El recreo es, para la mayoría de los niños, el mejor momento de sus jornadas escolares. Es un espacio y un tiempo donde pueden ser ellos mismos y expresar cómo son y cómo se sienten.
Además, el patio tiene muchos otros valores, tiene muchas potencialidades educativas, por lo que los docentes deben valorarlo y protegerlo.
A Antón lo que más le gusta de ir al cole (o quizá lo único) es el momento de salir al recreo. Al igual que la mayoría de sus compañeros, espera ese momento como un balón de oxígeno que le dé fuerzas y energía para acabar la mañana.
¿Qué funciones tiene el patio para los niños?
En el recreo, los niños pueden dar rienda suelta a su deseo de aventura y curiosidad, además de relacionarse con libertad con el resto de compañeros. "A nivel físico, el cuerpo libera las tensiones acumuladas de la carga mental de las aulas, se fomenta la actividad física y el desarrollo motor", comenta la experta Laura Camas Garrido, profesora de la Facultad de Educación en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y miembro del Observatorio del Juego Infantil de España. Y a nivel social y emocional les permite exponerse a situaciones adversas en las que "con imaginación y creatividad tienen que empatizar y aprender a ser resolutivos".
"A menudo, a través del juego en el recreo expresan sus deseos, preferencias y diferencias y perciben con empatía las de otros. Con espontaneidad aprenden a cooperar y a confiar, pero también a regularse emocionalmente ante el conflicto. Se alegran al encontrar similitudes en sus diferencias y se asombran al percatarse de sus diferencias entre aquellos que parecían similares. En el margen entre la imaginación y la realidad que ofrece el juego expresan, experimentan y ponen a prueba creencias y valores que no siempre se atreven a plantear", detalla Camas.
El castigo del profesor: ¿qué dice la ley?
Seguramente recuerdes algún tipo de sanción o castigo que el profe te pusiera alguna vez, ya fuera uno muy típico como quedarte sin recreo o copiar cien veces alguna frase a modo de lección para que nunca se borrase de tu cabeza. Pues bien, sin embargo hay una serie de cosas que los profesores no pueden imponerte bajo ningún concepto. Castigos que son comunes y quizá no sepas que están prohibidos.
Dentro de la lista de obligaciones de todo estudiante, también están los derechos. No te vamos a describir todos los derechos que tienen los alumnos así como los profesores, pero sí que nos han llamado la atención cuatro puntos que nunca nos hubiéramos percatado de que estaban prohibidos. Nosotros que pensábamos que eran el pan de cada día y resulta que la ley penaliza cualquiera de estas sanciones de los maestros y que te describimos aquí a continuación.
Aquí los tienes uno a uno, para que ni a ti -si vas al colegio- ni a tus hijos se la cuelen. Ojo porque quizá a partir de ahora, gracias a este vídeo que está corriendo como la pólvora, algunos profesores se encuentren con alumnos que saquen la ley de su bolsillo. Esperamos que eso no llegue a ocurrir y se tenga en cuenta que estos 4 castigos están penados, da igual que sean colegios públicos o privados:
- No pueden prohibirte llevar un determinado peinado. Este punto, va en contra del artículo 14 de la Constitución Española, el libre desarrollo de la personalidad. Es ilegal.
- No pueden castigarte sin recreo. Tu derecho al derecho al descanso, en el artículo 31 de la Convención de Derechos del Niño.
- No pueden quitarte el móvil. Tampoco tu mochila, ya que "son bienes privados tuyos".
- No pueden revisarte el contenido del móvil. Porque "podrían acceder a tu intimidad y a la de terceros, cometiendo un delito de descubrimiento y revelación de secretos".
Conozca sus derechos: ¿Se puede castigar a los niños por hablar español?
El temor al castigo por parte del profesor es algo que ha acompañado a muchos estudiantes a lo largo de su vida académica. Desde las sanciones más comunes, como quedarse sin patio o recreo o escribir repetidamente una frase como lección, hasta pasar tiempo en el pasillo, son medidas que algunos recordarán haber experimentado. Sin embargo, existen ciertos castigos que los profesores no tienen permitido imponer bajo ninguna circunstancia, algo que quizás no todos conozcan.
Dentro de los derechos de los estudiantes, que a menudo quedan en segundo plano frente a las obligaciones, hay cuatro puntos que han llamado la atención recientemente por ser prohibidos. Estos castigos, que pueden haber sido considerados comunes hasta ahora, están penalizados por la ley.
¿Qué dicen los expertos sobre el recreo?
“Mucho trabajar y no jugar hacen de Jack un chico aburrido”. El cine nos repetía este mantra, realmente un proverbio inglés referido a que, si no tenemos tiempo de ocio, nos volveremos adultos sosos y aburridos. Entonces, ¿por qué uno de los castigos más habituales entre padres y maestros es eliminar ese tiempo de ocio y descanso?
“El recreo es importante para el desarrollo de los niños por varias razones”, apunta la psicóloga Júlia Pascual. “Primero, es una oportunidad para que los niños se muevan y se ejerciten, lo que es importante para su salud física y mental. Además, el recreo les permite relajarse y desconectar de la rutina del aula durante un tiempo, lo que puede mejorar su atención y rendimiento escolar”.
Y del mismo modo que el recreo genera ganas por ir al colegio para jugar con los amigos, quedarse sin él puede producir el efecto contrario. Como señala la también psicóloga Sara Tarrés, “el rendimiento escolar de los niños que son castigados sin patio decae, se desmotivan y acaban odiando ese lugar, esa asignatura y a ese profesor. Al no poder liberar de modo natural el estrés, la ansiedad y el cansancio que acumulan a lo largo de las muchas horas que pasan dentro del aula, su malestar y frustración aumenta día a día”.
En las escuelas se suele dejar a los niños sin recreo como solución ante una mala conducta que se manifiesta en el aula, pero como señala Pascual: “Si se hace de forma habitual es porque ese problema no se ha corregido, y por lo tanto no es un castigo efectivo. Si se mantiene esa solución intentada que no funciona durante demasiado tiempo no solo no resolverá el problema, sino que puede provocar que empeore o nazcan nuevos”.
Entonces, ¿cuál puede ser la solución? “Es importante buscar otras formas de abordar el problema de conducta, como trabajar con el niño en la identificación de sus necesidades y emociones, establecer límites claros y consecuencias consistentes, y proporcionar apoyo y orientación adecuados”.
Y es que, como apunta Tarrés, “no existe una receta mágica ni nada parecido, porque es preciso ver qué ha sucedido en cada caso. Para que sea efectiva siempre se debe personalizar: qué edad tiene, qué ha hecho... y en función de estas variables intentar que la medida disciplinaria tenga una relación directa con su comportamiento”.
Lo ideal es dar con un “castigo” que realmente pueda aportar algo a la actitud que han tenido los estudiantes, y quedarse sin recreo “no enseña la conducta alternativa ni por qué lo que han hecho es incorrecto”.
El castigo tiene que servir para concienciar y reflexionar
"En educación, el castigo tiene que servir para concienciar y reflexionar sobre el daño causado, las consecuencias de sus actos, la oportunidad de cuidado perdida y la responsabilidad de reparar lo dañado. Este es un proceso complejo que requiere el acompañamiento y la ayuda del adulto", señala Laura Camas. Que el niño se quede sin recreo no ayuda en ese proceso. Al contrario, se siente incomprendido y percibe que ha perdido algo que no estaba en juego: su tiempo de descanso y recreo.
"Con este tipo de castigo, aprende a respetar la norma por sumisión a la propia norma, algo que no educa. Podrá intuir que su comportamiento no era el adecuado porque ha sido privado de algo que disfrutaba, pero no será capaz de identificar el bien que ha ignorado y de asumir su responsabilidad de cuidado", añade.
El juego es una necesidad vital para los niños
Al igual que los menores tienen unas necesidades claras en cuanto al descanso y la alimentación, también las tienen con respecto al juego y no siempre somos conscientes de ello.
"En general, se suele pensar que el juego es una actividad poco importante o seria, sin embargo, tenemos ya muchas investigaciones que muestran que es una actividad espontánea lo suficientemente valiosa como para impulsar su bienestar y su desarrollo infantil en múltiples dimensiones. Jugar es tan valioso como aprender", aclara la experta. En este sentido, "es importante que se coloquen en el rol de espectadores, como si fueran observadores o testigos, sin intervenir directamente", comenta la profesora de la UCM.
Si son los propios niños los que piden que intervenga, el adulto ha de adoptar un papel secundario y colaborador, ya que son los niños los que tienen que asumir lo que pasa en ese espacio. "Ahora bien, ello no significa que el adulto se desresponsabilice; ha de saber acompañar y, en caso de conflicto, debe intervenir, mediar y ayudar en la resolución, estableciendo las condiciones mínimas y los límites de la seguridad física, psicológica y social durante el juego", señala.
Una de las ocasiones en que el papel del adulto puede ser más funcional es cuando hay algún niño que está solo en el recreo, una tendencia que se ha reforzado desde la pandemia por COVID, ya que trajo algunos cambios de hábitos, en el sentido de jugar poco tiempo, en espacios cerrados y en solitario. Cuando un niño está solo en el recreo puede haber varias causas detrás, pero el profesor debe intentar transmitir la importancia del grupo, "invitarles a pensar cómo un juego puede ser más divertido no sólo para sí mismo sino para los demás".
"Una posible estrategia es la práctica de juegos cooperativos que incluyan distintas formas de agrupamiento, por ejemplo: grupo-clase, grupos de distintas edades, cuartetos, trío o parejas", recomienda.
¿Es legal castigar sin recreo?
Sí. En la web han proliferado los artículos con títulos tajantes afirmando que es ilegal castigar sin recreo, pero lo cierto es que no hay ninguna ley específica que lo ampare. Muchas personas hacen una interpretación del artículo 31 de la Convención Internacional de Derechos del Niño que recoge que «el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes».
No obstante, en ese texto no se menciona que este descanso deba darse obligatoriamente en las horas lectivas, sino que habla de un derecho del niño a nivel general.
El patio es un derecho fundamental y está protegido por la ley en muchos países. Privar a los alumnos de ello sería negarles el desarrollo de habilidades sociales así como privarles del derecho al descanso, lo que puede tener repercusiones en su salud física y mental. Incluso "podría llegar a ser considerado una forma de abuso de poder, ya que, según el Artículo 31 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del niño, todo niño y alumno tiene derecho al ocio y al descanso".
Tipos de castigo escolar
Aclarado todo esto, pasamos ahora a los diferentes tipos de castigo que se pueden utilizar de forma inteligente en el aula y que podemos clasificar dependiendo del tipo de infracción, la frecuencia de la misma y, por supuesto, su gravedad.
Debes saber que las herramientas que se utilizan para hacer cumplir las normas por parte del docente, están amparadas por la ley en España. Concretamente, la Ley 2/2010, de 15 de junio, de Autoridad del Profesor, que establece para el docente y que aplica a los castigos los siguientes puntos:
- Potestad para tomar decisiones rápidas, proporcionadas y eficaces, de acuerdo con las normas de convivencia del centro, que le permitan mantener un ambiente adecuado de estudio y aprendizaje durante las clases, en las actividades complementarias y extraescolares, tanto dentro como fuera del recinto escolar.
- Colaboración de los padres o representantes legales para el cumplimiento de las normas de convivencia.
- Protección jurídica adecuada a sus funciones docentes.
Algunos ejemplos de castigos que se pueden aplicar:
- Escribir una carta de disculpa: Enfrentar al niño a sus actos y pedirle que los describa, reconozca la culpa y se disculpe por ello, será un gran ejercicio para progresar como persona.
- Hacer una tarea extra: Este es un castigo bastante recurrente que responde a una sanción leve que, aunque no tiene un gran trasfondo, sirve para marcar límites.
- Ir al despacho de la dirección: Para que esto surta efecto, la dirección del centro debe tener autoridad. Los estudiantes deben tener asimilada la jerarquía y la importancia de cada figura en el establecimiento escolar.
