Fetus in Fetu: Causas, Diagnóstico y Consecuencias de una Rara Condición

Los casos de embarazo conocidos como “gemelo parásito” o “fetus in fetu” son muy inusuales, ocurriendo en aproximadamente uno de cada 500,000 nacimientos en el mundo. Se trata de una malformación que se produce cuando las células de los gemelos se dividen a partir del día 17 tras la fecundación. Si esto se produjera a partir del día 12 postfecundación, se habrían desarrollado dos bebés siameses que aparecerían unidos por algún órgano.

Recientemente, se conoció un caso especial en la ciudad de Barranquilla (Colombia), donde una recién nacida portaba una masa en el abdomen, que resultó ser restos de su hermano gemelo. Esta masa tuvo que serle extraída mediante una cesárea al día siguiente de su nacimiento.

Imagen representativa de un caso de Fetus in Fetu.

¿Cómo se Detecta un Caso de Fetus in Fetu?

El diagnóstico de "fetus in fetu" suele darse por la visualización mediante ultrasonido. "En vida prenatal, se diagnostica por ecografía como gestación gemelar con un feto en otro feto. Y como curiosidad, a veces los padres se quieren llevar al feto extirpado para enterrarlo", explica la Dra.

En la ecografía del tercer trimestre de Mónica Vega, la madre colombiana, el ginecólogo halló que el feto que se estaba gestando tenía dos cordones umbilicales: uno que le unía a su madre y el otro que conectaba a la pequeña con un saco vitelino y una masa informe que iba creciendo en su interior. Así descubrieron a su gemelo parásito, una extraña malformación que provocó el parto prematuro de la bebé. El objetivo era extraer esa masa -sin corazón ni cerebro pero con extremidades y ciertos huesos- del abdomen de la criatura, ya que le estaba “robando” nutrientes.

En la semana 37 de embarazo, la pequeña Itzamara vino al mundo por cesárea.

Origen del Gemelo Parásito

Sea cual fuere su origen, el gemelo parásito es una gestación abocada al fracaso, sin ninguna posibilidad de vivir. Este embarazo se dio a conocer a través del programa de televisión "Los informantes", donde entrevistaron al ginecólogo Miguel Parra, experto en gestaciones de Alto Riesgo.

Se trata de un caso único en el mundo porque lo normal es que los casos de gemelo parásito se descubran cuando el niño tiene ya 5 o 6 años y los médicos observan una masa abultada en el abdomen que piensan que es un tumor.

Lo confirma la doctora De la Calle, lo más común es diagnosticar estos extraños casos "en vida postnatal", es decir, de mayores: "Detectamos, por ejemplo, una masa en abdomen de un niño. En la edad adulta, podemos diagnosticar masas en el abdomen o boca. Otras veces una revisión ginecológica ofrece hallazgos poco comunes: "Se observa una masa en el ovario o paraovárica que contiene pelos, cartílago…son teratomas maduros, que se cree que son variantes. De hecho, el diagnóstico diferencial de estas masas (generalmente abdominales) debe hacerse con el teratoma de ovario", indica la especialista en Embarazo Gemelar y de Alto Riesgo.

Lo normal es identificar el gemelo parásito cuando los niños se van haciendo mayores y se detectan grandes masas en el abdomen.

Representación del Síndrome de Transfusión Feto Fetal, una complicación en embarazos monocoriales.

MUERTE FETAL INTRAÚTERO, CAUSAS, DIAGNÓSTICO, MANEJO, APOYO... - Ginecología y Obstetricia -

Riesgos y Consideraciones en Embarazos Gemelares

Descubrir un embarazo de gemelos siempre es una sorpresa. Independientemente de cómo se reciba la noticia, este tipo de gestación requiere un seguimiento especial, ya que presenta algunos riesgos particulares tanto para la madre como para los bebés.

Los embarazos gemelares se clasifican en dos tipos: monocoriales, cuando los fetos comparten la misma placenta, y bicoriales, cuando cada uno tiene la suya. Aproximadamente el 20% de estos embarazos son monocoriales y, en algunos casos, pueden presentar complicaciones como el síndrome de transfusión feto fetal, que ocurre en entre el 10% y el 15% de las gestaciones de este tipo.

Síndrome de Transfusión Feto Fetal

El síndrome de transfusión feto fetal ocurre cuando el flujo sanguíneo entre los gemelos es desigual. Uno de los fetos, conocido como donante, recibe menos sangre, lo que afecta su crecimiento y producción de orina, mientras que el otro, el receptor, recibe un exceso, lo que puede sobrecargar su sistema circulatorio.

Esta condición se clasifica en cinco estadios (I-V) según su gravedad. En los primeros niveles (I y II), no suelen detectarse alteraciones cardiovasculares graves. A partir del estadio III, pueden aparecer complicaciones graves en el sistema cardiovascular, y en el IV, uno de los fetos presenta un fallo cardíaco avanzado. El estadio V significa la muerte de uno o ambos gemelos.

La doctora Mar Bennasar, especialista en Medicina Fetal del Hospital Clínic Barcelona, advierte: “Este un síndrome que puede cursar sin ninguna sintomatología en la madre”. Esto representa un riesgo, ya que, si no se detecta a tiempo las consecuencias pueden ser graves. Cuando hay síntomas, los más comunes son distensión abdominal y contracciones.

Por eso, tal como señala la doctora Bennasar, es crucial seguir los controles establecidos: “Es muy importante realizar controles seriados en estas gestaciones. Normalmente, hacemos un control cada dos semanas”.

Diagnóstico y Tratamiento del Síndrome de Transfusión Feto Fetal

El diagnóstico se realiza mediante una ecografía. Se detecta porque el feto donante tiene poco líquido amniótico en su saco y no es posible ver su vejiga. En cambio, el feto receptor muestra una gran cantidad de líquido amniótico y la vejiga distendida. A veces, también se observa una discrepancia en el tamaño y el peso de los fetos, aunque por sí sola, esta diferencia no es suficiente para confirmar el diagnóstico.

“La transfusión feto fetal puede aparecer en cualquier momento de la gestación, pero es más frecuente entre las 16 y las 25 semanas”, explica la doctora Bennasar. Por esta razón, los controles son especialmente importantes en este período del embarazo.

Las tasas de discapacidad neurológica asociadas a esta enfermedad varían entre el 40% y el 80%. La tasa de mortalidad se sitúa en torno al 80% de los casos cuando la afección se presenta entre las 21 y las 26 semanas, y alcanza el 100% si ocurre antes de las 20 semanas. Por eso, una vez diagnosticada, la enfermedad requiere tratamiento urgente.

La primera opción terapéutica es la intervención quirúrgica, específicamente una fetoscopia. Durante este procedimiento, se realiza una incisión de unos 3 milímetros en la piel y se inserta una cánula hasta la cavidad uterina. Con un láser, se coagulan las conexiones vasculares, a través de las cuales los fetos intercambian líquidos, y se divide la placenta en dos, similar a lo que ocurriría en una gestación bicoral.

Aunque pueda parecer un procedimiento complejo, la doctora Bennasar destaca que “la fetoscopia es una técnica mínimamente invasiva”. Tras la intervención, la paciente debe guardar reposo absoluto durante las primeras 24 horas. En las semanas siguientes, se recomienda reposo relativo y controles ecográficos semanales.

Existen otros métodos, aunque son menos efectivos. Uno de ellos es el amniodrenaje, que consiste en extraer el exceso de líquido amniótico del saco del receptor. Sin embargo, la tasa de supervivencia con este método es de un 60%, por lo que se emplea solo en aquellos casos en los que la intervención con láser no es viable.

Entre las complicaciones del tratamiento más frecuentes se encuentra la rotura de la bolsa amniótica, que se presenta en un 10%-20% de los casos y, generalmente, no conlleva la pérdida de la gestación. También pueden darse el parto prematuro y la pérdida gestacional, que ocurre en un 5%-10% de los casos. Otras complicaciones son el retraso de crecimiento selectivo y las secuelas neurológicas del feto superviviente, principalmente asociadas a la prematuridad. Por último, la infección intraamniótica, la transfusión feto fetal inversa y una nueva forma de transfusión feto fetal crónica, caracterizada por una diferencia de hemoglobina entre los gemelos.

Aunque sin tratamiento el índice de mortalidad es muy alto, el pronóstico mejora considerablemente después de la cirugía. Tras el procedimiento, la supervivencia de al menos un feto se alcanza en un 85%-90% de los casos, mientras que la supervivencia de ambos fetos se consigue en el 65%.

Muerte Fetal en Gestaciones Gemelares

Hoy día, la frecuencia de gestaciones múltiples se ha incrementado debido a las técnicas de reproducción asistida, lo que conlleva un riesgo incrementado de patología materna y fetal.

La muerte de uno de los fetos en la gestación gemelar tiene una incidencia diferente según la edad gestacional en que acontece; oscila entre el 10-70% en el primer trimestre y el 0,5-7% en el segundo y el tercer trimestres.

Hasta la semana 16.ª la muerte fetal no entraña riesgo para la gestación. Sin embargo, más allá de esa etapa puede ocasionar mayor morbimortalidad para el feto superviviente, así como mayor riesgo de complicaciones hematológicas para la madre.

Todos los estudios comparados coinciden en que el riesgo de muerte fetal de un gemelo es más frecuente en gestaciones monocoriales por las anastomosis vasculares y la posibilidad del síndrome de transfusión fetofetal, así como el riesgo de complicaciones para el gemelo superviviente.

En el primer trimestre, la reabsorción espontánea del embrión ocurre entre el 16-43% de los casos de gestación múltiple. Algunos autores afirman que el 90% se produce antes de la 7.a semana y nunca después de la 13.a.

Sin embargo, más allá de esa etapa puede producir mayor morbimortalidad para el gemelo superviviente, así como mayor riesgo de alteraciones de la coagulación en la madre.

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