Fernando Savater (San Sebastián, 1947) es un filósofo, profesor de Filosofía y escritor que destaca en el campo del ensayo y el artículo periodístico, habiendo cultivado también la novela y el género dramático. Fue catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid y ha publicado más de cincuenta obras de ensayo político, literario y filosófico, novela y obras de teatro, además de cientos de artículos en la prensa española y extranjera.
Para comprender mejor su trayectoria, es esencial explorar su biografía y las influencias que han moldeado su pensamiento. A través de sus obras y declaraciones, Savater se revela como un intelectual comprometido con la defensa de la libertad, la razón y el espíritu crítico.
Infancia y Juventud: Los Primeros Pasos de un Filósofo
Hijo de un notario, su familia se trasladó a Madrid desde el País Vasco. Cursó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Central y en 1975 se doctoró con una tesis sobre Nietzsche. Fue profesor de Historia de la Filosofía en la Facultad de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid, de donde fue expulsado por su actitud crítica con el régimen franquista.
Más tarde, fue profesor de Ética y Sociología en la Universidad a Distancia UNED y en 1980 comenzó a impartir clases de Ética en la Universidad del País Vasco en San Sebastián.
Autobiografía Razonada: Un Viaje Íntimo
Su ′autobiografía razonada′, ′Mira por dónde′ (2003), ofrece una visión íntima de su vida, recuperando la infancia perdida y explorando libros, tebeos y películas que marcaron su adolescencia y primera juventud. Es un libro delicioso, escrito con una lucidez y pasión asombrosa, que tiene una ternura e ironía que hace que uno se recree en cada frase. Debería reeditarse de nuevo.
Este libro no solo traza la evolución de su pensamiento, sino que también revela su compromiso político y su postura individual frente a los acontecimientos históricos. Sabíamos que había estado en la cárcel por su oposición al franquismo, pero no que era cercano a Batasuna y su esposa miembro de ETA, antes de convertirse en sus principales opositores como fundadores del movimiento pacifista ′Basta Ya′.
La Peor Parte: Confesiones de un Amor Perdido
Cuando tras anunciar que iba a dejar la literatura por la muerte de su esposa, Sara Torres, escribió ′La peor parte′, pensé que el libro que ha publicado el año pasado iban a ser una ′memorias de amor′. No es sólo un homenaje a la felicidad vivida con ella. Son unas confesiones de una sinceridad tal, que muestran una honestidad desencarnada. Se nota que le ha costado mucho escribirlo, cuatro años, dice. Se da cuenta que ha ′hablado mucho de la alegría, pero era honrado hablar también de la fragilidad de la alegría′. Muestra una agonía nada habitual en sus escritos.
En este libro, Savater se lamenta por el amor perdido y reflexiona sobre la fragilidad de la alegría. Se da cuenta que ′con el dolor se irá empequeñeciendo también el amor mismo, que no puede ser ya más que la constancia sangrante de la ausencia′. Para él, ′un amor que no desazona y perturba cuando está vivo, que no aniquila cuando pierde irrevocablemente lo que ama, puede ser afición o rutina, pero no auténtico amor′.
Carne Gobernada: Un Striptease Sentimental
Ahora, en Carne gobernada (Ariel), Fernando Savater (San Sebastián, 76 años) celebra el asombro de seguir vivo y del deseo recuperado, desgrana su trayectoria ideológica, disecciona con humor la estupidez creciente y la degradación política, y reparte unos cuantos mandobles. Él lo define como un striptease sentimental. Añadamos que es también una apología del humanismo y de la decencia. Se nota que ha disfrutado escribiéndolo.
Savater define La peor parte como una declaración de nostalgia. Este libro, Carne gobernada, ¿es una declaración de qué? "Todavía existo", Viví la muerte de Sara como un final de la vida. Es un poco el asombro de ver que he seguido en pie después de eso. Triste, por supuesto, pero envuelto en la vida y en el deseo y en todo lo demás. Entonces este libro es un testimonio de vida. La vida no ha querido acabarse, y ya que estoy en ella, pues voy a hacer algo de ruido (risas).
La diferencia entre la ética y la política. Fernando Savater.
Reflexiones sobre la Muerte y el Más Allá
Ante la pregunta de si es ahora creyente, Savater contesta: ′No soy una persona religiosa en el sentido eclesiástico del término, pero siempre he sido una persona espiritual, porque uno no se puede dedicar a pensar sin creer en el espíritu′. Para él, ′Dios tiene sentido simplemente como el realizador de lo imposible′. Según Savater, ′ese es el reto: creer en lo imposible′.
Para el filósofo ′ser ateo sería de por sí religioso′ y cuando le preguntan qué ha sido de su amada Sara, contesta que ′ojalá supiera dónde está′. Reconoce que le ′aburren todas las religiones′, pero le ′gustaría creer en lo imposible, alguien que garantizase el regreso de los muertos′. Savater observa que ′las religiones son como el vino: hay gente a la que le sienta bien′.
Críticas al Feminismo y al Pensamiento Woke
En Carne gobernada, Savater le da un repaso al "pseudofeminismo" y sus formas de "castración ideológica". Es que tiene un sustento muy reaccionario. Ahora hay más miedos, más pudores en el sexo. Todo es acoso, todo es atropello. Todo coito es violación. Son cosas que no admiten discusión. La magnificación del consentimiento, del sólo sí es sí, pone a las mujeres como seres en espera de la iniciativa del varón, para decir sí o no. Y curiosamente, las mujeres se sienten un poco abrumadas por esa especie de exigencia permanente de acabar con el heteropatriarcado. Eso en vez de liberarte, te esclaviza.
El filósofo también critica al movimiento woke, que se expande por las universidades del mundo. En su origen las ideas woke eran razonables y deseables: las ideas del feminismo, la protección de los animales o los derechos humanos nacen en Europa, pero viajan a Estados Unidos y enloquecen. Y el problema es que la gente prefiere las ideas locas a las cuerdas. Una persona racional entiende que las mujeres son iguales a los hombres. Pero ahora hay que arrollarlo todo y decir que a los hombres hay que colgarlos por los pies... El epítome de todo eso era la buena mujer esta, Pam, que se extrañaba de que las mujeres en España todavía prefieran follar a masturbarse.
Compromiso Político y la Lucha Contra el Terrorismo
Savater ha sido un firme defensor de la democracia y un crítico del nacionalismo vasco y del terrorismo de ETA. Esos 25 años han sido de los más importantes de mi vida, entre otras cosas porque Sara ha sido un elemento central, en todas mis intervenciones y toda mi lucha, lo que se pueda decir de mí en el País Vasco fue gracias a que tenía a Sara a mi lado y ella me apoyaba y me impulsaba. Aquello fue algo de verdad vivido, no de esas cosas que vives porque has oído hablar de ellas, sino algo que nosotros vivimos de verdad, que hicimos.
Savater siente frustración ante la idea de que se redefina el terrorismo y se minusvaloren los actos de violencia. Comprendes quizás la desesperación, salvando las distancias, de gente como Primo Levi, etcétera, que en un momento dado dijo: «Mire, no se lo voy a contar más». Prefiero quitarme de en medio que seguir viendo caras que dicen: «Ah, ¿sí?
El Enigma Savater: Individualidad y Heterodoxia
En el prólogo de La tarea del héroe contaba una anécdota que para mí fue muy significativa y que me pasó cuando estuve en la cárcel de Carabanchel. Yo pregunté a los amigos que estaban allí conmigo: «Pero ¿qué diferencia tenemos nosotros con ellos?». Y contestaron: «Nosotros hemos hecho lo que hemos hecho por los demás y ellos lo han hecho por su beneficio». Y respondí: «Entonces, me quedo con los comunes, porque yo todo lo que he hecho lo he hecho por mí, no he tenido la descortesía de hacer cosas por los demás, yo todo lo he hecho por mí».
Savater defiende su tierra, sus principios y los valores que cree importantes para sí mismo. Yo quiero vivir en una sociedad democrática, sin terroristas, sin separatistas, y eso es por lo que he luchado. Entonces cuando dicen: «Es que lo ha hecho usted por lo demás». R.- Lo hago por mí en el sentido de que Joseba Pagazaurtundúa era uno de los míos.
