A lo largo de la historia de España, la cuestión de los hijos legítimos e ilegítimos ha sido un tema recurrente y de gran importancia en el ámbito de la monarquía. La condición de hijo natural o de bastardía cercenaba en gran medida la posibilidad de acceder a los derechos hereditarios, mientras que en el entorno oficial, las normas de derecho eclesiástico y civil marginaban por completo al hijo nacido fuera del matrimonio. En el caso de los reyes, era frecuente que tuvieran hijos naturales o bastardos, y en este supuesto la herencia podía ser un trono o, por el contrario, la desaparición de la dinastía.
Sin duda a lo largo de la historia de España son muchos los hijos a los que se podría aplicar el adjetivo de hijo natural o bastardo. Es verdad que actualmente está en desuso pues las nuevas formas, y normas sociales, de convivencia han cambiado sustancialmente. No era así en tiempos remotos.
Pensemos que la Iglesia tenía capacidad para anular matrimonios por muy diversos motivos. Una vez anulado el matrimonio los hijos nacidos de esa unión dejaban de ser legítimos. En derecho cuando un acto se anula es como si nunca hubiera existido. No hay posibilidad de subsanar el defecto al que ha dado origen la anulación.
Veamos algunos ejemplos históricos:
- Sancho III el Mayor de Pamplona, antes de contraer matrimonio, tuvo un hijo que reúne los requisitos imprescindibles para considerarlo hijo natural en aquellos lejanos tiempos.
- Alfonso VI de Castilla y León tuvo varias esposas pero ninguna le dio el deseado heredero.
- El más claro exponente de las relaciones extraconyugales es Felipe IV. Se han contabilizado hasta treinta hijos e hijas bastardos.
Hoy exploraremos la historia de Fernando el Católico y el impacto de sus hijos legítimos e ilegítimos en la historia de España.
Fernando el Católico, Rey de España
Fernando el Católico y sus Escarceos Amorosos
Fernando el Católico también tuvo sus escarceos amorosos fuera del matrimonio. A resultas de los cuales, hasta donde yo sé, tuvo un hijo y tres hijas extraconyugales.
El hijo, conocido como Alonso de Aragón, nace de su relación con Aldonza Ruiz. Debió de quererlo mucho pues le nombró arzobispo de Zaragoza a la temprana edad de 10 años. No destacó precisamente por sus aptitudes eclesiales. Se cuenta que en toda su vida solo celebró una misa pues parece ser que le aburría sobremanera. Sus esfuerzos se dirigieron a la política y a las señoras.
La primera hija de nombre Juana es también hija de Aldonza Ruiz. En contra de la costumbre de aquella época de encaminarla hacia algún monasterio contrajo matrimonio con el Condestable de Castilla. Hubo otras dos hijas del mismo nombre, las dos Marías. Estas si siguieron la norma no escrita de terminar en un cenobio.
El 23 de enero de 1516, Fernando el Católico fallecía en Madrigalejo. En su testamento, nombraba a dos regentes que gobernarían su herencia a la espera de que los acontecimientos se precipitaran: Francisco Jiménez de Cisneros para la corona castellanoleonesa, y Alfonso de Aragón para la corona catalanoaragonesa.
Alfonso era el hijo primogénito de Fernando el Católico. Ilegítimo pero primogénito. Era el fruto de una relación furtiva entre Fernando y Aldonza Roig de Ivorra que, curiosamente, se produjo en el transcurso de las negociaciones matrimoniales de los futuros Reyes Católicos, en Cervera, el año 1469.
No obstante, su condición de hijo ilegítimo impedía que su nombre y su persona se colaran en el orden sucesorio. Alfonso no representó nunca un problema hasta que, con la muerte prematura e inesperada de Juan de Aragón y de Castilla (1497) -el único hijo varón de los Reyes Católicos- todas las miradas se giraron hacia él.
En aquel momento, Alfonso era arzobispo de Zaragoza (había sido nombrado con tan sólo siete años de edad) y se le preparaba para suceder al papa Borja. Cuando menos, esta era la estrategia conjunta diseñada por las cancillerías hispánica y vaticana que pilotaba (o mejor dicho, que había pilotado) sobre dos ejes: un Trastámara (el difunto Juan) sentado en el trono más poderoso de Europa y otro Trastámara (Alfonso, el hijo ilegítimo) sentado en el sitial de San Pedro.
La muerte del heredero Juan, que algunos médicos de la corte atribuyeron a los excesos de una ninfómana Margarita, condujo aquel proyecto directamente a la papelera de la historia.
En cambio, en los países de la corona catalanoaragonesa, Alfonso tenía poder y cierto prestigio que, no hay que olvidar, le venía de la mano de su padre. En 1512, sumaba a su cargo eclesial aragonés el de arzobispo de València.
Mucho antes la muerte de Fernando el Católico (1516), la carrera eclesiástica de Alfonso había tocado techo: las poderosas familias Delle Rovere y Médicis -enemigas acérrimas de los Borja y, de rebote, de los Trastámara-habían impedido culminar su propósito: el sitial de San Pedro.
Precisamente por esta causa, el testamento de su padre biológico le abría las puertas en una última -y, hasta cierto punto- inesperada oportunidad: una carrera política que aventuraba un final imprevisible.
Alfonso tenía que buscar una alianza con las clases mercantiles castellanas que aventuraban "el apocalipsis Habsburgo", que se confirmaría con la terrible represión contra la revolución comunera (1521). O con las clases oligárquicas castellanas que no querían otra cosa que restaurar la independencia castellana.
El caso del testamento ignorado que condujo a Ramiro el Monje al trono aragonés (1134) o el testamento falsificado que puso las nalgas de Felipe V en el trono de las Españas (1700) son dos buenos ejemplos.
Tabla resumen de los hijos de Fernando el Católico
| Nombre | Legitimidad | Madre | Notas |
|---|---|---|---|
| Alfonso de Aragón | Ilegítimo | Aldonza Ruiz de Ivorra | Arzobispo de Zaragoza y Valencia |
| Juana de Aragón | Ilegítima | Aldonza Ruiz de Ivorra | Casada con el Condestable de Castilla |
| María de Aragón (x2) | Ilegítimas | Desconocidas | Monjas en el convento de Nuestra Señora de Gracia |
| Juana I de Castilla | Legítima | Isabel I de Castilla | Reina de Castilla |
| Isabel de Aragón | Legítima | Isabel I de Castilla | Reina de Portugal |
| Juan de Aragón | Legítimo | Isabel I de Castilla | Príncipe de Asturias |
| Catalina de Aragón | Legítima | Isabel I de Castilla | Reina de Inglaterra |
| María de Aragón | Legítima | Isabel I de Castilla | Reina de Portugal |
Escudo de los Reyes Católicos
El Emperador Carlos I y sus Relaciones Extramatrimoniales
El Emperador Carlos I no podía faltar a la cita. Su llegada a Castilla, en concreto a Valladolid, dio ocasión a que conociera a Germana de Foix, última esposa de su difunto abuelo Fernando el Católico. El emperador debía tener alrededor de 18 años. A esa edad hay necesidades que es vital satisfacer. El resultado del experimento con la viuda de su abuelo fue una niña, cuya existencia fue guardada con celo, para evitar posibles conflictos. Solo recientemente, al encontrar la profesora Regina Pinilla Pérez de Tudela el testamento de la reina Germana, quedó al descubierto el secreto.
Ya en edad más madura el Emperador mantuvo estrecha relación con Bárbara de Blomberg a resultas de la cual nació D. Juan de Austria. También en este caso se guardó el secreto.
En instituciones como la monarquía un hijo extramatrimonial se convierte en todo un dilema político. Por eso las historias de bastardos son siempre apasionantes pues solo con nacer tambalearon las normas de tu tiempo. Cómo es lógico, en matrimonios de conveniencia donde la única razón era conveniencia política el amor surgía en camas ajenas y fruto de aquellas aventuras nacieron hombres y mujeres de vidas apasionantes.
