La Navidad es un momento muy esperado por gran parte de la sociedad, incluso por quienes no son creyentes. Es una época en la cual la alegría colorea las calles de las ciudades. Según se va aproximando la fecha, comienzan los preparativos: las compras, los adornos, los regalos para los hijos, hermanos, padres, abuelos, y amigos.
Pero, ¿alguna vez te has detenido a pensar en el verdadero significado de la Navidad? En este artículo, exploraremos el origen de esta celebración, su significado más profundo y cómo podemos vivirla de manera más consciente y significativa.
Origen y Etimología de la Palabra "Navidad"
La palabra Navidad proviene del latín «nativitas», que significa «nacimiento». La felicitación subraya precisamente lo que celebramos en esta época: el nacimiento de Jesús (la encarnación del Hijo de Dios). La palabra Navidad tiene un mismo origen en todas las lenguas romances. Según la RAE navidad procede del latín tardío "nativitas, -atis", que significa nacimiento.
En otras lenguas de origen latino como el portugués, el italiano, el catalán o el gallego la etimología es muy similar pero en estos casos proviene de la expresión "diem natalem Christi" (el día del nacimiento de Cristo), y deriva en "Natal" (portugués), "Natale" (italiano) o "Nadal" (catalán y gallego).
En francés Navidad es Noël, y está documentada su aparición en el SXII como "Noelen" en los manuscritos del monje Philippe de Thaon. En las lenguas germánicas el origen es distinto, en alemán se dice "Weihnachten". "Weih" es una corrupción del vocablo germano wi?ja o wiha, que significa sagrado, y "nachten" significa noche, por lo que sería traducido como Noche sagrada. En inglés, en cambio es "Christmas", el vocablo procede de la expresión "Cristes mæsse" (Misa de Cristo) y de ahí evolucionó a "Christ's Mass".
El Significado Cristiano de la Navidad
Los cristianos creemos que el verdadero significado de la Navidad va más allá de los festejos, los regalos o los adornos. La Navidad es un acontecimiento que trasciende nuestra realidad y nuestra historia, un momento único que marcó para siempre la historia de la humanidad y la vida de los seres humanos: la Encarnación.
No dejemos de ver que en ese pesebre de Belén, un niño recién nacido cambió toda la historia. No fue un guerrero ni un filósofo. Para quienes creemos, es el culmen de una relación personal entre el Creador y la creatura. Y como Dios podía hacerlo, lo hizo. No de modo abstracto ni distante, sino entrando en la historia, aceptando la fragilidad del tiempo y del cuerpo.
Al mencionar que el significado de la Navidad va mucho más allá de los regalos y adornos propios de la época, quería precisar que el verdadero regalo de la Navidad es mucho más profundo y duradero: permitir que Jesús nazca en nuestros corazones. Creer en el nacimiento de Jesús es creer en los valores que le dan significado a la fecha.
La Navidad trasciende lo material, y nos inivita a vivir la amistad, la compasión, la generosidad, la comunión en el amor. La Navidad nos recuerda con ello de lo que somos capaces cuando actuamos desde nuestras mejores cualidades.
¿Qué celebramos realmente cuando decimos "Feliz Navidad"?
La sociedad nos ha enseñado a expresar nuestras felicitaciones en situaciones variadas, y a veces ni siquiera entendemos bien por el significado de la ocasión por la que estamos felicitando. ¿Alguno de ustedes se había detenido a pensar que desear una feliz navidad es, en esencia felicitar por un nacimiento?
Muchos millones de personas de los cinco continentes sí decimos, con alegría y convencimiento, Feliz Navidad. Algunos no pretenden decir mucho más. Simplemente con esa expresión manifiestan una alegría porque son fiestas de origen cristiano, que sienten como algo propio, pero sin que esa celebración "cale" demasiado en su actitud hacia Dios y la religión, aunque aviva un cierto sentimiento religioso.
Si yo deseo a otros y para mí mismo una Feliz Navidad, debería ser más consciente de que lo que quiero expresar es que me alegro de conmemorar el Nacimiento de Jesús, Hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, nacido en Belén, de Santa María Virgen por obra del Espíritu Santo, que viene al mundo libremente y para amor a nosotros para salvarnos, necesitados de redención tras el pecado original.
La Navidad y los Niños: Una Perspectiva Especial
Con la intención de escribir un nuevo artículo que tratase sobre la Navidad, y sin haberme parado a pensar en un principio de qué hablar, decidí preguntarle a mis hijos qué es para ellos la Navidad mientras cenábamos. Sus respuestas, que a continuación hablaré de ellas, me hicieron pensar y decantarme por este tema sobre lo que es la Navidad para los niños. Es cierto que a muchas personas no les gusta este periodo del año, en este artículo quiero centrarme en las que disfrutan la Navidad y se ven contrariados por el consumismo que existe (Artículo “¿NAVIDAD + NIÑOS = CONSUMISMO?”).
Después de la conversación que tuve en casa, he preguntado a muchos niños y niñas si tienen ganas de que llegue la Navidad. He tenido dos respuestas mayoritarias…la más votada con diferencia, es que tienen ganas de que llegue por los regalos, han pedido “esto y aquello”, y en segundo lugar, añaden a esta respuesta que también tienen ganas porque no hay colegio.
Me siento muy orgullosa y me hizo mucha ilusión oír las contestaciones de mis nenes sobre qué es para él y para ella la Navidad: adornar nuestra casa en familia escuchando los villancicos de fondo; realizar manualidades navideñas para adornar también la casa de los abuelos; juntarse con la familia; comer turrón y polvorones, también macedonia; hacer juegos en familia (un ejemplo es el concurso de villancicos); quitarle los huesos a la uva para que dé tiempo a comerte las 12; la incertidumbre de a quién le toca el haba y por consiguiente pagar el roscón que nos comemos el día de Reyes; prepararle a los camellos agua y zanahorias; ponerle dulces a Papá Noel y a los Reyes,…y por supuesto también comentaron la llegada de los regalos.
Los que es la navidad para los niños dependen, entre otras cosas, del valor que le ponemos nosotros, los adultos, indirectamente. Cuando nos encontramos en esas fechas a un niño o niña, la primera pregunta que solemos hacer, con la intención de ver una sonrisa en su boca, es “¿Qué le has pedido a Papá Noel/Reyes Magos?” a la que muchas veces se acompaña una segunda parte “¿Has sido bueno para que te traigan…o te van a dejar carbón?”. Con esa pregunta… ¿dónde estamos poniendo el foco de atención de la Navidad?
Puede que si preguntásemos otras cosas, le diéramos más valor a otros acontecimientos navideños, transmitiésemos nuestra ilusión,… los niños y las niñas también lo hicieran.
- Antes de la llegada de Papá Noel: en lugar de “¿qué le has pedido?” “¿Te has portado bien?”… - ¿Has puesto el árbol de navidad en casa? ¿Has visto las luces de tu ciudad?…
- Nochebuena: - ¿Con quién vas a cenar? ¿Has cantado villancicos?
- Navidad: aquí sí, también valoramos y nos gustan los regalos - ¿Qué te ha traído Papá Noel? A lo que podemos acompañarlo de cualquier otra pregunta de las expuestas o muchas de las que tengan relación con el listado que hemos hecho en la reflexión en nuestro folio en blanco
- Nochevieja: - ¿Tienes preparadas las uvas? ¿Qué te gustaría hacer en este nuevo año?¿Qué te gustaría aprender nuevo en este año que va a empezar?
- Antes de los Reyes Magos: - ¿Vas a ir a la cabalgata? ¿Le vas a preparar algo a los Reyes en tu casa?
- Día de Reyes: (al igual que el día de Navidad se puede preguntar por los regalos y acompañarlo de otras preguntas…) - ¿Te gusta el roscón? ¿A quién le ha tocado el haba?
- Después…otras preguntas: - ¿Has visto alguna película de Navidad? ¿Cómo te lo has pasado en Navidad? ¿Qué es lo que más te ha gustado de la Navidad? ¿Has aprendido algún villancico nuevo? ¿Has visto a alguien esta Navidad que hacía tiempo que no veías? ¿Has visto algún árbol/belén/… que te haya encantado? ¿Te dio tiempo a comerte las 12 uvas? ¿Cuáles son tus deseos para este año? …
Tengo la suerte de poder hacer estas y muchas más preguntas a muchos niños y niñas…ver sus caras, su ilusión, contagiarme de ellos y aprender más y más con estos pequeños grandes genios. Gracias de nuevo a todos ellos y gracias a mis nenes por todo lo que me enseñan personal y profesionalmente y por haberme brindado esta idea tan estupenda.
El Valor de la Vinculación Padres-Hijos en Navidad
La vinculación entre padres e hijos se empieza a crear desde el nacimiento de éstos y se mantiene durante toda la vida. ¿Los padres pueden trabajar estos aspectos mencionados? Los padres pueden empezar acordando conjuntamente con sus hijos qué hacer en estas fechas: “¿qué actividades les gustaría hacer a nuestros hijos con nosotros?”. Así pues, podemos darles opción a que elijan y hacer un planning concretando días. Los padres también pueden aportar su “lista de actividades”, de este modo los hijos se percatan de cuánto quieren compartir sus padres con ellos. Es importante, especialmente con los adolescentes, tener en cuenta los momentos de conversación.
La generosidad es otro valor muy apreciable en las Navidades. La podemos transmitir con nuestros actos, ayudando a los demás. Hay muchas formas de hacerlo: reconociendo nuestros errores, reconciliándonos, regalando sonrisas, etc. A veces, se tiende a mostrar la generosidad únicamente con los típicos regalos Navideños.
Una actividad que puede ayudar a la expresión emocional es realizar un juego en familia.
La Navidad y su Relación con el Solsticio de Invierno
Resulta interesante conocer el origen de la celebración de la Navidad. Se desconoce desde cuándo los seres humanos empezaron a celebrar los intensos cambios que percibían en su entorno, que culminan entre el 20 y el 25 de diciembre, cuando vivimos el día más corto y la noche más larga. La celebración es doble, el fin y el principio de un ciclo, y todas las culturas que viven estos cambios realizan algún rito o celebración como agradecimiento a los bienes obtenidos y el deseo de que la dura etapa invernal les sea favorable.
El invierno es una época de escasez en la que es necesario tirar de aquello que hemos producido en otros momentos del año, el ciclo de abundancia de las cosechas de otoño llega a su fin y se realizan las siembras que darán fruto en primavera. Nos adentramos en una época que tradicionalmente ha sido de carencia, de recursos y de luz, y las fiestas de Navidad o las celebraciones del solsticio nos preparan para afrontarla y para cerrar un ciclo con alegría.
En cierto modo, las fiestas del solsticio de invierno son una forma de terapia que las culturas han desarrollado: la vida social se reduce y emocionalmente nos sentimos más decaídos debido a la falta de luz solar durante los meses fríos. Así que las sociedades humanas hemos ido encontrando nuestra manera de afrontarlo haciendo justo lo contrario que nos ofrece el invierno: alimentos abundantes, decoración vegetal, floral de vivos colores e iluminación brillante.
La tradición ha perpetuado fiestas de canto y baile y el encuentro con la familia y los amigos. Así pues la Navidad, dejando respetuosamente a un lado el significado religioso que pueda tener para cada uno de nosotros, es un momento de encuentro con los demás, con nuestras personas más próximas, de dar y recibir afecto y prepararnos, como si de cargar las pilas de nuestra vitalidad se tratara, para tener fuerzas para acabar un ciclo ya agotado e iniciar con fuerza uno nuevo.
Pero cuidado, este tiempo de renacimiento, de nuevos planes de futuro, de acercamiento personal, de dejar atrás aquello que ya no nos sirve puede convertirse en un laberinto de compromisos, obligaciones y gastos que acaban teniendo justo el efecto contrario del que se le supone a la Navidad y podemos empezar el ciclo del año más difícil agotados y enfadados con nosotros mismos y con los demás por la cantidad de obligaciones que hemos asumido, por los gastos superfluos que hemos realizado o por el montón de cosas que hemos hecho sintiéndonos obligados a ello.
La Navidad nos ofrece la oportunidad de cerrar el ciclo anual de manera positiva, ¡no lo desaprovechemos! Tomemos la oportunidad para acercarnos más a nosotros mismos, a nuestros deseos y a nuestra verdad, para compartirnos desde nuestro yo más auténtico y empezar un nuevo ciclo más a gusto con nosotros mismos y con los demás. El primer paso es darnos cuenta de qué automatismos estamos poniendo en juego, a qué estamos diciendo que sí por inercia, cuáles de las cosas que queremos distintas y permitirnos ajustarlas a nuestros valores y deseos.
Tabla de Orígenes de la Palabra "Navidad" en Diferentes Idiomas
| Idioma | Palabra para "Navidad" | Origen Etimológico |
|---|---|---|
| Latín | Nativitas | Del verbo "nascor" (nacer), de raíz indoeuropea. |
| Portugués | Natal | De la expresión "diem natalem Christi" (el día del nacimiento de Cristo). |
| Italiano | Natale | De la expresión "diem natalem Christi" (el día del nacimiento de Cristo). |
| Catalán | Nadal | De la expresión "diem natalem Christi" (el día del nacimiento de Cristo). |
| Gallego | Nadal | De la expresión "diem natalem Christi" (el día del nacimiento de Cristo). |
| Francés | Noël | De la palabra latina "natalis" ("de nacimiento") junto con "dies" (día). |
| Alemán | Weihnachten | De "weih" (sagrado) y "nacht" (noche), significando "Noche Sagrada". |
| Inglés | Christmas | De la expresión "Crīstes mæsse" (Misa de Cristo) del inglés antiguo. |
En resumen, la Navidad es mucho más que una simple fiesta. Es una oportunidad para reflexionar sobre nuestros valores, fortalecer los lazos familiares y conectar con el verdadero significado de esta época especial. ¡Os deseamos a cada uno de vosotros una Navidad consciente y coherente que os llene de alegría!
