El aborto espontáneo es la pérdida involuntaria de un embarazo antes de la semana 20 de gestación. Alrededor del 10% al 20% de los embarazos diagnosticados terminan en un aborto espontáneo. Sin embargo, es probable que este número sea mayor, ya que muchos casos pasan desapercibidos para la mujer al ocurrir en etapas tempranas del embarazo.
Es importante recordar que la Organización Mundial de la Salud define el aborto como "la interrupción del embarazo cuando el feto todavía no es viable fuera del vientre materno". Según este organismo, la edad gestacional debe ser a partir 22 de gestación o un peso al momento del nacimiento mayor de 500 gramos.
A la pérdida del embrión o feto antes de la semana 20 se le añade el término "recurrente o de repetición" cuando se produce tres o más veces seguidas, algo que le sucede a un 4% de las mujeres en edad reproductiva (1 de cada 4 embarazos), una estadística que se incrementa cuando la mujer cumple los 40 años (debido al deterioro genético de los óvulos).
Generalmente y en un elevado porcentaje, ocurre a lo largo de las primeras 12-13 semanas de embarazo por una serie de complicaciones en el feto o en la madre, y es lo que se llama aborto espontáneo precoz. Sin embargo, los abortos también pueden ocurrir entre la semana 14 y la 20. En este caso se conocen como abortos espontáneos tardíos o del segundo trimestre.
Aborto espontáneo: Causas, síntomas y opciones para ser mamá | Ingenes
Causas del Aborto Tardío
No obstante, aunque no es muy habitual y sería de forma tardía, puede ocurrir que un aborto espontáneo se produzca tras la semana 14. Estas son las posibles causas que lo pueden provocar:
- Problemas con la placenta, tales como desprendimiento (cuando se separa prematuramente), insuficiencia placentaria (cuando el bebé no recibe nutrientes ni oxígeno) o hemorragia.
- Problemas con el útero, como cérvix incompetente, fibromas o malformaciones uterinas.
- Problemas con el desarrollo del bebé, como alteraciones cromosómicas, síndrome de Edwards, defectos del tubo neural, hidrocefalia…
- Infecciones en la madre provocada por organismos que hayan atravesado la placenta como la listeriosis o la toxoplasmosis o los estreptococos del grupo B, aquellos que pueden generar un parto prematuro.
- Problemas que también dañan la salud de la madre como enfermedades autoinmunes, epilepsia, diabetes mal controlada, incompatibilidad del grupo sanguíneo, traumatismos graves, presión arterial alta…
- Pruebas para detectar anomalías. Por desgracia, algunas pruebas que se llevan a cabo para detectar alguna anomalía en el bebé, como la amniocentesis o el análisis de las vellosidades coriales pueden causar aborto. No obstante, el riesgo es del 1 al 2%.
- Edad de la madre. La tasa de posibilidad de aborto aumenta a partir de los 30 y en mayor medida después de los 35 años.
- Embarazo múltiple. Las embarazadas que esperan dos bebés o más tienen más posibilidades de sufrir una pérdida de este tipo.
- Aborto previo. Las mujeres que ya han pasado previamente por uno tienen mayor probabilidad de abortar una segunda vez.
La mayoría de los abortos espontáneos ocurren debido a problemas cromosómicos (falta o exceso de cromosomas), que conllevan a un desarrollo anormal del feto. Con mucha frecuencia, dichos problemas son el resultado de errores que ocurren por casualidad a medida que el embrión se divide y crece, y están relacionados con condiciones heredadas de los padres.
Se han asociado diversos factores que aumentan el riesgo de tener un aborto espontáneo. Algunos de estos son la edad, siendo las mujeres mayores de 35 años las que presentan un mayor riesgo); antecedentes de abortos espontáneos; las afecciones de salud crónicas; anomalías uterinas; hábito tabáquico o abuso de alcohol o drogas; el peso (menor o mayor a lo que se considera saludable) y la realización de algunos estudios prenatales invasivos.
Síntomas de Amenaza de Aborto
Existen varios síntomas en las embarazadas que pueden significar que hay riesgo o amenaza de aborto. Estos síntomas o signos de amenaza de aborto son muy variados y, por ello, es importante que sea un médico, tras la valoración de la situación, quien determine si existe riesgo real de perder al bebé.
Hay algunos síntomas que son evidentes como: lumbalgia, dolores de abdomen, cólicos o sangrado vaginal. El sangrado o hemorragia puede ser darse de forma intensa e incluir coágulos sanguíneos. En otras ocasiones puede suceder que no se den señales de alerta y que se descubra en una visita cuando las pruebas revelan la ausencia de actividad cardiaca. A esto se le conoce como “aborto silencioso” o muerte intrauterina.
Entre los síntomas más comunes de amenaza de aborto se encuentran los siguientes:
- Sangrado vaginal: puede ser más o menos abundante e incluir coágulos. Aproximadamente la mitad de las mujeres con este síntoma en el primer trimestre de embarazo sufre un aborto natural. Una de las causas más comunes de estos sangrados son los hematomas intrauterinos (pequeñas acumulaciones de sangre en la cavidad uterina), que en los casos más graves pueden acabar en un desprendimiento de placenta.
- Cólicos abdominales: dolores o fuertes presiones en el vientre similares al dolor de la menstruación. Pueden ocurrir con o sin sangrado vaginal.
- Dolor lumbar: fuertes pinchazos en la parte baja de la espalda, en la zona lumbar.
- Síntomas de embarazo: las molestias propias del embarazo pueden verse reducidas o incluso desaparecer.
Pruebas Diagnósticas
Cuando se produce una amenaza de aborto, la primera decisión que tomará el médico será realizar una ecografía vaginal o abdominal para comprobar la cantidad de sangrado, el desarrollo del bebé y su latido cardíaco. Además, el especialista evaluará el cuello uterino a través de un examen pélvico.
Otra de las pruebas ante de una amenaza de aborto será un análisis de sangre a la embarazada para determinar:
- El nivel de beta-hCG durante unos días o semanas para confirmar que la gestación sigue.
- El conteo sanguíneo completo (hemograma) para saber la cantidad de sangre que se pierde.
- El nivel de progesterona.
- La medición de glóbulos blancos para averiguar si existe infección.
En función del resultado obtenido en cada una de estas pruebas, el especialista tomará la mejor forma de proceder en cada situación.
Tratamiento frente a una Amenaza de Aborto
En los casos de amenaza de aborto, el médico explicará a la paciente las pautas que debe seguir. Algunas recomendaciones cuando existe riesgo de aborto espontáneo son:
- Evitar mantener relaciones sexuales.
- Reposo relativo o absoluto, según la gravedad de los síntomas.
- Evitar comer embutidos o alimentos cárnicos no procesados.
- No tomar medicamentos no prescritos por el médico.
También es recomendable que la embarazada lleve un estilo de vida saludable, con una alimentación variada que aporte todos los nutrientes necesarios. La mujer debe evitar el consumo de drogas, alcohol y tabaco durante el embarazo.
Una amenaza de aborto no significa que éste se vaya a producir. Por tanto, es fundamental estar tranquila y relajada. El apoyo emocional en estos momentos es muy importante, así como seguir las indicaciones del médico.
En algunos casos, se administra progesterona como tratamiento farmacológico para evitar el aborto, aunque en los últimos años su uso ha sido cuestionado. La controversia se debe a que no se ha visto utilidad en abortos espontáneos, aunque sí que es recomendable ante casos de aborto recurrente o de repetición (es decir, en situaciones de tres o más pérdidas gestacionales continuadas).
Insuficiencia de Progesterona
Las últimas investigaciones apuntan a otra causa, probablemente mucho más frecuente: la insuficiencia de la secreción de progesterona. La progesterona es una hormona secretada naturalmente por los ovarios y la placenta en las primeras etapas de la gestación y que se considera vital para lograr un embarazo saludable. No secretar lo suficiente se considera una anomalía, conocida en el argot médico como 'insuficiencia de la fase lútea', que ha sido algo subestimada hasta ahora; ya que, tras la implantación, en la mayoría de los casos el embrión muere tan pronto que el embarazo ni siquiera puede ser confirmado.
En la línea de este especialista están las conclusiones de un estudio a gran escala, realizado por la Universidad de Birmingham en colaboración con el centro de investigación para el aborto espontáneo Tommys National Centre. Esta investigación, publicada la semana pasada, insta a la Seguridad Social británica a sufragar un suplemento hormonal de progesterona (que tiene un coste aproximado de 200 libras esterlinas) que, administrado en todas aquellas mujeres que presentan pérdidas de sangre durante las primeras semanas, ha demostrado que podría evitar más de 8.000 abortos espontáneos al año solo en el Reino Unido.
Apoyo Psicológico
La realidad es que, aunque cada vez más profesionales tienen en cuenta el aspecto emocional en las pérdidas tempranas, queda muchísimo por hacer, tanto en el ámbito público como en el privado. Todo esto es un ejemplo de cómo desde la sociedad (y los mismos profesionales de la salud) no se considera necesario el apoyo psicológico y, por tanto, no se ofrece. Pero sí que se necesita.
La psicóloga explica que, "sobre todo en mujeres que están en tratamiento de reproducción asistida y a las que no se les encuentra ninguna causa aparente a sus abortos, estas pérdidas les genera mucha angustia y entran en un bucle sin fin buscando explicaciones y profesionales de distintas disciplinas que puedan ayudarlas: nutricionistas, hematólogos, inmunólogos, psicólogos, endocrinos...".
Sería ideal que el sistema de salud público se encargara de este seguimiento, pero ya sabemos que la atención psicológica en nuestra seguridad social brilla por su ausencia. Es muy importante valorar el aspecto emocional de la mujer durante todo este proceso, acompañarla desde el inicio y, por supuesto, si se observa que la situación le está pasando factura psicológicamente, aconsejarla parar un tiempo para recuperarse y prepararse psicológica y emocionalmente para todo lo que puede seguir viniendo.
Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE)
En España, la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es legal y está regulada por la ley. La Ley Orgánica 2/2010 de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, conocida como Ley de Plazos, contempla que el embarazo puede interrumpirse dependiendo de la semana de gestación:
- En las primeras 14 semanas: la decisión es libre, siempre y cuando se haya informado a la embarazada sobre los derechos, prestaciones y ayudas públicas de apoyo a la maternidad. Es necesaria la espera de, al menos, 3 días tras la entrega de la documentación para proceder a la interrupción por el método elegido.
- Entre las 14 y 22 semanas: el aborto es permitido previo diagnóstico médico que lo justifique, como malformaciones en el feto o enfermedad grave de la embarazada.
Además, en cualquiera de estos plazos, la intervención debe ser realizada por algún especialista o bajo su dirección, llevarse a cabo en un centro sanitario público o privado acreditado, y lo más importante, que la embarazada (o su representante legal) dé su consentimiento expreso y por escrito.
Los métodos a través de los cuales se puede realizar el aborto inducido son comunes para ambos, pudiendo ser médicos (con fármacos) o quirúrgicos.
