Maribel Verdú, una de las actrices más prolíficas y respetadas del cine español, ha cautivado al público durante casi cuatro décadas. Desde sus inicios soñando con ser Pipi Calzaslargas y un Ángel de Charlie, hasta convertirse en una figura clave del cine y la televisión, su vida ha sido un ejemplo de pasión, dedicación y autenticidad. Este artículo explora su trayectoria personal, sus relaciones, sus valores y los momentos que han definido su carrera.
Infancia y Primeros Pasos en la Actuación
María Isabel Verdú Rollán nació el 2 de octubre de 1970 en Madrid. Fue la primera hija de Gregorio Verdú, vendedor de coches, y de Isabel Rollán, ama de casa y modelo ocasional. Durante sus primeros años, fue el centro de atención como hija única, nieta y sobrina, hasta la llegada de sus hermanas gemelas, Carlota y Marina.
Durante la semana, Maribel asistía a un colegio de monjas en el barrio de Argüelles y vivía con sus abuelos. Los fines de semana volvía a casa de sus padres en San José de Valderas, donde disfrutaba disfrazándose de Pipi Calzaslargas. Su infancia fue feliz, y desde muy joven aprendió a ser libre.
Tenía 13 años cuando un señor le preguntó si quería ser actriz. Con tan solo 14 años, Vicente Aranda le dio su primer papel en la serie La huella del crimen. En ese momento, su madre la acompañaba a los castings y la apoyaba incondicionalmente. Sus dotes como actriz y su seguridad frente a la cámara hicieron que debutara en el cine con 27 horas, de Montxo Armendáriz.
“Fui a mi primera prueba con mi madre prácticamente a escondidas. Mi padre le dijo: ‘¿Dónde vas a llevar a tu hija?’. 'A hacer lo que le apetece y lo que le gusta”, respondió ella. Excepto a mi abuela Isabel, que me protegió y me apoyó siempre, a los demás no les pareció nada bien”, relataba Maribel a Vanity Fair.
Luego llegaron películas ya míticas como La estanquera de Vallecas, de Eloy de la Iglesia, y El año de las luces, de Fernando Trueba. Sin duda, su papel en Amantes, de nuevo con Aranda y en 1991, marcó un antes y un después en su trayectoria. Su madurez interpretativa la convirtió en la actriz de moda.
Una Carrera Consolidada
Ha trabajado a las órdenes de los mejores en estos años: José Luis Garci, Bigas Luna, Fernando Trueba, Emilio Martínez Lázaro o Carlos Saura, entre otros. Más de 70 películas, una veintena de series y más de 10 obras de teatro avalan la carrera de Maribel Verdú.
Además, puede presumir de ser la actriz que más nominaciones a los Premios Goya ha obtenido (hasta 11 veces ha sido nominada), haber ganado dos veces el Goya (por Siete mesas de billar francés y Blancanieves), dos Ondas y el Premio Nacional de Cine (2009). En 2024, se le otorgó la Medalla de Oro de las Bellas Artes.
Y aunque ha vivido algunos momentos en los que el teléfono no sonaba tanto, Maribel Verdú continúa dando lo mejor de ella misma en cada una de las producciones en las que participa. Y claro que la siguen llamando. En 2023, además de Flash, la vimos en Uno para morir, de Manolo Cardona; Invitación a un asesinato, de José Manuel Craviotto, y Pet Shop Boys, de Olmo Schnabel, y la hemos visto en Familia y en Élite.
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Premios y Reconocimientos
El currículum de Maribel Verdú es uno de los más prolíficos de la historia del cine español. Algunos de sus logros más destacados incluyen:
- Dos Premios Goya como Mejor actriz por Siete mesas de billar francés (2007) y Blancanieves (2012)
- Premio Nacional de Cinematografía en España
- Premio Ariel en México por El laberinto del fauno
Precisamente su papel en esta última película, dirigida por Guillermo del Toro le abrió las puertas de Hollywood. Aún así, aplaudidas han sido sus interpretaciones en Tetro, de Francis Ford Coppola, y The Flash, de Andy Muschietti, donde dio vida a la madre del superhéroe.
Vida Personal: Amor, Familia y Amistades
“He vivido siempre alejada de lo que me imponía la sociedad. Quería ser libre”, dijo en La Ser. Esa libertad que vivió desde niña la ha llevado a elegir siempre lo que quería hacer también a nivel personal. En marzo de 1999, gracias a su gran amigo Luis Merlo, Maribel Verdú conoció al gran amor de su vida, el productor Pedro Larrañaga, hermano del actor e hijo de Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo.
“Estaba haciendo Canguros con Luis y leyendo un guion en donde había muchos personajes, que había escrito Pedro. Me enamoré de la pelirroja y le dije que quería hacerlo. Me contrataron, lo hice y ahí me enamoré", contó en el programa de Jesús Calleja.
La vida de la actriz dio un giro que ella misma eligió. "Cuando le conocí, hacía cinco películas al año, porque lo que quería era salir de mi casa. Pero desde que estamos juntos, lo que me gusta es disfrutar de la vida con él. Escojo cosas en las que creo de verdad". Se casaron solo seis meses después, en septiembre de 1999, en una boda para unos cien invitados que celebraron en La Moraleja.
“Mi chico es de este mundillo, lo que pasa es que es el único de su familia que no ha sido actor. Y es cero mitómano. Pues él dice que se enamoró de mí en Salsa rosa, que la podía ver mil veces", bromeaba en Icon. En septiembre de 2024 celebraron una gran fiesta en Marbella con amigos para festejar sus 25 años de casados.
“Me muero por mi chico”, confesaba en Vanity Fair en 2024. “El secreto de nuestro matrimonio son el amor y un respeto absolutos. No haber dicho nunca nada de lo que me pueda arrepentir porque las palabras son como los huevos: una vez que se caen, no hay manera de recomponerlos. Y reírnos mucho. Disfrutar juntos. Es la persona con la que más me gusta estar", añadía.
Su amor sigue más vivo que nunca más de dos décadas después. “Es quererte, desearte, reírte con esa persona, no faltarte nunca el respeto y, fundamentalmente, admirar y no entrar en competiciones”, explicaba a Calleja sobre el ‘secreto’ de su felicidad en pareja. "Es la persona que hace que la vida sea mejor, más fácil, más divertida y más de verdad. Es mi marido, mi cómplice, mi mejor amigo, mi amante", añadía y explicaba que nunca pasan más de dos semanas separados por el trabajo, un pacto que mantienen hoy en día.
Esa libertad en la que creció hizo que Maribel supiera desde niña que no quería llevar una vida tradicional. "Yo desde que era muy pequeña he tenido claro que no quería llevar una vida convencional. Que no quería casarme, ni tener hijos, ni ir el fin de semana a los centros comerciales, de hacer la vida que quizá he tenido a mi alrededor. Y tú haces, o lo que has tenido al lado o todo lo contrario. Y yo he salido de querer hacer todo lo contrario a lo que he vivido. Y cómo me va a costar si es lo que he elegido, me costaría llevar el otro tipo de vida, se me abrirían las carnes", contaba en El Economista.
“Las mujeres están concebidas por la sociedad como una máquina de tener hijos y eso será así siempre", afirmaba y añadía que le han preguntado más a lo largo de su carrera por si quería tener hijos que por cómo estaba.
Relaciones Anteriores
Antes de conocer a Larrañaga, la actriz madrileña mantuvo un romance con Antonio Giménez-Rico (32 años mayor que ella), al que conoció en 1988 en la película Soldadito español que él dirigía. En 1992, ¡Hola! publicó unas fotos de Maribel junto a Cayetano Martínez de Irujo y también se la ha relacionado con el tenista Emilio Sánchez Vicario. Su última pareja antes de su marido fue el operador de cámara Pablo Fernández.
Familia y Amistades
Maribel Verdú lleva una vida que muchos podrían definir como la de la ‘antiestrella’, pese a ser una de las mejores y más reconocidas actrices de nuestro país. Le gusta salir a pasear en moto con su marido, antes iba a tomar el brunch a Nina, un conocido restaurante de Malasaña que cerró hace unos meses, y ha contado que siempre que puede intenta ir al cine al menos una vez a la semana.
Sus dos hermanas son sus “anclas” y le encanta pasar días de vacaciones a su lado en playas como las de Marbella. Sus amigos son la familia no elegida con los que disfruta de su tiempo libre. Prefiere ir a casa de algún amigo a tomar algo que salir de discotecas, aunque reconoce que hace unos años fue “una gran discotequera”.
“Me paso la vida uniendo a la gente y poniendo paz. No soporto la confrontación, los malos rollos…”, contaba en una entrevista. En su círculo de amistades se encuentran desde Eugenia Martínez de Irujo a la reina Letizia. Además, está muy unida a su familia política y la casa en el campo de Luis Merlo es uno de los puntos de reunión de toda la familia los fines de semana.
Se considera una mujer ordenada, pero en ocasiones caótica, disfrutona al máximo, siempre puntual y con ganas de seguir aprendiendo de cada día y oportunidad que le regala la vida. Le quedan algunos sueños por cumplir todavía, como dirigir su primera película, de la que ya estaría preparando el guion y estaría basada en un libro.
Apoyo a Causas Sociales
Maribel siempre ha manifestado su apoyo a diferentes causas sociales, muchas relacionadas con la igualdad y el feminismo. En el programa de Calleja habló también de cómo sufrió en sus propias carnes el acoso cuando era más joven. “No conozco a ninguna mujer a la que no le haya pasado, que no hayamos tenido que soportar barbaridades. Yo tuve que llegar a denunciarlo. Lo sabe la gente que lo tiene que saber pero no España entera", zanjó. "Me pasó algo muy fuerte con un director de producción y fui a por compañeros hombres que me acompañaran para pedirle que lo repitiera delante de ellos, porque con ellos no se atreven", explicó en el especial Belle Époque de Lo de Évole.
Presentadora de los Premios Goya 2025
El 8 de febrero, Maribel Verdú será junto a Leonor Watling una de las presentadoras de los Premios Goya 2025, una nueva aventura que las dos intérpretes afrontan con gran responsabilidad e ilusión. Además de conducir la gala, Maribel Verdú será la encargada de entregar el Goya de Honor a Aitana Sánchez-Gijón.
“Yo pedí que Maribel Verdú me entregara el Goya de Honor. Nos recuerdo como a esas dos niñas que se encontraban en los castings, que arrancamos a la vez en Segunda enseñanza, y luego la vida nos volvió a reunir para compartir felicidad teatral en Un dios salvaje. Tenemos una amistad de las duraderas, de las que abunda la complicidad y los buenos momentos. Nos reconocemos la una en la otra, no solo por lo que la profesión nos ha dado. Siento que era como tenía que ser”, decía la intérprete a Vanity Fair.
Maribel Verdú continúa siendo una figura influyente y querida en el cine español, tanto por su talento actoral como por su autenticidad y compromiso con las causas que considera importantes.
