El aborto, ya sea espontáneo o inducido, puede acarrear diversas reacciones físicas y emocionales. Entre estos efectos secundarios, las náuseas son un síntoma común que puede generar preocupación en las mujeres. Este artículo explora las causas de las náuseas tras un aborto, los diferentes tipos de aborto y los tratamientos disponibles.
Tipos de aborto
Es fundamental comprender los distintos tipos de aborto para abordar adecuadamente las causas de las náuseas:
- Aborto espontáneo: Interrupción involuntaria del embarazo antes de la semana 20 de gestación.
- Aborto tardío: Interrupción del embarazo entre las 12 y las 20 semanas de gestación, a menudo debido a complicaciones médicas o problemas fetales graves.
- Aborto diferido: Detención del embarazo sin expulsión inmediata del embrión o feto.
Causas de las náuseas después de un aborto
Las náuseas tras un aborto pueden ser causadas por factores hormonales, emocionales y físicos. A continuación, se detallan algunas de las causas más comunes:
- Hormonas del embarazo: Las náuseas y los vómitos son síntomas comunes del embarazo que pueden persistir durante dos o tres días después del aborto.
- Reacciones emocionales: El aborto puede desencadenar una variedad de sentimientos, incluyendo alivio y tristeza, que pueden contribuir a las náuseas.
- Infección: La retención de tejido fetal puede provocar infecciones uterinas graves, como la endometritis.
- Medicamentos: El manejo médico del aborto tardío implica el uso de medicamentos como la mifepristona y el misoprostol, que pueden inducir náuseas.
- Anestesia: En abortos quirúrgicos, la anestesia puede causar náuseas como efecto secundario.
¿Cómo aliviar las náuseas y vómitos en el embarazo?
Factores que contribuyen al aborto tardío
Los abortos tardíos pueden ser resultado de diversas complicaciones y condiciones:
- Complicaciones médicas: Preeclampsia severa, desprendimiento placentario y ruptura prematura de membranas.
- Problemas fetales graves: Anomalías cromosómicas y defectos congénitos graves.
- Infecciones maternas: Listeriosis, toxoplasmosis, infecciones por citomegalovirus y sífilis.
- Anomalías uterinas: Útero septado, útero bicorne o la presencia de fibromas uterinos.
- Enfermedades crónicas: Diabetes no controlada, hipertensión, enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico y trastornos de la coagulación.
Manejo del aborto tardío
El manejo del aborto tardío depende de la situación clínica, la salud de la madre y las causas subyacentes:
- Manejo expectante: Permitir que el cuerpo expulse el tejido fetal de manera natural, adecuado si no hay signos de infección o complicaciones severas.
- Manejo médico: Uso de medicamentos como mifepristona y misoprostol para inducir el parto y la expulsión del feto y la placenta.
- Manejo quirúrgico: Dilatación y evacuación (D&E) en casos donde el manejo médico no es efectivo o si la madre presenta signos de infección o sangrado severo.
Complicaciones adicionales post-aborto
Además de las náuseas, otras complicaciones pueden surgir después de un aborto:
- Infección: La retención de tejido fetal puede llevar a infecciones uterinas graves, conocidas como endometritis.
- Problemas emocionales y psicológicos: La pérdida de un embarazo puede ser emocionalmente devastadora.
Impacto emocional y psicológico
El aborto tardío puede tener un impacto emocional significativo en la mujer y su pareja. La consejería y los grupos de apoyo pueden ser extremadamente útiles para ayudar a las mujeres a manejar sus emociones y recuperarse emocionalmente después de la pérdida.
Prevención y manejo de factores de riesgo
La prevención del aborto tardío puede involucrar el manejo de factores de riesgo conocidos antes y durante el embarazo. Esto incluye el control de enfermedades crónicas, la adopción de un estilo de vida saludable, la evitación de sustancias nocivas y la atención prenatal regular.
Reacciones físicas y psicológicas al aborto
Está demostrado que las mujeres tienen reacciones frente a un aborto provocado, reacciones físicas, psicológicas, emocionales y relacionales, y que las reacciones son diferentes para cada mujer. La vivencia es muy personal, pero casi todas las mujeres la describen como traumática.
Vivencia próxima al aborto
Usualmente, la vivencia próxima al aborto está marcada por una desorientación vital. También se reportan dudas e incertidumbres respecto de las posibilidades futuras de maternidad y ansiedad ante un posible daño en la fertilidad. No obstante, la constelación emocional que más se reitera en los estudios cualitativos son las sensaciones de tristeza, pena y culpabilidad.
Experiencia a largo plazo
Salvo excepciones, la mayoría de las mujeres entrevistadas reportan que la experiencia del aborto no es un tema olvidado y cerrado, sino que sigue presente hasta el día de hoy. Se experimenta una dificultad en integrar significativamente el aborto como una experiencia vital constitutiva, y suele ser vivido como un asunto en curso.
Algunos autores califican esta presencia constante del aborto como intromisiones de pensamiento, e incluso, alocuciones, fantasías y sueños con el hijo ausente. En algunos estudios, los sentimientos negativos persistentes se reportan como la vivencia de una pérdida, teniendo la estructura de un duelo (negación, negociación, reconciliación), mientras que otros estudios muestran que no hay un patrón común en la dinámica post-aborto.
La ambivalencia que reportan las mujeres en la proximidad del aborto se convierte en un hilo conductor de su propia significación biográfica del aborto: por un lado, están las "razones" que justificarían la necesidad de abortar, pero por otro lado, el episodio traumático, la pérdida, el duelo del hijo ausente, el rechazo - temporal - a la propia maternidad. Esta ambivalencia, que ha sido descrita como un conflicto cabeza-corazón, suele permanecer como una constante en la historia vital de la mujer que aborta.
Complicaciones a largo plazo
A continuación, se presentan algunas de las complicaciones a largo plazo asociadas con el aborto:
| Complicación | Descripción |
|---|---|
| Mortalidad | Las mujeres que se habían practicado abortos tuvieron un índice de mortalidad casi doble a las controles en los siguientes 2 años. |
| Riesgo en embarazos futuros | Tras un aborto provocado (curetaje), el riesgo de placenta previa en el siguiente embarazo y parto prematuro, con posible aborto espontáneo, se presentó en 3 mujeres de cada 4. |
| Estrés generalizado | Las mujeres que han sufrido un aborto provocado padecen un síndrome de estrés generalizado con un 30% más de probabilidad que las que han llevado adelante su embarazo no deseado. |
| Malestar psicológico | Las mujeres que habían abortado presentaban malestar psicológico hasta cinco años después de la interrupción, siendo los efectos de evitación, pesar, angustia y ansiedad mayores en el caso de abortos provocados que en los espontáneos. |
| Alteraciones sexuales | Se han descrito graves alteraciones en las relaciones sexuales y en el deseo sexual de numerosas mujeres que abortaron voluntariamente. |
Atención posterior al aborto
Después de la interrupción del embarazo, pueden producirse molestias parecidas a la regla, sangrados y otros síntomas que irán desapareciendo hasta que el ciclo menstrual se regule. Es importante usar compresas para la regla y no tampones o copas menstruales para prevenir infecciones. Se pueden utilizar tabletas para aliviar el dolor, como paracetamol, codeína o ibuprofeno.
Se recomienda esperar tres semanas después del aborto antes de hacerse una prueba de embarazo, ya que algunas hormonas del embarazo pueden estar presentes hasta tres semanas después del aborto, lo que puede dar un resultado positivo en la prueba aunque ya no estés embarazada. No debes bañarte durante las 48 horas posteriores al aborto, ya que esto podría aumentar el riesgo de infección. Como parte de su cuidado posterior al aborto, debes evitar las relaciones sexuales durante 2 semanas después del tratamiento.
