Etiopía, un país con una historia fascinante que abarca desde los albores de la civilización humana hasta la actualidad, es uno de los estados más antiguos de África y del mundo.
El nombre actual del país proviene del término que usaron los antiguos griegos para designar a un área más extensa que la actual Etiopía, que abarcaba Nubia, Sudán, Etiopía y el desierto de Libia, es decir, todo el territorio al sur de Egipto.
El término Aithiopia (Αἰθιοπία) significa “el país de los rostros quemados” o «tierra de los negros», del griego «aitho» (quemar) y «ops» (rostro), en referencia a la piel oscura de los habitantes de estos lugares. Este término ha sido utilizado desde la época de Homero (siglo VIII a. C.) y aparece en varias obras literarias y documentos históricos.
Etiopía es la cuna de la humanidad y esto se debe a que en su suelo se han encontrado los restos más antiguos de nuestros antepasados.
Tras el descubrimiento de Lucy, el homínido de 3,2 millones de antigüedad descubierto en 1974 por el norteamericano Donald Johanson a las puertas del territorio Afar, Etiopía ha sido considerada la Cuna de la Humanidad. Aunque la paleontología ha corregido, modificado y debatido el descubrimiento de este Austrolopithecus Afarensis, lo cierto es que Etiopía ha mantenido estos años tan honorífico título.
En la evolución de los seres vivos la raya humana se separó de los grandes simios (en concreto de los antepasados de los chimpancés) hace solo unos 6 millones de años y esta separación debió ocurrir en África oriental porque aquí se han encontrado los restos más antiguos de este cambio.
En Etiopía se han hallado restos de Homo Sapiens muy antiguos, el llamado Homo sapiens idalu, de unos 160.000 años. Estos restos fueron descubiertos por R. Leaky en 1967 en el sur de Etiopía y se conocen como los hombres de Kibish (Omo I, Omo II y Omo III).
En 1997 un equipo dirigido por Tim White encontró tres cráneos de Homo sapiens idaltu en Herto Bouri, conocidos como el Hombre de Herto y que han sido datados con una antigüedad de unos 158.000 años.
Si nos remontamos a épocas más recientes de la prehistoria nos encontramos útiles líticos de la especie Homo en la región de Afar (achelense, Musteriense..) y en la zona del altiplano se han hallado megalitos y arte rupestre.
Etiopía, además, cuenta con 67 volcanes, 20 lagos y 9 parques nacionales con numerosas especies de animales y vegetales. Los paisajes de Etiopía impresionan tanto por su dimensión como por su belleza.
El país nos ofrece un amplio abanico de posibilidades: desde el desierto de Danakil, en las regiones desérticas y cálidas, cerca de la frontera con Somalia; las regiones montañosas y frescas, como Lalibela o Simen, hasta las zonas llanas y verdes como los valles del Tekezé y del Nilo Azul.
Etiopía es como un continente dentro de un continente, y el lago Tana, como un mar de agua dulce que en algunos puntos llega a tener una amplitud de 75 kilómetros, en el que nace el Nilo Azul y que alberga 37 islas en su interior.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980, este valle es uno de los yacimientos paleontológicos más importantes de África y en él se han hallado restos de homínidos de entre 1,7 y 4 millones de años de antigüedad.
Ir al Valle del Omo es como realizar un viaje hacia el origen de la humanidad o haber llegado a la frontera entre el presente y la prehistoria. El sur de Etiopía es una de las zonas más interesantes desde el punto de vista étnico del continente negro.
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Reino de Aksum
La ocupación humana en Etiopia es de las más antiguas en el planeta y es posible que la aparición del primer homo sapiens de produjera en este país.
Los primeros datos que conocemos de la actual Etiopia proceden de comerciantes egipcios que ya visitaron el país alrededor del año 3000 a. La expedición egipcia que aportó más datos de este país fue la de la faraona Hatshepsut, en el siglo XV a. C.
El primer estado conocido de la actual Etipía se corresponde con el reino de Aksum, que toma el nombre de la ciudad de Aksum. Su origen se encuentra en la lelgada alrededor del año 400 a. C.
Las tierras altas etíopes, con su monzón anual habitual y su suelo fértil, llevaban habitadas desde la Edad de piedra. La agricultura y el comercio con Egipto, el sur de Arabia y otros pueblos africanos, como hemos visto, garantizaron el surgimiento del poderoso reino de Aksum, que se fundó en el siglo I d.C.
El reino de Akxum fue el primer estado subsahariano en adoptar oficialmente el cristianismo en torno al año 350 d.C. Axum. También creó su propio sistema de escritura, llamada Ge'ez, que todavía se sigue usando hoy en día en Etiopía.
El obispo Frumencio consiguió la conversión del rey Ezana del que se conservan algunas inscripciones. La iglesia etíope procede de la iglesia copta de Alejandría que permaneció fiel al credo monofisita [1], condenado en el concilio de Caldedonia en el año 451 d.
Por todo este reino cristiano se construirían iglesias, se fundarían monasterios y se hacían traducciones de la Biblia.
El monasterio más importante de Akxum estaba en Debre Damo y fue fundado en el siglo V por el asceta bizantino San Aregawi, uno de los célebres nueve santos que trabajaron en la región para expandir el cristianismo estableciendo monasterios.
En el siglo VIII d.C. el puerto akxumita de Adulis fue destruido y el reino perdió el control del comercio regional a manos de los musulmanes. A partir del siglo VIII, el reino de Aksum quedó totalmente aislado en el mar Rojo.
Durante dos siglos, el reino etíope se vio obligado a replegarse hacia el interior, hacia las mesetas meridionales de Amhara y del Shoá.
En el tiempo entre Akxum y el reino de Abisinia hubo un tercer reino, el de Zagwe, con su capital en Roha, a 300 kilómetros al sur de Akxum. Fundado en el año 1137 d.C. El reino se expandió de su región central en el norte de Etiopía gracias a un poderoso ejército y bien equipado, especialmente en el sur y el oeste paganos.
El cristianismo, que era dirigido por el patriarca de Alejandría, continuó como el hilo que uniría varios estados políticos en la historia de Etiopía. Los diseños siguen la forma de la basílica romano-bizantina tradicional con naves, galerías y una nave abovedada, pero hay muchas variaciones, tales como la Iglesia de San Jorge de Lalibela construida entre los siglos XI al XII d.C. El ejemplo más grande es Beta Madhane Alem, que también se encuentra en Lalibela.
El reino medieval de Abisinia fue fundado por la dinastía salomónica en torno al año 1270 d. C. El primer gobernante fue Yekuno-Amlak que reinó entre los años 1270 a 1285, que era un líder local de Amhara. La dinastía de Zagwe contribuyó a su propia caída con disputas sobre el derecho de sucesión.
Para el pueblo etíope, ellos eran el segundo Israel. Los salomónicos establecieron su capital en Amhara, cerca de la capital actual de Etiopía, Adís Abeba.
De este momento histórico proviene el título “Negus negusti”, que significa rey de reyes o emperador, que distingue al soberano de Etiopía. El reino etíope estaba formado por tres provincias principales: Tigré en el norte, Amhara en el centro y Shoá en el sur.
Etiopía fue visitada por exploradores portugueses a finales del siglo XV como Pero de Covilha, quien llegó a la región en el año 1490, portador de una embajada del rey, Juan II de Portugal.
A principios del siglo siguiente, el emperador etíope, David II envió un emisario a la corte de Portugal y una delegación al Concilio de Florencia para solicitar ayuda contra los musulmanes. Etiopía fue invadida por un ejército musulmán del Sultanato de Adel, en el año 1529, comandado por el famoso general, Ahmad ibn Ibrihim al-Ghazi.
Las tropas de David II fueron derrotadas, y los musulmanes conquistaron buena parte del territorio etíope. Al principio, apoyados por numerosas tropas etíopes, los portugueses alcanzaron algunos éxitos, pero en agosto del año 1542, fueron vencidos por al-Ghazi, en una batalla en donde perdió la vida Cristóbal de Gama.
Se inicia el período Gondar, el cual se prolonga del año 630 al año 1769. Fasilidas inicia una campaña militar para someter al pueblo Agaw en el año 1637, emplazado en las tierras altas del norte en torno al lago Tana, ocupando el resto de su reinado en repeler las incursiones de los Oromo contra su reino.
Acabando con la política aislacionista de sus predecesores, Iyasu I recibe a un embajador francés representante de Luis XIV en el año 1689. Este período de inestabilidad coincide con la decadencia del período Gondar.
Este período se desarrolla desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, es conocido como “la Era de los Príncipes”. Es una época caracterizada por los conflictos religiosos entre las comunidades musulmanas y cristianas tradicionales.
También, es un período de conflicto entre los señores feudales y el gobierno central del emperador, en el cual el poder de la monarquía fue eclipsado por el poder de los caudillos locales.
La coronación de Lij Kassa como emperador en el año 1855 pone fin a la era de los príncipes. La población del imperio era de 3 a 4 millones de personas en el año 1800.
El emperador Menelik II modernizó el reino etíope. Fundó la nueva capital, Addis Abeba, abolió la esclavitud, aunque solo nominalmente y proyectó instaurar la enseñanza obligatoria y un moderno código de derecho.
Sin embargo, Menelik, ante los intentos italianos de privarle de la soberanía, denunció el Tratado en el año 1896 y venció al ejército italiano, comandado por el general Baratieri, en la batalla de Adua.
Al morir la emperatriz, Ras Tafari Makonnen fue coronado emperador con el nombre de Haile Selassie. Tratando de evitar las reivindicaciones italianas, firmó acuerdos comerciales con Japón y Estados Unidos para buscarse su favor.
En la noche del dos al tres de octubre del año 1935, tropas de la Italia fascista procedentes de Eritrea invadieron Etiopía. La Sociedad de Naciones no resolvió el conflicto en favor de los intereses etíopes a pesar de las reclamaciones de Francia y el Reino Unido entre los años 1936 y 1937.
Haile Selassie recuperó su trono, anexionándose el territorio de Eritrea. La unión federal de Eritrea en el año 1952 y su posterior anexión en el año 1962, favorecieron el movimiento de resistencia e independentismo.
Alemania, Francia, Gran Bretaña desde Europa, Estados Unidos y la Unión Soviética en sus respectivas posiciones durante la guerra fría y los vecinos, Sudán y Somalia mantendrían un pulso en política internacional sobre el territorio etíope.
La definitiva crisis social se produjo tras la sequía de la primera mitad de los años 70 del siglo XX, cuando cerca de 450. El depuesto Negus de Etiopía, Haile Selassie, moría en circunstancias no aclaradas a la edad de 83 años en agosto del año 1975.
Patrimonio Mundial de la UNESCO
Etiopía puede presumir de figurar, con nueve maravillas, en el exclusivo listado del Patrimonio Mundial de la Unesco. De los nueve sitios con esta categoría, ocho son culturales (Axum, castillos de Gondar, Harar, Konso, yacimiento de Lucy, Valle del Omo, iglesias excavadas en la roca de Lalibela y estelas de Tiya) y una (Parque Nacional de Simien), natural.
El paisaje cultural de Konso, reconocido por la Unesco en el año 2011, es un buen ejemplo de la variedad cultural con la que nos obsequia esta nación. Un sitio árido de 55 kilómetros cuadrados salteados por muros de piedras y asentamientos fortificados. Es un vivo representante de una tradición cultural viva desde hace más de 400 años. Sus estatuas antropomórficas de madera, que simbolizan acontecimientos particularmente heroicos y que son testimonios de las tradiciones funerarias, no dejan indiferente a nadie.
Hay que mostrar los respetos por Harar. La ciudad histórica fortificada que tan bien promocionó el poeta Rimbaud, enarbola la bandera de ser la cuarta ciudad santa del Islam, con sus 82 mezquitas y 102 santuarios.
Las once iglesias de Lalibela, talladas en rocas basálticas de origen volcánico, encierran un universo de tumbas, bastiones y rampas y, lo que parece más impresionante, una viva imagen de cómo era la Etiopía medieval. Sencillamente, sumergirse en este múltiple recorrido de once templos de origen discutible, es sinónimo de viajar en el tiempo.
Conocido por el “Camelot de África” y declarada por la Unesco Patrimonio Histórico-Cultural, en el año 1979, Gondar es toda atracción. Su Recinto Real constituye uno de sus elementos más conocidos. Se trata de un conjunto amurallado compuesto por seis castillos del siglo XVII, interconectados entre sí por un complejo sistema de túneles y pasos elevados.
Entrar entre sus elevados muros y pasear en una superficie de 70 mil metros cuadrados significa regresar al pasado. Destacan el castillo de Fasilidas, el Archivo Real, el castillo de Iyasu o una espeluznante jaula de leones. La estancia puede completarse, a unos dos kilómetros de distancia, con los famosos baños de Fasilidas.
El Valle del Omo es una extraordinaria reserva de flora y fauna al sur del país. Estas montañas (el techo de Etiopía) son conocidas por ser refugio natural de una variada flora y de tres especies endémicas de fauna: el Babuino Gelada, el Ibex de Abisinia y el Chacal de Simien.
Riqueza Cultural y Natural
Con un legado histórico que le convierte en el país independiente más antiguo de África, Etiopía es junto a Liberia, el único estado africano que nunca ha sido colonizado, a excepción de la breve y parcial ocupación italiana durante cinco años en 1936. Con origen en el reino de Aksum alrededor del año 400 a.C, Etiopía alberga hoy nueve maravillas en el listado del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Además de las iglesias excavadas en la roca de Lalibela, hay mucha más riqueza histórica en Etiopía. En primer lugar, el yacimiento paleontológico de Lucy en el Valle Bajo del Awash, un homínido de 3,2 millones de años de antigüedad descubierto en 1974 por el estadounidense Donald Johanson, para muchos historiadores considerada la Cuna de la Humanidad.
Pero ojo, la lista de lugares emblemáticos es interminable: Harar, la ciudad histórica fortificada y abanderada como la cuarta ciudad santa del Islam con 82 mezquitas y 102 santuarios; Gondar o el “Camelot de África”, conocido así por la complejidad de sus túneles y pasos elevados que conectan un total de seis castillos amurrallados; los obelíscos monolíticos y las estelas gigantescas de Axum; el gran completo funenario de Tiya; la inmensidad floral y la sobrepasada fauna del Valle del Omo; el paisaje cultural de Konso y el techo de Etiopía con las montañas del Parque Nacional de Simien. Ocho parajes culturales y uno natural que conforman el recorrido de uno de los países con más historia del continente africano.
A ello se suma la riqueza de sus gentes. Al norte, los Dorza, conocidos por la confección de togas de algodón o los Afar, cercanos a la frontera con Eritrea y fundamentalmente nómadas. Al sur, cerca del río Omo, la tribu Hamer, caracterizados por sus elaborados abalorios, peinados y marcas corporales. Cerca están los Arbore, con el don del pastoreo. Los Nyangatom, que a pesar de pasar desapercibidos, enriquecen la cultura tribal de la región. Más allá, en la ribera del río Sagan, la tribu Konso es la etnia tribal de la región de las Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur del país, mejor organizada con una población que apenas supera los 380.00 habitantes.
Etiopía tiene una larga y rica historia, no siempre bien conocida fuera de África oriental. Pocos saben que la tradición cristiana de Etiopía es una de las más antiguas del mundo, o que el país posee el patrimonio arqueológico más extenso de la tierra.
El 19 de enero de 2022, miles de etíopes cristianos ortodoxos se reunían con una misma premisa: la celebración de la Epifanía etíope, mejor conocida como Timkat. Entre los lugares con mayor afluencia destaca Lalibela, una ciudad donde emergen del suelo iglesias monolíticas excavadas en roca, perdidas en las tierras altas al norte de Etiopía.
La histórica ciudad de Lalibela, en la región de Amhara, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1978 y hoy no solo es uno de los mayores atractivos turísticos del país.
En paleoantropología, donde los años se cuentan por decenas de millones, cuatro décadas son un abrir y cerrar de ojos. El 30 de noviembre de 1974, en un lago seco cerca de Hadar, en el noreste de Etiopía, descubrieron a Lucy. Pertenecía a una nueva especie, el A. afarensis, que 3,2 millones de años atrás ya caminaba sobre dos piernas.
La anatomía de Lucy, clara evidencia de un bipedismo erecto, desbancó la antigua teoría según la cual nuestros ancestros no pasaron a la posición erecta hasta haber desarrollado cerebros más grandes.
Tras nuevos descubrimientos, como el del A. ramidus (de 4,4 millones de años de antigüedad y cuyos huesos del pie ya apuntaban al bipedismo) en 1992, el título parecía más que otorgado.
Cuenta una leyenda que el emperador Menelik I, hijo de la reina de Saba y el rey Salomón, trajo el Arca de la Alianza desde Jerusalén a Axum, en el norte del país, donde se estableció, fundando una de las dinastías monárquicas ininterrumpidas más longevas que se conocen en el mundo.
Verdadera fortaleza natural que domina el Cuerno de África, la meseta etíope ofrece paisajes grandiosos y una densidad cultural particularmente notable. Exploraremos ambos en la parte norte del país, incluyendo las fuentes del Nilo Azul, el Parque Nacional de Simien y las fiestas del Timkat -la Epifanía del Bautismo en el Jordán- en Lalibela.
Al sur de Lalibela, con Lucy -de cuyo descubrimiento se conmemorarán 50 años en 2024-, la especie humana atravesó una etapa de su evolución. Llegaremos hasta la falla geológica más célebre del sur etíope, el Valle del Omo. Algunos de los muchos grupos étnicos que viven en las inmediaciones del gran río continúan manteniendo tradiciones inmemoriales.
Etiopía es un país con una historia fascinante que apenas se conoce y que abarca desde los albores de la civilización humana hasta la actualidad. Es uno de los estados más antiguos de África y del mundo y, excepto un período de 6 años, es el único país africano que nunca fue colonizado por los europeos.
Hoy nos acercaremos a la pequeña ciudad de Bati (45 km, aprox. Traslado al aeropuerto y vuelo doméstico Ethiopian Airlines ET193 16:15-17:25 destino Adís Abeba.
| Sitio | Tipo | Descripción |
|---|---|---|
| Axum | Cultural | Ciudad antigua con obeliscos monolíticos y estelas gigantescas. |
| Castillos de Gondar | Cultural | Conjunto amurallado con seis castillos interconectados por túneles. |
| Harar | Cultural | Ciudad histórica fortificada considerada la cuarta ciudad santa del Islam. |
| Konso | Cultural | Paisaje cultural con terrazas, muros de piedra y asentamientos fortificados. |
| Yacimiento de Lucy (Valle Bajo del Awash) | Cultural | Sitio paleontológico donde se encontraron los restos de Lucy. |
| Valle del Omo | Cultural | Reserva de flora y fauna con importantes hallazgos paleontológicos. |
| Iglesias excavadas en la roca de Lalibela | Cultural | Once iglesias medievales excavadas y esculpidas en la roca. |
| Estelas de Tiya | Cultural | Complejo funerario con 36 monumentos, incluyendo 32 estelas talladas. |
| Parque Nacional de Simien | Natural | Montañas con variada flora y fauna, incluyendo especies endémicas. |
Iglesias de Lalibela
Parque Nacional de Simien
