Desarrollo del feto a las 8 semanas de embarazo: Cambios y crecimiento

¡Parece mentira, pero ya llevas 8 semanas de gestación! En la semana 8 de embarazo, el bebé ya tiene el tamaño de una dulce cereza pequeña. Con 8 semanas, tendrás ganas de gritarlo a los cuatro vientos si no lo has hecho ya. Muchas embarazadas prefieren esperar a la semana 12, a superar el primer trimestre, y asegurarse de que ha pasado la etapa de mayor riesgo en la que estamos inmersas. Hay que disfrutar del embarazo, sí, pero con precaución aún.

En la semana 8 de embarazo se produce un gran desarrollo del bebé y la embarazada suele confirmar su embarazo mediante ecografía, especialmente si el embrión tiene menor edad gestacional de la esperada. El latido fetal y la vesícula gestacional se ven muy claramente mediante la imagen ecográfica. Y la madre nota de lleno muchos signos del primer trimestre de embarazo.

Desarrollo del embrión en la semana 8

El embrión a las 8 semanas

6 semanas de edad gestacional tiene ya el embrión desde su fecundación, a las dos semanas de tu última regla. Aunque sea muy pequeño, 15-20 milímetros, se está desarrollando a pasos de gigante. En la octava semana de gestación, la longitud del embrión oscila entre los 1,4 y 2 centímetros. En estas primeras semanas, se produce un crecimiento muy rápido del bebé. De igual manera, son grandes los cambios morfológicos que se están produciendo en su pequeño cuerpo.

En la octava semana de embarazo, el embrión sigue creciendo rápidamente. Su cabeza es mucho más grande que el resto del cuerpo, que ya empieza a alargarse y a comenzar a tomar la forma del futuro bebé. En la cara aparecen los párpados y comienza el desarrollo de la retina. Comienza a formarse la punta de la nariz y las orejas. En los miembros, aparecen los codos y crecen en longitud las piernas y los brazos.

Ya tiene formado completamente el hígado, los oídos, los ojos y el cerebro, entre otras partes de su cuerpecito, por lo que su apariencia es cada vez más humana. Los rasgos faciales del embrión ya son más evidentes. Los ojos aún muy separados a ambos lados de la cabeza y los párpados comienzan a desarrollarse. También el labio superior y la punta de la nariz, que en la semana 7 decíamos que apenas se apreciaban dos puntitos leves. Se alargan las extremidades y se distinguen lo que serán manos y pies en los brazos y piernas. Hay dedos que están unidos, pegados por membranas.

De momento sigue siendo un embrión, desarrollando órganos y sistemas fundamentales. En la semana 10 el embrión pasará a ser un «feto».

Desarrollo interno

En el corazón se diferencian las válvulas aórtica y pulmonar. El árbol bronquial se divide en múltiples bronquiolos, engrosándose el tronco principal.

Las vértebras en formación se han colocado alrededor de la médula espinal para constituir la columna vertebral. Éste es muy grueso con respecto a las dimensiones del feto, y es que si hasta ahora se alimentaba del saco vitelino, a partir de esta semana el bebé recibe los nutrientes y el oxígeno de la placenta.

Aún no se han empezado a formar los genitales externos, aunque sí los internos. De todas formas, su sexo está determinado desde el mismo momento de la concepción, cuando los 23 cromosomas del óvulo se unieron a los 23 cromosomas del espermatozoide. Si el cromosoma sexual de este era X, será una niña.

Otro avance muy importante que sucede en la octava semana es que se forma la piel del embrión. Ésta es traslúcida y deja ver el esqueleto formado por cartílagos suaves todavía. No los notas (¡imposible aún!) pero tu bebé tiene sus primeros movimientos espontáneos, espasmos no voluntarios mientras se desarrolla el tejido muscular. Paciencia, antes que te quieras dar cuenta, notarás sus pataditas.

El latido cardíaco, si tenéis agendada alguna ecografía, podréis escucharlo ya regular y fuerte. ¡Qué emoción, escuchar su corazón! Éste es una máquina trabajando a mil revoluciones. Exactamente bombea a 150 pulsaciones por minuto, el doble de pulsaciones en reposo que un adulto. Con este bombeo incesante de sangre, el cordón umbilical funciona llevando sangre hasta la placenta y de ahí al embrión, que cada vez requiere más oxígeno y alimento.

Si observamos una ecografía de las primeras semanas de embarazo, cuando el bebé es un embrión de cuatro o cinco semanas, a ambos lados de lo que en pocos días se convertirá en su cabeza, ya se perciben unas diminutas manchas negras.

Tabla de desarrollo del embrión en la semana 8

Característica Descripción
Tamaño 1.4 - 2 cm
Forma Empieza a tomar forma humana
Órganos Hígado, oídos, ojos y cerebro formados
Extremidades Brazos y piernas alargándose, manos y pies distinguibles
Piel Traslúcida, deja ver el esqueleto de cartílago

Funcionalidad de la placenta

La placenta embrionaria ya se encuentra implantada en el útero y seguirá creciendo en las próximas semanas. A partir de este momento la placenta asume el rol de alimentar al futuro feto a través del cordón umbilical. Así, el embrión recibe los nutrientes y el oxígeno necesarios para su desarrollo por parte de la sangre materna.

Hasta ahora el embrión se ha alimentado de la vesícula vitelina, un pequeño saco cargado de nutrientes, pero ahora necesita mucho más oxígeno y alimento, tiene que usar la placenta. En estas semanas se ha formado ya el cordón umbilical, que ya funcionar llevando sangre hasta la placenta y devolviéndosela al feto. La placenta seguirá creciendo e implantándose en el útero materno durante semanas, pero la parte más importante sucede en el primer trimestre.

Ahora ya funciona plenamente, y así, el embrión pasará a depender de ella. La placenta le proporciona oxígeno, nutrientes y agua, y elimina los desechos del metabolismo del feto.

Síntomas en la madre en la semana 8 de embarazo

Empiezan los síntomas del embarazo y os acompañaremos haciendo este recorrido semana a semana del embarazo mientras comienzan tomar forma todos los cambios que experimentaréis. En un embarazo de 8 semanas aunque no tengáis regla podéis notar ligeros dolores similares a las molestias menstruales. Es normal porque el útero está creciendo muy deprisa, sus tejidos y ligamentos están estirando. Notaréis hinchazón en los pechos, pero lo normal es que aún no te hayan engordado mucho.

En la octava semana de embarazo, ocurre un cambio importante en el cuerpo de la futura madre: el útero empieza a crecer. Esto todavía no es muy evidente para la mujer porque el vientre no se ha hinchado aún. No obstante, es posible notar molestias por el ensanchamiento del útero, como pinchazos y calambres en el vientre y las piernas. Algunas mujeres, incluso, sienten dolor ciático como consecuencia de la presión que ejerce el útero sobre este nervio durante la semana 8 de gestación.

La mujer también puede seguir experimentando los típicos síntomas de embarazo que la han acompañado las semanas anteriores, aunque estos pueden ir desapareciendo. Algunos de estos síntomas se relacionan con los cambios hormonales que ha sufrido la mujer en las últimas semanas y todos son completamente normales:

  • Náuseas.
  • Ardor.
  • Estreñimiento.
  • Aversión a olores y sabores.
  • Cambios de humor.
  • Cansancio y cefalea.
  • Aumento de pechos.
  • Antojos.

Es posible que la mujer sienta un cierto agotamiento y cansancio. Debe intentar no forzar su organismo. Estas primeras semanas de embarazo son muy delicadas y el riesgo de aborto elevado. También es posible que se encuentre muy "sensible" y que el más insignificante incidente le provoque el llanto… o que se encuentre eufórica. La culpa de estos bruscos cambios emocionales la tiene las hormonas que ayudan a mantener la gestación, como la progesterona y los estrógenos.

En la semana 9 de embarazo empieza a notarse la tripa de la gestante, aunque el embrión apenas alcance los 3 centímetros de largo.


Algunos de los síntomas que puede experimentar la madre

Recomendaciones en la semana 8 de gestación

A medida que avanza el embarazo, la mujer debe ir prestando una mayor atención a los cuidados que necesita su cuerpo, no solo para poder combatir los síntomas más molestos, sino también para favorecer el desarrollo saludable de su futuro bebé.

Futura mamá: Haz caso a ginecólogo y matrona en todo lo que te digan sobre nutrición y actividad física. Necesitarás ácido fólico ,calcio, yodo, vitaminas… en función de los resultados de tu analítica así te recomendarán. No tomes ningún medicamento que no te hayan prescrito los facultativos.

Episodio #1388 Embarazo Sano y Feliz

Te lo dirán pero nunca sobra aconsejar que debéis llevar una sana durante el embarazo, una dieta equilibrada, no tomes alimentos calóricos y mantente hidratada. También podéis hacer actividad física para un embarazo sano. Si no hemos hecho deporte nunca no es momento de comenzar a hacerlo y si practicábamos alguno conviene consultar hasta qué intensidad seguir practicándolo y si se puede o no.

Para ello, vamos a comentar algunos consejos muy útiles que deberían seguirse durante toda la gestación:

Alimentación

Una de tus preocupaciones ahora que estás embarazada es el correcto desarrollo de tu bebé. Y en tu alimentación tienes una aliada. Ya sabes que todo lo que tú comas repercute en la salud de tu bebé, ahora y cuando sea mayor. Las investigaciones así lo aseguran. El desarrollo del cerebro de tu bebé es un proceso complejo que comienza ya en las primeras semanas del embarazo continúa a lo largo de la gestación y no finaliza en el parto, sino años después de su nacimiento.

Si la futura madre se encuentra muy cansada, le conviene tomar fruta, como manzanas, naranja, piña… E hidratos de carbono de absorción lenta como cereales integrales, por ejemplo. Las primeras, además de ser ricas en vitaminas y minerales que el organismo necesita ahora, proporcionan mucha energía. Los cereales integrales poseen fibra que ayuda a combatir el estreñimiento.

Los nutrientes más importantes para la mujer embarazada son el ácido fólico, hierro, calcio, yodo, zinc, vitamina D y ácidos grasos omega 3. También es muy importante no saltarse ninguna comida y beber mucha agua durante todo el día.

Durante el embarazo, eliminarás mucha agua. Es un componente esencial de la sangre, cuyo volumen ha aumentado significativamente desde el inicio del embarazo para asegurar que tu bebé reciba los nutrientes necesarios. Por lo tanto, es fundamental evitar la deshidratación y mantener al mismo tiempo este mayor volumen sanguíneo. Bebe por lo menos un litro y medio de agua al día, e incluso más si hace calor. Evita las bebidas azucaradas y los refrescos con cafeína para limitar el paso de sustancias excitantes al bebé.

Hábitos de higiene y limpieza

Es muy importante lavarse bien las manos y los utensilios necesarios antes de preparar la comida, así como limpiar las frutas y verduras antes de su consumo. Además, será necesario cocinar bien la carne y el pescado, y evitar alimentos crudos para que no haya riesgo de toxoplasmosis o listeriosis.

Durante el embarazo tu higiene debe ser la misma que antes, aunque notarás un aumento de sudor y flujo vaginal. En todo caso, puedes evitar los baños de asiento en el bidé por el riesgo de infección que conllevan. Conforme avance la gestación es posible que te resulten más cómodas las duchas que los baños. En cualquier caso, te recomendamos jabones con pH neutro. Lo mejor es la ducha diaria, secar bien todas las zonas y los pliegues pues hacia el final de tu gestación si algunas zonas permanecen húmedas pueden provocarte rozaduras o lesiones (bajo del pecho, ingles, etc.). Están desaconsejados los desodorantes vaginales y los que contienen alcohol. Si tienes flujo anómalo o excesivo que te produce picor o escozor vaginal, debes consultarlo con el tocólogo, ya que puede tratarse de una infección.

Sustancias nocivas

Hay que eliminar del día a día los hábitos tóxicos como el tabaco, y el alcohol, sobre todo ahora que la alimentación del bebé depende de la sangre materna y la placenta.

"El consumo de tabaco durante el embarazo influye de forma negativa, disminuyendo la cantidad de oxígeno que se aporta al feto producido por el aumento de monóxido de carbono en sangre materna. El monóxido de carbono pasa a través de la placenta y se une con mayor afinidad a la sangre fetal que el oxígeno produciendo un déficit en la oxigenación fetal".

Actividad física

El ejercicio moderado es muy importante para mantener un embarazo saludable, ya que ayuda a combatir el cansancio y otros síntomas, aporta energía y fortaleza para el parto, y ayuda a mantener el peso adecuado. Los deportes más recomendables para embarazadas son el yoga, pilates, natación o andar diariamente.

Consejos: continúa con tu vida normal, sin excesos, no hagas deporte brusco, ni tomes alcohol ni fumes. Ten en cuenta que se está formando la placenta que aunque actúa y actuará como filtro tal y como veíamos en la semana 7, de nuestra evolución del embarazo semana a semana, no conviene hacer nada que pueda perjudicar al bebé. Aunque no te veas la tripa, no olvides que estás embarazada.

Atención a la piel

Presta atención a tu piel, en especial la piel del abdomen. La aparición de estrías no solo responde a la deshidratación de la piel o al estiramiento de las fibras musculares, sino también a factores genéticos y al tipo de colágeno. Para evitarlas te aconsejamos un jabón no agresivo y que utilices tras la ducha una crema antiestrías o aceite en la zona del abdomen, caderas, glúteos y mamas. Estrías, manchas, picores, ronchas...

En caso de que necesites utilizar una faja, usa una específica para embarazadas, pero no antes de la semana 20 de embarazo. Cuídate el cabello y el cuero cabelludo para que lleguen en buenas condiciones al posparto. Y ojo con la depilación con cera caliente, porque está contraindicada durante la gestación.

La primera ecografía

Una vez la mujer averigua que está embarazada gracias a un test de embarazo positivo, la primera visita al ginecólogo se suele programar para la semana 8 aproximadamente. En esta semana, ya es posible ver al embrión en una primera ecografía, tomar sus medidas y escuchar el latido cardiaco. Con esto, se confirma la edad gestacional del embrión y se comprueba si el embarazo sigue un desarrollo normal.

Muchos obstetras realizan la primera ecografía en la semana 8 para asegurar la visualización del embrión así como su viabilidad, confirmada por el movimiento embrionario y el latido cardiaco. Esto ocurre en embarazadas con reglas irregulares cada más de 30 días. A partir de este momento, se te explicará que las visitas al médico se realizarán cada cuatro a seis semanas siempre que no exista algún incidente que requiera adelantar la cita.

La ecografía de la semana 8 ya puede realizarse por vía abdominal, aunque depende mucho del aparato del que se disponga. También debes saber que algunas pacientes transmiten mal los ultrasonidos o son obesas y eso dificulta la visualización a través de la pared abdominal. En estos casos, se debe realizar una ecografía vaginal.

Si no se ve el embrión o el saco gestacional en esta primera ecografía de 8 semanas, podría tratarse de un embarazo anembriónico o embarazo ectópico, respectivamente, lo cual supone que la gestación acabará en un aborto.

El ginecólogo también tomará las primeras medidas del peso de la madre y su presión arterial para controlarlas durante todo el embarazo. Después de esta primera visita, las ecografías siguientes suelen programarse cada 4-6 semanas, a no ser que surja algún problema durante la gestación.

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