Durante el embarazo, los bebés cambian de postura dentro de la bolsa amniótica. Sin embargo, cerca del término, suelen colocarse en una posición específica. En la mayoría de los casos (95%), esta posición es con la cabeza hacia abajo. No obstante, en un porcentaje menor, el bebé puede presentarse en posición transversa o de nalgas, lo que puede generar dudas y complicaciones en el parto.
A algunas mujeres les cuesta aceptar esta situación y prefieren esperar hasta el último momento con la esperanza de que el bebé se gire espontáneamente. Sin embargo, esto no siempre ocurre, a menos que se intervenga manualmente. La decisión final recae en el equipo médico, quien asume la responsabilidad de velar por la salud materna y fetal.
¿Cuándo y por qué un bebé puede estar "mal" colocado?
En general, los bebés cambian de postura y se mueven dentro de la bolsa amniótica durante todo el embarazo. Pero a medida que aumentan de tamaño y se acerca el momento del parto suelen colocarse en una posición concreta, que, en un 95% de los casos, es con la cabeza hacia abajo. Pero también pueden presentarse en posición transversal o sentados, con los pies cruzados sobre la pelvis, lo que puede provocar complicaciones en el momento del parto.
Las causas de una mala colocación pueden incluir:
- Líquido amniótico abundante o insuficiente.
- Pelvis estrecha de la madre y cabeza grande del bebé.
- Placenta previa.
- Musculatura uterina floja.
Si el bebé no se ha colocado cabeza abajo entre la semana 34 y 36, la madre puede intentar ayudarlo con ejercicios. Si no se logra, se puede recurrir a ayuda profesional. Es importante no desanimarse ni programar una cesárea, ya que algunos bebés pueden girarse a última hora o nacer de nalgas de forma natural.
¿A partir de qué semana el bebé se coloca en posición para nacer?
En el caso de las mujeres que ya han sido madre puede que el bebé no se encaje hasta la semana 40 y también hay más probabilidades de que el niño se presente de nalgas o en una situación transversa, o se coloque en posición cefálica cuando solo faltan unos días para el parto.
¿En primerizas también puede venir de nalgas?
Sí, en primerizas también puede venir de nalgas.
Tipos de Presentación de Nalgas
La presentación de nalgas, pelviana o podálica es el nombre que recibe la presentación en la que la pelvis fetal está en contacto con la pelvis materna (en concreto, con su estrecho superior). Por tanto, el feto se encuentra "sentado" sobre la pelvis de la madre.
Sin embargo, se pueden distinguir tres tipos de presentación de nalgas:
- Presentación de nalgas francas o puras: las piernas del bebé se encuentran estiradas hacia arriba. Por tanto, los pies estarán cerca de la cabeza. Es la presentación de nalgas más frecuente, entre un 65-70% de los casos.
- Presentación de nalgas completas: el feto está sentado sobre la pelvis materna, con las rodillas dobladas y los pies cerca de las nalgas. Se encuentra en un 5% de los casos de presentación de nalgas.
- Presentación de nalgas incompletas: en un 25-30% de ocasiones, el bebé se encuentra de nalgas, pero con uno o ambos pies en la vagina. Es en el momento del parto cuando puede producirse este prolapso de los pies.
Generalmente, el médico puede saber en qué posición exacta se encuentra el bebé al tocar tu abdomen y localizar su cabeza, espalda y nalgas. Si no queda claro cuál es la posición con el tacto abdominal, puede hacer un tacto vaginal para determinar qué parte del bebé está en la pelvis. En algunos casos, tal vez necesite hacer una ecografía para confirmar la posición.
¿Por qué el Bebé Se Presenta de Nalgas?
En ocasiones puede haber una causa que dificulte al feto colocarse boca abajo, como la presencia de miomas, una malformación uterina, placenta previa, embarazo múltiple, poca cantidad de líquido amniótico, etc., o que le impide girar (cordón corto o enrollado, malformaciones uterinas, cicatrices y adherencias uterinas…).
Hay ciertos factores que pueden dificultar que el bebé se dé la vuelta espontáneamente para colocarse en posición cefálica. Entre ellos, se encuentra:
- Bebé prematuro o con bajo peso.
- Alteraciones en la morfología del útero materno.
- Placenta previa.
- Cordón umbilical corto.
- Problemas con el volumen de líquido amniótico: oligohidramnios y polihidramnios.
- Embarazo múltiple.
Aunque en un 50-80% de casos no hay una causa aparente que justifique esta posición, ésta sería una de las razones por las que gran parte de los prematuros vienen de nalgas: el parto les ha sorprendido y no han tenido tiempo de darse la vuelta.
Pero además de la prematuridad, otros factores explicarían por qué un bebé no gira y se queda sentado en el útero:
- Un cordón umbilical demasiado corto o anudado al cuerpo o al cuello del bebé. Es una de las causas más habituales que impiden la voltereta.
- Un embarazo gemelar. La falta de espacio puede hacer que ninguno de ellos se voltee o que sólo uno lo consiga.
- Una carencia importante o un exceso de líquido amniótico. La escasez de líquido dificulta sus movimientos, mientras que una gran cantidad le hace intuir que aún no ha llegado el momento del parto, y no tiene prisa por colocarse.
- Una implantación incorrecta de la placenta, entre ellas la placenta previa.
- Problemas uterinos como el útero bicorne (dividido en dos zonas) o los miomas. A veces éstos crecen tanto que restan espacio al niño y le impiden girar.
- Malformaciones fetales como espina bífida, hidrocefalia, riñones poliquísticos, etc. Y alteraciones cromosómicas como el síndrome de Down.
Pero, todo hay que decirlo, la gran mayoría de las veces no existe ningún factor que justifique esta postura.
🌀 🤰 Cómo GIRAR A UN BEBÉ que viene DE NALGAS: 4 EJERCICIOS Preparto
¿Qué Puedes Hacer Para Cambiar la Posición del Bebé?
Se ha demostrado que una actitud activa de la madre durante el embarazo ayuda al bebé a adoptar una posición cefálica. A partir de la semana 34 (o tras la ecografía del tercer trimestre), es posible realizar ciertos ejercicios o técnicas para intentar que el bebé se coloque en presentación cefálica. Si se realizan antes, aún puede ocurrir con frecuencia que el bebé se gire de manera espontánea.
Estos métodos no garantizan el éxito, pero pueden ayudar y favorecer que el bebé gire y se coloque con la cabeza hacia abajo.
Ejercicios
Hay una serie de ejercicios que la embarazada puede realizar, incluso en casa, para intentar favorecer que el bebé que viene de nalgas se dé la vuelta. No obstante, se debe consultar primero con el ginecólogo o matrona para comprobar que no existe ninguna contraindicación.
Estos ejercicios incluyen:
- Gatear sobre una manta o esterilla, para no hacerse daño en las rodillas.
- Practicar yoga adaptado al embarazo. Muchas de las posturas adaptadas en el yoga para embarazadas ayudarán al bebé a girarse. Una de ellas es la posición del gato. Ponerse a cuatro patas apoyando rodillas, pies y manos, para luego apoyar los antebrazos y bajar la cabeza y los hombros hacia el suelo. Esta postura final se puede mantener durante unos 10 minutos.
- Realizar ejercicios en el agua y matronatación.
Basándonos en esto, cierra los ojos y visualiza al bebé en posición cefálica, a la vez que, con tus manos, en la zona inferior del vientre, le transmites calor. El padre o el hermanito le hablarán o cantarán en esta zona.
No obstante, también es importante recordar la importancia de mantenerse activa durante todo el embarazo y realizar ejercicio adaptado a cada periodo gestacional si el especialista no lo ha contraindicado.
Moxibustión
La moxibustión es una técnica de medicina tradicional china que utiliza artemisa para elaborar una especie de puro, el cual se acerca caliente a un punto del pie en la parte externa del dedo meñique (en este caso de presentación fetal de nalgas).
Lo recomendable es consultar al ginecólogo/matrona y a un especialista en medicina tradicional china acerca de su eficacia, sus contraindicaciones y cómo realizarla correctamente (ya que una vez aprendida, esta técnica podría realizarse en casa).
Versión Cefálica Externa (VCE)
Si llegados a la semana 37 el bebé aún se encuentra de nalgas, el médico puede recomendar un procedimiento que se denomina versión cefálica externa (VCE) para intentar darle la vuelta y ofrecer la oportunidad de tener un parto vaginal. Se debe esperar hasta las semanas 37-39 y, entonces, si se dan las circunstancias adecuadas realizar el intento. Esto se realiza presionando el abdomen de la madre y manipulando al bebé para ubicarlo cabeza abajo.
La versión cefálica externa (VCE) es una maniobra obstétrica llevada a cabo en el hospital por un especialista (o dos) entrenado en esta técnica. Consiste en intentar girar poco a poco al bebé que se presenta de nalgas para que adopte la posición cefálica.
La VCE se realiza, como su nombre indica, de manera externa, es decir, el especialista coloca sus manos por fuera del vientre materno.
Esta técnica se suele realizar en la semana 36 o 37 de gestación si no existe ninguna contraindicación y la embarazada decide someterse a ella. Además, ya que la VCE trata de evitar la cesárea a la que se recurre en muchos casos de presentación de nalgas, la embarazada no debe tener contraindicado el parto vaginal.
La VCE funciona en aproximadamente en el 70% de los casos. Sin embargo, a veces el bebé se niega a moverse. Y algunos incluso vuelven a la posición de nalgas después de una VCE exitosa.
Para que sea efectiva esta manipulación, deben darse unas condiciones muy concretas como multiparidad, abdomen relajado, presentación flotante, placenta posterior y peso fetal adecuado.
Además, está contraindicada en las siguientes circunstancias: anomalía fetal, retardo de crecimiento fetal, parto en curso, bolsa amniótica rota, signos de sufrimiento fetal, diabetes, hipertensión arterial asociada al embarazo, oligoamnios, hidramnios, cesárea previa y circular cordón.
La realización de la VCE es molesta y quizá algo dolorosa, pero es un procedimiento breve y suele ser tolerado. No obstante, se puede realizar tras la administración de analgésicos (siempre por parte del especialista) o con el uso de anestesia.
Finalmente, es importante mencionar que puede que no se consiga girar al bebé o que, incluso, este vuelva a darse la vuelta después del procedimiento. Además, la VCE puede tener algunos riesgos o complicaciones (los más graves son poco frecuentes), por lo que la mujer debe ser informada previamente de todo.
¿Y Si No Se Da la Vuelta?
Es cierto que en los últimos años (a partir del año 2000), cuando un bebé venía de nalgas, se optaba por la cesárea programada, ya que se pensaba que era mejor respecto al parto vaginal en bebés de nalgas a término.
No obstante, estudios posteriores han mostrado que, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y con un adecuado control y atención al parto, el parto vía vaginal es una opción razonable en el caso de un bebé a término que viene de nalgas.
A pesar de que los protocolos médicos aconsejan la realización del parto vaginal cuando el canal del parto (el trayecto por el cual pasa el bebé para nacer) es lo suficientemente grande, la dilatación del cuello uterino es correcta y no existe ninguna complicación, una presentación de nalgas significa en muchas circunstancias la realización de una cesárea fundamentalmente si se es primípara. En el caso de que, efectivamente, esté de nalgas el parto puede complicarse, de ahí que la mayoría veces se recurra a la cesárea, pues ha demostrado ser el modo más seguro de dar a luz a un bebé en esta posición. Sin embargo, en ausencia de otros factores de riesgo, algunas veces puede producirse el parto vaginal.
Si nos centramos sólo en el proceso, el parto vaginal de nalgas y el cefálico se desencadenan igual, con la salvedad de que en uno lo primero en salir son las nalgas o los pies y en el otro, la cabeza. Pero la postura de nalgas no es la idónea para nacer y el parto vaginal en estas circunstancias se considera de alto riesgo y debe ser atendido por un obstetra experimentado ya que puede producirse el prolapso de cordón, la asfixia fetal o dificultad en la extracción de la cabeza un vez que ha salido el cuerpo del feto. En efecto, entre los problemas que pueden surgir existe la posibilidad de que en el transcurso del parto, salga también un trozo de cordón y quede aprisionado, restando oxígeno al feto. Otra complicación es que en el proceso de giro y salida, el niño estire la cabeza (en lugar de mantenerla pegada al pecho). En este caso la cabeza no ofrece su diámetro más estrecho, ni se ha amoldado al canal vaginal, como ocurre en el parto normal, así que puede quedar atrapada.
Entre estos requisitos se encuentra:
- Crecimiento intrauterino adecuado y peso estimado inferior a 4000 gramos.
- Actitud de la cabeza fetal (evaluada preferiblemente por ecografía al inicio del trabajo de parto) en flexión o indiferente.
- Presentación de nalgas puras o completas. La presentación de nalgas incompletas se asocia más a problemas relacionados con el cordón umbilical o a un riesgo mayor de atrapamiento de la cabeza fetal por una dilatación del cérvix incompleta.
En el caso de intentar el parto por vía vaginal, adoptar una posición en cuclillas es una buena idea.
