Estatuillas de Fertilidad de Francia: Un Enigma del Paleolítico

Las estatuillas de fertilidad, también conocidas como Venus paleolíticas, son un fascinante enigma del pasado. Estas figuras femeninas, encontradas en diversos yacimientos arqueológicos, plantean numerosas preguntas sobre su origen, propósito y significado. ¿Por qué muchas de ellas están mutiladas? ¿Por qué sus formas voluptuosas? Nadie sabe aún a ciencia cierta de dónde salieron aquellos primeros Homo sapiens, los nuestros, cuál fue su origen, desde qué lugar en África emprendieron viaje. Nada. Nadie puede aún hoy dar respuesta a estas preguntas con absoluta certeza.

La especie fantasma, nuestros ancestros, apareció de pronto, pero con rotundidad, en Asia y Europa y, cuando llegaron, tomaron dominio del mundo.

La más antigua conocida es la Venus de Hohle Fels, encontrada en la cueva que le dio nombre, en Schelklingen, Alemania. Tiene entre 35.000 y 40.000 años y está tallada en el marfil del colmillo de un mamut lanudo. Es una figura que estremece.

Venus de Hohle Fels

¿Por qué aparecen figuritas similares en yacimientos tan distantes? ¿Por qué sus cuerpos voluptuosos? ¿Por qué desnudas? ¿Por qué no tienen manos, piernas, a veces cabeza?

El Descubrimiento de la Primera Venus en Francia

La primera Venus la encontró un noble francés, el Marqués de Vibraye, en el año 1864 en un importante yacimiento arqueológico en Dordoña, al suroeste de Francia. Está tallada en marfil, mide 8 cm de altura y quizá tuvo cabeza, pero la perdió. Carece de pies, le faltan los brazos y posee una abertura vaginal fuertemente incisiva. El estómago es plano y podría ser el de una niña.

Vibraye buscó un nombre para ella y pensó en las Venus Púdicas romanas, que representan a la diosa Venus cubriendo su pubis desnudo con la mano derecha y los pechos con la otra. En contraste, ante la absoluta desnudez de la estatuilla que acababa de encontrar, la llamo Venus Impudica.

Características Comunes de las Estatuillas

Son bastante pequeñas. Algunas caben en la palma de una mano. Con tamaños que suelen oscilar entre 2,5 cm y 10,2 cm, aunque se han encontrado algunos ejemplos de hasta 24 cm. La mayoría están talladas en colmillo de mamut, pero también se utilizaron dientes, astas, hueso y piedra. Sin embargo, apenas las hay hechas de arcilla, que era el material más usado para el arte. La mayoría son desnudos femeninos voluptuosos. Se han encontrado en yacimientos de toda Europa y tan lejos como Siberia.

La Venus de Renancourt

La Venus de Renancourt se encontró por casualidad, bajo unas hojas caídas en una parte de la excavación que iba a ser clausurada. La estatuilla mide apenas 4 cm y se calcula que tiene 23.000 años de antigüedad. Esculpida en yeso, esta «Venus», como muchas otras, es esteatopígica: el volumen de la parte posterior, los muslos y los senos está hipertrofiados. En tan solo cinco años se extrajeron de este yacimiento quince estatuillas similares.

Venus de Renancourt

La Venus de Willendorf

Una de las figuras más conocidas es la Venus de Willendorf, que lleva el nombre del lugar donde fue encontrada en Austria. Tiene alrededor de 25.000 años y está tallada en piedra caliza, otro material de uso común. Exuberantes senos, abultado vientre, prominentes nalgas. Sin embargo, carente de pies, manos y rostros. Es muy pequeña, 11 centímetros, así que cabe en la palma de la mano.

La Venus de Willendorf vista de perfil. Se conoce muy poco acerca de su origen, método de creación o significado cultural. Las Venus prehistóricas suelen estar hechas de marfil o hueso, mientras que la de Willendorf está tallada en una roca llamada oolita, un tipo de material que, curiosamente, no se encuentra ni en Willendorf ni en sus alrededores.

Los especialistas utilizaron un nuevo método para poder estudiar su interior: la microtomografía computarizada, obteniendo imágenes con una resolución altísima, de hasta 11,5 micrómetros. Los datos tomográficos (por capas) obtenidos del estudio de la Venus de Willendorf mostraron también que los sedimentos de la roca en la que se talló tenían diferentes densidades y tamaños. Además se identificaron los restos de un pequeño caparazón, de solo 2,5 milímetros de largo, fechado en el período Jurásico (esto descartó todos los demás depósitos potenciales de roca del Mioceno, un período mucho más tardío, como los que componen la cercana Cuenca de Viena).

Asimismo se documentó la presencia de seis granos más grandes y densos que el resto, las llamadas limonitas. La presencia de estas últimas explicaría las cavidades hemisféricas que aparecen en la superficie de la Venus y que presentan el mismo diámetro. "Las limonitas duras probablemente estallaron cuando el autor de la Venus la estaba esculpiendo. Al parecer aprovechó uno de los huecos para hacer el ombligo. Aparentemente convirtió la necesidad en virtud", según los investigadores.

El estudio también proporcionó otro interesante hallazgo: la oolita estudiada es un material poroso porque los núcleos de los millones de glóbulos (ooides) que la componen se disolvieron. Esto explicaría por qué el ingenioso artista escogió este material hace 30.000 años, ya que su porosidad lo hacía mucho más fácil de trabajar.

MISTERIOS DE LA VENUS DE WILLENDORF: ¿QUÉ SIGNIFICABA ESTA ANTIGUA ESCULTURA?

¿Una piedra procedente de Italia?

El equipo de investigación también analizó los tamaños de los granos en las otras muestras de roca procedentes de otros lugares. Cientos, a veces incluso miles de granos fueron marcados y medidos mediante el uso de programas de procesamiento de imágenes, y a veces de un modo manual. El resultado no dejaba lugar a dudas: ninguna de las muestras procedentes de un radio situado a doscientos kilómetros de Willendorf coincidía ni remotamente con el material de la Venus,excepto las que venían de la zona del lago de Garda, en el norte de Italia.

Mapa de las localidades de oolita muestreadas

La gente del período Gravetiense buscaba y habitaba lugares que le eran favorables. Cuando cambiaba el clima o la situación de las presas, se desplazaban, preferentemente a lo largo de los ríos. Pero un viaje de estas características podría haber llevado incluso generaciones. Una de las dos rutas posibles de sur a norte llevaría alrededor de los Alpes y hacia la llanura Panónica (una cuenca que abarca varios países de Europa Central) y ya fue descrita en algunas simulaciones realizadas por otros investigadores hace algunos años.

La otra vía para llegar desde el lago de Garda hasta Willendorf sería a través de los Alpes. Pero no está claro si esto fue posible hace más de 30.000 años, puesto que si en esa época hubiera habido glaciares el viaje habría sido prácticamente imposible. Sin embargo, el camino de 730 kilómetros a lo largo de los ríos Adigio, Eno y Danubio siempre transcurrió por debajo de los 1.000 metros sobre el nivel del mar, con la excepción de 35 kilómetros alrededor del lago de Resia.

Ucrania, la otra candidata

Así, aunque las estadísticas apuntan claramente al norte de Italia como lugar de procedencia de la oolita en la que fue tallada la Venus de Willendorf, hay otro sitio que también se ha postulado como lugar de origen de la roca. Se encuentra en el este de Ucrania, a más de 1.600 kilómetros de distancia en línea recta de Willendorf. Las muestras procedentes de esta región no encajan tan claramente como las de Italia, pero sí en mayor medida que el resto de las muestras. De hecho, se han encontrado figuras de Venus prehistóricas en el sur de Rusia, que son algo más modernas, pero se parecen mucho a las Venus encontradas en Austria.

Otras Venus Notables

En Dolni Vestonice en la República Checa encontraron una Venus negra, muy parecida en sus formas a las que se hicieron en Eurasia. A la Venus de Laussel la encontraron en Francia y se cree que tiene entre 18.000 y 20.000 años. Es llamativo que en la Península Ibérica no tengamos ninguna Venus, a pesar de lo rica que es en arte rupestre.

Una de las piezas más emblemáticas es la conocida como Venus de Laussel o Venus del Cuerno, manifestación extraordinaria del arte del Paleolítico Superior. Descubierta en 1911 por Gaston Lalanne, en la Cueva de Laussel (Dordoña, Francia), se trata de la representación de una mujer desnuda, que porta en su mano un cuerno. Mide algo más de 50 cm de alto, tamaño considerablemente grande en comparación con otras muestras de arte paleolítico, y se data en el periodo Gravetiense, por lo que tendría unos 25.000 años de antigüedad.

Venus de Laussel

La figura tiene amplios pechos, grandes caderas y un vientre prominente que lleva a valorar si estaba embarazada o, por lo menos, había sido madre en varias ocasiones. Se bautizó con el nombre de Venus a estas figuras femeninas, entendiéndolas como diosas relacionadas con la fertilidad, la fecundidad y la supervivencia del grupo a través de la reproducción, que se representaban mediante el ideal de belleza de la época, que acentuaba el tamaño de los rasgos reproductores, como pechos, pubis o caderas.

Interpretaciones y Teorías

Las figurillas de Venus son anteriores en miles de años al mito sobre la diosa Venus, así que el que estén asociadas a la fertilidad y la sexualidad, dos rasgos de la diosa romana, es solo una idea moderna.

A partir de aquí, todo son hipótesis. Las primeras Homo sapiens eran delgadas y musculosas, ¿por qué entonces crear figuras voluptuosas? ¿Por qué su obesidad? ¿Por qué sus vientres y nalgas pronunciados? Muchos investigadores proponen que eran iconos religiosos. Podrían ser símbolos de fertilidad. Podrían representar una diosa madre, podrían ser amuletos de la suerte, o ninguna de todas estas cosas. Se ha sugerido que sean muñecas, adornos, retratos de mujeres excepcionales, pornografía paleolítica.

Un estudio reciente publicado en la revista Obesity las vincula con la glaciación que vivieron nuestros antepasados. En realidad, no hay evidencias suficientes para considerar cualquiera de estas hipótesis como la verdadera. Y es muy posible que las Venus paleolíticas nunca lleguen a ser explicadas.

Las Venus de Amiens

Se trata de 15 estatuillas -fragmentos o completas-de entre tres y 12 centímetros, descubiertas durante excavaciones iniciadas en 2011 en Amiens, en la confluencia de los valles del Selle y el Somme, dos de los ríos que bañan la hermosa ciudad, una de las etiquetadas como “villas de arte e historia” en suelo galo. La primera fue encontrada en 2014 y es la mayor de todas (12 centímetros), mientras que el hallazgo de la más reciente data de 2019, con una altura de apenas cuatro centímetros y mejor conservada que el resto, elaboradas con caliza de creta (roca utilizada para fabricar tizas).

Calificadas de excepcionales por especialistas franceses, las Venus se caracterizan por haber sido talladas en una forma o condición denominada actualmente esteatopigia, con volúmenes exagerados de las nalgas, muslos y senos, así como el vientre, este último caso en una probable alusión al embarazo o la fertilidad.

Esta pieza, pese a sus apenas cuatro centímetros de altura, refleja bien los citados rasgos privilegiados por los escultores gravetienses respecto a los atributos corporales femeninos, con brazos apenas delineados y las piernas cortadas en las rodillas.

Sin embargo, se distingue de las otras encontradas, junto a miles de fragmentos que sugieren desechos de fabricación, por su peinado a base de finas incisiones en cuadrícula, un elemento que no es único en la antigua cultura, al observarse también en la Venus de Willendorf(Austria) y la Dama de Brassempouy (Landas, Francia).

Tabla Comparativa de Algunas Venus Paleolíticas

Nombre Ubicación Material Antigüedad (aprox.) Características
Venus de Hohle Fels Alemania Marfil de mamut 35.000-40.000 años La más antigua conocida
Venus de Willendorf Austria Piedra caliza 25.000 años Formas voluptuosas, sin rostro
Venus de Laussel Francia Relieve en piedra 18.000-20.000 años Porta un cuerno en la mano
Venus de Renancourt Francia Yeso 23.000 años Esteatopígica

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