La epilepsia es una enfermedad del sistema nervioso que afecta a más de 10 millones de niños en el mundo. Cada año, el 40% de los nuevos casos de epilepsia se detectan en niños menores de 15 años, lo que supone 1,4 millones de nuevos casos al año. Concretamente, entre 45 y 50 niños de cada 100.000 sufren epilepsia. La epilepsia infantil es el trastorno neurológico más frecuente en los niños, con una expresividad clínica variable y que evoluciona de muy diversas formas y gravedad. Es importante destacar que la mayor parte de los casos de epilepsia infantil tienen un buen progreso y obedecen al tratamiento.
La epilepsia afecta al cerebro, y el cerebro de los niños es inmaduro y excitable lo que hace que pueda reaccionar de manera dispersa a los estímulos. La evolución de este trastorno en el niño varía en función de la etiología de la epilepsia (es decir, las causas), la edad del paciente y el tipo de epilepsia de que se trate. No obstante, el pronóstico de la epilepsia infantil varía mucho en función de la causa, la edad del paciente y el síndrome epiléptico que padezca. En la mayoría de los casos, es posible controlar la epilepsia con medicamentos antiepilépticos y unos buenos hábitos higiénicos.
A continuación, exploraremos en detalle las causas, síntomas y tratamientos de la epilepsia en niños de 1 a 3 años, ofreciendo una guía completa para padres y cuidadores.
Causas de la Epilepsia Infantil
Existen múltiples causas de la epilepsia infantil: genéticas, traumatismos o enfermedades. El neuropediatra determina si estas causas y factores tienen relación con los síntomas del niño. Existen numerosos factores que pueden provocar las crisis epilépticas en los niños. Algunos niños pequeños, entre 1 y 4 años, padecen convulsiones coincidiendo con fiebre elevada. Antecedentes familiares de crisis epilépticas o de convulsión febril.
Factores de Riesgo
- Antecedentes familiares de crisis epilépticas o convulsiones febriles.
- Lesiones cerebrales traumáticas.
- Infecciones del sistema nervioso central.
- Anomalías congénitas del cerebro.
- Trastornos metabólicos.
Síntomas de la Epilepsia en Niños
El principal síntoma o manifestación de la epilepsia son las crisis con convulsiones producidas por descargas eléctricas excesivas de las neuronas del cerebro. Sin embargo, solo se considera epilepsia cuando ocurren más de una crisis no provocada y recurrente. Solo se confirma un diagnóstico definitivo de epilepsia en el 1% de los niños. La epilepsia es un trastorno complejo que tiene numerosas manifestaciones, lo que hace que haya muchos tipos de crisis cada uno con sus síntomas y sus características propias. Los síndromes epilépticos son un conjunto de síntomas que incluyen crisis y que se agrupan según los patrones y signos comunes que presentan.
Es importante recordar que las crisis epilépticas (CE) no son un diagnóstico por sí mismas, si no el síntoma de un proceso que resulta de una descarga excesiva y/o hipersincrónica de las neuronas cerebrales, usualmente autolimitada. Esta descarga paroxística, eléctrica, de un grupo de neuronas en el cerebro produce una alteración de la función o conducta. El área cortical envuelta, la dirección y la velocidad del impulso eléctrico y la edad del niño, contribuyen a las diferentes manifestaciones del la CE.
Tipos de EPILEPSIA. Cuáles hay y cuál es su pronóstico.
Tipos de Crisis Epilépticas
La descripción clínica precisa de la forma de ocurrir una crisis determinada es lo que se denomina “semiología”. Los diferentes tipos de crisis han sido clasificados de formas muy diferentes a lo largo del tiempo. En la actualidad, la clasificación de consenso diferencia signos clínicos cerebrales de inicio focal o generalizado, y la existencia de conciencia preservada o no.
Hablamos de signos de inicio focal, cuando existen signos y síntomas debidos a la activación inicial de un grupo de neuronas limitado a un hemisferio cerebral, que se denomina foco epileptógeno, con: semiología crítica motora, sensitiva, sensorial, psíquica o autonómica específicamente atribuida a esa zona neuronal. Pueden ocurrir con conciencia preservada o bien (en terminología previa “parcial simple”), o bien con conciencia alterada (término anterior “parcial compleja”), en las que existe percepción alterada (pero no inconsciencia). En las crisis generalizadas existe compromiso de ambos hemisferios cerebrales desde el inicio, e incluyen pérdida de conciencia, salvo en las crisis mioclónicas y atónicas, de gran brevedad.
Tipos de crisis epilépticas
Síntomas Comunes
- Convulsiones con o sin pérdida de conciencia.
- Rigidez corporal.
- Movimientos incontrolables de brazos y piernas.
- Confusión o mirada fija.
- Pérdida repentina del tono muscular.
Diagnóstico de la Epilepsia Infantil
Un aspecto fundamental a la hora de controlar bien la epilepsia es tener un diagnóstico rápido y certero, descartando otros trastornos paroxísticos no epilépticos que afectan al 10% de la población infantil. La realización de una historia clínica minuciosa por parte de un neuropediatra es esencial para determinar la etiología de la epilepsia.
Existe, por tanto, un escalonamiento en la orientación diagnóstica que debe orientar al profesional que se enfrenta al paciente con crisis que se sospecha sean CE. En primer lugar, debe determinar si los eventos paroxísticos del paciente no son en realidad trastornos de naturaleza no epiléptica, como: síncopes, parasomnias, trastornos del movimiento, etc. En segundo lugar, una vez determinadas las crisis como CE, debe intentarse su encuadre dentro de un tipo específico de epilepsia. En tercer lugar, y no siempre será posible, todo el cuadro clínico global (tipo de epilepsia, comorbilidades, edad, etc.) será incluido dentro de un síndrome epiléptico.
El diagnóstico se establece a través de la historia clínica del paciente, la exploración física y diversas pruebas complementarias que apoyan la suposición del neurólogo. Solo existe una prueba de evidencia máxima que es el registro simultáneo de vídeo y electroencefalografía.
Electroencefalograma (EEG)
El EEG es una prueba no invasiva e indolora que no conlleva ningún riesgo para el niño y permite observar la actividad eléctrica de las neuronas de su cerebro (las ondas cerebrales). Las ondas cerebrales se recogen mediante unos electrodos colocados sobre el cuero cabelludo y el rostro del niño que lo transmiten a un ordenador. De esta forma se pueden registrar la actividad cerebral anómala -si la hubiera- entre las crisis.
En todos los niños menores de 5 años, el EEG implica un registro de sueño espontáneo. En esta prueba, los padres pueden ayudar llevando objetos que ayudan a tranquilizar al niño y favorecer su sueño, como chupetes, peluches o mantitas. En el caso de los niños mayores de 4 años, se recomienda acostar a los niños, la noche anterior, hacia medianoche y que los despierten en torno a las 5 de la madrugada, con el objetivo de obtener un registro de la siesta después de un buen almuerzo.
En ocasiones, el EEG se combina con una grabación de vídeo del niño, de forma que también queda registrado en imágenes su comportamiento durante el sueño. En el caso de sospecha de epilepsia fotosensible se recomienda realizar la prueba de estimulación luminosa en la que se expone al niño a luces intermitentes, tanto con los ojos abiertos como cerrados.
Electroencefalograma
Otros estudios
- Resonancia magnética cerebral (RMC): Para identificar posibles causas estructurales.
- Análisis de sangre: Para descartar trastornos metabólicos o infecciones.
Tratamiento de la Epilepsia Infantil
En primera instancia, el tratamiento es farmacológico para prevenir la aparición de crisis epilépticas. En la actualidad, la epilepsia es relativamente fácil de tratar con medicación en función del tipo de crisis epiléptica, además de evitar la incidencia de las crisis y mantener unos hábitos saludables que contribuyan a evitar la reducir la probabilidad de que ocurran.
Es el neurólogo quien debe seleccionar el que mejor se adapta a cada paciente, valorando el menor número de efectos secundarios. Hoy en día contamos con tres generaciones de medicamentos antiepilépticos de diferentes mecanismos de acción y eficacia. Los medicamentos más modernos son comparables en eficacia y tienen menos efectos adversos que los de generaciones anteriores y suelen ser bien tolerados por los niños. Aparte de las diferencias en la "generación", los antiepilépticos se dividen en diferentes grupos según su mecanismo de acción: algunos son efectivos para un cierto tipo de canales nerviosos, y otros tienen un efecto combinado en varios procesos a la vez.
Cuando el tratamiento farmacológico no es suficiente, la cirugía de la epilepsia puede ofrecer soluciones significativas. Se han desarrollado no solo las intervenciones quirúrgicas, sino que, con el paso de los años, ha mejorado la selectividad de los fármacos antiepilépticos que consiguen el control de las crisis y la minimización de los efectos secundarios asegura el doctor.
Opciones de Tratamiento
- Medicamentos antiepilépticos: Son la base del tratamiento para controlar las crisis.
- Dieta cetogénica: Se emplea especialmente entre los 3 y 5 años de edad. En algunos casos de epilepsia refractaria, especialmente entre los 3 y 5 años , puede utilizarse la dieta cetogénica, que consiste en una alimentación rica en grasas, muy baja en carbohidratos y moderada en proteínas, diseñada para inducir un estado de cetosis, el cual puede reducir la frecuencia de las crisis. Su implementación debe ser supervisada por un equipo especializado, debido a su complejidad, potencial baja adherencia y posibles efectos secundarios.
- Cirugía: En casos de epilepsia refractaria a medicamentos, la cirugía puede ser una opción.
Pronóstico
La probabilidad de alcanzar una remisión completa (periodo libre de crisis que se mantiene en el tiempo) a los 3 años del inicio del tratamiento es de entre el 59% y 68%, aumentando esta probabilidad hasta entre el 80% y el 90% para remisiones iniciales (periodo libre de crisis en algún momento de la evolución del paciente). La mayor parte de los niños con epilepsia suele tener una capacidad cognitiva dentro de la normalidad. En este escenario, hay que valorar la causa de la epilepsia, ya que en el caso de niños con parálisis cerebral o retraso mental, existe un mayor riesgo de sufrir epilepsia. Los niños con epilepsia pueden llevar una vida completamente normal, pero debe tenerse presente que existen una serie de condiciones de orden neuropsicológico que acompañan a los síntomas generales de epilepsia.
