En el dinámico mundo de la comunicación en Barcelona, Eva Arderius destaca como una figura clave. Con una larga trayectoria en el ámbito de la información televisiva, actualmente ostenta el cargo de directora de la Agència Catalana de Notícies (ACN).
Este desayuno DircomCat, brindó a los socios la oportunidad de conversar con ella y analizar los retos de la agencia pública de noticias en un contexto informativo en transformación, marcado por la inmediatez, la digitalización y la irrupción de nuevos formatos de consumo.
En un entorno mediático marcado por la creciente exigencia de transparencia y pluralidad, los directores de comunicación se enfrentan a desafíos que impactan directamente en la credibilidad y la confianza de las organizaciones y de la sociedad.
Trayectoria Profesional
Eva Arderius es una periodista con una sólida carrera en la televisión municipal de Barcelona. Su trayectoria está estrechamente vinculada a los informativos, y durante la administración de Ada Colau, ascendió a un alto cargo en la cadena del Ayuntamiento.
Actualmente, es la Jefa de Informativos de betevé, manteniendo su posición tanto con Colau como con Collboni. Además de su rol directivo, sigue activa en la pantalla a través del programa Básics, donde realiza entrevistas políticas y aborda temas de actualidad en la ciudad.
Coincidiendo con la celebración del 30º aniversario de betevé y con el estreno de la nueva programación, Dircom Catalunya organiza un encuentro exclusivo para descubrir de cerca la apuesta del medio público de Barcelona bajo la dirección de Georgina Ferri. Con una docena de nuevos programas y una estrategia digital renovada, betevé quiere reforzar su papel como medio de referencia en la ciudad, ofreciendo contenidos de proximidad, útiles y centrados en lo que sucede en Barcelona.
Vida Personal y Relación con Albert Om
Eva Arderius mantiene una relación sentimental con Albert Om desde hace tiempo. Él tiene 56 años y ella 44. No están casados ni tienen hijos.
Albert Om, reconocido locutor, se despidió de RAC 1 después de que la emisora decidiera no renovar su contrato. Su programa, Islàndia, era líder en su franja horaria, pero la dirección de la radio ofreció a Om recortar la duración del programa y su salario, lo que llevó a su salida. En respuesta a esta situación, y por primera vez, Eva Arderius reaccionó públicamente a un tuit de su pareja, demostrando su apoyo y admiración con un corazón rojo.
Albert Om se siente decepcionado con RAC1 Él es uno histórico de la casa, de los pocos que quedaban de los inicios de la emisora, hace 23 años, cuando nacía la radio del Grupo Godó y le llamaron para hacer el matinal de los fines de semana y los festivos. Om se ingenió un buen nombre, Días tontos, que acabó siendo el nombre de su productora. En RAC11 gustó y Albert Om dio el gran salto al programa estrella, el matinal de lunes a viernes, el que ahora hace Jordi Basté- Le puso otro nombre extraño, a los que Om nos tiene acostumbrados: La hora del patio. De allí se va a TV3 pero vuelve a RAC 1 para hacer Islàndia. Siete años después, a la calle.
El Futuro de Albert Om
Tras su salida de RAC 1, Albert Om se enfrenta a nuevos desafíos y oportunidades. A los 56 años, se espera que continúe reinventándose y explorando nuevos formatos en televisión o radio, o incluso dedicándose a la escritura. Su talento y experiencia lo posicionan como una figura relevante en el mundo de la comunicación, y sus seguidores esperan con interés sus próximos proyectos.
Sobre l'aeroport de Barcelona. Estiu 2024. Bàsics Betevé amb Eva Arderius / Javier Ortega Figueiral.
Mientras estábamos viviendo las primeras reacciones ciudadanas contra la sentencia del procés, una movilización excepcional jamás vivida en Barcelona, pasaban más cosas en la ciudad. El martes 22 de octubre, en el Raval, un centenar de personas de todas las edades, mayoritariamente mujeres y jóvenes, se concentraron en la calle de l'Aurora. El mismo día, un grupo similar hacía lo mismo en la calle de Hospital, en pleno distrito de Ciutat Vella. Los dos grupos se hicieron fuertes delante de dos edificios con desahucios programados. Los vecinos bloquearon los accesos de los pisos y se enfrontaron a los 'mossos' y a la comitiva judicial. No había 'estelades', no era una protesta contra la sentencia, aunque muchos de los que estaban ahí quizás estos días también han salido a la calle para rechazarla. Ellos también luchan contra la injusticia, en este caso inmobiliaria y gritan consignas contra la actuación policial. Esta vez ganaron los que protestaban. Mossos y comitiva judicial recularon, los desahucios de Juan Carlos y Senaida y sus tres hijos así como el de Susana y su familia se pararon. De momento se han salvado. Probablemente la comitiva y la policía volverán otro día, pero los vecinos también lo harán, ganan en tozudez.Estas no son las únicas protestas contra los desahucios.
Había convocadas más, una con el lema #verónicasequeda que quería evitar que Verónica y sus hijos de 10 meses y 4 años tuvieran que dejar su casa en la calle de la Font de Canyelles, en Nou Barris; el miércoles también se convocó para parar un desalojo en Travessera de Gràcia y desde que este articulo está escrito seguro que habrá muchos más.La vida continúa, a pesar de los días de excepcionalidad que vive Barcelona, a pesar de las múltiples convocatorias, las marchas masivas de diferente color político, a pesar de los cortes de trafico y el molesto sonido permanente del helicóptero. Mientras Barcelona quema, los nuevos movimientos vecinales que velan para que los barrios continúen siendo barrios, hierven como siempre, con la misma efervescencia e insistencia que hace meses.
Los nuevos portavoces vecinales son jóvenes y su trabajo es silencioso, pero va calando Los nuevos portavoces vecinales son jóvenes, no quieren irse de los barrios pero tampoco quieren que nadie tenga que marcharse. Cada vecino que se va es uno menos a protestar. Estos líderes que están protegiendo el Gòtic, el Raval, el Poble Sec, la Barceloneta y muchas otras zonas de Barcelona, no buscan pasar a la historia, son discretos, de hecho la mayoría de barceloneses no saben cómo se llaman. Sus acciones no serán comparables con las que hemos visto estos días, no organizan marchas ni manifestaciones multitudinarias, su trabajo es silencioso, pero va calando. Están aquí para quedarse. Es la otra movilización barcelonesa, la otra movilización permanente. En un futuro la ciudad tendrá muchas cosas a agradecerles.
