Ernesto Valverde: Biografía y Trayectoria de un Estratega del Fútbol

En 1964, la familia Valverde Tejedor creció con un nuevo miembro: Ernesto Valverde. Siendo muy joven, el ‘Txingurri’ se marchó al País Vasco, ya que su familia fue una de las muchas que en los años 50 y 60 emigraron de Extremadura.

Una vez allí, la familia se asentó en Vitoria, donde Ernesto comenzó su carrera deportiva en las categorías inferiores de uno de los equipos de la zona. Primero pasó por el CF San Ignacio, de donde llegó al Club Deportivo Alavés.

Su siguiente club fue el ya desaparecido Sestao SC, conjunto vasco que en los años 80 disputaba la Primera División.

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Su buena campaña llamó la atención de uno de los grandes equipos nacionales, el Real Club Deportivo Espanyol, donde en sus tres temporadas disputó 72 encuentros anotando 16 goles.

Sus buenas actuaciones en el cuadro perico llamaron la atención de sus vecinos en la Ciudad Condal, sirviendo esta experiencia de dos cursos como primera toma de contacto con el FC Barcelona. Por aquel entonces, el técnico era Johan Cruyff, quien le sirvió como ejemplo para comenzar su posterior carrera como entrenador.

De allí se marchó al Athletic Club de Bilbao, donde volvería a estar muy cerca de su familia tras haberse marchado en 1986 del País Vasco. En 1997 se despedía por un tiempo corto del fútbol, pues en la campaña 2002-2003 ya se hizo cargo del Bilbao Athletic, el filial del primer equipo, a donde ascendería un curso después.

De esta manera, poco a poco, un niño que salió con escasos años de Extremadura, se ha ido formando y moldeando hasta convertirse en uno de los mejores técnicos de fútbol del mundo, todo ello sin perder la cabeza y las raíces, de las cuales nunca ha renegado.

A su vuelta de Grecia, el ‘Txingurri’ afrontó tres grandes retos, con tres de los mejores equipos españoles de toda la historia. Allí es donde se encuentra actualmente, disputando una segunda temporada en la que el objetivo es ganar nada menos que la Champions League.

A pesar de llevar poco más de un año al cargo, este es el equipo donde mejores resultados ha obtenido. De hecho, en caso de lograr ganar la Champions, el ‘Txingurri’ se convertiría en el primer entrenador extremeño y séptimo español en llevarse la ‘Orejona’, siguiendo de esta manera los pasos de Luis Enrique, Pep Guardiola, Rafael Benítez, Vicente del Bosque, Miguel Muñoz y José Villalonga.

Y esta es la historia de una familia más que emigró desde Extremadura en aquellos años en los que el campo y la vida en los pueblos de España daba paso a los asentamientos en las grandes ciudades del país. Cuando salió de allí, Ernesto Valverde apenas era un niño sin formación, pero no hay duda de que su desarrollo profesional le ha llevado a ser una de las caras más reconocibles del mundo del fútbol, no solo a nivel nacional, sino que fuera de las fronteras también le identifican como un gran entrenador.

El Txingurri aterrizó en Can Barça 27 años después de haber sido futbolista del primer equipo culé, de 1988 a 1990.

En una terapia anti-estrés aconsejan los beneficios que tiene relativizar, sonreír y mimarse a uno mismo. No sabemos el nivel de frustración que tuvo Ernesto Valverde cuando le despidieron del Barcelona y tuvo que salir por la puerta de atrás.

Se enteró por la prensa de cómo iba el casting de entrenadores hasta que llegó su sucesor: Quique Setién. Salió decepcionado, pero con la cabeza alta. De esto hace un mes. Cómo pasa el tiempo en todos los órdenes de la vida y en la de El Txingurri parece que su buen carácter ha valido para no acumular rencor.

En Bilbao, este jueves, apareció en un acto público y sorprendió el cambio de imagen y la finura de su cuerpo. Con barba, incluso con canas (son ya 56 años) y más delgado. Esos kilos que ha perdido no son porque haya comido peor sino, más bien, porque se dedica a hacer deporte. Es otra de las recetas que te dan los psicólogos para quemar las malas energías, dormir mejor y sentirte renovado física y mentalmente.

Lo más sorprendente en este mes de Ernesto Valverde, desde que le despidieron, es que tan solo ha visto un partido de fútbol entero. El encuentro entre el Athletic de Bilbao y el Barcelona, que significó la eliminación de los culés de la Copa del Rey.

El único encuentro que ha sido capaz de ver desde el minuto uno hasta el final. Esto es un dato que habla de lo que ha desconectado. O no tiene ganas de ver fútbol o acabó tan harto que eligió ocupar su tiempo de ocio en otras ocupaciones que le sirven para desintoxicar la cabeza.

El Txingurri dedica el tiempo a estar con la familia, los amigos y hacer deporte. Sin rutina, ni obligaciones. Con otras inquietudes. Sin la necesidad de empaparse de fútbol o la curiosidad de comprobar si el Barcelona juega a algo diferente de lo que él dejó.

Quique Setién tenía la intención de ponerse en contacto con Ernesto Valverde para intercambiar impresiones. Lo comentó en el día de su presentación: "Valverde siempre me ha parecido una persona muy correcta. Valoro su trabajo, su forma de ser y sus principios. Trataré, incluso, de comunicarme por teléfono con él. Tener un contacto porque hay muchas cosas de su trabajo que nos van a venir bien".

Valverde se ha desprendido del teléfono y no está para análisis profundos del juego y los problemas del Barcelona. Su futuro es incierto. No tiene prisas. Puede que se tome un año sabático para volver a entrenar en un país donde experimente nuevas sensaciones. Es un aventurero.

No tiene, entre sus preferencias, regresar a un banquillo de la Liga española. Se ve más fuera. Pero lejos. En otro mundo. Hasta el punto de que habla de poder ir a un país como Australia y ha tenido un contacto con Andrés Iniesta por si surge la ocasión de viajar a Japón.

Debe de ser de familia esa vena artística. Su hermano, Mikel, es un conocido ilustrador y dibujante de cómics. En Atenas, en el 2012, antes de dejar el Olympiacos, con el que ganó tres ligas, Ernesto montó una exposición benéfica de sus obras en blanco y negro.

“La gente en Grecia está muy jodida por la crisis, y si puedo contribuir en algo, mejor que mejor”, comentaba. Pero lo suyo es el fútbol, desde muy pequeño en Vitoria, la ciudad a la que se trasladaron sus padres desde Viandar de la Vera (Cáceres).

Curiosamente, esa procedencia que nunca ha ocultado y que también ha plasmado en sus fotografías, la trató de tapar ridículamente el Athletic durante algunos años. En la hoja que entregaba a la prensa con las alineaciones, aparecía la sucinta biografía de los dos entrenadores que se enfrentaban.

Valverde creció en el Alavés y después, reclutado por Javier Irureta, recaló en el rocoso Sestao, en Segunda División. Allí coincidió en el equipo con Jon Aspiazu, su segundo, y con José Luis Mendilibar, el actual técnico del Eibar.

“Ernesto y yo nos conocemos desde que jugábamos en el Sestao. Siempre hemos tenido una relación muy buena”, dice Aspiazu. “Él llegó cuando yo ya llevaba tiempo y muchas veces hasta venía a comer a mi casa. Luego siempre mantuvimos el contacto”.

Cuando el Valencia llamó de urgencia a Valverde, el nuevo entrenador del Barcelona se puso inmediatamente en contacto con su segundo: “Deja lo que vayas a hacer que hemos fichado por el Valencia”.

Aspiazu, que también ejercerá como su segundo en el Barça, es periodista. Estudió Ciencias de la Información en la Universidad del País Vasco, aunque durante el primer curso la facultad de Periodismo pertenecía, curiosamente, a Bellaterra. Las notas de primero -buenas- las recibió en catalán.

En aquellos tiempos, en el vestuario del Sestao no pensaban en entrenar. “¡Qué va! Creía que podría seguir ligado al mundo del fútbol de otra manera, con el periodismo, por ejemplo, como mi mujer, pero ese asunto no fructificó y sí el de entrenar”.

Aspiazu sólo se sentará en el banquillo en los segundos tiempos. El primero lo ve en la tribuna; en el descanso comentan lo que ambos han visto. “Tomo notas y luego sacamos conclusiones. Si es algo muy urgente le llamo al delegado para que le pase la información a Ernesto.

Su segundo ha sido, habitualmente, el enlace con los futbolistas. “No es cuestión de que él tenga un trato distante sino de que muchas veces los futbolistas no se atreven a decir algunas cosas que piensan”, señala Jon Aspiazu.

“Eso pasaba también cuando yo era jugador, es algo que siempre ha ocurrido. A veces están cansados, creen que se han entrenado mucho o que en un partido se puede hacer una cosa u otra, y prefieren decírmelo a mí.

Aunque en los últimos tiempos, apuntándose a una moda creciente, dejó de dar entrevistas, Ernesto es cercano también con los periodistas. “Con la prensa de Bilbao he mantenido un trato bueno”, decía al despedirse de su primera etapa en el Athletic.

“Las críticas deportivas me duelen a veces, pero no me las tomo mal. Las encajo. Las personales, que en algunos casos han sido feroces, se descalifican por sí mismas. Lo único que me dolió es que muchos reproches no eran reflexiones personales, sino que venían de otra parte.

Clasificó al Athletic para Europa y el recién llegado mandatario le tuvo que conservar en el puesto, pero nunca confió en él. Cuando el equipo fue eliminado por el Austria de Viena, Lamikiz lo calificó de “fracaso”.

Regresó ocho años más tarde, con cierta prevención, por su obsesión a acabar bien su trabajo y una socarrona premonición que afortunadamente no se cumplió: “Dicen que segundas partes nunca son buenas… Salvo la de El Padrino”.

Se va de Bilbao por la puerta grande, después de cuatro clasificaciones europeas consecutivas, algo que no sucedía desde los tiempos gloriosos de Javier Clemente. Curiosamente, la última, gracias al Barça, un destino que él y sus allegados ya conocían hace tiempo.

En poco más de un año, Ernesto Valverde se ha reinventado a sí mismo. En su primera etapa, Valverde se adjudicó la Super Liga y la Copa, un palmarés que este mismo domingo ha engrosado con un nuevo entorchado liguero.

El mismo año que Valverde hacía el doblete en Grecia, Quique Sánchez Flores llevaba al Benfica hacia el título de la Copa de la Liga, adquirido tras una polémica final que concluyó en empate.

Iker Muniain. Un balón, un escudo, una vida es el sexto título de la editorial, dos años después de iniciar su andadura en la publicación de libros, que compagina con el lanzamiento mensual de su revista de cultura futbolística.

Escrito por el periodista Patxi Xabier Fernández, se trata de un reportaje novelado sobre la vida y la carrera del capitán del Athletic Club, que da a conocer cómo son las entrañas del fútbol de élite.

Una biografía autorizada por un futbolista en activo que recoge tanto las impresiones del protagonista como las voces de aquellos familiares, entrenadores, compañeros, rivales y amigos que lo han acompañado y lo acompañan en su día a día como persona, figura pública y jugador profesional.

Marcelo Bielsa, Joseba Etxeberria, Ernesto Valverde, Óscar De Marcos o Xabi Prieto son algunos de los que aportan su testimonio en el interior del libro.

El volumen, que se inicia con un prólogo de Joaquín Caparrós, el entrenador que hizo debutar a Muniain en Primera División cuando este solo tenía 15 años, estará disponible en los puntos de venta habituales y también en la tienda online de Panenka a partir del 17 de noviembre.

Patxi Xabier Fernández Monje (Bilbao, 1962) es periodista y fundador de la agencia de comunicación IN-komunikazioa. Ha trabajado en los medios Hemen, EGIN y Gara y ha colaborado en EITB y Euskaldunon Egunkaria.

Coautor de Julen Guerrero, Alma de ganador (1996) y Lezama, el corazón del Athletic (2011) y director de Euskal Herriko futbolaren historia -Enciclopedia del fútbol vasco- (2001).

Palmarés de Ernesto Valverde como entrenador
Temporada Equipo Título
2008-09 Olympiacos Super Liga de Grecia
2008-09 Olympiacos Copa de Grecia
2009-10 Olympiacos Super Liga de Grecia
2011-12 Olympiacos Super Liga de Grecia
2017-18 FC Barcelona La Liga

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