técnicos del parto podálico.
  • Disponibilidad para asistir al juicio y defender el informe pericial si es necesario.

Proceso de Reclamación por Negligencia

El proceso de reclamación por negligencia en casos de partos de bebés podálicos requiere una preparación meticulosa y la presentación de evidencias concretas.

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