El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) es la muerte inesperada de un niño menor de un año sin causa aparente. En ocasiones, este síndrome recibe el nombre de "muerte en la cuna", ya que suele suceder cuando el bebé se duerme la siesta o por la noche.
Este síndrome se suele dar en recién nacidos desde el mes hasta el año de edad. Uno de sus principales problemas es que no existen síntomas claros para detectarla. Además, tampoco se conocen las causas que provocan la muerte súbita del bebé.
La muerte súbita del lactante nada tiene que ver con la muerte súbita del deportista o del adulto. Sucede, sobre todo, en el segundo y tercer mes de la vida y generalmente antes del medio año ya que nueve de cada 10 niños que fallecen por esta causa tienen menos de seis meses.
Por tanto, aunque es posible la muerte súbita dentro del primer año de vida, es excepcional en el primer mes de la vida y después de los seis meses. La incidencia varía de unos países a otros. Su frecuencia varía en función de la zona geográfica. Así en Australia, Nueva Zelanda e Irlanda del norte la tasa es de 3-7 fallecidos por cada 1000 nacidos vivos.
Los países occidentales tienen una tasa intermedia (1- 3 por mil nacidos vivos), mientras que Hong Kong, Japón y Suecia presentan una tasa baja (0,05 a 1 por mil nacidos vivos). En España la verdadera incidencia de la muerte súbita no está bien establecida.
La tasa de mortalidad publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) entre 1985 y 1995 fue del 0,3‰-0,4‰. Lo que sí conocemos es que desde el comienzo de las campañas preventivas animando a los padres a poner a dormir a sus hijos boca arriba se vio un descenso de más de un 50% de la incidencia de mortalidad en todos los países.
Aunque su causa es desconocida, existen múltiples teorías, ninguna de ellas totalmente demostrada. Se han encontrado factores asociados a su aparición, por tanto factores favorecedores así como factores protectores.
¿En qué consiste la muerte súbita del lactante?
Se trata de la muerte de manera espontánea, inesperada e inexplicable del bebé en su primer año de edad. La muerte súbita del bebé también se conoce por otros nombres como síndrome de muerte súbita del lactante, muerte súbita infantil, muerte en cuna o muerte blanca. Estos últimos nombres son debidos a que, lo habitual, es que el bebé se muera tras ponerlo a dormir.
En estos casos, se realizará la autopsia al bebé para evaluar si ha sufrido alguna afección mientras estaba dormido. De no ser así, la muerte no tendría explicación y, por tanto, sería considerada muerte súbita.
La incidencia de este síndrome ronda los 100 lactantes al año en España y puede afectar a cualquier bebé, aunque normalmente ocurre entre el primer y cuarto mes de vida. Además, la muerte súbita del lactante afecta más a los niños que a las niñas.
Es la principal causa de muerte inexplicable durante el primer año de vida. El 85% de SMSL se producen en los seis primeros meses de vida.
¿Cuáles son las causas del SMSL?
A pesar de las numerosas investigaciones que se han llevado a cabo en torno a este tema, a día de hoy, sigue sin conocerse la causa exacta del síndrome de muerte súbita infantil.
Como hemos comentado anteriormente, este síndrome es una pérdida inesperada del bebé mientras duerme. Algunas investigaciones apuntan hacia una combinación de varios factores, tales como defectos cerebrales, alteraciones inmunológicas, trastornos metabólicos y cardíacos.
Uno de los factores que más se ha relacionado con la muerte súbita del bebé ha sido la postura para dormir. Los bebés que duermen en posición decúbito prono, es decir, boca abajo tienen más riesgo de sufrir este síndrome. Esta posición disminuye la ventilación alveolar, acumulándose dióxido de carbono (CO2). Además, se reduce la cantidad de oxígeno, es decir, ocurre hipoxia y el bebé tendrá dificultad para respirar. Sin embargo, esto no quiere decir que todos los bebés que duermen en esta posición vayan a morir.
Las causas por las que dormir boca abajo favorece la muerte súbita, mientras que dormir boca arriba protege, es totalmente desconocido.
Factores de riesgo
El origen de la muerte súbita del bebé se desconoce, aunque se sabe que dormir boca abajo incrementa la probabilidad de que ocurra. Además, se han determinado también otros factores de riesgo para el lactante:
- Parto prematuro, ya que son más propensos a sufrir apneas, pausas prolongadas de respiración o displasia broncopulmonar.
- Antecedentes de muerte súbita en hermanos o gemelos.
- Partos múltiples.
- Anomalías bulbo cerebrales.
- Hijos de madres fumadoras o drogodependientes.
- Hijos de madres muy jóvenes.
- Bebés con bajo peso al nacer.
- Cuidado prenatal tardío.
- Intervalos muy cortos de tiempo entre embarazos.
- Situaciones de pobreza.
Otros factores de riesgo de la muerte súbita del bebé, anteriormente comentado, es el sexo. La raza también podría ser un factor de riesgo del SMSL, al igual que la precariedad en la asistencia médica durante el embarazo.
Otros factores asociados con la aparición de muerte súbita son el tabaquismo materno durante el embarazo, dormir en superficies blandas, como edredones, pieles y dormir en la cama de los padres, especialmente cuando éstos están más cansados.
Recomendaciones
Dado que la muerte súbita normalmente se produce tras una alteración de la respiración mientras el bebé duerme, los especialistas aconsejan introducir algunos hábitos en los cuidados básicos del recién nacido.
Pese a que no hay nada milagroso, algunas de las recomendaciones para prevenir la muerte súbita del bebé son las siguientes:
- Colocar al bebé para dormir en posición supina, es decir, boca arriba.
- Evitar que, mientras duerma el bebé, esté rodeado de almohadas, peluches o utilizar colchas demasiado gruesas. No cubrir nunca la cabeza del bebé mientras duerme.
- No someter al pequeño a un calor excesivo. No arroparlo en exceso.
- Mantener una atmósfera libre de humo.
- Realizar controles pediátricos periódicamente.
- No darle miel.
Cómo evitar la Muerte súbita de lactante
Además, las últimas 19 recomendaciones sobre el sueño seguro en los lactantes durante sus primeros 12 meses de vida son:
- Dormir boca arriba. Ni de lado, ni boca abajo. Boca arriba.
- Dormir en la habitación de sus padres obligatoriamente hasta los 6 meses de vida y aconsejado hasta los 12 meses en su cuna, moisés o cama y que cumpla con los requisitos establecidos por la Comisión para la Seguridad de Productos de Consumo.
- Superficie firme huyendo de colchones blandos, sofás, sillones o sillas.
- No colechar los primeros meses de vida con otros niños en la cama, tampoco si alguno de los padres tiene obesidad mórbida o si consume sedantes o drogas.
- Retirar de la cama objetos blandos, peluches, chichoneras y almohadas.
- Evitar el exceso de abrigo al dormir, evitar gorros en la cabeza.
- Evite el uso de dispositivos tales como cuñas y posicionadores, cojines antivuelco, etc…
- No existe ninguna forma o producto que pueda prevenir el SMSL
- La lactancia materna reduce en un 50% la muerte súbita del lactante
- Uso de chupete a la siesta y al dormir por la noche una vez la lactancia esté establecida.
- Evitar la exposición al humo del tabaco en embarazo y tras el nacimiento.
- Evitar alcohol y drogas durante el embarazo y tras el nacimiento.
- Atención prenatal durante el embarazo.
- Seguir el calendario de vacunaciones del lactante.
- No confíe en monitores para el corazón o la respiración para reducir el riesgo del SMSL.
Otro consejo para prevenir el SMSL es el uso del chupete, ya que reduciría el riesgo de SMSL al abrir mejor las vías respiratorias e impedir que el bebé se duerma profundamente. Además, es posible vacunar al bebé puesto que no existen evidencias de que las vacunas supongan peligro de muerte súbita para el bebé.
El chupete, debido a algún mecanismo, aún no identificado, disminuye el riesgo de muerte súbita, cuando el niño lo utiliza durante el sueño, tanto nocturno como en las siestas. La muerte súbita solo se produce mientras el niño duerme, nunca estando despierto.
Sin embargo, el chupete puede dificultar la lactancia materna cuando se administra muy pronto, antes del mes de vida, tiempo necesario para consolidar la lactancia materna, época en la que el riesgo de muerte súbita es mínimo o despreciable. Además la lactancia materna protege contra la muerte súbita.
También protege dormir boca arriba, no lateralmente, porque en esta postura es inestable, los bebés pasan fácilmente a la postura boca abajo; esta facilita la muerte súbita. Contrariamente a lo que la mayoría de las personas piensan, el vómito del bebé estando en postura boca abajo tiene más riesgo de ahogo que boca arriba.
La madre puede y debe dar el pecho en cualquier lugar, incluso dentro de la cama, puede y debe jugar con su bebé también en la cama, pero tiene que evitar que su hijo se duerma con ella en el interior de su cama. Para dormir el bebé tiene su cuna, de colchón duro, no la cama de su madre.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda el colecho, siempre que se realice de una forma segura como, para lo que aconseja el colecho siempre que los padres NO sean fumadores, ni consuman ninguna sustancia o fármaco que induzca el sueño, que se haga sobre una superficie dura y sin recovecos, sin exceso de temperatura, etc...
Lactancia materna y SMSL
La lactancia materna protege contra la muerte súbita. Es también un factor protector frente al SMSL. La lactancia materna reduce en un 50% la muerte súbita del lactante.
Existen estudios que indican que la lactancia materna ayuda a prevenir la muerte inesperada del bebé en su primer año de vida. Por ello, algunos especialistas aconsejan prolongar la lactancia materna hasta los 6 meses mínimo.
Afrontar la muerte súbita
Como hemos comentado, la muerte súbita de un hijo es sino la experiencia más trágica para los padres, sin duda, de las más dolorosas. En un principio, es normal que los padres entren en estado de shock y, posteriormente, sufran de ansiedad.
Hay que tener en cuenta que la muerte súbita del lactante no es culpa de nadie. Además, el SMSL no presenta síntomas claros fácilmente identificables, de ahí que sea una pérdida inesperada del bebé.
En ocasiones, puede que los padres necesiten apoyo psicológico para superar este doloroso trance. Hablar con otros padres afectados por el mismo problema puede servirles de ayuda.
